DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL
Enfermedad de la adicción: un trastorno mental que puede tratarse
La psiquiatra Mercé Balcells explica por qué las dependencias se enmarcan dentro de trastornos psiquiátricos
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«La adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales». Esta es la definición que hace más de dos décadas mantiene la Organización Mundial de la Salud. Consecuentemente, la Seguridad Social Española la reconoce como enfermedad en su programa de diagnósticos, tratamientos y bajas laborales.
Desde hace años, la Ciencia viene confirmando que la adicción es una enfermedad con síntomas clínicos claros que pueden diagnosticarse y tratarse. Por tanto, las conductas adictivas no son un vicio ni representan una falta de voluntad por parte de la persona. No obstante, gran parte de la sociedad sigue interpretándolas en ese sentido y estigmatizando una patología con gran prevalencia en la población, ya sea en su variante a sustancias tóxicas como a comportamientos (apuestas, pornografía…).
Esta estigmatización genera vergüenza, miedo y promueve el desconocimiento, los cuales, en nada contribuyen a afrontar y prevenir las adicciones. Por eso es importante, dice la psiquiatra Mercè Balcells a Adictalia en esta entrevista, difundir una visión positiva sobre la enfermedad: hay tratamiento y puede superarse; por tanto, si caben dudas de que estamos perdiendo el control, hay que acercarse sin temor a las personas especializadas y preguntar qué nos pasa y qué hacer.
Mercè Balcells es jefa de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Clínic de Barcelona y esta entrevista se realizó con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental. Precisamente porque la enfermedad de la adicción, señala Balcells, se encuentra clasificada por los manuales diagnósticos como un trastorno de tipo psiquiátrico. La expresión puede sonar fuerte para muchas personas, pero probablemente esta reacción cambiaría si normalizaran las alteraciones mentales como cualquier otra patología que, además y por suerte, puede tratarse.
¿Un trastorno psiquiátrico?La adicción como un trastorno psiquiátrico
– ¿Por qué la adicción se considera científicamente una enfermedad y no una falta de voluntad o simplemente un vicio?
– Las adicciones y el consumo de tóxicos a lo largo de la historia han estado consideradas como muchas cosas distintas. El consumo se ha visto como un ritual y una marca de distinción social, cuando se practicaba por parte de los chamanes. También un vicio: en épocas romanas existían escritos que hablaban de la gente que no sabía controlar el alcohol como “viciosa”. Más tarde, ya en el siglo XX, el consumo descontrolado se entendió como una enfermedad y, además, una enfermedad psiquiátrica, recogida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), que clasifica todas las enfermedades de salud mental.
Cuando hablamos clínicamente de trastorno por uso de alcohol o sustancias, nos referimos a un trastorno adictivo. Cuando este trastorno conlleva dependencia y pérdida de control, se considera un trastorno de tipo psiquiátrico. Y, además, un grave problema de salud pública.
– ¿Qué ocurre a nivel cerebral cuando una persona desarrolla adicción?
– Tenemos muchas hipótesis de trabajo. Cuando hablamos de trastorno nos referimos a un uso perjudicial de una sustancia, al abuso. Pero cuando nos referimos a una persona que pierde el control sobre la sustancia, hablamos de adicción. Y lo que le pasa es que presenta una alteración de las vías neuronales.
Insisto en que hay muchas hipótesis de trabajo, y que todas son hipótesis, porque nunca tenemos una certeza al cien por ciento: lo que sabemos del cerebro y de la conducta humana cambia a medida que vamos teniendo más conocimientos. Actualmente, tiene más peso la idea de que la adicción implica una alteración de las vías neuronales volitivas, que condicionan el “querer”.
Poseemos en el cerebro unas sustancias que nos movilizan de forma externa para conseguir la supervivencia del individuo y de la especie. Actúan para que te muevas cuando tienes hambre, para buscar comida; para buscar agua, si tienes sed; para la supervivencia de la especie, para buscar sexo… Estas vías dopaminérgicas, que nos dan un refuerzo positivo (sensación placentera), se alteran con las sustancias tóxicas, creando adicción.
