Cierre

telefonoLlámanos

Te asesoramos para encontrar un tratamiento adecuado para ti o tu familiar.

Teléfono Agente
Whatsapp

TESTIMONIOS DE ADICCIÓN

“La adicción está ahí, pero si tienes el problema no sabes dónde buscar ayuda”

Cómo afrontar la adicción de un hermano

11 minutos
Publicado el
Cristina, hermana de un adicto y cómo consiguió ayuda

Aparece en este artículo

Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

La adicción afecta a la persona que la sufre en primera persona, pero también a su entorno, a su familia. Es un huracán que acaba arrasando con todo a su alrededor. Padres, hermanos, hijos, amistades… Cristina lo vivió en carne propia, a causa de la adicción de su hermano, Miguel. 

Nunca se está preparado para esta enfermedad. ¿Cómo saber si mi familiar está iniciándose en un consumo que puede desencadenar el desarrollo de la adicción? ¿Qué debo hacer para ayudarle? ¿Dónde puedo encontrar ayuda cuando el problema está demasiado evolucionado? Estas son solo algunas de las preguntas que rondaban a esta hermana insistentemente. Y que también pueden carcomer la conciencia de un padre, una madre, una pareja, hijos… 

Preguntas angustiantes que Adictalia consiguió responder, en el caso de Cristina. Por eso, cuando Miguel estaba en pleno tratamiento, ella accedió a brindarnos su testimonio, con la esperanza de ayudar a otras personas que también deben lidiar con la adicción de un familiar cercano.

Cristina viendo fotos de su infancia, recordando aquella época donde la adicción no era un problema en su familia.
Señales de adicción

Señales de la adicción

El problema de Miguel con el consumo comenzó en la adolescencia. “Al principio te parece que es una época, que es sólo una tontería…”, admite Cristina, en relación con las primeras veces que veía a su hermano desfasarse. Ella también era una niña, una adolescente, incluso más pequeña que Miguel. No podía dimensionar las consecuencias. ¿Quién puede, acaso?

En algunas personas, con este tipo de abuso en la adolescencia empieza a desarrollarse la enfermedad de la adicción. Es una edad crítica. Fue el caso de Miguel. Con el tiempo, Cristina intuyó que las conductas de su hermano iban por mal camino. 

“Estas cosas se empiezan a sospechar por la apariencia, su forma de ser que cambia, salir de madrugada, la gente que le rodea, que sabes que anda en otros ambientes que no son buenos, sus actitudes diferentes…”, enumera Cristina. Son rasgos que se evidencian en quienes están gestando esta patología. Cuando Cristina tomó consciencia de esas señales, pensó: “Aquí hay un problema”. Y dio en el clavo: hoy, su hermano, con casi 40 años, está luchando para recuperar la libertad que el consumo le ha robado.  

Uno de los avisos que dio la enfermedad, y que Cristina percibió, fue la gestión de la economía. “Miguel te llamaba a cualquier hora y te decía que necesitaba dinero para comprar cualquier cosa a su hijo pequeño, no sé, un juguete… Si se lo negabas, automáticamente se ponía a la defensiva. Entonces sabes que tienes razón”. Lo que quiere decir es que se confirmaba que había un problema: no era para lo que decía, sino para consumir.  

Tanto ella como sus padres y su otro hermano experimentaron dos cualidades comunes en las personas adictas: la mentira y la manipulación.  “Mienten muchísimo, hasta parece que se lo creen ellos mismos. Siempre intentan manipularte y llevarte a su terreno para conseguir lo que quieran”, asegura la hermana. 

