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FAMILIAR ADICTO

Coadicción: cómplices de la adicción “por amor” a quien la sufre

Cuando dejas de vivir tu vida por sobreproteger a un/a familiar adicto/a

9 minutos
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coadiccion: familiar adicto

Carmen ama a su hijo Pedro, pero ese “amor” la está destruyendo por dentro, está desintegrando a toda la familia. No es amor, sino codependencia o adicción. Porque desde hace más de 5 años, Pedro ha desarrollado una adicción a la cocaína. Consume a diario. Como consecuencia, rehúye a sus obligaciones personales, pide dinero a sus padres para seguir consumiendo, miente, y hasta ha llegado a robar… 

Al principio, Carmen era más tajante con Pedro: no le daba dinero, le obligaba a levantarse temprano para ir a las clases del grado que estaba estudiando por aquel entonces su hijo… Pero la pena profunda que invade su corazón al verle y el miedo a que “le pase algo” le han hecho cambiar de actitud frente a la adicción de su primogénito. 

Ahora le consiente todo. Se excusa, para ello, de muchas formas: dice que no quiere hacerle sufrir más de lo que ya sufre por la adicción, que una madre no puede abandonar a su hijo ni verle sufrir… Y, por ello, oculta las faltas de Pedro para protegerle del resto de la familia y de otras personas. Incluso se miente a sí misma, repitiéndose que, en realidad, apenas le consiente. 

Pero, paradójicamente, al mismo tiempo está obsesionada con todo lo que hace Pedro y teme lo que le pueda pasar. Por eso le controla constantemente y se pasa todo el día preocupada por dónde estará y qué hará. 

Esta obsesión la conduce a ausentarse de otras relaciones, familiares y amistosas, a discutir encarnizadamente con su marido, su otra hija, incluso con el mismo Pedro (aunque, en este caso, luego le invada la culpa). Además, ha dejado de cuidarse física y psicológicamente. Vive para y por su hijo. Carmen se encuentra hundida en la toxicidad de la coadicción.

Lo peor es que no es consciente del peligro que esta situación conlleva, tanto para la familia como para la evolución de la adicción de su propio hijo. Su marido, Jorge, se ha dado cuenta de que la actitud de Carmen es insana, de que algo no va bien. Hablando con un terapeuta, Jorge entendió que su mujer había desarrollado una codependencia. 

Una palabra que Jorge no había escuchado nunca y que, al principio, le chocó, pues consideraba que era su hijo quien sufría la enfermedad. Más tarde comprendió que la adicción tiene los tentáculos largos y abrazan a toda la familia, a algunos integrantes más que a otros. Estos pueden terminar desarrollando una dependencia tan potente al familiar, como la adicción que arrastra a éste. 

La adicción de un familiar tiene consecuencias para todo su entorno cercano.

Coadicción o codependencia es como se conoce en el campo de la psicología a un trastorno que desarrolla una persona, y que se manifiesta en un excesiva preocupación hacia los problemas de otra que sufre adicción. Esta preocupación adquiere forma de obsesión, miedo y control. La persona se vuelca tanto en la persona adicta que termina descuidando su propia vida.

Carmen ha desarrollado una coadicción hacia Pedro. Está obsesionado por la situación de su hijo, por las consecuencias de sus actos irresponsables, que, intentando protegerle y evitar que los realice, se ha descuidado a ella misma. Tanto en lo físico como psicológico y en lo social: apenas queda con amistades y la relación de pareja está muy deteriorada.  

Frente a este cuadro, lo ideal es pedir ayuda terapéutica a profesionales. Ponerse en contacto, cuanto antes, con terapéutas y psicólogos/as. Es un trastorno tan potente como la propia adicción: puede acabar destruyendo a la persona, sin que esta haya generado dependencia a ninguna sustancia, a su entorno, e impedir que la persona adicta encuentre una salida. 

La coadicción se manifiesta en un excesiva preocupación hacia los problemas de otra que sufre adicción. Obsesión, miedo, control… La persona se vuelca tanto en la persona adicta que termina descuidando su propia vida.

¿Cómo identificarla?

¿Cómo identificar la coadicción?

La adicción es una enfermedad que afecta a todos los miembros de la familia. No solo a la persona que consume. Sin hacerlo, los familiares terminan generando mecanismos de defensa perjudiciales para protegerse de las actitudes de la persona adicta. Se trata de dinámicas relacionales tóxicas que pueden configurar, con el tiempo, en un cuadro de coadicción o codependencia. 

Es habitual que la persona que está sufriendo la codependencia desconozca el problema, es decir, que sea inconsciente de su estado. Por tanto, que niegue tenerla y se justifique en que todo lo que hace responde a que solo quiere “ver bien” a la persona que ama y por eso ‘trata de ayudar’. Pero la coadicción aparece, precisamente, porque ella piensa que puede tomar las riendas de la situación que se ha salido de control completamente para el adicto o la adicta

La realidad es muy diferente: nadie puede vivir por otra persona, evitar que se choquen contra un muro, impedir que comenta errores e irresponsabilidades.

