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Madre de un hijo adicto: «Parece que él nunca toca fondo… ¿Pero dónde está el final de ese fondo?»

Categoría: Adicción
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La madre de hijo adicto

Imagen de Benjamin Balazs en Pixabay

Victoria relata a Adictalia cómo han sido estos 10 años de sufrimiento junto a su hijo adicto

La madre de un hijo adicto nos cuenta en esta entrevista que:

  1. Falta información sobre la adicción y por eso muchos familiares, como ella, desconocen y, por tanto, no saben reconocer, que sus seres queridos están atravesando esta enfermedad.
  2. Cuando descubrió que su hijo se drogaba fue un dolor muy grande, pero se volcó para ayudarle
  3. Su hijo reconoció que tenía un problema de adicción, y aprovecharon para enviarle a un centro de desintoxicación
  4. Aunque los tratamientos fueron efectivos en distintas oportunidades, él recayó varias veces en el consumo.
  5. Pero Victoria tiene claro que debe ser firme: tratamiento y nada de consumo o fuera de casa
  6. Victoria cree, con acierto, que para evitar las recaídas su hijo debería mantener la terapia incluso después de la desintoxicación al salir del centro de ingreso
  7. Y reclama más ayuda pública para asistir el sufrimiento y la impotencia de los familiares de personas adictas
Madre de un adicto sufre
«Para una madre es muy duro decirle a mi hijo que se vaya, cuando tengo tres habitaciones vacías», confiesa Victoria (68) en esta entrevista. Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

LAS SENSACIONES COTIDIANAS DE LA MADRE DE UN HIJO ADICTO

¿Cómo es un día en tu vida como madre de una persona adicta?

  • Un día intranquilo siempre pasa entre pensamientos de inseguridad, miedo, preocupación y continua ansiedad…

– ¿Qué sensaciones, emociones, tuviste cuando lo descubriste que tenías un hijo adicto?

  • Cuando nos enteramos llevaba ya mucho tiempo consumiendo. Se lo costeaba con la chatarra que cogía del cobre de la empresa. Con otro compañero, llenaban el maletero y la vendían. Así que no se reflejaba en su nómina. En esos años venía tarde porque estaba con la novia preparando su piso, y su comportamiento era “normal”. Quizá no supimos darnos cuenta… Se dormía a la hora de levantarse… pero siempre ha sido muy dormilón. Por falta de información de nuestra parte no supimos ver el problema. Hasta más tarde, cuando ya estaba casado. Como la empresa cerró le faltaba dinero y la ex mujer empezó a notar cosas raras. Entonces habló con mis otros dos hijos y se volcaron con él para ayudarle, sin decirnos nada a nosotros, o sea, a sus padres, y se lo llevaron a un centro de desintoxicación. 

«Para nosotros fue un drama, pero teníamos que plantar cara al problema y ayudarle. Él dijo que quería salir de eso, ingresar en un centro y entonces buscamos uno.»

Victoria (68), Madre de un hijo adicto

– ¿Y qué pasó allí?

  • Iba todas las tardes entre semana, y el sábado todo el día. Pero no fue bien, una noche al pillarle mi nuera sus mentiras, se desmayó. Llamamos a una ambulancia y lo llevaron al hospital. Fue un gran susto porque estaba tirado en el suelo inconsciente y yo creía que le había dado un infarto. Lo acompañamos al hospital y allí me enteré de lo que pasaba. Su padre había llegado de trabajar y no nos había acompañado. Imagínate cuando llegue a casa… ¡tenía que decírselo!
  • Para nosotros fue un drama, pero teníamos que plantar cara al problema y ayudarle. Él dijo que quería salir de eso, ingresar en un centro y entonces buscamos uno. Estuvo tres meses sin vernos; el primer mes sin comunicación directa con nosotros; al mes tuvimos la primera llamada, y luego una vez a la semana, hasta la primera visita. Fuimos mi marido y yo, pues la mujer decidió pedir la separación y apartarse. Otro palo grande, después de cuatro años de matrimonio… por suerte no había niños. En ese centro estuvo 8 meses, después bajó a Barcelona a un piso terapéutico otro año. Salió muy bien y enseguida empezó a trabajar, él tiene un buen oficio: estudió en FP y hasta segundo de ingeniería. Así que nunca ha estado en paro. 

