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Hijo adicto a los videojuegos: cómo fue el tratamiento, qué hacía, qué pensaba…

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hijo adicto a los videojuegos

Entrevista con el director del equipo que trató a un adolescente adicto a los videojuegos

Foto de hijo adicto a los videojuegos: Eren Li en pexels

La madre o el padre de adolescentes que no haya rumiado alguna vez el temor de tener en casa a un hijo adicto a los videojuegos, que tire la primera piedra. Las videoconsolas representan una realidad que gana cada vez más personas adeptas de entre 12 y 18 años (y también entre público infantil).

Se trata de una tecnología multiplataforma e interconectada, cuyos efectos sobre la salud mental aún resultan en gran parte desconocidos, pero que el universo científico ya viene explorando, con algunos descubrimientos. En tanto que, desde el campo terapéutico, ya evidencian la necesidad de atención de menores que han convertido una actividad lúdica en una obsesión, una dependencia.

Es lo que le ocurrió a un adolescente de Castellón, en España, que llegó a pasar 20 horas diarias jugando al reconocido videojuego bélico Fortnite. Y que debió ser ingresado para desintoxicarse de un irrefrenable impulso por jugar, que era incapaz de controlar, en el Hospital Provincial de Castellón.

Allí le acogió un equipo de especialistas encabezado por el psiquiatra Matías Real López, coordinador del programa de trastornos mentales graves en infancia y adolescencia. Adictalia entrevistó en profundidad a Real López para conocer los detalles del caso.

El primero de este tipo, es decir, de desintoxicación por adicción a videojuegos, que se ha documentado científicamente. En concreto, en la Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Y que, sin duda, conforma un paso importante en la investigación sobre este tipo de adicción comportamental, cuya existencia como tal aún despierta cierta polémica entre especialistas.

Matías Real coordinó el equipo que trató a un hijo adicto a los videojuegos
Matías Real, coordinador del programa de trastornos mentales graves en infancia y adolescencia, en el Hospital Provincial de Castellón. Foto: HPC.

EL MOMENTO EN QUE UN HIJO ADICTO A LOS VIDEOJUEGOS NECESITA SER INGRESADO

– ¿Cómo fueron las circunstancias que determinaron que este adolescente debiera ser ingresado por su dependencia un videojuego?

– Se trata de un paciente que está entre los 13 y los 15 años. Cuando nosotros lo atendimos estudiaba en los últimos cursos de la ESO (nivel de estudios secundarios). Cuando llega al hospital, lo hace tras llevar unos meses de seguimiento en los recursos ambulatorios. La novedad del caso es la necesidad de programar un ingreso para desintoxicación.

Y es que no todos los pacientes, más allá del tipo de adicción, requieren un ingreso para desintoxicarse. La desintoxicación, la mayoría de las veces, se empieza a nivel ambulatorio. Pero cuando esta etapa fracasa, o bien cuando la persona presenta determinadas características, se hace necesaria la hospitalización completa.

En este caso se fueron intentando distintas pautas para hacer una reducción del consumo de horas de videojuego a nivel ambulatorio. Se intentaron establecer contratos terapéuticos, dar pautas a la familia, buscar limitar el tiempo de juego. Pero ocurre que este videojuego, el Fortnite, es multiplataforma, lo cual significa que se puede practicar desde cualquier dispositivo que tenga acceso a Internet: el ordenador, la consola, la tablet, o cualquier dispositivo móvil. Además, al ser en línea, se puede jugar desde cualquier lugar.

En estas circunstancias, ocurría que se podía limitar el Internet en casa o los móviles del entorno, pero el chico jugaba con su cuenta desde otros dispositivos.

– Es decir, que era imposible controlar la actividad de este hijo adicto a los videojuegos…

– Claro. En este contexto, las horas de dedicación al juego y las horas de rumiación [concentrase en pensamientos repetitivos sobre algo] aumentaron exponencialmente. El juego ocupaba prácticamente la totalidad de su vida, con el consecuente abandono de otras actividades. Y, sobre todo, con un aislamiento social importante: dejó de quedar con su grupo de iguales; hubo un absentismo total del ámbito escolar; dentro del domicilio la convivencia con el resto de la familia se deterioró mucho; abandonó su higiene y autocuidado.

