ADICCIÓN EN LA FAMILIA
Dónde acudir si mi hijo es adicto o consume drogas
Las alternativas que existen en España para tratar la dependencia en adolescentes
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Equipo Adictalia
Nadie elige ser adicto, ni en España ni en ninguna parte del mundo. Pero cuando la adicción te atrapa, la persona tiene la responsabilidad de querer recuperarse. Esta responsabilidad se manifiesta en forma de predisposición a aceptar ayuda y a querer tratar la enfermedad. Algo que, lamentablemente, no siempre sucede.
Cuando se trata de una persona mayor de edad, el camino de la negación resulta más complejo de revertir, pues es libre de tratarse o no. En el caso de las personas adolescentes, y más si son menores, existen matices a tener en cuenta. Por ejemplo, existe una “mayoría de edad sanitaria” a la que accede una persona al cumplir los 16 años y que le otorga a esta la libertad de tomar sus propias decisiones a nivel sanitario. Ello implica que pueda negarse a ingresar o iniciar cualquier tipo de tratamiento. Aunque este factor existe, no todos los adolescentes lo conocen, desconocimiento que juega a favor de los padres y madres.
Es más, a partir de los 14 años existe un vacío legal donde, en caso de negarse el menor, podría éste solicitar a un juez que revisará su nivel de madurez con tal de concederle libertad en la toma de decisiones.
Por ello, al asomar las conductas compulsivas en una casa a través de un hijo o una hija adolescentes, los progenitores suelen mostrarse desconcertados. Aquí reside el objetivo de este artículo: orientar sobre qué hacer.
La adicción es un trastorno que no aparece de la noche a la mañana, que tarda tiempo en desarrollarse. Por eso es más difícil hablar de “adicción” como tal en menores de edad, en adolescentes. El tiempo de consumo no alcanza generalmente para hablar propiamente de adicción, aunque sí de inicios de consumo o consumo problemático.
Con la llegada de las nuevas tecnologías y la edad, cada vez más temprana, en la que los jóvenes tienen acceso a dispositivos electrónicos, cuando los adolescentes llegan a la mayoría de edad la enfermedad de la adicción, sobre todo a pantallas, puede estar ya instaurada en ellos.
Dicho esto, en los últimos años se están detectando casos preocupantes de dependencia y consumo abusivo de nuevas tecnologías, pornografía y cannabis en adolescentes. La edad de inicio es cada vez más temprana. En la primera edad adulta, entre los 18 y 25 años, es más frecuente encontrar casos de adicción desarrollada, pues han estado consumiendo durante varios años.
En una persona adolescente o joven que se enfrenta a un problema de consumo compulsivo, cabe valorar el grado de dependencia que sufre. Esto, obviamente, debe hacerlo un profesional en adicciones. El tratamiento que proponga el especialista variará en función de la edad, nivel de adicción y situación personal.
Por otra parte, como veremos, las alternativas de tratamiento varían en función de si son menores de edad o adultos jóvenes. De inicio, un menor no puede entrar en un centro de adicciones convencional con personas adultas.
Si se constata la existencia de una dependencia a un hábito tóxico por parte de un hijo o hija, sea adulta, joven, adolescente o menor de edad hay que tratarla cuanto antes. Para ello, existen diferentes recursos en España.
En este artículo, proponemos un repaso por las tres vías terapéuticas que tiene una familia para ayudar a su hijo o hija a tratar la enfermedad de la adicción, haciendo una diferenciación clara entre los recursos de los que dispone una persona menor de edad y aquellos de los que dispone un adulto.
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Dónde acudir si mi hijo adicto es menor de edad
En caso de que un hijo o una hija sea menor de edad y manifiesten dependencias a sustancias o comportamientos, no hay que desesperar: existen recursos específicos para esta franja de edad. Siempre es recomendable acudir a profesionales expertos en adicciones que valoren el caso para determinar el cuadro de dependencia, su gravedad, y las condiciones del contexto, para determinar si el tratamiento debe ser de manera ambulatoria o de manera residencial con un ingreso terapéutico.
Profesionales especialistasProfesional experto
Cuando una persona siente dolor en la muela, acude al dentista. Cuando tiene una lesión muscular, acude al fisioterapeuta. Y cuando una persona, más aún siendo menor de edad, presenta indicios de conductas tóxicas que pueden derivar en la enfermedad de la adición, lo primordial y más recomendable es ponerse en manos de profesionales expertos en adicciones. Es decir, acudir a personas que tienen experiencia y cuentan con una formación en el campo de las adicciones.
Estos profesionales son capaces de evaluar el caso teniendo en cuenta las particularidades de la persona y su entorno. La combinación del trabajo personalizado con los conocimientos adquiridos de la experiencia les permite definir el tratamiento más adecuado.
Médico de cabeceraMédico de cabecera
Cuando se detectan conductas de consumo problemático en un menor de edad, una de las opciones es acudir al médico/a de cabecera. Este profesional hará una primera valoración para identificar las conductas del adolescente y, a posteriori y en la mayoría de los casos, derivará a la persona a la Unidad de Conductas Adictivas (UCA), para trabajar con los adolescentes, pero también con sus familias.