Cuando se alteran o modifican, entregan una información errónea de las necesidades y pasan por encima de las cosas que nos movilizan de forma más primaria a los humanos. Por ejemplo, hay gente que deja de comer cuando es adicta a la sustancia, porque la necesidad de consumir sube peldaños en la escala de valores de las cosas que te hacen sentir de una manera a otra.
Multifactorialidad– La enfermedad de la adicción tiene que ver con factores biológicos, pero también sociales, psicológicos… ¿Cómo influyen estos otros aspectos de la vida de la persona en el desarrollo de la patología?
– La etiología de la adicción es psicobiosocial, es decir, hay un componente biológico, hay un componente psicológico en la etiología y en el mantenimiento de la enfermedad. Y también hay un componente social.
Por ejemplo, si la persona asocia el consumo de algún tóxico a muchas conductas o momentos de la vida diaria, implica mayor probabilidad de que lo consuma. Si cada vez que celebramos algo, bebemos, si para estar contentos bebemos, porque es una conducta admitida en nuestra sociedad, esto sin duda reforzará el consumo de alcohol.
Por otro lado, si las personas que son referentes en la sociedad, como deportistas o gente que ocupa un status en la escalera social, beben o consumen un tóxico, asociándolo a la fiesta, también tiene un impacto en la tendencia social a imitar la conducta.
También influye que exista poca percepción de riesgo sobre una sustancia. Por ejemplo, cuando nos parece que es una “cosa normal” consumir, que solo te pasa algo si tienes una problemática de base o si tienes un gen específico que poca gente tiene. Estas creencias también condicionarán los problemas relacionados con las drogas.
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«Vulnerabilidad» genética en lugar de «predisposición» genética
– Se habla de una predisposición genética a la adicción. ¿Esto es real?
– Hay una vulnerabilidad genética, que es diferente a decir que hay una predisposición. Sabemos que hay una vulnerabilidad genética, seguramente asociada a un determinado polimorfismo. Existen muchos tipos de genes o alelos, pero no hay uno concreto de la adicción.
En este sentido, en entornos donde los familiares de primer grado tienen problemas de adicción, es más frecuente que los hijos, aunque no se hayan criado con estas familias, tengan más vulnerabilidad ante las sustancias y, por tanto, a desarrollar adicción. Pero hay que resaltar que se trata de una vulnerabilidad y no de una condena al cien por ciento.
También hay que destacar que la adicción no se hereda: la probabilidad de desarrollar adicción se genera cuando entras en contacto con un tóxico repetidas veces. Y lo que se transmite es la vulnerabilidad a adquirir una adicción siempre que se den otros factores asociados en la persona. Podríamos decir, de manera muy simple, que tienes más números para que te toque la lotería, pero eso no significa que te vaya a tocar indefectiblemente por más que hayas comprado muchos; tienes más probabilidad.
– Claro, porque paralelamente a los factores de riesgo para desarrollar adicción, las personas también cuentan factores de protección, ¿cierto?
– Por supuesto. Está bien centrarnos en cómo protegernos y cómo proteger; hablar de cómo la sociedad puede protegerse de los problemas derivados de las sustancias que sabemos que tienen una capacidad adictiva, además de tener otras toxicidades. En este sentido, hay que decir que la adicción es una de las problemáticas asociadas con el consumo de alcohol. Esta sustancia se relaciona con más de 200 cánceres, y también a hepatopatías, a cirrosis, entre otras.
Factores de protecciónAlgunos factores de protección frente a las adicciones:
- Tener una adecuada supervisión y modelado parental
- Recibir estilo educativo democrático
- Cultivar una alta autoestima
- Desarrollar habilidades de afrontamiento
- Vivir en un entorno comunitario con actividades prosociales disponibles y accesibles
- Ser integrado/a en la comunidad
- Practicar disciplinas deportivas o artísticas saludables
Síntomas clínicos de la enfermedad de la adicción
– ¿Clínicamente, cómo se diagnostica la adicción? Es decir, ¿cuándo a una persona se le dice “sufres adicción”?