En esa instancia, se plantea a la familia la necesidad de poner freno a estas conductas. Conductas que sus propios integrantes también percibían. Así que el ingreso se acordó con la familia.

– El ingreso de menores en centros de desintoxicación no es habitual. ¿Qué requisitos implicó en este caso?

Estamos hablando del ingreso en una sala de hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. Por ley, en España todos los ingresos en salas de psiquiatría para menores de 18 años tienen que ser notificadas al juzgado, para recibir autorización judicial. Esto es así por una cuestión de protección del menor. Y así se hizo también en este caso. Aunque, independientemente de ello, fue un ingreso pactado con la familia, ante la necesidad evidente de que las cosas estaban yendo cada vez peor. Era la única opción.


«Sufría un aislamiento social importante: dejó de quedar con su grupo de iguales; hubo un absentismo total del ámbito escolar; dentro del domicilio la convivencia con el resto de la familia se deterioró mucho; abandonó su higiene y autocuidado.»

Dr. Matías Real López sobre hijo adicto a los videojuegos

– ¿Por qué se decide ingresar a este menor?

Esta acción conllevó meses de trabajo y de constatar que las cosas no iban bien. Realizamos una intensa búsqueda bibliográfica para ver si se había registrado alguna intervención específica para este tipo de dependencia. Y la novedad es que no existía ningún ingreso similar documentado científicamente. Por las características del caso, comprendimos que debíamos abordarlo como si se tratase de una sustancia química. Y así lo abordamos con el chaval, intentando trabajar la toma de consciencia y la motivación.

PRIMER ARTÍCULO CIENTÍFICO QUE DOCUMENTA UNA DESINTOXICACIÓN A LOS VIDEOJUEGOS

– ¿No existen antecedentes de ingresos de este tipo?

– No encontramos un antecedente de que hubiese que ingresar a alguien en una fase aguda para hacer una desintoxicación por videojuegos documentado en un artículo científico. No puedo decir que nunca nadie haya ingresado. Pero el que publicamos a partir de este caso, es el primer artículo científico sobre un tratamiento con estas características.

– ¿Y cuál fue la respuesta de este hijo adicto a los videojuegos cuando se le indicó que debía ser hospitalizado?

– Al principio, sus mayores resistencias nada tenían que ver con la falta de consciencia sobre que las horas dedicadas al juego estaban aumentando. Porque él sí notaba que la dedicación le generaba cansancio y abandono de determinadas actividades.

El problema fundamental consistía en que él percibía que no era “tan grave” el abandono social que vivía. Y eso es común respecto de muchos menores que juegan a este tipo de entornos online y multijugador, porque tienen la sensación de que sí se están relacionando con gente. Por supuesto, se relacionan a través del juego virtual y a través de las pantallas y siempre en relación con el videojuego.

Además, el Fortnite en concreto está tan presente muchos lugares de la sociedad, que se crea una normalización de todo lo que tiene que ver con este juego. Hay plataformas de streaming en que aparecen famosillos jugando; hay programas de televisión donde salen personajes haciendo bailes propios del juego; incluso hay personajes públicos que salen también dentro de los juegos… Esta como muy intrincado en ambientes online.


«Él percibía que no era ‘tan grave’ el abandono social que vivía. Y eso es común respecto de muchos menores que juegan a este tipo de entornos online y multijugador, porque tienen la sensación de que sí se están relacionando con gente.»

Dr. Matías Real López sobre hijo adicto a los videojuegos

Todo esto conlleva que los/as menores tengan la sensación de que se están relacionando en torno de un mismo tema. Y que, al estar al tanto, llevan una vida social muy rica. Aunque, en definitiva, todo esté circunscrito al propio videojuego. Así, se da una normalización de la conducta obsesiva en torno a él.

Ahora bien, aunque este chico no le gustaba el hecho de tener que ingresar en el hospital, una vez que la decisión fue firme, entró y se mostró colaborador. Al principio, de una manera resignada. Y al cabo de los días, ya pudimos ir trabajando con él la toma de conciencia específica de lo que había estado ocurriendo.