Si sospechas que la coadicción está manifestándose en tu familia, aquí tienes una serie de síntomas que pueden aparecer:

  • Cuando un familiar destina tiempo, de manera desproporcionada, hacia la persona adicta. Pone demasiada atención y preocupación en lo que hace, dónde está, con quién va. 
  • Cuando el familiar no pone límites ante las actitudes o actividades irresponsables o ilegales de la persona adicta.
  • Las personas coadictas se abandonan y descuidan a sí mismas porque destinan toda su energía a controlar y sobreproteger a la persona adicta. 
  • Asumen las responsabilidades que debería tener la persona adicta y, a su vez, pagan las consecuencias de sus actos para “evitar que sufra”.

La familia de la persona adicta debe asistir a terapia, sobre todo cuando sufre coadicción. 

¿Cómo se trata?

¿Cómo se trata la coadicción?

De no ser tratada, la codependencia puede desencadenar otras enfermedades. Por ejemplo, depresión, trastornos alimenticios o, incluso, iniciarse en adicciones en la búsqueda de refugio del sufrimiento que genera la situación. 

Para evitar esto, la familia tiene posibilidades terapéuticas. La adicción es una enfermedad que empapa a toda la familia, no solo a la persona que la sufre en carne propia. Desde el enfoque sistémico, la familia funciona como un esquema de piezas interconectadas donde lo que hace una influye en las demás. Por tanto, los cambios de conducta del entorno repercutirán en los hábitos adictivos de la persona con adicción.

De ahí la importancia de que la familia se pongan en manos de profesionales y que no sea únicamente la persona que sufre adicción quien se trate. Los centros ofrecen terapias individuales, grupales, familiares para que el entorno pueda analizar actitudes frente a la adicción. Aprenden herramientas de gestión emocional  con las cuales abordar la relación con la persona adicta y, al mismo tiempo, para mejorar sus relaciones. Cuando las piezas se mueven, la enfermedad pierde su zona de confort.  

La corriente más habitual, y para especialistas la que más respaldo científico tiene, es la terapia cognitivo-conductual. No obstante, existen otras corrientes que pueden ayudarnos a cambiar hábitos de codependencia para ponérselo más fácil a nuestro familiar o, al menos, no contribuir con la enfermedad.

Psicoterapia interpersonal

Aquí se exponen tres formas de tratar la codependencia con herramientas terapéuticas y psicológicas:

Psicoterapia Interpersonal

El objetivo es, según Fernando Mansilla, reconstruir la identidad dañada del codependiente, fomentando la autoestima, reconociendo sus sentimientos, potenciando sus habilidades de relacionarse, favoreciendo su autoconcepto positivo y su asertividad. Con esto, la persona coadicta logra ser ella misma, y actuar de forma libre en sus actitudes, opciones y comportamientos

El rol del o la terapeuta consiste en apoyar y ponerse al lado del paciente. Y lo hace a lo largo de 3 fases.

Primero, crea un compromiso terapéutico y relaciona la codependencia con el contexto interpersonal. Revisa las relaciones presentes y pasadas, entendiendo que la coadicción conforma un estilo de vida y de relación

También revisa con la persona los objetivos del tratamiento, que pasan por:

  • Reconocer que existe un problema
  • Desprenderse, emocionalmente, de los problemas de los demás.
  • Eliminar el rol de persona que sufre, respondiendo con acciones y no con preocupación. 
  • Poner atención y ocuparse de la vida propia y no en la de un tercero. 
  • Asumir su responsabilidad como familiar, pero sin sentimiento de culpa
  • Fortalecer las fronteras familiares y abrirse a otros círculos, como asociaciones, trabajo o voluntariado.

En la segunda etapa, se busca comprender con la persona que la codependencia es un problema que se manifiesta en 4 áreas:

  • Duelo
  • Disputas personales
  • Déficit interpersonales 
  • Transiciones de rol.

En la tercera fase se da por finalizada la relación terapéutica. Este final es un período de separación, despedida y duelo, donde se busca reforzar la independencia del paciente y la capacidad para poder abandonar y ser abandonado.

Modelo de Potter-Efron

Modelo de Potter-Efron

Conforma un tratamiento ambulatorio de 12 semanas donde se combina la educación con terapias individuales y de grupo. Parte de la base de que la persona codependiente puede, y debe, hacer cambios en la forma que ve la vida, independientemente de si el familiar con adicción los ha realizado. 

El modelo pretende cambiar 4 áreas importantes de la vida de la persona coadicta: 

  • Comportamiento
  • Cognición
  • Emoción 
  • Espiritualidad

También actúa sobre más áreas, como el miedo, la larga desesperación, la culpabilidad, la cólera, la negación, la rigidez, la identidad y la confusión. 

