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Adicción al porno: cuando buscar placer se convierte en una cárcel

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persona con adicción al porno

Cómo el consumo de pornografía se convierte en una adicción

La adicción al porno no está contemplada como tal por los manuales de psiquiatría.  Sin embargo, el visionado compulsivo de este tipo de contenidos representa una realidad para muchas personas, que buscando placer y evasión caen en una conducta descontrolada, con consecuencias negativas para sus vidas.

La sexóloga Milena Borislavova Marinova habla de la adicción al porno

Quizá, para hablar de conductas adictivas al porno, habría antes que intentar comprender el fenómeno pornográfico, muy complejo y con muchas aristas. De hecho, la sexualidad humana es un ámbito diverso y muy sujeto a la moral de cada tiempo, lo cual torna difícil determinar de forma objetiva qué es saludable y qué no.

Para adentrarnos en la adicción al porno acudimos a la sexóloga, residente en Ávila, Milena Marinova, quien integra el directorio de especialistas en adicciones de Adictalia (ver su ficha profesional aquí). Marinova describe en esta entrevista la esencia de la pornografía, su función y significado social, y cuándo su consumo puede conllevar riesgo de conductas adictivas. Y, en ese caso, cómo es el tratamiento.

COMPRENDER LA PORNOGRAFÍA PARA ENTENDER LA ADICCIÓN AL PORNO

Un fenómeno complejo condiconado por costumbres y modas

1. La pornografía comprende todo contenido sexual explícito registrado con el objetivo de provocar placer en quien lo consume

– ¿Qué se entiende por pornografía?

– Según Sierra y Cano, la palabra “pornografía” deriva del griego POME, que significa prostitución, y de GRAFOS, que significa descripción.  De esta manera, el significado etimológico de la palabra “pornografía” es “la descripción de la prostitución”.

Sin embargo, esta definición no abarca todo el sentido del fenómeno pornográfico actual. En este sentido, podemos definirla de forma más amplia como la “exhibición auditiva, visual y táctil de contenidos sexuales, cuya intención apunta a despertar, generar excitación sexual”.

Según otros autores, “la pornografía circunscribe la sexualidad únicamente a su dimensión física”. Y, en esta línea, “tergiversa” esta dimensión “al tener como objetivo que el observador vea a la persona del sexo opuesto o del mismo sexo, según sea su orientación sexual, como el medio para alcanzar un fin: su placer”.

Podemos encontrar pornografía en diferentes registros: películas, revistas, libros, novelas, cuadros artísticos… Cualquier escena representada de tipo sexual explícita se puede considerar pornografía.

2. Las estadísticas indican que en España se ve más porno entre las 9 y las 5 de la tarde, posible franja de consumo de menores.

– Aunque se tiende a pensar que lo normal sería que se diera por la noche, hay estudios que demuestran que la mayor parte del visionado de pornografía se da entre las 9 de la mañana y las 5 de tarde. ¿Qué reflexión hace al respecto?

– Desconozco los últimos estudios. Pero diría que es la franja del posible consumo de menores. Muchos de ellos disponen de un acceso libre a las plataformas porno mientras que sus padres están trabajando.  

3. La adicción a la pornografía implica la falta de control, por la gran liberación de dopamina, para consumir imágenes porno con fines de exitación

¿Existe la adicción al porno como tal?

– Existen las adicciones. Sin embargo, la pornografía no deja de ser un recurso más para hallar la estimulación sexual y, si acaso, aumentar el deseo de establecer una relación sexual. Su uso es libre y es decisión de la persona apelar a él.

El problema no pasa por ver una película porno. El problema aparece cuando se accede a este contenido con fines de explicar, enseñar y aprender sobre las relaciones sexuales, o bien sustituirlas.

Por otra parte, ¿cómo podemos medir si es mucho o si es poco lo que vemos? ¿Acaso todos seguimos un número similar de encuentros semanales?

La sexualidad es una dimensión particular y peculiar, ninguna mejor que otra.

– Pero ¿puede ser adictiva la pornografía?