Equipo de investigación que publicó el artículo sonbre el hijo adicto a los videojuegos: Silvia Márquez Arbués, del Hospital Provincial; Carla Ramos-Vidal, T. Álvarez-Núñez y Matías Real-López (INTEGRA-Grupo de investigación sobre la salud mental de la infancia y la adolescencia) de la Universitat Jaume I y el Hospital Provincial y Matilde Espinosa-Mata de la UJI y el Hospital General Universitario de Castellón, todos ellos del Programa de Trastorno Mental Grave de la Infancia y la Adolescencia. Foto: HPC.

TRATAMIENTO PARA UN HIJO ADICTO A LOS VIDEOJUEGOS

– ¿Cómo fue el proceso terapéutico?

– Nos planteamos el ingreso con unas etapas que, si bien no estaban claramente predefinidas en cuando a duración (porque esto hay que adaptarlo según la evolución de cada paciente, como en toda adicción), sí que lo estaban en cuanto a sus objetivos.

En este sentido, en los casos de desintoxicación de sustancias químicas el individuo tiene que hacer algo proactivo para conseguirlas, bien desplazándose para buscarlas o bien pidiendo que se las traigan. Así que, en estas adicciones, el objetivo del tratamiento apunta a cortar el consumo totalmente (abstinencia inexorable).

Pero en el caso de la adicción a los videojuegos, estamos hablando de pantallas [un elemento presente en la vida cotidiana]. Y, en concreto, de pantallas ubicuas, es decir, que pueden estar tanto en casa como en el bolsillo o en cualquier parte. Por tanto, sabíamos que el objetivo, si bien apuntaba a la desintoxicación, a largo plazo no podía consistir en alejarle por completo de las pantallas a lo largo de toda su vida. Porque era un objetivo poco realista.

En esta fase inicial, el ingreso sí debía suponer una separación del entorno, un distanciamiento de la conducta problemática. De este modo, trabajar la angustia y, cuando ésta disminuyese, realizar el proceso individual de evaluación de cuál era su vida previa al videojuego, en qué situación estaba ahora, las cosas que había ganado, las que había perdido…


«Sabíamos que el objetivo, si bien apuntaba a la desintoxicación, a largo plazo no podía consistir en alejarle por completo de las pantallas a lo largo de toda su vida. Porque era un objetivo poco realista.»

Dr. Matías Real López sobre hijo adicto a los videojuegos

Todo esto para, después, plantearnos una reintroducción en su entorno, sabiendo que su casa, y, en concreto, su habitación, eran medios potencialmente estresantes y de riesgo.

Por eso preferimos no hacer un alta hospitalaria al uso, sino permitirnos un ingreso un poco más prolongado para que pudiese retomar el contacto con la familia de forma progresiva. Primero, dentro del hospital; luego, saliendo por fuera del hospital; luego, aproximándose a casa; llegando a casa; entrando a la habitación… Pero mientras tanto, que pudiese seguir teniendo la sala del hospital como lugar de referencia, un lugar donde él había mejorado, y tenernos ahí de apoyo.

Una vez se consiguieron estos pasos, y que incluso pernoctó en casa sin mayores consecuencias, recién entonces nos planteamos el alta de la sala de hospitalización.

En ese momento sí que lo hizo con todos los medios tecnológicos muy controlados y muy limitados. Y después, en el seguimiento posterior, se fueron reintroduciendo, de una manera también controlada y pautada.

– ¿Se le administraron fármacos?

– Sí, se usaron fármacos. Éstos sirven para el tratamiento sintomáticos por el elevado nivel de angustia y la perseverancia tanto en la conducta como en el pensamiento.

– ¿Cómo fue la vida dentro del hospital, con quién interactuaba, qué hacía…?

– Interactuaba con el resto de pacientes. En la unidad de hospitalización de psiquiatría ingresan menores de 18 años con cualquier diagnóstico. Existe un horario estándar, como en la mayoría de unidades de estas características, en las que combinamos las comidas, el reposo, actividades grupales lúdicas, juegos libres, de lectura, siempre con un enfoque terapéutico, para quienes están en condiciones de poder realizar estas actividades, que son la mayoría. Desarrollamos, además, otras actividades más específicamente terapéuticas para trabajar las emociones.

Si bien las pautas horarias son generales, vamos eligiendo las actividades según el perfil de los pacientes que se encuentran en ingreso en ese momento. Además, cada persona asiste a una cita terapéutica individual. Y cuando se determina que está en condiciones, recibe visitas de las familias.

