Historias reales de adictos en recuperación
Quienes han logrado salir de esta enfermedad, abren su corazón y te cuentan cómo fue su camino hacia la recuperación.
¿Para qué mostrar o contar el sufrimiento por el que han atravesado quienes se han recuperado de una adicción y sus familias y qué hicieron para conseguirlo? Esto fue lo que nos preguntamos en el C.I.A. de Adictalia cuando programamos, allá por el 2019, el primer testimonio de adicción. La respuesta surgió automáticamente, como un acto reflejo: porque cuando alguien abre su corazón es imposible no identificarse con alguna parte de su historia.
Ese mecanismo de identificación, cuando alguien relata su vida, una experiencia, una emoción o sentimiento, habita en los humanos desde el principio de los tiempos. Y nos incita a empatizar con quien narra, pero también con nuestra propia vida. Es decir, nos permite sentir que no estamos solos ni solas: que esas situaciones tristemente extraordinarias que creemos que me pasan únicamente a mí o a mi familiar, también les ocurre a otras personas. Y que si ellas pudieron sobreponerse, ¿por qué no podremos hacerlo en nuestro caso?
El valor de los testimonios íntimos de adicción es incalculable para aprender a actuar y para ser consciente que es posible salir. Las diferentes historias que encontrarás en esta sección, lo demuestran.
“Estoy orgulloso de en quién me estoy convirtiendo con la recuperación.”
Alejandro
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“La adicción está ahí, pero si tienes el problema no sabes dónde buscar ayuda.”
Cristina
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“Se pueden hacer cosas maravillosas sin tener que consumir.”
David
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“No voy a cambiar la persona en la que me he convertido por el consumo.”
Fidel
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“Es imposible que tú puedas tratar a tu hijo: confía en profesionales y déjate asesorar.”
Emilia
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“La vida sabe diferente cuando aprendes a vivir sin consumo.”
Paula
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“Me había transformado en un guardia civil de mi marido, hasta que dije: hasta aquí, no más.”
Carmen
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"La familia estaba harta de decírmelo, pero yo decía que no, que yo no tenía ningún problema. El adicto es el primero que tiene que abrir los ojos."
Jordi Victoria
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"Sugiero a las madres que no entren en victimismos. Desde ahí no ayudamos, sólo los hacemos sentir a ellos más culpables. Deben buscar asesoramiento especializado."
Carmen S.
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“Encontré la salida cuando toqué fondo, tras perder 15 años de mi vida entre rejas.”
Martín C.
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“El momento de dejar la cocaína llegó cuando dije: quiero ir a un centro porque me quiero curar por mí y por nadie más.”
Raquel G.
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"Mi familia vivía mi adicción muy mal, sufriendo mucho por mí. Llegaron a encontrarme con sobredosis en mi cuarto."
D. Hernández
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"Si quería vivir con nosotros tenía que elegir: tratamiento o marcharse. Optó por marcharse a compartir piso."
Victoria L.
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"El desconocimiento que existe sobre esta enfermedad y la vergüenza en muchas familias que intentan ocultar su realidad, desde luego son los peores aliados."
Carmen F.
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"Conseguía un cuchillo donde sea, en un bar, por ejemplo, y lo ponía en el cuello a quien fuera para sacarle dinero y comprar crack."
Héctor S.
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“Hoy tengo claro que el cambio de una persona adicta no está en las palabras si no en los actos, y que por intentar salvar a una persona no puedes dejarte morir tú.”
Margarita P.
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“Salí a caminar y a mirar los bares, y me dije: si has aguantado tres días, puedes estar un mes, tres meses sin volver a beber alcohol. Y así lo hice.”
Jorge R.
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“Si lo haces bien, si dejas las benzodiacepinas como toca, no tiene nada que ver; no digo que no vayas a tener abstinencia, pero no lo pasas ni la mitad de mal que lo pasé.”
Alicia R.
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"De la misma manera que quien está constipado tiende a estornudar, el alcohólico, por sistema, su tendencia es a recaer en la bebida. El primer trago te lleva a la ruina."
José M.
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