– La conducta adictiva está determinada por la liberación de dopamina en el cerebro que nos conducen de forma incontrolada a consumir o realizar un comportamiento, pese a sus consecuencias. Este hecho puede estar causado por la excitación, previa a y derivada de, la visualización de imágenes sexuales explícitas.

La liberación de dopamina afecta al funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro, que es el área encargado de las funciones cognitivas y conductuales. Y la que interviene en nuestro juicio y en el control de los impulsos. Por lo que su alteración dificulta mantener el control de la conducta.

En algunos casos, según el perfil de la persona, el consumo de imágenes sexuales explícitas puede crear la necesidad de consumir más y más, para que se mantenga la liberación de dopamina y así experimentar el bienestar que producen otros neurotransmisores.

Ese es el punto donde podemos empezar a detectar si el consumo, aunque se haga con fines de placer y diversión, nos está perjudicando por su patrón compulsivo y sus consecuencias.

QUE OCURRE EN UN CEREBRO CON ADICCIÓN AL PORNO

4. La adicción al porno, a diferencia de otras conductuales, encuentra en la pornografía un estímulo para llegar a su meta: el orgasmo.

– ¿Existen diferencias a nivel neuronal entre esta actitud compulsiva comportamental y otras como la ludopatía o incluso las relacionadas con sustancias?

– Primero debemos diferenciar entre una adicción y una conducta de abuso. Segundo, hay que diferenciar una conducta de abuso, aunque sea frecuente, de una conducta adictiva.

Abuso: en el DSM – IV [el manual de psiquiatría de EEUU que sirve de referencia para definir las adicciones], el abuso se define como “un patrón desdaptativo de consumo, manifestado por consecuencias adversas significativas y recurrentes que se relacionan con el consumo repetido de sustancias”.

Aquí no se habla de dependencia o tolerancia ni de un patrón de uso compulsivo, aspectos que sí están involucrados en la adicción. Solo se habla del daño por un uso continuado.

Adicción: por el contrario, comprende los conceptos de “dependencia”, “tolerancia” y “asistencia”. Según las revistas de medicina, el concepto de adicción aplicado tanto a sustancias como a comportamientos (como el juego), se define con la demostración (presencia) de algunos síntomas.

Así, son síntomas de adicción:

  • La capacidad para “engancharse” a conductas de las que derivan consecuencias reforzantes, como tolerancia o nivel de saciedad temporal.
  • Excesiva preocupación por el consumo de sustancias o conductas de las que se desprende un refuerzo positivo.
  • Dificultad para evitar dicha conducta, a pesar de que existen importantes consecuencias negativas.
  • Pérdida de control, en donde la frecuencia de la conducta se incrementa haciéndose cada vez más automática.

Dicho esto, el abordaje de las adicciones resulta complejo. De hecho, la ludopatía hace unas décadas no se consideraba una patología. Hoy se ha introducido en el discurso social como adicción sin sustancia. Muchas otras acciones repetitivas de las personas son calificadas hoy como adictivas, de tal forma que la lista se ha vuelto muy extensa.

Y en este sentido, ¿qué pasa con la pornografía?

La visualización del contenido erótico y el consumo de porno tiene su fin en la excitación y, consecuentemente, en el orgasmo. El orgasmo es mucho más que una descarga nerviosa que nos produce placer. Desencadena múltiples reacciones químicas, fisiológicas y físicas.

Así, tras el orgasmo sentimos una sensación de recompensa y bienestar físicos, de placer, incluso de felicidad. Si bien estas sensaciones decrecen más o menos rápido.

La razón de esa recompensa emocional es la secreción de diferentes hormonas y la actividad de neurotransmisores que se dan durante el acto.