– ¿Cómo se determina el tiempo de ingreso, en este caso, de un adolescente adicto a los videojuegos?

– En función de la respuesta de la persona ingresada en tratamiento. En líneas generales, el tiempo de ingreso lo marca la propia evolución de los casos. En el de este chico, en concreto, fue importante realizar la fase inicial de aislamiento total y de toma de consciencia, que debía pasar por que él mismo se diera de baja del juego.

Este es un momento difícil porque se trata de un juego acumulativo donde todos tus logros, toda tu historia de jugador, están vinculadas a un determinado correo electrónico. Si decides darte de baja, pierdes todo lo conseguido. Para los/as chavales/las que se han focalizado tanto en esta actividad y la han normalizado, eso representa una gran pérdida. Así que realizamos todo un trabajo terapéutico orientado a que se diera de baja. Pero claro, debía ser él quien lo hiciera. No podíamos cerrarle la cuenta sin más, no es posible plantear esa solución con una persona adolescente.  

– ¿El menor continuó con la terapia tras la desintoxicación?

– Sí, este paciente estuvo posteriormente en seguimiento. A día de hoy está dado de alta, pero sí que continuó durante meses en seguimiento estrecho y luego en un seguimiento más distanciado.

CÓMO DESENGANCHAR A MI HIJO ADOLESCENTE DE LOS VIDEOJUEGOS…

– Muchos progenitores sostienen que ante este problema se le quita la consola y ya. ¿No funciona así?

– El problema es que una imposición…  A ver, es un tema complicado. Hay un momento en el que el límite hay que ponerlo y hay que mantenerlo, pero ha de ser un límite que no se dé a escondidas. Esto es difícil hablarlo porque nos pueden venir a la cabeza miles de situaciones, desde que comienzan los problemas hasta que la situación ya se ha complicado en exceso y el abuso se ha normalizado, por lo que hay que actuar de una manera determinante.

Si los límites son estables en cuanto al horario y cómo actúa la persona en su entorno, en principio no debería existir un problema de adicción. Pero cuando se evidencia determinadas señales, hay que marcar cuáles son los límites y, en la medida de lo posible, hay que tratar de mantenerlos y mostrarse coherente con las decisiones, pero siempre sin engañar. Esto significa: sin hacer las cosas a escondidas.

No está bien, por ejemplo, observar o suponer que tu hijo/a está teniendo un problema con los videojuegos y, sin haber tratado el tema abiertamente con él/ella y valorar alternativas, quitar la conexión a internet de casa o, incluso, esconder su consola. Es preferible abordar el tema de forma conjunta, señalar que está existiendo un conflicto y tratar de poner unas pautas que deba cumplir.

Porque si actuamos de forma autoritaria, a escondidas, y sin diálogo, por el momento evolutivo en que se encuentran, la acción/reacción previsible es que su comportamiento en relación con el videojuego se complique. Como ocurre con cualquier otra conducta “rebelde”, vamos a llamarla así, de la adolescencia.

EL PELIGRO DE LOS VIDEOJUEGOS (O DE ALGUNOS DE ELLOS)

– Existe cierta controversia respecto a si realmente se puede hablar de una adicción como tal a los videojuegos. ¿Qué reflexión te merece esto después de tratar a este hijo adicto a los videojuegos?

– El debate está abierto en el entorno científico. Creo que hablar de adicción a los videojuegos no quiere decir demonizar a los videojuegos. Ni pretende rechazar la idea de que el uso de estas tecnologías pueda ser útil y saludable. No son planteamientos contrapuestos. La OMS hace unos tres o cuatro años admitió la descripción del trastorno por uso de videojuegos. Pero es cierto que el asunto no está totalmente aclarado.

El uso de los videojuegos es algo que está muy extendido y conviene remitirnos a ese concepto: no se trata de demonizarlos sino de señalar que el abuso de los videojuegos y, sobre todo de algunos videojuegos que son potencialmente más adictivos, puede acabar desembocando en una adicción.

Pero de la misma manera que podemos observar que hay personas que tienen una adicción al autocuidado, a la imagen personal, al deporte, al culto al cuerpo o las operaciones estéticas… No se trata de que estos aspectos y actividades generen adicción per se. Pero sí que existen factores de vulnerabilidad en determinados individuos que les hacen más susceptibles ante los refuerzos (sensación placentera) que reportan determinadas conductas, que por tanto se tornan potencialmente más adictivas.

