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Marihuana

adicción a los porros

¿Por qué los porros crean adicción y qué consecuencias tiene el cannabis sobre nuestro organismo?

Conocida como Cannabis sativa o Cannabis indica, la planta que produce las hojas que, una vez secas, se conocen como marihuana, contiene tetrahidrocanabidol (THC). Esta es una sustancia química que produce alteraciones mentales cuando llega a la sangre. Para ello, quienes consumen marihuana pueden hacerlo fumándola en forma de porros (pasa de los pulmones a la sangre) o mezclada con comidas o ingiriéndola en infusiones (del estómago a la sangre), en este caso se el organismo la absorbe más lentamente. 

Cuando llega al cerebro a través del torrente sanguíneo, el THC actúa sobre células receptoras específicas que están preparadas para reaccionar a sustancias naturales parecidas. Pero estos químicos propios del organismo tienen la función de que el cerebro trabaje normalmente. El THC, por el contrario, repercute sobre estas células provocando una  sobrestimulación de ciertas partes del órgano y generando en la persona consumidora un efecto de euforia.


La autoestima, pérdida de memoria, ausencia de hambre y sueño, entre otras secuelas son las más comunes a medio y largo plazo.


Aunque esta no es la única sensación que provoca el consumo de marihuna. Entre otras, podemos mencionar la alteración de los sentidos, como el de la vista (podemos ver los colores más brillantes); sufrimos cambios en el estado de ánimo, como ponernos tristes o muy contentos; limitaciones en los músculos y por tanto en la movilidad; nuestra memoria se resiente, pensamos con dificultad, perdemos la percepción del tiempo y hasta podemos vivir alucinaciones.

La autoestima, pérdida de memoria, ausencia de hambre y sueño, entre otras  secuelas son las más comunes a medio y largo plazo para quienes consumen marihuana. Si lo hacen desde temprana edad, pueden afectar sus capacidades cognitivas, pues el THC afecta al desarrollo del cerebro.


Depender del cannabis es igual de peligroso y que hacerlo de otras sustancias.


El consumo de cannabis se ha popularizado en todas las edades, pero sobre todo entre los jóvenes. Una de las creencias que han colaborado con esta popularización, además de que es una droga más barata que otras, consiste  en presentarla como una droga “blanda”. Para Adictalia la diferenciación entre blandas y duras es un error, todas las drogas conllevan la posibilidad de adicción, más allá de cantidades o formas de consumo: si consumimos poco de lo que sea porque no sabemos “estar” bien sin hacerlo en esos momentos determinados (de diversión, de estrés…), tenemos una adicción igualmente poderosa que otras.

Depender del cannabis es igual de peligroso y que hacerlo de otras sustancias. Esta dependencia conlleva perder la libertad, actuar de forma hipersensible con todo, y dañar nuestro cerebro, nuestro físico y nuestras relaciones con nosotros y el mundo.

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