La persona codependiente debe alcanzar una serie de objetivos en diferentes parcelas de su vida:

  • Comportamentales. Practicar de manera diaria el cuidado propio. 
  • Cognitivas. Comprender y aceptar la enfermedad.
  • Afectivas. Identificar sentimientos y ser conscientes de ellos en el momento que aparecen.
  • Espirituales. Sustituir la desesperación por la esperanza.
Modelo de Mendenhall

Modelo de Mendenhall

Este paradigma busca que la persona codependiente sea consciente de su propia realidad. Para ello, Mendenhall desarrolló 11 pasos y 6 etapas en los que se basa su tratamiento. 

Los pasos son:

  1. Reconocer su realidad.
  2. Restablecer la confianza en sí mismos. 
  3. Evitar ser demasiado responsable. 
  4. Reconocer su pobreza emocional. 
  5. Volver a conectar el sentir con la experiencia. 
  6. Reconocer las necesidades personales. 
  7. Aprender a moderarse. 
  8. Aclarar la confusión del estado de sus sentimientos. 
  9. Restaurar patrones de relación. 
  10. Establecer una lista de derechos que merece para sí mismo.

La recuperación de la codependencia, en el modelo de Mendenhall, pasa por 6 etapas:

  1. Undoing. Es la etapa de dolor.
  2. Recopilación y clasificación de datos. Ver qué conductas son útiles. 
  3. Cesión. Renunciar a comportamientos que parecían deseables. 
  4. Asentamiento. El codependiente da valor a lo aprendido y lo puede usar en las situaciones que se le presenten. 
  5. Asertividad. Qué es lo mejor para cada situación. 
  6. Progreso. El nuevo comportamiento es ahora una norma con la que se busca la paz y serenidad.

Lidiar con la adicción de un familiar adicto, no es tarea fácil.
Te ayudamos a hacerlo de la mejor manera.

¿Cómo afecta la coadicción al adicto?

¿Cómo afecta la coadicción de la familia al familiar con adicción?

Sostener, sobreproteger, a una persona adicta no ayuda en nada a que reconozca que tiene un problema y quiera superarlo; tampoco a la familia. La persona sentirá que nada cambia en su vida, que su zona de confort está asegurada por quienes le rodean. Los impulsos de consumo tienen así el terreno allanado. 

La familia se va deteriorando, pues la zona de confort de la adicción es la toxicidad de las relaciones. La coadicción se apodera del entorno. 

El equipo terapéutico de Adictalia insiste en que ‘una persona adicta es consciente del problema que tiene cuando su vida se desmorona’. La vida de quien sufre la adicción tiene cuatro patas que se ven amputadas progresivamente por la enfermedad. Pero cuando la social, personal, laboral se reciente, la familiar es la única que le mantiene en pie, para bien o para mal. 

Cuando percibe que dentro del núcleo familiar hay alguien propenso o amparar más allá de los problemas que causa, se refugiará en ella, quien le defenderá del resto y le sostendrá en todos los altibajos. Esto es la codependencia. Puede estar encarnado en un padre, una madre, un hermano o una hermana que (cree que) ‘ayuda’ a la persona adicta. Pero, en realidad, no le está haciendo ningún favor. 

Sin duda, la persona codependiente actúa en nombre “del amor” que siente hacia el o la adictos. Pero es un amor tóxico, donde la pena, la culpa, la obsesión y la rabia se confunden con el afecto. Un amor que, sin duda, la acaba matando por dentro. Y que es responsable de actitudes que colaboran con la enfermedad de la adicción. Por ejemplo:  

  • Darle dinero para que siga consumiendo.
  • Justificar sus faltas de asistencia al trabajo o a la universidad.
  • Atenderle constantemente en la casa y que no cumpla ningún quehacer.
  • Encubrirle cuando roba, miente, manipula.
  • Cubrirle cuando desatiende a sus hijos y otras responsabilidades.
  • Pagarle deudas.
  • Pagarle abogados cuando tiene juicios, fianzas.

Por eso es importante sacudirse la vergüenza y acudir a profesionales para tratar la codependencia. La persona adicta verá que ya no tiene el sustento cuando la familia empiece a actuar unida y de forma coherente. La última pata que sostiene su vida se tambaleará.

¿Cómo debe actuar la familia?

¿Cómo debe actuar la familia de la persona adicta?

La familia constituye uno de los factores más importantes a nivel terapéutico para la recuperación de la persona adicta. Pero también puede comprometer el avance de su recuperación.

Por este motivo, Alfonso Santos, director de Adictalia, terapeuta en adicciones y ex adicto, te explica en este vídeo los principales tips sobre de cómo debe actuar la familia de una persona que consume drogas:

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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