– ¿Qué tipo de rasgos tienen las personas con más predisposición a caer en una adicción de este tipo de videojuegos?

– Crear un perfil en general es complicado, porque ya sabemos que es importante la individualización de los casos en las adicciones. Pero sí que, en líneas generales, son factores de riesgo de adicción en videojuegos:

  1. El uso de los videojuegos como retraimiento social y no como un uso más compartido. Es decir: tienen más riesgo aquellas personas que se meten en la habitación y se aíslan, que quienes quedan con gente físicamente para estar juntos en la habitación o en casa jugando.
  2. El bajo rendimiento académico que demuestran algunas personas.
  3. La existencia de problemas psicopatológicos previos, como pueden ser depresión o rasgos de personalidad muy perfeccionistas y muy rumiativos.
  4. El sexo masculino y un escaso control parental

– ¿Un hijo adicto a los videojuegos ya presentaba una predisposición genética a desarrollar esta dependencia patológica?

– Esa “predisposición genética” conforma la parte de los factores de vulnerabilidad individual, que sabemos que están presentes en múltiples trastornos de adicciones en general. Pero en este campo, el de los videojuegos, todavía nos faltan estudios para poder hablar a ese nivel; no hay todavía datos importantes que nos permitan hacer una apreciación en ese sentido.

– ¿Y podemos detectar si los mecanismos neuronales de este tipo de comportamiento adictivo son similares a los que se ponen en marcha en otras adicciones donde intervienen sustancias?

– Lo que se está viendo en estudios neurocientíficos es que el diseño de algunos (no de todos, insisto) videojuegos, incluyendo a las redes sociales, que funcionan con la búsqueda del refuerzo, estimulan comportamientos adictivos. Porque estos implican refuerzo potentes e intermitentes, y ya sabemos que estas son características importantes para que un comportamiento se convierta en potencialmente adictivo.

Y se ha observado que estos estímulos generan la liberación de micro pulsos de dopamina en el circuito de recompensa, de una manera similar a como lo hace el consumo de determinadas sustancias.

Si bien es un campo en el que todavía no hay resultados totalmente concluyentes, sí que los resultados puntuales (en el caso de este hijo adicto a los videojuegos) nos dan indicios de que el efecto adictivo generado es similar al provocado por una sustancia química.

– ¿Cómo deberían actuar la familia para prevenir este tipo de conductas?

– Las pautas que pueden seguir padres y madres para prevenir la adicción a los videojuegos son:

  • Es muy importante que el juego, el ordenador, la consola, se practique en el entorno familiar, es decir, que la persona no se aísle en su habitación a jugar, sino que sea en un espacio compartido.
  • Además, que constituya una actividad compartida con la familia, que los padres y madres se involucren, aunque no les interese el juego. De la misma manera que cuando están jugando a otras cosas, lo saludable y lo recomendable es sentarnos con ellos/as, prestarles atención, compartir el juego directa o, incluso, indirectamente, pero estaré allí.
  • Que el videojuego no se convierta en la única forma de ocio que tenga la persona, que se potencien otro tipo de tareas y de entretenimiento, tanto dentro de casa como fuera. Las actividades en el exterior son algo muy saludable.
  • Pasar tiempo con nuestros/as hijos/as.

– La importancia de atender a nuestros/as hijos/as, de brindarles tiempo de calidad…

– Sí. La interacción social y los refuerzos que podemos percibir de nuestros padres, madres y de nuestras figuras significativas son de los más potentes que toda persona recibe a lo largo de su vida.

En ese sentido, debemos reflexionar sobre la situación social actual, en la que, a menudo, ambos progenitores trabajan fuera de casa, con horarios complicados, con una situación socioeconómica difícil. Y donde los horarios del instituto son poco compatibles con los horarios laborales y, por tanto, los/as adolescentes pasan muchas horas a solas en casa y sin una supervisión adecuada.


Vivimos en una sociedad en que los chavales y las chavalas se encuentran con que la mayor atención, o casi la única, que reciben surge de las relaciones virtuales, de las pantallas, de las redes sociales.