Principalmente, durante el orgasmo entran en juego:

  • La dopamina, un potente neurotransmisor que actúa sobre el sistema de deseo (querer algo, de forma ilimitada) en el cerebro.
  • La oxitocina, una hormona segregada a nuestro torrente sanguíneo tras la masturbación, que estimula la parte del cerebro relacionada con el afecto y el amor.
  • La hormona serotonina, un neurotransmisor involucrado en controlar las emociones y el estado anímico, muy relacionado con la sensación de felicidad.
  • La hormona prolactina, que produce somnolencia postorgásmica, lo cual facilita el sueño y un efecto de relajación.
  • Y la noradrenalina, un neurotransmisor cuya cantidad aumenta, acelerando la sinapsis neuronal y, por tanto, el ritmo cardiaco.

La ludopatía, la cleptomanía, la piromanía y otras adicciones comportamentales consiguen la recompensa con el hecho en sí de jugar, robar o quemar. La pornografía, sin embargo, no conduce a la recompensa si no existe un orgasmo, es decir, que la recompensa a la conducta de consumir porno lo constituye el momento del éxtasis, no el consumo de la pornografía como tal.

En otras palabras, la ludopatía, la cleptomanía y la piromanía provocan una descarga de tensión acumulada en el cerebro que se produce con el acto mismo que implican. Pero la pornografía genera una carga a través de la estimulación audio-visual, cuya descarga se consigue con el orgasmo. Y no solo con el acto de ver el material pornográfico.     

Con todo, todavía está por determinar qué es y si es o no una adicción dentro de la categoría “adicciones sociales o comportamentales”. Y cuáles son los puntos de similitud o diferencia respecto de las que implican sustancias.

5. La adicción al porno puede esconder necesidades de evasión de una realidad que nos cuesta afrontar.

¿Qué busca una persona que desarrolla una tendencia adictiva a la pornografía?

– Al ver material erótico y provocarnos el orgasmo se produce una descarga de dopamina y otras sustancias y, en consecuencia, una estimulación en el sistema de recompensa del cerebro.

La producción de dopamina, que interviene también previamente en generar el deseo por consumir porno, refuerza a su vez la conducta. Envía un mensaje para que repitamos, para que busquemos más, igual que en un encuentro erótico, esa acción que nos produce placer.

¿Qué más puede buscar la persona? La evasión de una realidad que le resulta frustrante, insatisfactoria, no deseada. O escapar de una dificultad en algún plano de su vida privada que no puede, no sabe o no se atreve a enfrentar.

El consumo adictivo, por ejemplo, se puede asociar con problemas de pareja, ruptura de la misma, problemas de trabajo. Se transforma en una vía de escape hacia la búsqueda de relajación.

En algunos casos, también puede deberse a la presencia de alguna dificultad previa, como la eyaculación precoz o falta de erección y la incapacidad de conseguir un orgasmo a través del coito.

6. Alguien adicto al porno puede ser cualquier persona que no pueda controlar el consumo pornográfico, pese a las repercusiones de esto, y que sufre síndrome de abstinencia si no puede acceder a material de este tipo.

– ¿Un ejemplo de persona adicta al porno?

Puede ser cualquier persona que limite sus encuentros sexuales al uso exclusivo de este tipo de material erótico, siempre primando este ritual sobre todas las posibles relaciones y experiencias en pareja o a solas, y con consecuencias negativas para su vida por no poder controlar el consumo.

Alguien para quien el único modo de experimentar la sexualidad sea viendo pornografía. Dentro de un comportamiento adictivo, el sujeto busca tener acceso a contenidos pornográficos y, si no lo consigue, comienza a tener síntomas:

  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Disforia
  • Agresividad
  • Profundo malestar 

7. La adicción al porno suele manifestarse, sobre todo, aunque no exclusivamente, en hombres

– ¿Podemos hablar de un perfil (edad, género…) de paciente determinado para este tipo de conducta compulsiva?

– Hablando de adicción, puede ser cualquier persona. Si bien los datos demuestran que se da más en los hombres. 

CÓMO DETECTAR LA ADICCIÓN AL PORNO

8. Indicadores de adicción al porno: excesivo tiempo de visualización, aislamiento social por ello, deudas por comprar porno, tendencia depresiva.

