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Tipos de adicciones que existen

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tipos de adicciones que existen

QUÉ HAY DETRÁS DEL CONSUMO DE DROGAS O CONDUCTAS DEPENDIENTES

Tipos de adicciones químicas

Tipos de adicciones comportamentales

Las adicciones pueden clasificarse en dos grandes grupos: aquellas que dependen de sustancias químicas, conocidas como drogodependencias, y aquellas donde el objeto del consumo se orienta a actitudes, comportamientos, relaciones con personas u objetos, conocidas como adicciones comportamentales o conductuales.

Existen dos grandes grupos de tipos de adicciones:

  1. Adicciones a sustancias químicas o tóxicas: cocaína, porros, alcohol
  2. Adicciones comportamentales o conductuales: juego, sexo, compras…

Cuando se pregunta en general qué tipos de adicciones conoces, la mayoría menciona la cocaína o la heroína. Pero desde hace algunas décadas, en el tratamiento de las adicciones ya no se habla solamente de la desintoxicación de determinadas sustancias (drogas legales y otras: alcohol, cocaína, heroína, etc.).

En nuestra sociedad occidental está cada vez más generalizada los tipos de adicciones comportamentales (al juego, el sexo, la comida, las nuevas tecnologías…). Y con cierto agravante: a menudo resulta menos evidente de reconocer y aceptar, tanto para la propia persona como para sus allegados. ¿Cuándo se considera patológica la adicción a las compras, al trabajo, la comida o el ejercicio físico…? [1]

Antes de lanzarnos a enumerar y describir los diferentes tipos de adicción, convendría determinar cuándo nos encontramos frente a una de ellas. ¿Por qué? Sencillamente porque nuestra especie se ha relacionado lo largo de su historia con el consumo de sustancias químicas, lo cual constituye un fenómeno permanente que conviene comprender antes que demonizar.

RELACIÓN CON DROGAS O HÁBITOS

Para definir una adicción debemos comprender que no todo cabe en el mismo saco. Es decir, que consumir una sustancia química o explorar un hábito repetitivo no convierte a la persona en una adicta per se. La clave está en el grado de dependencia que la persona desarrolle hacia esas conductas y consumos para poder vivir.

Ahora bien, debemos dejar claro que, aunque no exista dependencia, el consumo de sustancias químicas tiene efectos físicos y psíquicos negativos.

Por eso resulta indispensable comprender dos modalidades de relación que cualquier persona establece con sustancias y comportamientos que modifican su estado mental, emocional y físico, y que pueden volverse adictivos: la tolerancia y la dependencia.

  • La tolerancia: se trata de la respuesta que el organismo produce al acostumbrarse a la sustancia o comportamiento y que consiste en demandar una mayor cantidad para conseguir los mismos efectos.
  • La dependencia: cuando la persona consume por debajo de lo que le demanda el organismo ya acostumbrado, sufre un síndrome de abstinencia, una reacción física y psicológica adeversa. Por tanto, depende del consumo para afrontar su sía a día.

Existen tres tipos de relación con las drogas o conductas:

  1. Uso: cuando el consumo no representa un riesgo para la persona ni para su entorno. Esto se valora a partir de la frecuencia y cantidad del consumo, y de la situación psíquica, física y social del sujeto. Sin mebargo, esta valoración debe realizarse con cuidado, pues alguien puede beber alcohol con poca frecuencia pero en gran cantidad cada vez que lo hace. O, por el contrario, beber poco pero cada día.
  2. Abuso: tanto la persona que consume sustancias o hábitos, como el entorno de ésta, sufren consecuencias negativas. Por ejemplo: si alguien consume cocaína de forma aisala, pero al hacerlo toma una cantidad suficiente para provocarle un accidente cerebral, estará abusando. Lo mismo si alguien fuma poco o bebe poco, pero lo hace durante el embarazo o en medio de un trabajo en la construcción, respectivamente.
  3. Dependencia: El consumo de sustancias o hábitos representa el eje vital de la persona, es decir, su actividad principal cotidiana frente a otras más importantes como trabajar, estudiar, cuidar de su salud y de su familia. La persona emplea la mayor parte de su día a pensar en el momento de consumir.

A su vez, podemos determinar diferentes tipos de dependencias a sustancias o hábitos como el sexo o el juego.