– Entonces pudo salir…

LA RUTINA DEL HIJO ADICTO EN EL CENTRO DE DESINTOXICACIÓN

En el centro de desintoxicación, el hijo adicto de Victoria recibe terapia grupal e individual. Foto de Erkan Utu en Pexels

– ¿Y qué hace en el centro de desintoxicación al que asiste?

  • Va todas las tardes, 
  • hace terapia de grupos e individual, 
  • y los sábados por la mañana va con un responsable a hacer senderismo. 
  • Los domingos suelen ir a Pádel. 

De momento está tranquilo y sin consumo, según dicen las analíticas del centro. Evita salir de noche, pero vamos a ver si puede mantenerse

– ¿Qué cambios notas en él cuando está bajo los efectos de la droga? 

  1. no se levanta a su hora,
  2. llega tarde al trabajo,
  3. recibe multas por exceso de velocidad de los radares en la autopista. Como va tarde, no respeta la velocidad. En un mes nos llegaron dos o tres multas de 300€ y pérdida de puntos. Ha tenido que hacer un curso en septiembre porque le quedaban sólo tres puntos en el carnet.
  4. Se pasa todo el fin de semana durmiendo, sólo sale de noche.
  5. No tiene horario de comidas.
  6. Demuestra despreocupación total, nunca come con la familia y vive a base de hacerse bocadillos.
  7. Se olvida que tiene obligaciones, no se hace ni la cama.

«Si quería vivir con nosotros tenía que elegir: “tratamiento o marcharse”. Optó por marcharse a compartir piso»

Victoria (68), madre de un hijo adicto

– ¿Y cómo reaccionáis frente a estas actitudes?

  • Tuvimos que decirle que mientras esté en esta casa no debe consumir, aunque él lo negaba, decía que estaba cansado por el trabajo). Entonces le dimos tres meses para que se buscara una habitación, ya que nosotros no íbamos a ser cómplices de su consumo. Todo esto aconsejados por un psicólogo, ¿eh? Él tiene un buen trabajo y en casa así no podía estar, si quería vivir con nosotros tenía que elegir: “tratamiento o marcharse”. Optó por marcharse a compartir piso, pero en un mes estaba llamando a su hermana para que fuera porque sus compañeros no le dejaban entrar. Tuvimos que llamar a los Mossos para que le abrieran y le dejaran sacar sus cosas. Llenaron los dos coches y su hermana se lo llevó a dormir a su casa. Perdió el dormitorio y muchas cosas que le tiraron. 

– ¿A dónde fue?

  • Su hermana, para no darnos una mala noche, lo acogió en su casa. Ella tiene tres niños, y aunque intenta encubrirlo, el mayor ya tiene 11 años y se da cuenta de todo, hace preguntas. De hecho, escuchaba todo lo que su madre hablaba por teléfono con mi otro hijo para arreglar cómo nos lo iban a decir a nosotros. 

«Y así vivimos siempre con él, ayyy… pensando qué pasará cada día. Siempre hemos temido que nos tocaran estos problemas de los cuales escuchábamos por la tele, pero al final pensamos que no nos tocarían.»

Victoria (68), madre de un hijo adicto.

– ¿Y cómo afrontaste esa amarga noticia?