Estas cosas se empiezan a sospechar por la apariencia, su forma de ser que cambia, salir de madrugada, la gente que le rodea, que sabes que anda en otros ambientes que no son buenos, sus actitudes diferentes…

Estas características propias de la enfermedad se perfeccionan con los años. Pero del otro lado, también debe haber personas que caigan en las redes, que le permitan practicar esas estrategias, ya sea por pena, por culpa, por vergüenza al “qué dirán”. Es lo que se conoce como codependencia. Y, en el caso de Miguel, la persona más vulnerable e influenciable de la familia era su madre

“La manipulación principal era con mi madre, porque intentaba sobreproteger mucho a mi hermano y eso es un error”, advierte Cristina. La mujer justificaba la protección de su hijo con frases del tipo: “Bueno, tampoco hay que pasarse con tu hermano porque está sufriendo”, recuerda Cristina. 

La sobreprotección de la persona adicta es habitual en muchas familias y las madres suelen ser las protagonistas de este comportamiento. Actitudes sobre protectoras suelen ser encubrir sus actos irresponsables y mentiras, pagarles deudas, darles dinero, proporcionarles comodidades, consentirles faltas de todo tipo… La lista es infinita y muy perjudicial para la persona adicta.

Conoce historias reales de personas que han superado la adicción

Autoengaño y tabú

El autoengaño y el tabú

La madre de Cristina no era la única que evitaba enfrentarse a la realidad. “Te cuesta preguntar mucho a tu hijo o a tu hermano si se está drogando. Entonces, no llegas a tener esa conversación”, coincide Cristina cuando hace referencia a la vergüenza que sienten muchas familias para tratar este problema. Una actitud que no hace más que empeorar las cosas, y que responde al gran estigma que existe sobre una patología moralmente condenada

Ella misma, confiesa, se autoengañaba. “Una parte te dice desde dentro: ‘A ver si con el tiempo esto pasa’. Pero no, esto va a más”. Y añade: “A veces intentas no ver. Te hace tanto daño, y ves que no puedes hacer nada, que te pones una pantalla delante para no ver”.

La manipulación principal era con mi madre, porque intentaba sobreproteger mucho a mi hermano y eso es un error.

La estigmatización de la adicción en la sociedad, y sobre todo en pueblos pequeños, alimenta el silencio sobre lo que padece nuestro ser querido. Y, con él, se reducen las posibilidades de ponerle una solución a tiempo. En el caso de Cristina y su familia, el secretismo y el mirar para otro lado estaban muy presentes, como en muchas casas. “Como es un tema un poco tabú, tendemos a sentir vergüenza de hablar. Tampoco le preguntas a nadie conocido” qué puedes hacer, reconoce. 

Por eso es tan habitual la incertidumbre sobre por dónde empezar a buscar ayuda, qué hacer, cómo actuar. “Sabes que el problema de la adicción está ahí, porque es una cosa que sabe todo el mundo, pero si llegas a tener el problema no sabes por dónde buscar”, señala Cristina.

La falta de información y la incertidumbre son grandes obstáculos al buscar ayuda.
La ayuda de Adictalia

Las dudas del ingreso y el papel de Adictalia

Quienes buscaron ayuda para Miguel fueron Cristina y su madre. No es raro: las mujeres, cuidadoras por antonomasia en esta cultura patriarcal, son en general las que sostienen las peores batallas de la adicción en casa, y también las primeras  a la hora de buscar salidas.

Ellas preferían dejar de eludir la situación insostenible con Miguel. “Mi madre, desesperada, buscaba centros, llamaba aquí, preguntaba…”, recuerda la hermana. Pero el desconcierto sobre las alternativas era desolador y las conducía a agarrarse a cualquier clavo ardiente: “Ya te daba igual pagar lo que fuera”. 

Este es el problema al que se enfrentan las familias, además del dolor ocasionado por la enfermedad: la posibilidad de que les engañen con tratamientos ineficaces y abusivos. Internet es un terreno muy accesible para cualquier persona que quiera proponer tratamientos, tenga o no experiencia en ello y más allá de sus intenciones. Cualquiera monta una web y se pone a vender soluciones terapéuticas. Por eso, precisamente, surge Adictalia: para recomendar tratamientos eficaces y evitar más dolor a las familias.