  • Puede existir una dependencia física, que se da cuando el cuerpo y el cerebro se habitúan al nivel de toxina en sangre o al efecto interno del estímulo conductual. Si la persona consume pode debajo de ese nivel, sufre lo que se conoce como síndrome de abstinencia.
  • Dependencia psíquica. Mientras que la anterior es más sencilla de superar con un tratamiento de desintoxicación, ésta requiere de un trabajo terapéutico a largo plazo. Se trata de cambiar conductas, creencias, emociones que conducen a la persona a consumir para librarse o cambiar estados de ánimos que la hacen sufrir (desde abrurrirse a olvidarse de traumas pasados o facilitarle la socialización), e introducri nuevas herramientas.

Conviene, por tanto, comprender que, para hablar de adicción, ha de manifestarse una dependencia física y psíquica que perjudique a la persona en diferentes aspectos de su vida. No basta con que exista presencia de drogas o conductas reiterativas. Y tampoco basta con que sólo se dé una consecuencia negativa sobre la persona porque ésta ha abusado en una oportunidad aislada.

ADICCIÓN: LA PÉRDIDA DE CONTROL

Si hay algo que todos los tipos de adicciones tienen en común es la pérdida de control sobre la propia vida, la pérdida de voluntad. Es decir: el hecho de tener que consumir o repetir determinada acción, a pesar de las consecuencias negativas que ello puede suponer para la persona y su entorno, en diversos ámbitos: salud, conflictos familiares, grandes deudas económicas, aislamiento, problemas legales

La adicción, una enfermedad que tanto cuesta superar, como relatan en estos testimonios de Adictalia: “robaba, manipulaba, mentía”, “huía de un infierno metiéndome en otro”,…

En esta escena de la película Diario de un Rebelde, se encuentra muy bien retratada una de las situaciones frecuentes que viven los familiares de una persona adicta. Y que ese relacionan con cómo la necesidad de continuar consumiendo los lleva a atravesa por diferentes fases para conseguir su objetivo.

Estas situaciones familiares van de la manipulación a falsas promesas, pasando por mentiras, engaños, agresiones verbales y físicas… 

Los denominadores comunes que dan pie a diferentes tipos de adicciones consisten en llenar una vacío interno; evadirse de una realidad complicada y sus efectos emocionales; superar dificultades cotidianas, como la incapacidad de socializar o divertirse.

Ahora bien, son numerosas las causas que pueden generar el desarrollo de esta enfermedad, lo cual la convierte en una patología multidimensional. Influyen factores:

  • psicológicos de la persona,
  • sociales,
  • culturales,
  • económicos,
  • de herramientas para explotar el ocio y el tiempo libre,
  • biológicos,
  • y hasta genéticos.

Pero ya sea provocado por traumas en la infancia, por una herencia genética, por la repetición de un acto aprendido… está claro que las personas adictas intentan evadir con su consumo una realidad que les produce sufrimiento. Realidades, internas y externas, que no pueden o que no saben cómo afrontar y les provocan incertidumbre. Incluso paliar una desmotivación constante que sólo logran anestesiar por medio de las conductas o sustancias de las que dependen.

1. TIPOS DE ADICCIONES QUÍMICAS:

LA RECOMPENSA A TRAVÉS DE LAS DROGAS

tipos de adicciones a sustancias tóxicas

En los tipos de adicciones a sustancias químicas la persona adicta busca el «bienestar» que produce en su cerebro el consumo de la droga.

Las drogas consisten en sustancias químicas que provocan determiandos efectos psicológicos, físicos y emocionales al entrar en el organismo (recompensa). Cuando la persona se relaciona con estas sustancias, genera tolerancia o dependencia a las modificaciones que éstas provocan en sus sentidos. El abuso de las drogas provoca trastornos físicos, psicológicos y sociales.

Así, el problema con el consumo es que la “recompensa”, a medida que la persona se habitúa y aumenta su tolerancia, requiere de aumentar la dosis para alcanzarla. Es decir: para obtener el mismo efecto ha de consumir cada vez más


El problema con el consumo es que la “recompensa”, a medida que la persona se habitúa y aumenta su tolerancia, requiere de aumentar la dosis para alcanzarla.


La falta de dinero puede llevar a echar el freno o, por el contrario, a caer en una espiral destructiva al buscar alternativas para seguir consumiendo (pedir prestado dinero, mentir, manipular, robar…). Incluso sustituir unas dorgas por otras. Por ello es habitual entre personas adictas el policonsumo.

Entre las principales adicciones químicas encontramos:

Adicción al alcohol

Esta sustancia adormece el sistema nervioso central, por lo cual se la considera una droga de tipo depresora. El principal efecto que produce es de deshinibiación tanto de la conducta como de las emociones, al afectar a la parte del cerebro relacionada con el autocontrol.

Los riesgos de abusar del consumo de alcohol son pérdida de memoria, demencia, problemas cognitivos, hasta úlceras, gastritis o cardiopatías.