Podemos mencionar algunas señales que nos ayudan a identificar un comportamiento compulsivo hacia la pornografía, aunque esto siempre resulta complejo y subjetivo. Por ejemplo:

  • Pasar mucho tiempo dedicándose a visualizar material pornográfico.
  • Coleccionar gran cantidad de contenido de cualquier medio, digital o físico.
  • Aislamiento social para consumir pornografía.
  • Gastar dinero en exceso para conseguir más y más variedad de contenido erótico explícito.
  • Renunciar a los encuentros sexuales y poner el énfasis en la masturbación a través de visionar contenidos eróticos.
  • Tendencia marcada a la depresión.
  • Sufrir consecuencias negativas físicas, emocional y socialmente por el excesivo consumo de pornografía y, pese a ello, reincidir en el consumo.

9. Señales que deben alertarnos de un posible problema con el consumo de pornografía: aislamiento, conflictos de comunicación, trasnochadas.

– ¿Cuáles son las actitudes que nos alertan de que una persona (incluso una menor de edad) pueda estar desarrollando esta actitud compulsiva hacia la pornografía?

– Como indicadores de que algo está ocurriendo en relación con la adicción al porno, podemos destacar:

  • El aislamiento progresivo, tanto de la pareja, la familia o el círculo social.
  • Puede cambiar la forma de comunicación con los demás, por ejemplo, aumentando las discusiones, demostrando una actitud defensiva, cambio de humor, entre otras.
  • Debido a la vergüenza, si convive con más personas, se queda hasta muy tarde para tener acceso a Internet sin ser descubierto/a, y eso genera un cansancio físico y/o baja concentración en las tareas laborales o escolares.
  • Detectar mentiras y excusas relacionadas con eventos cotidianos.
  • Dentro de la pareja, disminuyen los encuentros compartidos y se pasa al autoerotismo como practica preferida.

En principio, todo parece bajo control, de hecho, el consumo de porno pasa como un entretenimiento. Pero cuando se desarrolla el impulso de necesitar el estímulo y aumentar la cantidad cada vez más, pasamos al terreno de la dependencia, de adicción a la pornografía. Esa fórmula es genérica y realmente aplicable para muchos tipos de adicción.

10. La adicción al porno, como todas las adicciones, se produce por múltiples factores: desde psicológicos, hasta de contexto y hereditarios. 

¿Existen factores que nos vuelvan más propensos a desarrollar este tipo de adicción?

– Igual que en muchas otras adicciones, los factores que puedan influir para desarrollar una conducta adictiva hacia la pornografía (aunque no de forma aislada), son:

  • El malestar emocional
  • La soledad
  • Las crisis de ansiedad
  • Los cambios hormonales en la etapa de adolescencia
  • Tristeza
  • Vacío emocional
  • Situaciones de duelo
  • Características congénitas y hereditarias

Todas las adicciones sin sustancias son trastornos del control de los impulsos. Ese trastorno lo padecen personas que sufren una carencia de recursos congénita o aprendida. Hay gente que nace con déficit de esa capacidad biológica de control y otros que nunca la aprenden. Por eso, no controlan sus impulsos a menos que se sometan a tratamientos terapéuticos.

A diferencia de los hábitos corrientes de consumo, las adicciones son “dependencias” que traen consigo consecuencias que afectan negativamente a la salud física y mental de la persona. Además de mermar la capacidad de funcionar de manera afectiva de forma saludable.

Adicción implica debilidad. Etimológicamente el concepto hace referencia a “esclavo de…”. En la actualidad se acepta mencionar como adicción cualquier actividad que el individuo sea incapaz de controlar y que lo lleve a conductas compulsivas y destructivas, o incluso cuando perjudica su calidad de vida.

En otras palabras, se habla de adicción para referirse a todo lo que conduce a la persona a perder la libertad sobre su propio comportamiento.  

Con todo, importa insistir en que el hecho de ver porno no tiene por qué ser un problema per se. En la consulta sexológica recurrimos a ese contenido como herramienta para algunas dificultades de la pareja. Podemos hablar de problema cuando el usuario es incapaz de controlar el impulso y eso se convierte en una conducta perjudicial para su vida a todos los niveles, incluso económico. 