Los centros públicos especializados en adicciones reciben diferentes nombres según la comunidad. Por ejemplo, en Valencia se les llama UCA y en A Coruña se les conoce como Unidades Asistenciales de Drogodependencia (UAD). Pero, en definitiva, se trata de unidades terapéuticas ambulatorias donde trabajan psicólogos/as, trabajadores/as sociales, psiquiatras…
En estas unidades se aborda el problema del consumo problemático del adolescente con la ayuda de profesionales para evitar que pueda desencadenar en una adicción. Allí acuden a sesiones psicológicas y psiquiátricas, si el caso lo requiere.
En la actualidad, en España en general, con las particularidades de cada Comunidad Autónoma, las citas para estos servicios públicos se encuentran muy demandadas. No es raro encontrar quejas de profesionales de la sanidad pública sobre la falta de recursos para dar respuesta a todos los casos que llegan. El resultado es el colapso del sistema de citas y las largas listas de espera, que en muchos casos de consumo problemático es un gran inconveniente. Abordar cuanto antes los comportamientos compulsivos que pueden dar lugar a la enfermedad de la adicción resulta clave.
Psicólogo privado experto en adicciones
Bien sea por iniciativa propia o por recomendación del médico de cabecera después de la primera valoración, la familia puede llevar a su hijo o hija a un/a psicólogo/a particular experto en adicciones. Esta vía resulta muy conveniente por la inmediatez en la atención, si bien demanda un desembolso que muchas familias no pueden afrontar. Además, cuenta con una ventaja y es que esta posibilidad se puede alternar como complemento con las demás. Es decir, al mismo tiempo que una padre o una madre lleva a su hijo/a al médico de cabecera, también puede concertar cita con un psicólogo privado experto en adicciones que complemente el trabajo terapéutico.
En las sesiones de terapia, el o la terapeuta:
- Valorará la situación con diferentes técnicas de las que dispone para elaborar un diagnóstico.
- Diseñará un plan de tratamiento, con un número de sesiones, y un enfoque terapéutico adecuado (cognitivo-conductual, gestáltico, motivacional…).
- Este profesional trabajará idealmente en colaboración con el resto de actores que atienden al menor: familia, colegio, médico/a de cabecera, educador/a social…
Informar a la escuela
Paralelamente a todas las opciones que existen para ayudar a una persona menor de edad, la familia tiene que ponerse en contacto con el centro de estudios e informar de la situación. Si el trabajo desde el colegio se ha hecho adecuadamente, el técnico responsable en prevención de conductas adictivas tendrá más probabilidades de notar que la persona adolescente evidencia comportamientos tóxicos. Los centros escolares poseen planes de prevención y tratamiento. La familia puede solicitar la inclusión del menor en estos últimos.
Centros de tratamiento ambulatorio para menores adolescentes
Otro de los recursos de los que dispone la familia para ayudar a su hijo/a menor que presenta conductas tóxicas son los centros de tratamiento ambulatorio para adolescentes. Estos se presentan como la opción más completa de tratamiento a nivel ambulatorio, pues en ellos se llevan a cabo sesiones individuales y grupales a las que asisten otras personas con la presencia, siempre, de profesionales expertos en adicciones.
Estas reuniones tienen como objetivo frenar las conductas tóxicas para evitar el desarrollo de la patología, pues a estas edades la enfermedad de la adicción todavía está en una fase incipiente.
Una de las asociaciones más conocidas a nivel, como es Proyecto Hombre, tiene un grupo recurso a jóvenes en los que se incluyen a los menores de edad (así como sus padres). Si tu hijo o hija tiene entre 13 y 23 años, puede formar parte de la iniciativa Proyecto Joven, aunque conviene informarse según la Comunidad Autónoma en la que se resida.
Proyecto JovenProyecto Joven
La iniciativa ambulatoria de prevención creada por Proyecto Hombre para jóvenes que se encuentran en la franja de edad de los 13 a 23 años. Se centra en el consumo incipiente de sustancias, abuso de tecnología y otras conductas de riesgo que pueden desarrollar los menores de edad y adolescentes.
Dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre, Proyecto Joven será un recurso público o privado, al igual que lo es Proyecto Hombre. Esto es así porque la asociación se rige de manera diferente dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre.
Centros residencialesCentros residenciales de tratamiento para adolescentes
La familia puede acudir directamente a las alternativas vía privada para conseguir ayudar a su hijo menor a frenar las conductas compulsivas. Lo más frecuente es llamar a puertas de centros terapéuticos, con psicólogos/as especialistas en adicciones y adolescencia.
Hay que subrayar que en el caso de las personas adolescentes que busquen un ingreso, deberá realizarse en residencias exclusivas para esta franja de edad y las adultas en centros de adicciones para adultos. No pueden convivir menores con adultos ni en una misma residencia, ni en el propio tratamiento. Las experiencias de vida de una persona que ha vivido años bajo el yugo de la adicción son muy diferentes a las de un chico o chica con comportamientos de consumo problemáticos.