Adicción al tabaco

Proveniente de la planta Nicotina tabacum, esta sustancia empezó a represetar un problema de salud pública cuando se popularizó a partir de la revolución industrial y la fabricación masiva del cigarrillo, el cual se fuma.

Entre lo miles de componentes tóxicos que se han identificado en el humo, hay cuatro relevantes:

  • la nicotina (estimulante del sistema nervioso y responsable de la dependencia que provoca);
  • alquitranes (sustancia cancerígena);
  • irritantes (afectan al sistema respiratorio);
  • monóxido de carbono (al diluirse en la sangre dificulta la distribución de oxígeno en el organismo).

Adicción a la marihuana

El cannabis consiste en una planta de la cual se extraen dos sustancia psicoactiva:

  • Hachís: una pasta marrón que se consigue al prensar la resina de las flores de la planta hembra.
  • Marihuana: es el resultado de triturar las flores, tallos u hojas de la planta, y se fuma mezclado con tabaco.

El tetrahidrocannabinol o THC es el elemento responsable de los efectos psicoactivos de esta sustancia. En los porros de hachís la concentración es mayor que en los de marihuana y, por tanto, su toxicidad.

El THC ingresa por medio de los pulmones y arriba rápidamente al cerebro, provocando dese relajación, deshinibición y alteraciones sensoriales, hasta dificultad para expresarse claramente o pérdida de memoria, pasando por somnolencia.

Adicción a la Cocaína

Erytroxilon coca es el nombre del arbusto del cual se extrae esta sustancia, cuyo cultivo se desarrolla sobre todo en países sudamericanos. Aunque el consumo se realiza principalmente en paíces enriquecidos de norteamérica y Europa, quienes fomentan su cultivo.

Para conseguir diferentes variantes de droga se procesan químicamente las hojas de la planta y se obtiene:

  • Clorhidrato de cocaína, un polvo blanco que, principalmente, se esnifa por la nariz y consituye la modalidad más habitual y reconocida en Europa.
  • Cocaína base o crack, que se fuma mezclada con tabaco.
  • Sulfato de cocaína o pasta base, también fumada con tabaco y, en ocasiones, mezclada con marihuana

La cocaína favorece desde estados de euforia a deseo sexual, pasando por una mayor locuacidad e hiperactividad y reducción de la fatiga. Pero provoca en el organismo trastornos psíquicos como paranoia y depresión, dependencia, irritabilidad, perforaciónd el tabique nasal, riesgos de infarto y cardiopatías…

Adicción a las drogas de síntesis

Popularizadas en las últimas décadas del siglo XX, estas drogas resultan de la síntesis de anfetaminas con componentes alucinógenos. Las pastis o pirulas, como se las conoce en la jerga callejera, se emplean sobre todo para usos recreativos.

Existen diversas sustancias de este tipo, pero las más conocidas son el éxtasis o MDMA. Drogas psicoactivas por antonomasia que abrieron el camino a otras más recientes como la ketamina. Resulta común que su consumo se combine con el de otras drogas, como el alcohol, el hachís o el tabaco.

Los efectos de las drogas sintéticas van desde la sociabilidad, la euforia y la deshinibiación, hasta una mayor capacidad de sociabilidad, pasando por la inquietud, la confusión y el agobio.

Su consumo conlleva riesgos psicológicos y físicos: taquicardias, crisis de ansiedad, deshidratación, depresión, convulsiones, insuficiencia renal…

Adicción a los psicofármacos

Estas sustancias se caracterizan por su efecto sedante al actuar como depresoras del sistema nervioso central. Entre ellas, destaca la benzodiazepinas, que inducen al sueño. En bajas dosis, tiene un resultado sedante durante el día que la persona aprovecha para conseguir una sensación «placentera».

Muchas personas adictas a estas drogas fueron al inicio de su consumo prescritas con medicamentos para tratar depresiones, tratornos de ansiedad o epilepsia. Y es que el efecto psicológico precisamente consiste en deshinibiación, sedación, y siminución de la ansiedad.

Por contra, los riesgos de consumir psicofármacos consisten el deterioro de la conciencia y hasta el coma y la muerte por intoxicación, pasando por torpeza motora y somnolencia crónica.

Adicción a la heroína

La heroína consiste en un opiaceo, lo cual significa que deriva de la planta del opio, denominada Papaver Somniferum. Se consigue por medio de la síntesis química de la morfina, una droga de se extrae diréctamente de ese vegetal.

Conocida en la jerga popular como caballo, la heroína representó una verdadera epidemia en españa en la década de los 80, cuando se cobró miles de vidas. Hoy está en desuso entre la juventud, limitándose a colectivos sociales marginados.

