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Adicción al Sexo

Tratamiento adicción al sexo

¿Qué es la adicción al sexo y quiénes pueden sufrirla?

La adicción al sexo o bien dependencia sexual, asimismo llamada “hipersexualidad o bien ninfomanía” (en mujeres) y “satiriasis” (en hombres) se identifica por tener un comportamiento apremiante que deriva en la incapacidad de supervisar el instinto y comportamiento sexual.

Incapacidad para controlar el instinto y conducta sexual. Con esta frase podemos definir la adicción al sexo, una de las más complejas, desconocidas e incomprendidas. Vivimos en una sociedad hipersexualizada, donde los límites morales se han desdibujados dentro de los muy diversos deseos individuales, y con un bombardeo incesante de mensajes que nos inculcan que la “realización” y “satisfacción” sexual es lo fundamental a “lograr” para ser felices. Así, resulta difícil reconocer cuándo el apetito sexual ha pasado a configurar una enfermedad con múltiples consecuencias psicológicas.


Sobre todo hombres, pero también mujeres, se ven desprovistos de voluntad para controlar comportamientos apremiantes por satisfacer su instinto sexual.


Sin perder la consciencia, como sí ocurre en otras adicciones, el hombre con “satiriasis” o la mujer con “ninfomanía” (como se denomina a esta adicción en cada caso), se ven desprovistas de voluntad para controlar comportamientos apremiantes por satisfacer su instinto sexual. Presas en una cárcel de obsesión, buscan sin límite satisfacciones rápidas que apaguen la sed que sienten constantemente.

En ese camino, se pasan 10 horas visualizando vídeos pornográficos (hoy al alcance de cualquiera que tenga móvil u ordenador); acudiendo a la prostitución; pasando gran parte de su vida en redes sociales; buscando fórmulas de relaciones sexuales cada vez más promiscuas que le reporten la “supuesta” satisfacción que buscan. En estos comportamientos patológicos, insanos, incurren en inchoerencias con sus propios valores pero también con sus relaciones: infidelidad constante, ausencia y bajo rendimiento en el trabajo, mentiras a amistades… todo vale para buscar un “placer” totalmente opuesto a una vida sexual sana. 

¿Consecuencias? La pérdida de autocontrol, bajo nivel de autoestima, depresión, insomnio, cambios de humor, más insatisfacción, agotamiento físico y psicológico… 


Tristes realidades motivadas por altos niveles de estrés, carencia de autoestima o aceptación personal, soledad, traumas infantiles…


Tristes realidades motivadas por altos niveles de estrés, carencia de autoestima o aceptación personal, soledad, traumas infantiles, necesidad de agradar o una costumbre tan simple como buscar una recompensa rutinaria. Estas causas pueden desencadenar una dependencia infernal al sexo, la cual implica una pérdida de libertad total y de responsabilidad con la propia vida. 

La insatisfacción de una persona adicta al sexo es ilimitada. Quienes padecen esta enfermedad acusan verse incapaces de encontrar un punto de suficiencia. Por ello caen en la obsesión de la búsqueda y el consumo permanente, y muchas veces en la promiscuidad.

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