11. La terapia más empleada para la adicción al porno es la de tipo cognitivo conductual, complementada con la prevención.

– ¿Cómo se trata este tipo de desorden compulsivo a nivel terapéutico? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

– La terapia cognitivo conductual resulta eficaz para muchas personas, en combinación con programas de prevención, técnicas basadas en la toma de consciencia y la aceptación y compromiso. Todas ayudan para modificar la conducta y evitar experiencias destructivas o indeseadas.

Una terapia comprende distintos componentes. El eje principal es la persona y su valor como tal. Lo importante es prestar atención a sus experiencias y sentimientos, y nunca al tipo de vida que “debe” llevar o lo que “debe” sentir o pensar según la sociedad.

  1. En primera instancia, se crean las condiciones para que la persona experimente la contradicción entre lo que quiere conseguir y lo que realmente consigue con la conducta relacionada con su adicción al porno. Y siempre sin minusvalorarla como persona y evitando patologizar su sexualidad.  Se trata de abrir con ella un camino valioso, que la convierte en una persona capaz de elegir y comprometerse con el proceso terapéutico.
  2. En segundo término, se provoca el acercamiento y la toma de consciencia sobre los modos en que ha tratado de modificar sus pensamientos, sentimientos y conducta, para justificar el consumo de pornografía de forma compulsiva.
  3. Luego, se desarrolla un plan sobre los resultados que quiere obtener a corto y largo plazo. Las acciones necesarias para conseguir sus objetivos y las barreras que se interponen para alcanzarlos. Es fundamental que la persona se dé cuenta de que puede tener un pensamiento o deseo obsesivo hacia la pornografía, pero que su esencia es mucho más que eso.

Estas terapias ayudan a la persona a crear una nueva relación con sus pensamientos obsesivos, sus sentimientos de ansiedad y su conducta. La aceptación de ser tal y como es, eleva su valor personal y su autoestima.

Debemos comprender que estas personas se auto perciben a menudo como monstruos o anormales. Por tanto, conforma un punto de gran significación que perciban la posibilidad de reconstruir una vida, conservando y potenciando sus habilidades personales y evitando recaídas. 

12. Cuando la persona no puede dejar de consumir porno en el marco de un tratamiento ambulatorio, es hora de ingresar en un centro de desintoxicación

– ¿En qué casos resulta necesario enviar a pacientes con adicción a la pornografía a centros de desintoxicación?

– Los centros son un recurso de gran ayuda en los casos en que han pasado por el programa terapéutico ambulatorio, pero no han podido establecer el cambio deseado. Un centro de desintoxicación sirve cuando la persona que consume pornografía necesita estar vigilada y controlada, porque muestra síntomas graves de:

  • Depresión
  • Baja autoestima
  • Cambios de humor
  • Frustraciones
  • Vergüenza
  • Autopercepción de “yo no controlo, me controla”.

Además, en estos casos, una clínica de adicciones permite no solo evitar el consumo, sino que la persona con adicción a la pornografía puede reconstruir hábitos saludables, acompañada por un equipo multidisciplinar.

LA FAMILIA FRENTE A LA ADICCIÓN AL PORNO

13. No juzgar y dialogar con el familiar que sufre adicción al porno y acompañarle a un/a especialista en psicología para ayudarle

– ¿Qué debe hacer un familiar si detecta que una persona de su entorno sufre un problema de consumo compulsivo de pornografía?

  • Primero y principal, aceptar y apoyar a la persona. ¡Sin juzgarla!
  • Intentar abrir un dialogo y averiguar desde cuándo lleva esa conducta, cómo se siente­ y cómo puede ayudarle. Es decir, ofrecerle su apoyo para buscar ayuda especializada. 
  • Si es posible, averiguar qué situaciones o hechos de su vida han favorecido el excesivo consumo de pornografía. Pueden ser problemas de pareja, de trabajo, de amistades, de colegio, aburrimiento, momentos de tensión, etc. Resulta de gran ayuda saber qué activa el deseo hacia esa conducta, para poder trabajar y desarrollar un nuevo modelo de afrontarla. 
  • Acudir a un/a especialista. El desarrollo y mantenimiento de una adicción es muy complejo, y por eso es necesario la ayuda de un profesional y el apoyo del entorno cercano.