Los efectos de la heroína van desde la euforia a la sensación de bienestar y placer, pasando por la inhibición del apetito y la sensación analgésica. Pero sus riesgos más frecuentes van desde las alteraciones cognitivas, la ihnibiación sexual a la ansiedad y depresión, pasando por el adelgazamiento, las caries, la anemia y una dependencia psicológica extrema.

Cafeína

Presente en plantas como el cacao, el café, té o las bayas de guaraná, este compuesto químico se ingiere principalmente por vía oral. Su efecto estimulante sobre el sistema nervioso central, reduciendo la sensación de sueño y aumentando el de alerta, le ha otorgado una gran aceptación en la vida cotidiana de muchas sociedad.

A corto plazo, los riesgos de la ingesta de cafeína son irrupsión del sueño, ansiedad y cambios en el comportamiento. A largo plazo, su consumo en exceso puede provocar problemas cardiovasculares y, en embarazadas, afectar al crecimiento del feto.

2. TIPOS DE ADICCIONES COMPORTAMENTALES

CUANDO UNA CONDUCTA ADICTIVA ESTÁ SOCIALMENTE ACEPTADA

ludopatía, uno de los tipos de adicciones conductuales

Estas adicciones, en ocasiones, resultan menos evidente de reconocer y aceptar, tanto para la propia persona como para sus allegados. ¿Cuándo se considera patológica la adicción a las compras, al trabajo, la comida o el ejercicio físico…?

Si bien el aspecto social puede frenar en parte la conducta adictiva, en numerosas adicciones ocurre, de hecho, justo lo opuesto. Sobre todo cuando se trata de las “nuevas adicciones”.


En el caso de las adicciones comportamentales (muchas, ligadas a las tecnologías) la persona también obtiene la sensación de bienestar que consigue activando el circuito de recompensa cerebral con drogas químicas.


Por ejemplo: trabajar mucho suele estar «bien visto», al igual que postear fotos en Instagram aunque eso implique estar todo el día con el móvil en la mano. Lo mismo ocurre con hacer ejercicio físico sin límite para cultivar el cuerpo, aunque ello conlleve consecuencias negativas lesionarnos y represente una obsesión en toda regla.

En el caso de las adicciones comportamentales (muchas, ligadas a las tecnologías) la persona también obtiene la sensación de bienestar que consigue activando el circuito de recompensa cerebral con drogas químicas. Y, al igual que en los tipos de adicciones a sustancias, experimenta el síndrome de abstinencia a nivel psicológico cuando se ve impedido el acto que provoca la recompensa.

Los motivos por los que una persona puede caer en una adicción comportamental, son similares a los de las adicciones a sustancias. Desde cambiar estados de ánimo desagradables; camuflar el dolor provocado por traumas psicológicos, emocionales o físicos; sentirse parte de un grupo; buscar placer de forma indiscriminada; llenar un vacío interior o motivacional…

tipos de adicción comportamental: ludopatía
Detonantes de adicción a juegos de azar en España (2016), por porcentaje de adictos.

La diferencia con la mayoría de adicciones a sustancias es que, salvo excepciones –como la adicción a las compras o la ludopatía–, la conducta no tiene por qué estar limitada por la disponibilidad de dinero.

Por ejemplo: aun sin recursos económicos la persona puede seguir hiperconectada a las redes sociales, tener sexo o trabajar en exceso. Las limitaciones en este caso suelen ser más bien logísticas (falta de cobertura o batería en el móvil) o sociales (rechazo por parte del entorno). Pero el dinero en este caso no representa un impedimento.

Además, el anonimato que proporciona internet puede facilitar que alguien se enganche a conductas que de otro modo no se atrevería a empezar.

Ejemplo: las apuestas online son muy accesibles para una persona a la que le daría vergüenza que le vieran echando monedas en la tragaperras del bar. Idem con las aplicaciones para ligar y el sexo, por poner dos claros ejemplos.

EJEMPLOS DE ADICCIONES COMPORTAMENTALES

Adicción al juego o Ludopatía

La adicción al juego representa una enfermedad cada vez más extendida en España. Hoy es cada vez más frecuente ver a jóvenes entrando a casas de apuestas o, sobre todo, apostando vía online. También las mujeres aumentan entre los perfiles de personas adictas a la adrenalina que provoca arriesgar dinero y ayuda a anestesiar estados emocionales depresivos y de incertidumbre.

Las consecuencias de la ludopatía se ven tanto a nivel psicológico y emocional en la persona afectada como en su entorno. Obsesionada por el objeto de su adicción, pierde el trabajo, se endeuda a niveles insospechados, involucra a sus familaires y hasta llega a quitarse la vida.

