Red Nacional de Apoyo y Soluciones para Adicciones

100% discreción. Tel GRATUITO.


900 525 727

Que el COVID-19 no se interponga en tu recuperación. Infórmate aquí

Adicción al Sexo

persona adicta al sexo

¿Qué es la hipersexualidad y cómo tratarla?

La adicción al sexo es una enfermedad multifactorial y multidimensional que conduce a la persona a perder el control sobre sus impulsos sexuales y a actuar de forma compulsiva y reiterativa en relación con el sexo, que se convierte en un objeto de obsesión sobre el cual gira toda su vida.

La adicción al sexo también se conoce como hipersexualidad o dependencia sexual patológica. Si bien en el caso de las mujeres esta incapacidad de controlar la pulsión sexul se ha denominado “ninfomanía”, lo cierto es que la abrumadora mayoría de personas adictas al sexo que acuden a consulta son hombres.

Rasgos que caracterizan a un persona con adicción al sexo:

  1. Actuar de forma compulsiva y obsesiva en relación con rituales sexuales: relaciones interpersonales sexuales, masturbación, visionado de pornografía por internet, vouyeurismo y captura de fotografías…
  2. Demostrar incapacidad de controlar la pulsión sexual. A pesar de que ésta repercute negativamente en su vida, la persona se ve permanentemente incitada a pensar y actuar en torno al sexo.
  3. Sufrir graves consecuencias a causa de esa incapacidad de controlar: enfermedades sexuales, distanciamiento o ruptura de relaciones, embarazos no deseados, endeudamiento, problemas laborales…
  4. Mantener diariamente esta conducta sexual autodestructiva o de alto riesgo como eje vertebrador del día a día.
  5. Fantasear y obsesionarse con el sexo de forma recurrente en momentos y lugares dedicados a otras necesidades: reuniones laborales, familiares, de amistades, desplazamientos, conversaciones cotidianas orientadas a otros temas…  
  6. No poder parar. Persiste y recae en esta conducta, aun cuando sus consecuencias negativas resultan evidentes.
  7. Realizar propuestas de enmiendas constantemente en relación al objeto sexual e incumplirlas. “No volveré a hacerlo”, “Esperaré más tiempo para volver a hacerlo”. Pero siempre son autopromesas rotas por la pulsión incontrolable.
  8. Desarrollar de tolerancia al estímulo. Cada vez, la persona necesita más dosis de estímulos sexuales para poder sentirse “satisfecha”, como ocurre con la droga en las adicciones con sustancias.
  9. Invertir gran cantidad de tiempo diario a la busca de satisfacción sexual en la modalidad que sea y a través del recurso que sea.
  10. Actuar de forma negligente consigo y con el entorno. Desatender responsabilidades de la vida: trabajo, relaciones, salud, economía.
  11. Síndrome de abstinencia o mono cuando no puede consumir. Se torna irritable, ansiosa y se manifiesta profundamente insatisfecha cuando no dispone del hecho sexual y no puede, por tanto, saciar la necesidad de consumo.
el riesgo contraer SIDA en la adicción al sexo
La adicción al sexo implica una obsesión persistente y descontrolada hacia el hecho sexual sin atender a los posibles riesgos, como las ETS. Fotos: Pexels.

Consecuencias de la adicción al sexo:

  • La pérdida de autocontrol y, por tanto, de libertad para elegir
  • Bajo nivel de autoestima por la incapacidad de mantener el impulso
  • Depresión
  • Insomnio
  • Cambios de humor frente a la insatisfacción
  • Agotamiento físico y psicológico
  • Deudas económicas
  • Infidelidad y ruptura de relaciones
  • Autolesiones por excesos
  • Contagio de enfermedades de transmisión sexual como SIDA, hepatitis C, sífilis…
  • Pérdida de trabajo y bago rendimiento de estudios

La insatisfacción de una persona adicta al sexo es ilimitada, pues su cerebro trabaja de manera disfuncional en cuanto a regular la búsqueda de placer.

Quienes padecen esta enfermedad acusan incapacidad de encontrar un punto de suficiencia. Así caen en la obsesión de la búsqueda y el consumo permanente que puede mantener en una sola modalidad (por ejemplo, el cibersexo) o bien ir in crescendo, hasta llegar a rozar o incurrir en comportamiento delictivos.

Fotograma del documental Adictos al sexo emitido por documentos TV. Mira el documental clicando aquí

Ejemplos de personas adictas al sexo:

En ese camino insaciable, una persona adicta al ciberporno, por ejemplo, puede pasarse 10 horas visualizando vídeos eróticos en internet. Material que hoy se encuentra al alcance de cualquiera que tenga un móvil o un ordenador.