14. La accesibilidad, asequibilidad y anonimato que permiten hoy las nuevas tecnologías facilitan el desarrollo de la adicción al porno en personas propensas a ello.

– ¿Cómo influye la existencia de Internet y el gran acceso a los teléfonos móviles en la evolución de la adicción a la pornografía?

– Obviamente, Internet y las nuevas tecnologías nos facilitan la vida en muchos aspectos. Pero también tienen un impacto negativo.

Las consecuencias de la difusión de la pornografía por Internet tienen que ver con lo que algunos expertos han denominado “Triple A- Engine”: accesibilidad, asequibilidad y anonimato.

El teléfono móvil se ha convertido en el nuevo PC, con su fácil y cómodo acceso, su nulo o bajo coste y su anonimato. En este contexto, la posibilidad de búsqueda de imágenes sexuales cada vez más explícitas es mucho mayor, también para individuos con rasgos de propensión a desarrollar adicción al porno.

15. La adicción al porno repercute negativamente en una pareja cuando se manifiesta en una de las personas integrantes, por diversos motivos.

– ¿Cómo influye en las relaciones de pareja el calado social que ha alcanzado la pornografía como producto de consumo?

– Cuando hablamos de pareja, habría que preguntarse: ¿de qué tipo de pareja hablamos? Asimismo: ¿a cuál sexualidad nos referimos? Tanto las parejas como la sexualidad humana son una realidad compleja y diversa.

Dicho esto, desde la sexología resulta difícil poner a la pornografía en el sector del pecado, de lo promiscuo, lo peligroso, etcétera. En este sentido, son perceptibles más ventajas que peligros en la existencia y la variedad de contenidos eróticos.

En definitiva, la pornografía no deja de ser un recurso más para la estimulación sexual y el aumento del deseo erótico. Además, actualmente existen películas de productores/as que cuidan los contenidos y ofrecen productos de muy buena calidad.

Ahora, si hablamos de adicción al porno en el marco de la pareja, claro que nos encontramos frente a un problema. Si una de las personas integrantes de la pareja desarrolla esta actitud compulsiva hacia la pornografía, provoca en la relación:

  • Distanciamiento
  • Manifestación de la falta de deseo
  • Desorden en la dimensión afectiva
  • Disminución de la satisfacción
  • Dificultades relacionadas con la excitación, en ambos géneros
  • Dificultades de erección y eyaculación en el hombre en la relación con su pareja
  • Desarrollo de falsas expectativas, roles y prácticas, por la influencia de un tipo de pornografía.

Quizás de este último punto partan la mayoría de las dificultades y problemas en muchas relaciones con alta influencia de cierto tipo de pornografía.

Por otra parte, el aumento de la necesidad de visualizar imágenes explícitas puede resultar inversamente proporcional a la excitación sexual en el cara a cara. Incluso esta puede desaparecer en ausencia de la pornografía.

El consumo excesivo, impulsivo, de contenido pornográfico desencadena consecuencias perjudiciales para las relaciones, igual que cualquier otra conducta de naturaleza obsesiva. Por eso mismo resulta importante contar con una educación sexual donde se formen personas preparadas para vivir y compartir su sexualidad de la manera más placentera, sana y respetuosa.

Para cualquier desajuste dentro de la pareja se pueden dialogar y revisar los acuerdos, tanto en consulta como en casa.

¿Qué es la pornografía y por qué cada vez se consumen más estos contenidos?

Un escenario propenso para la adicción al porno

– En las sociedades occidentales, hoy vemos en productos culturales y de entretenimiento cada vez más abiertamente escenas sexuales y sexualizadas, como en la publicidad. Sin embargo, la sociedad sigue mostrando un tabú con el sexo explícito, “de la puerta para afuera”.  ¿Es una contradicción?