El ingreso en un centro residencial solo se plantea en casos muy concretos a estas edades, es decir, en casos muy graves donde nada de lo anterior ha funcionado y es imposible que el o la menor cumplan las pautas terapéuticas. Se trata de centros de tratamiento para adolescentes, pero en este caso no son centros de desintoxicación o tratamiento de adicciones como tal.

El tratamiento de conducta y/o adicciones de un adolescente es una compleja decisión, puedes contactarnos para que conozcamos el caso y te asesoremos adecuadamente.
Hablamos de centros donde se trabaja en sí toda la problemática que trae consigo la propia etapa de la adolescencia como:
- Problemas de conducta.
- Fracaso o absentismo escolar.
- Violencia filioparental.
- Salud mental.
- Intentos autolíticos.
- Inicios de consumo de sustancias o nuevas tecnologías, entre otras.
Hablamos de centros con ingreso residencial, 24/7, donde los usuarios adolescentes se encuentran escolarizados y continúan con su educación formal, paralelamente al tratamiento. Es decir, en estos espacios el o la menor vive mientras realiza el tratamiento. Además de tratar la parte psicológica y emocional que intervienen en sus comportamientos tóxicos, la persona cumple con sus compromisos académicos y sociales.
La disciplina, el orden, es un factor muy importante en los tratamientos, tanto de adolescentes como de adultos, pues la adicción conlleva caos, desorden, pues todo se supedita a la necesidad de consumir.
Los casos donde se valora el ingreso son aquellos donde hay indicios de violencia familiar; ingobernabilidad; ausentismo escolar o intentos autolíticos, por ejemplo.
La estancia en estos centros será igual a la de un curso escolar con un mínimo de unos 9 o 10 meses. En las primeras dos semanas, la persona adolescente no tiene contacto con la familia, pasa una etapa de “encapsulado”, y a partir de aquí empieza a recibir visitas, e incluso llamadas, por parte de los familiares, pautadas siempre con el equipo terapéutico.
Durante la estancia, practican actividades terapéuticas, tales como reuniones de grupo, dinámicas, sesiones individuales, y continúan con su educación. El objetivo final consiste en trabajar las dificultades emocionales, los conflictos, la gestión de contingencias que le llevan a consumir, y las habilidades sociales y psicológicas.
Si eres un padre o madre que no conoce acerca de los centros de ingreso para adolescentes, en esta entrevista doble puedes resolver todas tus dudas.
Seguro escolarSeguro escolar
En España, existe una cobertura económica y sanitaria para estudiantes menores de 28 años, matriculados en el país, que presenten casos de problemas psicológicos o psiquiátricos. Contempla los conflictos derivados del consumo de sustancias y otras actitudes compulsivas.
La cobertura del seguro escolar para problemas de salud mental y de conducta por adicciones, permite a muchas personas adolescentes costear una plaza en los centros de tratamiento que existen en España especializados en esta franja de edad, muchos de los cuales se encuentran dentro de la Red Adictalia.
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Importancia del trabajo a nivel familiar
Trabajar con el entorno familiar resulta clave cuando un hijo o una hija presenta conductas adictivas. La familia es una de las herramientas más importantes a nivel terapéutico. Y también es parte del problema, pues las conductas adictivas representan no sólo el resultado de los aspectos individuales de la persona que la sufre, sino también de cómo se relaciona el sistema familiar. Tratando a la familia también se ayuda a la persona que desarrolla la conducta.
Para ello, resulta fundamental que los miembros del núcleo familiar de la persona adolescente acudan a especialistas. Además de informarse sobre la enfermedad de la adicción, pueden aprender a cambiar conductas de codependencia y aprender a gestionar de una forma más saludable la relación.
Si necesitas más información sobre este tema, este artículo puede ser de gran ayuda.
Cómo ayudarle siendo mayor de edadDónde acudir si mi hijo adicto es mayor de edad
Cuando un hijo o una hija es mayor de edad, las posibilidades de tratamiento son más amplias. Claro que, al ser mayor, también puede decidir rechazar la ayuda y negarse a tratar la enfermedad.
Con todo, en caso de personas mayores de edad, las tres vías mencionadas siguen existiendo: pública, privada y las ofrecidas por el tercer sector (organizaciones y asociaciones).
Aquí puedes consultar el precio de las clínicas privadas en españa.
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María Jose 17 Nov • 02:29Hola,tengo un hijo que es adicto a la cocaína y no quiere reconocer delante mía que tiene problemas de adicción…Me tiene desesperada,que puedo hacer para ayudarle, porque no se que probar más con Siempre mintiendo con sus historias que solo se las cree el y físicamente cada vez más delgado,... Leer másHola,tengo un hijo que es adicto a la cocaína y no quiere reconocer delante mía que tiene problemas de adicción…Me tiene desesperada,que puedo hacer para ayudarle, porque no se que probar más con Siempre mintiendo con sus historias que solo se las cree el y físicamente cada vez más delgado, fatal.. Leer menos
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