  • Por la mañana temprano nos llamó mi hijo y nos pidió que estuviéramos preparados, que su hermano vendría a casa con su hermana para hablar. Ellos le pusieron la misma condición que nosotros, de tratarse sí o sí. Y él también aceptó que le controlásemos el dinero y, por supuesto, no consumir. Pero para mí  fue un muy mal trago, terminé en tratamiento psicológico, con ansiedad, depresión, y su padre también, con problemas de arritmias y nervios. 
  • Y así vivimos siempre con él, ayyy… pensando qué pasará cada día. Quiero decir, siempre hemos temido que nos tocaran estos problemas de los cuales escuchábamos por la tele, pero al final pensamos que no nos tocarían. Él estudió en un colegio del Opus Dei, muy estricto, y siempre tuvo muy buen comportamiento, fue buen estudiante, con buenas notas. Nunca salía, siempre pendiente de sus estudios. Yo he llegado a la conclusión de que él conoció la droga en la mili, no tengo dudas. Y lo que él pensaba que era una diversión de fin de semana que controlaría, lo ha controlado a él.

ADICCIÓN: ¿ENFERMEDAD O VICIO?

LA MIRADA DE LA MADRE DE UN HIJO ADICTO

– ¿Crees que tu hijo sufre una “enfermedad” o consideras que es una actitud, es decir, una elección? 

  • Creo que es una enfermedad, sin dudas. Por lo que nos han dicho en las charlas, con la predisposición a una adicción se nace: hay una parte del cerebro que te predispone a ella. Luego, se puede desarrollar en muchos sentidos, puede ser hacia lo prohibido, los juegos, la bebida, drogas,  impulsividad, compras…
  • Por otra parte, él siempre ha sido un niño de pocos amigos, pues tenía el problema de que se hacía pis encima, tanto de noche como de día. Eso le daba problemas de convivencia en el cole. Nunca fue a excursiones ni a ningún sitio hasta octavo, y creo que eso siempre le ha marcado.

«Creo que es una enfermedad, sin dudas. Con la predisposición a una adicción se nace: hay una parte del cerebro que te predispone a ella.»

Victoria (68), madre de un hijo adicto.

– ¿Cómo afecta a las relaciones familiares que él consuma?

  • Siempre hay discusiones. Por otro lado, hay unión entre sus hermanos y apoyo de éstos a nosotros. Siempre están dispuestos a darle ayuda, si él se deja. Siempre nos tiene a su lado y no tiramos la toalla. Yo sé que alguna vez será la definitiva. Ojalá sea así porque ya son muchas veces y las fuerzas y nuestra edad ya no son las mismas.

– Pero corréis con la ventaja de que él reconoce que tiene una adicción, una enfermedad, y que debe tratarse…

Sí, lo admite, dice que no sabe, que no se da cuenta y que la ha cagado otra vez. Yo le veo falta de seguridad en sí mismo. Hasta ahora, la suerte que ha tenido es que para él su trabajo es sagrado y no tiene pereza si tiene que ir un sábado.

El hijo de Victoria lleva 10 años con recaídas. Ella cree que debería seguir una terapia de «mantenimiento» permanente. Imagen de Daniel Reche en Pixabay

UNA MADRE DE HIJO ADICTO QUE NO SE RINDE

– ¿Cómo buscas como madre ayudarle a salir de su adicción? 

  • Apoyándole siempre que se ha “dejado”. El problema es que no pide ayuda, va pasando el tiempo, niega el consumo, hasta que le hago alguna prueba de sudor sin que lo sepa y se lo demuestro. Ojalá cuando recayera pidiese ayuda y se frenara a la primera. No sería tanto el daño. Cuando se separó y vendieron el piso, él se administraba su cuenta. Al verse con dinero en la primera recaída después del tratamiento, se gastó 25.000€. Hasta que su hermana le descubrió la cuenta y… vuelta a empezar otra vez.