Dr. Matías Real López

En este contexto, tienen acceso pleno a las pantallas pues, como veíamos antes, éstas son ubicuas, se puede acceder a ellas desde diferentes sitios y dispositivos. Y muchos padres y madres a lo mejor no saben instalar sistemas de control parental en los dispositivos móviles.

Todo eso puede ser un caldo de cultivo de conductas adictivas. Un escenario en el que los chavales se encuentran con que la mayor atención, o casi la única, que reciben surge de las relaciones virtuales, de las pantallas, de las redes sociales.

Y, como las redes sociales y algunos de estos videojuegos tienen capacidad de estimular la liberación de dopamina, acaban recibiendo refuerzos solamente a través de esos medios. Así se genera un comportamiento reforzador, lo cual conlleva que muchas veces se encuentren en un círculo vicioso difícil de romper.

¿CÓMO SABER SI SU HIJO ES ADICTO A LOS VIDEOJUEGOS?

– En cuanto a las pautas que debemos atender para detectar el problema con un hijo adicto a los videojuegos, ¿tenemos que fijar horas?

– No se trata tanto de poner un número determinado de horas, aunque lógicamente si éstas fueran elevadas el problema se evidenciaría por sí mismo, sino de si este tiempo aumenta.

En ese sentido, los adultos deberíamos alertarnos ante determinadas circunstancias como:

  • Si el tiempo de exposición al videojuego aumenta de manera progresiva y ese aumento se acompaña con dejar de hacer actividades que la persona practicaba y que, además, les suponía satisfacción. Abandonar relaciones sociales, dejar de salir con sus amigos/as, dejar de relacionarse en casa, disminuir el rendimiento académico.
  • Si se dan reacciones con malas formas ante la limitación del uso del videojuego. Cuando le informamos que debe terminar o quedan pocos minutos de partida. Si no hay problemas, esta reacción puede ir desde la normalidad hasta un enfado ligero que se acaba reconduciendo. Pero si hay problemas de adicción puede manifestarse sintomatología ansiosa en forma de crisis de ansiedad o, en los casos más graves, reacciones de irritabilidad o de agresividad hacia objetos y personas.

¿QUÉ HACER SI TU HIJO ES ADICTO A LOS VIDEOJUEGOS?

– ¿Qué podemos hacer si pensamos que tenemos un hijo adicto a los videojuegos?

– Debemos, inmediatamente, acudir a un profesional cuando se produzca alguna de estas dos señales o la combinación de ambas:

  • El aumento del tiempo con abandono de otras actividades
  • La reacción inusual ante los límites.

Debemos asistir al primer nivel de atención sanitaria, médico de familia o pediatra según la edad de nuestro/a hijo/a. Y a partir de ahí nos derivarán a especialistas.

Ya sabemos que la red de recursos no es homogénea en todas partes, pero sí que en todas partes nos sabrán orientar si se da el caso de un hijo adicto a los videojuegos.

– ¿Qué conclusión sacas a nivel personal de esta experiencia?

– Deberíamos como sociedad reflexionar sobre cuál es el papel que les estamos dejando a las pantallas en general y, sobre todo, en relación con la interacción con nuestros menores. Porque sabemos que cada fase del desarrollo evolutivo biológico tiene unas características, y según el período en que nos encontramos presentamos determinadas vulnerabilidades.

Quizás no somos conscientes (porque las pantallas, sobre todo los smartphones, siguen siendo una novedad en nuestra Historia) de que, más allá del contenido en sí de lo que uno ve y escucha, el propio funcionamiento de esos dispositivos posiblemente está impidiendo que los/as menores desarrollen la tolerancia a la frustración. Una habilidad que debemos adquirir progresivamente. Se trata de la demora de la gratificación. Desarrollar este aspecto implica que nos vayamos desarrollando de una manera más saludable. De lo contrario, y sin hablar de ninguna patología en concreto, crecemos con una mayor vulnerabilidad a múltiples situaciones.

Si a esto le añadimos que hay determinados comportamientos que son potencialmente adictivos, nos encontramos con una combinación un poco peligrosa. Así que es momento de reflexionar, sin demonizar ningún comportamiento o ninguna industria. Pero sí que debemos ser conscientes de estos riesgos.

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