Adicción al sexo

Poco reconocida (quizá por vergüenza) y a veces difícil de determinar para los profesionales, esta enfermedad se relaciona también con la dependencia de la persona con un ritual sexual. Pero este ritual no necesariamente consiste en el acto sexual con la pareja habitual, sino en el consumo de pornografía, prostitución, voyeurismo, relaciones digitales

La persona adicta al sexo convierte estos rituales en una verdadera obsesión que conforma el eje vital de su existencia por encima del cuidado personal, social y psicológico. Vive para ello y por ello, invirtiendo el total de su tiempo y energía en concretarlo o en pensar en el momento en que lo hará. Además de perder relaciones y trabajo, llegan a autolesionarse y endeudarse.

Adicción a las compras

El consumo de objetos y servicios en una cultura altamente consumista parece un acto normal. Esto determina la dificultad de reconcoer cuándo nos encontramos frente a una verdadera adicción a las compras: la obsesión por consumir todo tipo de bienes para saciar un estado de vacío interior, de sufrimiento, de incertidumbre

Las compras se convierten en el eje vital de la persona, quien se olvida de otras responsabilidades esenciales para su supervivencia y consume muy por encima de sus posibilidades. Los grados de endeudamiento en estos casos son inusitados, así como als consecuencias personales y familaires.

Adicción a los videojuegos

La OMS ya ha alertado del grado de dependencia que muchas persoans jóvenes, sobre todo adolescentes y niños/as están desarrolando hacia las videoconsolas. Como en toda adicción, el grado de tolerancia del cerebro a la dosis resulta determinante.

Como ha descubierto la ciencia hasta el momento, las adicciones comportamentales producen en el cerebro estímulos similares al de otras adicciones que requieren sustancias químicas. Cuando el organismo se acostumbra a estas recompensas, la persona necesita cada vez más estímulos para conseguir el mismo estado emocional y psicológico. Necesita, en definitiva, más horas de pantalla o videoconsola.

Cuando pierde la voluntad y anula el resto de su vida cotidiana, es decir, de sus responsabilidades, el hábito de entretenimiento por medio de los videojuegos se convierte en una adicción.

INGRESO O TRATAMIENTO AMBULATORIO SEGÚN TIPOS DE ADICCIONES

En conclusión, a la hora de elegir a qué centro acudir es importante valorar cómo se plantea el tratamiento dependiendo de diferentes variables, como el tipo de adicción, la edad, la ubicación geográfica, el sexo de la persona… Y para eso el equipo de Adictalia realiza un estudio detallado de cada persona cuando nos llaman.

En el caso de adicciones a drogas, será importante que los profesionales puedan intervenir con la asistencia farmacológica necesaria hasta llegar a la abstinencia definitiva.

Además, resulta interesante que el centro de desintoxicación se encuentre ubicado en otra provincia que no sea donde reside el o la paciente, por razones que comentamos en este otro artículo.


Adictalia cuenta con una base de datos de terapeutas especializados en diferentes conductas (ludopatía, sexo, redes sociales…).


En ocasiones, dependiendo del caso, la situación de la persona, los recursos y la gravedad de la adicción, la persona no requiere ingreso en clínicas, centros de desintoxicación ni comunidades terapéuticas, sino centro de día, centros ambulatorios.

Para estas situaciones, Adictalia cuenta con una base de datos de terapeutas especializados en diferentes conductas (ludopatía, sexo, redes sociales…). Incluso con experiencia en determinados grupos sociales (por ejemplo, adolescentes). Allí derivamos a persona que pueden tratar su enfermedad en un centro de día o centro ambulatorio.

Además de ayudar a la persona en su proceso individual de tratamiento, resulta crucial el apoyo e implicación familiar y el apoyo de grupo. Éste, sin duda, funciona como un factor un éxito mayor en el tratamiento de la persona adicta.

En EEUU existen programas para adolescentes con problemas de adicciones, que consisten en campamentos en la naturaleza.

Actualmente están surgiendo a nivel nacional terapias novedosas como la terapia de la aventura. Ésta añade a la terapia individual y de grupo el componente de cambio de entorno (lejos de la residencia habitual). Además aprovecha el potencial del medio natural para conectar con otras partes de sí mismo/a, de las otras personas y de la vida, en general. 

[1] (pag 22: https://www.ugt.es/sites/default/files/estudio_adicciones_conductuales.pdf)

OTRAS INFOS: https://www.rtve.es/alacarta/videos/millennium/millennium-mas-mas-adicciones/4020939/ 13-6-17

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