– ¿Crees que cuando una persona adicta no reconoce su enfermedad y no quiere ayuda no queda otra opción para los familiares que apartarse? Hay quienes dicen incluso que la persona adicta debe «tocar fondo»…

  • Pues a mí me cuesta mucho tener que decirle a mi hijo que se tiene que ir a la calle o buscarse una habitación, teniendo tres vacías en casa. Cuando se fue, me pasaba días y noches llorando, tomando ansiolíticos, sin querer admitirlo. Con la ayuda de psicólogos, de mis hijos, de mi marido y la familia, comprendí que él no es un niño y tiene que elegir su vida. Pero yo creo que las madres no somos capaces de soportar tanto dolor  y sufrimiento como es el de un hijo adicto que no quiere tratarse.

– ¿Por qué crees que no han funcionado los tratamientos?

  • No entiendo realmente por qué saliendo tan bien del tratamiento puede recaer una y otra vez, por qué vuelve a empezar. No debería dejar de asistir al psicólogo nunca, porque a mi juicio es inseguro e inmaduro. Pero deja de ir, no sé si lo hace afectado por el consumo o por su personalidad reservada. En todo caso, es inexplicable para mí.

– ¿Qué te dicen tus familiares y amistades sobre lo que debes hacer?

  • La familia y amistades nos apoyan. Pero aunque ellos están en su casa y quieren ayudarte, el día a día lo llevan quienes conviven con el adicto. Vivimos una impotencia enorme ante una persona que quieres cambiar, proteger y curar de esa enfermedad… y que, como tú comentas, parece que nunca “toca fondo”. Me pregunto: ¿Dónde está el fin de ese fondo?

«Si no puedes costear un tratamiento, te mueres antes de que te vea un profesional.»

Victoria (68), madre de un hijo adicto.

FALTA DE AYUDAS PÚBLICAS PARA FAMILIARES DE PERSONAS ADICTAS

– ¿Sientes que existen ayudas públicas para los familiares de personas con adicción?

  • Creo que son insuficientes, te explico: años atrás, mi doctora de cabecera me mandó al psicólogo de la Seguridad Social y le explique el problema que tenía como madre de una persona adicta, y me derivó al psiquiatra. Cuando fui, éste me dijo que eso era cosa del psicólogo, que él lo único que podía hacer era cambiarme el tratamiento. Total, me quede igual. En diciembre, con la última recaída que tuvo mi hijo, yo no quería vivir así. Hablé con mi médico, con otro doctor, y me vio tan mal que me envió a otro psicólogo. Pero todavía no lo he visto y ya va a hacer un año. Cuando me llamó este verano le explique lo que me pasaba y me dijo que el problema lo tenía mi hijo. Y ya no supe nada más. Si no puedes costear un tratamiento, te mueres antes de que te vea un profesional.

«Las personas adictas siempre dicen que pueden controlar la situación, cuando está claro que no es así.»

Victoria, madre de hijo adicto (68)

– ¿Qué necesitas hoy tú como familiar de persona adicta?

  • Yo necesito ver que mi hijo está bien, que no consume, verle a gusto con ilusión y vivir la vida que ha desperdiciado. Yo le digo que ya soy mayor, tengo 68 y mi marido 72, y que cuando me llegue la hora de irme al otro mundo, me gustaría irme con la mente sin preocupación por su consumo. Y con la tranquilidad de que él está curado. Me gustaría dormir tranquila el tiempo que me quede y poder disfrutar de toda la familia unida. Y no necesitar tranquilizantes, y poder ser feliz. Viéndolo bien a él,  yo tendré tranquilidad.

– ¿Qué le dirías a las familias de personas adictas?

  • Que cuesta mucho entender el porqué con la información que tenemos sobre por qué se puede caer en la adición. Pero que hay que apoyarles siempre, darles cariño si se dejan, e insistirles que ese no es “el camino”. Y no tirar la toalla si ellos «se dejan» y quieren la ayuda, que en un principio siempre rechazan; porque ellos siempre dicen que pueden controlar la situación, cuando está claro que no es así. Mucho ánimo y paciencia para todas las familias.

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