La primera alternativa que encontraron estas mujeres fue un centro ambulatorio donde Miguel acudía a terapias cerca del pueblo donde residía. Pero no era suficiente. “No consideramos que eso estuviera funcionando”. Porque fuera del centro le resultaba imposible a Miguel mantener el control sobre el deseo de consumir

Una parte te dice desde dentro: ‘A ver si con el tiempo esto pasa’. Pero no, esto va a más. A veces intentas no ver. Te hace tanto daño, y ves que no puedes hacer nada, que te pones una pantalla delante para no ver.

Cristina y su madre llegaron a esa conclusión: “Lo mejor es el ingreso”. Muchos casos de adicción requieren un internamiento 24/7, para conseguir reestructurar su vida. Otra vez a buscar. Pero, ¿dónde ir?

Fue cuando Cristina dio con Adictalia, un descubrimiento que hoy reconoce. “Me fueron informando, lo cual se agradece mucho porque estás a ciegas, y me explicaron cómo funcionaba esto. Te ponen en el camino” de encontrar la salida, explica. “Desde Adictalia, en todo momento me dieron la información que necesitaba, desde el máximo respeto y entendiendo el dolor que sentimos”, confiesa.

El momento del ingreso

El momento del ingreso

Los ingresos pueden ser complicados, en algunos casos. Porque no todas las personas aceptan de grato acuerdo entrar en un centro para tratar su enfermedad. Y, como el ingreso es voluntario, siempre está el riesgo de que la persona se eche para atrás, se arrepienta de haber dicho que sí.

El caso de Miguel pudo haber sido así, pero no. Cuenta Cristina que su hermano estaba, como muchas personas adictas, en negación: no quería ingresar para tratarse, no admitía realmente su enfermedad. Hasta que ella dijo basta. “Tienes una opción que es venir conmigo al centro y acatar lo que toca, o te coges las maletas y te vas de casa de nuestros padres”, le exhortó a su hermano. 

Miguel no opuso resistencia ante la firmeza de Cristina. “Me pidió que le diera 5 minutos. Se duchó, se vistió y me dijo: “Llévame pronto”. Se subió en el coche, y hasta hoy” está en el centro, recuerda con emoción la hermana. 

Ante la actitud escéptica de la persona adicta, firmeza, claridad y, sobre todo, inmediatez cuando accede a tratarse. No hay tiempo que perder, pues la adicción puede hacerles cambiar de idea repentinamente.

Nos hemos unido por él. Cuando venimos a las visitas en el centro para ver a mi hermano, vamos a dar un paseo por el monte y, simplemente, estamos paseando y hablando. En ese momento es donde tiene que estar la familia, para que ellos sientan que no están solos y les vamos a apoyar.

El rol de la familia

La actitud de la familia

El inicio del tratamiento implica que la familia también empiece a trabajar para cambiar patrones tóxicos de relación. Se trata de conductas que han pervivido en el hogar siempre y que colaboran y contribuyen con la enfermedad, alimentando o reforzando las conductas adictivas. Por más doloroso que suene, por más ruido que nos genere, esto es así: la adicción es una enfermedad que involucra a todo el sistema familiar. Cuando las partes del sistema modifican sus actitudes, influyen positivamente en la persona adicta.

Antes de que Miguel entrase en el centro, la familia de Cristina estaba destruida por la enfermedad. “Mis padres tenían discusiones, problemas, y yo opté por distanciarme cada vez más, no me apetecía ver la situación”, admite. Pero después de experimentar varias sesiones de terapia familiar en el centro en el que se encuentra su hermano, Cristina es consciente de que “la familia tiene un papel muy importante”.