– Lo primero que debemos preguntarnos es: “¿A qué llamamos sexo?”. Porque no es lo mismo entenderlo como una práctica, como un conjunto de órganos o como una parte fundamental de la esencia de cada persona.

Luego, conviene diferenciar entre moral y ciencia. La moral busca intervenir, transformar la realidad por medio del control de la conducta, a partir de las creencias de una época. Por su parte, la finalidad de la ciencia, en este caso concreto de la sexología, consiste en conocer los sexos y sus diversas vivencias.

Entonces, en el marco de la moral religiosa, por ejemplo, el pensamiento dominante determina que el sexo, como práctica, debe estar al servicio de la reproducción. A la vez, iguala lo erótico o lo sexual, a “algo malo”: pecados, vicios, fornicación, enfermedades. Pero la moral religiosa no es la única moral.

Por eso mismo es muy difícil determinar lo que es o no un “atentado” contra “la moral” y las “buenas costumbres”, sólo por que una imagen se considera “erótica”. Diferentes personas juzgan de manera diferente un mismo material con contenidos sexuales, un hecho o una costumbre sexual.

Además, la noción de pornografía se encuentra sometida a numerosas fluctuaciones. Actualmente, la sociedad acepta, por ejemplo, películas que ofrecen escenas de estriptís y de coito. Y hace no tanto tiempo se castigaba a la gente por darse un beso en los lugares públicos. ¿Cómo se entiende esto?

Ahora bien, la regla que se suele aplicar para definir un contenido como pornográfico consiste en que éste debe presentar los órganos genitales de manera que sugiera con demasiada claridad la función sexual de los mismos.

Si bien, al mismo tiempo, parece que la literatura médica se haya ganado el derecho a mostrar un pene en erección, una vulva o unos senos, sin hablar de pornografía. Y lo mismo podemos observar en el arte. Pero si aparece en un video corre el riesgo de ser acusado de inmoral o patológico.

– ¿Por qué aumenta la cantidad de tiempo y demanda de exhibición de productos pornográficos en nuestras sociedades?

– Recuerdo las palabras del maestro y guía Efigenio Amezúa, quien en una clase del máster apeló a la Porneia, un vocablo griego traducido por la moral tradicional como fornicación. Es decir: el comercio de la carne, que puede tratarse de prostitución o bien de relaciones sexuales fuera del matrimonio.

En su momento, todos los intereses fueron puestos, y hoy siguen estando, en la lucha contra estas actividades. Como efecto de eso, se obtuvo la complicidad de las leyes. Y cuando ese sistema se mostró, con el tiempo, incapaz de controlar el aumento de las libertades, el mercado tomó su relevo y convirtió lo prohibido en producto comercial.

Hoy se define la pornografía como la exhibición de imágenes donde se da el protagonismo o la exaltación del uso sexual de los genitales. Este es el hecho básico o, al menos, el principal: los grandes protagonistas de la pornografía son los genitales, su excitación, su uso y el consumo de su retrato audiovisual. 

Las reacciones frente a ella son diversas. Hay muchas personas que critican su presencia masiva o la falta de originalidad e imaginación de los productos pornográficos. Otras analizan las cifras que ganan con ellos. Y al mismo tiempo, muchas otras buscan por todos los medios la protección de menores a la exposición.

Frente a este contexto de intereses diversos, Efigenio Amezúa reflexionaba de la siguiente manera: “Una sociedad que produce y consume pornografía en cantidades industriales puede que esté pidiendo de esa forma más sexo. O, si se prefiere, más y mejor sexo. Pero si el sexo que promueven las instituciones y el mercado no es mejor – o no es ni siquiera sexo – la gente, igual que los adolescentes, no tiene mucha elección.

“La actual industria de la genitalia –de la porneia, de la fornicación– tiene su razón de ser. Pero la historia muestra que lo único que han logrado las vías represivas ha sido la multiplicación de su sofisticación y una mayor producción. La libertad es algo más que una idea moral.”

“La educación de los SEXOS crea Erótica y Ars amandi, el gusto se educa. Su desidia y abandono produce porneia. Y la explotación no es sino uno de sus efectos´´.

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