Alguien adicto al sexo puede encontrar consuelo acudiendo a la prostitución de forma compulsiva, invirtiendo grandes cantidades de dinero, incurriendo en infidelidad con su pareja, exponiéndose al riesgo de enfermedades de transmisión sexual…


La insatisfacción de una persona con adicción al sexo es ilimitada, pues su cerebro trabaja de manera disfuncional en cuanto a regular la búsqueda de placer.


Alguien con adicción al sexo puede transcurrir gran parte de su día navegando en redes sociales para coquetear o, incluso, espiar perfiles y fantasear con ellos. La obsesión sexual se convierte en el centro de su vida por encima de cualquier otra necesidad.

Algunas personas con adicción al sexo buscan fórmulas de relaciones cada vez más promiscuas que le reporten la “supuesta” satisfacción. En estos comportamientos compulsivos incurren en incoherencias con sus propios valores y también en autoengaño y engaño a otras personas: infidelidad constante, ausencia y bajo rendimiento en el trabajo, mentiras a amistades…

Otras personas, ya no se conforman con el placer que el sexo les brinda. Necesitan buscar nuevas maneras de placeres rápidos, mas «potentes», mezclando el sexo con drogas. Esto es lo que se conoce como chemsex.

Todo vale para satisfacer el deseo, para evadir una realidad insoportable que reporta estrés, ansiedad, insatisfacción diaria

Si quieres conocer las causas de la adicción al sexo, te recomendamos leer este artículo.

Tratamiento de la adicción al sexo

La adicción al sexo puede tratarse por medio de la psicología clínica. Se practican diferentes técnicas, como terapia individual, terapia grupal, y puede emplearse medicación.

En aquellos casos en que la terapia ambulatoria (es decir, aquella donde la persona reside en su casa particular y asiste regularmente a un centro), no baste a la persona para conseguir el objetivo de contener la pulsión sexual, se requiere el ingreso en un centro. Existen clínicas de desintoxicación que contemplan tratamiento y secciones para personas adictas al sexo.


En definitiva, como en otras adicciones, el cerebro está acostumbrados a generar niveles de dopamina muy por encima de lo normal.


En estos espacios residenciales seguros, la persona consigue aislarse de cualquier estímulo y recurso para desarrollar su adicción. Un equipo especializado, compuesto por personal psicológico, médico y psiquiátrico, guía el proceso. La desintoxicación puede presentar en las primeras semanas de abstinencia una reacción adversa del organismo, como sucede en otras adicciones.

En definitiva, como en otras adicciones, el cerebro está acostumbrados a generar niveles de dopamina muy por encima de lo normal. Llevando a la persona a niveles elevados de necesidad por conseguir la recompensa de su adicción.

El famoso jugador de golf Tiger Woods permaneció ingresado en una clínica de desintoxicación por su problema de adicción sexual. Se estima que entre el 5 y 6 por ciento de la población adulta sufre esta patología, que aún no se encuentra reconocida por el manual de psiquiatría de EEUU, una guía de referencia en todo el mundo. Pero que evidentemente representa un problema con casos reales. De ese procentaje, se estima que una de cada cinco personas son mujeres.

grupo terapéutico para adicción al sexo
La terapia de grupo es uno de los métodos utilizados para tratar la adicción al sexo. Foto de Tima Miroshnichenko en Pexels.

Una cultura hipersexualizada

La adicción al sexo es una de las más complejas, desconocidas e incomprendidas. El sexo representa un instinto básico y también es celebrado como un valor social. Incluso, la cultura de masas lo aprovecha como reclamo para atraer y vender (por ejemplo, en la publicidad).

Al mismo tiempo, la sociedad actúa sobre este tema con mucha ambigüedad, casi con un doble racero, al tratarlo como tabú en ámbitos educativos y públicos, sobre todo cuando representa un exceso o forma parte de un trastorno mental, como en el caso de la adicción al sexo.

Es ciertamente complejo detectar cuándo los comportamientos empiezan a cristalizar en una adicción al sexo en una sociedad hipersexualizada. En una sociedad capitalista que aprovecha el sexo como un reclamo para vender cualquier cosa. Y que nos bombardea incesantemente con mensajes que inducen a la “realización” y “satisfacción” sexual como forma “alcanzar” la felicidad. En una sociedad, por último, individualista, donde los límites morales se desdibujan dentro de los muy diversos deseos personales.

Así, resulta difícil de detectar cuándo el apetito sexual ha pasado a configurar una enfermedad con múltiples consecuencias psicológicas, emocionales, económicas, familiares, laborales…

Sin perder la consciencia, al menos aparentemente, como sí ocurre en otras adicciones donde intervienen sustancias, las personas con adicción al sexo se encuentra desprovistas de voluntad para controlar la pulsión sexual. Presas en una cárcel de obsesión, buscan sin límite satisfacciones rápidas que apaguen la sed que sienten constantemente.

En otras palabras, las personas adictas al sexo buscan constantemente llenar un vacío interior con más vacío.

Existe una solución para ti


900 525 727