Uno de los motivos, dice, es que “el adicto llega a un punto en el que su autoestima está por los suelos, sabe que ha fracasado…”. En este sentido, el entorno es un apoyo y un estímulo para su recuperación

Pero también el cambio de actitud por parte de la familia, la forma de relacionarse con la persona adicta, contribuye a que ésta modifique su conducta. De hecho, hay quienes, después de un tratamiento exitoso, prefieren no regresar a sus casas, porque saben que el sistema familiar tóxico volverá a hundirles en el fango de la adicción, pues no podrán resistir al sufrimiento.

En el caso de Miguel, el tratamiento fue una amalgama para la familia. “Nos hemos unido por él. Cuando venimos a las visitas en el centro para ver a mi hermano, vamos a dar un paseo por el monte y, simplemente, estamos paseando y hablando”, relata Cristina. “En ese momento es donde tiene que estar la familia, para que ellos sientan que no están solos y les vamos a apoyar”, insiste.

Eso sí, incluso en los momentos de respiro, de distensión, existen pautas terapéuticas a seguir. Por ejemplo, evitar las discusiones o actitudes como sacar trapos sucios delante de la persona adicta y echarle en cara cosas del pasado. Estos son acicates de la ansiedad y sufrimiento, sentimientos que disparan los deseos de consumir.

Cristina remarca la importancia de acompañar al adicto de manera correcta, siguiendo las pautas de los profesionales.
Mantener la firmeza

Mantener la firmeza

“Es muy importante, una vez que estén dentro, no dar un paso atrás”, advierte Cristina. Esto se relaciona con el poder de manipulación “por naturaleza” que ella le atribuye a la persona con adicción. Con tal de conseguir lo que quiere, explica, le dará la vuelta a cualquier situación, encontrará cualquier excusa, para lograr su objetivo: abandonar el tratamiento para irse a consumir. El deseo inconsciente está grabado a fuego.

Por eso, cuando Miguel ingresó en el centro, Cristina tenía un miedo principal. “Mi mayor temor es que llegara un día donde dijera que abandonaba y mi madre lo recogiera”, admite. El sentimiento maternal puede tirar con mucha fuerza hacia la sobreprotección, a pesar de que esto implique que el hijo recaiga.

“Hay que seguir las pautas que nos dicen los terapeutas y ser firmes en el tratamiento. Y si en algún momento deciden que quieren abandonar, presionar con el ‘No’”, aconseja Cristina.  Y en caso de que finalmente abandonen, practicar el amor duro: “No, hasta aquí. Si tú no quieres cambiar tu vida y hacer las cosas, bien, pero yo no voy a estar para ti”, precisa la hermana. 

Ella reconoce que es “lo más duro” que puedes decirle a un familiar o persona que amas: estás fuera de mi vida, sólo estoy para ti si admites y aceptas tratarte; si no, aléjate. Cristina sabe que “si esa persona no te ve firme en tus decisiones, siempre va a pensar que estarás ahí”, aunque recaiga. Y eso, inconscientemente, es lo mismo que decirle: sigue consumiendo, que yo te cubro. 

Una enfermedad crónica

Una enfermedad crónica

El centro es el comienzo del camino para, además de alcanzar la abstinencia, aprender pautas para vivir sin consumir. Y si el tratamiento integral es el punto de partida de una nueva vida, el mero ingreso no asegura nada, solo confirma la predisposición de la persona a recuperarse. Por eso no hay que bajar los brazos como familiares, es decir, dar por cerrado el tema.

“Nos venimos arriba cuando la persona ingresa en el centro”, explica Cristina. Pero esto es “el principio de algo muy largo”, asegura. De hecho, pueden darse mil situaciones durante el tratamiento que trunquen el objetivo final. Entrar en un centro no es sinónimo de que todo vaya a ir bien y, ni siquiera, de que la adicción se haya superado. El ingreso es el punto de partida de un proceso de replanteamiento vital, aunque muchas familias sientan, erróneamente, un alivio parecido a cuando el médico te confirma la cura de una enfermedad.

Hay que seguir las pautas que nos dicen los terapeutas y ser firmes en el tratamiento. Y si en algún momento deciden que quieren abandonar, presionar con el ‘no’.

“Una recaída puede venir en cualquier momento, cuando menos piensas pueden decidir abandonar el tratamiento, por cualquier cosa que les haga clic en la cabeza”, advierte Cristina. Por eso, mantener una actitud de firmeza familiar es fundamental siempre. Tanto como el apoyo emocional para seguir en recuperación después del tratamiento, es decir, para que la persona continúe asistiendo a terapias y tenga pautas de vida saludable. Al fin y al cabo, se trata de un camino de crecimiento personal para mantener a raya una enfermedad crónica.

El centro prepara a la persona para que cuando vuelva a la realidad pueda hacerlo sin las cadenas del consumo. Para ello, le entrega herramientas esenciales para gestionar sus emociones y relaciones, así como para manejar contingencias. Además, durante el tratamiento integra pautas de vida saludables en todos los aspectos y revisa en profundidad sus creencias y pensamientos. En definitiva, construye los cimientos de una nueva vida, que luego deberá poner en práctica en entornos menos amigables: la calle.

“En el centro están protegidos, pero cuando salgan ahí fuera es cuando tienen que utilizar las herramientas que aquí les están dando para poder decir “no” al consumo”, señala Cristina. Como sea, ella estará allí, cerca o lejos, para recordarle a su hermano que el único camino posible es el de mantener la recuperación. Esta actitud de firmeza es, de hecho, el faro que guía el amor hacia su hermano.

Ayuda profesional

Equipo Adictalia

Familiares como Cristina desempeñan una función esencial para que una persona reconozca que necesita ayuda y acceda a su tratamiento.

Somos conscientes de que el papel principal para salir de la adicción lo tiene quien sufre la enfermedad. Y de que, en ocasiones, aun con todo el apoyo familiar, la persona puede continuar consumiendo o recaer tras pasar por el tratamiento.

Sin embargo, la experiencia nos confirma que practicar el amor “duro”, por parte de hermanas, madres, padres, hijos… ha permitido que muchas personas adictas, que han sido asistidas por Adictalia, encontrasen una salida, incluso después de haber recaído.Porque una recaída no tiene por quéser un fracaso irremediable, sino que puede convertirse en una oportunidad para volver a levantarse.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

Si te gustó el artículo, ¡compártelo!

Aparece en este artículo

Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

Escribe un comentario

No se mostrarán tus datos personales, solo tu nombre. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Mantente actualizado sobre las novedades del sector. La salida es colectiva.

La historia de Manuel: de años de consumo a recuperar su vida gracias a un tratamiento integral

ASÍ LOGRÓ MANUEL SALIR DEL INFIERNO DE LA ADICCIÓN

Publicado el
9 minutos

Grupos de ayuda para familiares de personas adictas

Cómo funcionan estos espacios destinados a superar la codependencia al adicto o adicta

Publicado el
8 minutos

¿Qué hacer cuando un padre es alcohólico o una madre alcohólica?

Tips de uno de los mayores expertos en alcoholismo de España.

Publicado el
17 minutos

Por qué dejar las amistades de consumo

Cuatro adictos rehabilitados, entre ellos dos terapeutas, explican una de las claves de la recuperación.

Publicado el

Oversharing: cuando el poder del like se convierte en una “peligrosa” fuente de autoestima

La exposición constante a redes sociales puede generar adicción, sobre todo en adolescentes y menores

Publicado el
18 minutos

40 frases sobre adicciones que pueden ayudarte

Pensamientos y sentimientos expresados por personas adictas recuperadas

Publicado el

Es hora de sentirte escuchado - Habla con Adictalia

Un especialista te escuchará

100% discreción • Teléfono gratuito.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es rizo.png

No lo dudes, ¡Llámanos!

Envíanos un mensaje

     He leído y acepto la política de privacidad
    Índice de este artículo