– Desde la última versión del DMS, el manual diagnóstico, ante esta dificultad de diagnosticar concretamente adicción, hablamos más de un trastorno por uso de sustancias. Este trastorno puede ser leve, moderado o grave. En la anterior versión del manual podías diagnosticar a la persona de abuso o de dependencia. Decíamos: “eres un dependiente al alcohol o dependiente a la sustancia” o “sólo abusas”, lo cual quería decir que estabas haciendo un mal uso de la sustancia y tenías muchos riesgos asociados.
Pero eso se ha cambiado, porque la línea es muy fina. En general, diagnosticamos una dependencia cuando se cumplen varios criterios, como:
- La persona pierde el control.
- Consume más de lo que se propone.
- Deja de hacer cosas que antes le gustaban y pasa mucho tiempo bebiendo o recuperándose de haber bebido (o consumido).
- Consume a pesar de saber que es perjudicial para su salud.
- Consume en situaciones peligrosas, por ejemplo, conduciendo bajo los efectos de la sustancia, o en situaciones que son claramente perjudiciales.
- A nivel neuronal desarrolla tolerancia: un mecanismo por el cual cada vez necesita beber más para obtener los mismos efectos.
- Manifiesta un síndrome de abstinencia (efectos orgánicos y psicológicos desagradables) si deja de consumir abruptamente.
Esos serían los indicadores en los que más nos fijamos cuando hablamos de una adicción severa o moderada.
– ¿Por qué motivo los manuales clínicos no recogen otras dependencias comportamentales, además del juego de azar?
– Es un tema muy interesante, pero es que esas conductas están aún pendientes de entrar a ser clasificadas como adictivas. Y sí, hay muchas: al sexo, a las compras compulsivas, a las pantallas. Incluso se habla de food addiction, de adicción a la comida, sobre todo a alimentos de tipo muy palatable, que tiene muchos componentes procesados.
Pero antes de poder diagnosticar como una enfermedad o como un trastorno, es importante que entendamos un poco qué está pasando en el organismo de esas personas. A veces estas conductas son un síntoma y no un trastorno en sí. No lo sabemos aún, porque no ha pasado suficientemente tiempo para comprobarlo. Y merece la pena tomarse el tiempo de investigación necesario antes de poner los diagnósticos. Porque los diagnósticos son buenos, porque nos aclaran, pero a la vez también psiquiatrizar todo lo que nos pasa tiene sus riesgos.
Por tanto, de momento esas conductas aún no han entrado en el manual diagnóstico y estadístico (DMS). Pero sí que hay grupos de trabajo que están revisando qué está sucediendo, si conforman síntomas de otros problemas, de una alteración de control de los impulsos, un síntoma social, o lo que fuera.
Si bien no ponemos el diagnóstico de adicción, sí que estamos prestando atención a estas realidades cuando la persona se siente clínicamente mal. O cuando el entorno, la familia, o la misma persona, viene y te dice: “Mira, es que ya no puedo con esta situación”. Pero aún no le ponemos etiqueta de conductas adictivas porque quizás sean síntomas de otros problemas que sufre la persona. Puede que al final algunas de ellas no lleguen a ser consideradas una conducta adictiva, sino una alteración de la conducta de otro tipo.
¿Una enfermedad crónica?Cuando una persona viene por un problema de salud mental, vale la pena revisar bien que no haya consumo de tóxicos y hacer también una buena intervención preventiva.
¿Es una enfermedad crónica la adicción?
– Se habla de la adicción como una enfermedad crónica, que se sufre a lo largo de la vida, como una diabetes, y sólo queda controlarla, mantenerla a raya. ¿Qué opina?
– Es un clásico. Solíamos hablar de que la adicción era una enfermedad crónica y recidivante (que puede reaparecer después de pasar, lo que se conoce en adicciones como recaída). Hablábamos de que la adicción tenía una elevada morbimortalidad, es decir, que había muchas enfermedades asociadas a ella y también mortalidad de algunas personas que la sufren. En concreto, decíamos que la adicción es una enfermedad que suele empezar en una segunda década de la vida, crónica, recidivante y con elevada morbilidad y mortalidad.
Si bien esta definición sigue siendo válida, hoy también sabemos que hay casos de remisión espontánea. Mucha gente en la juventud, en la adolescencia tardía, bebe de una manera que podría cumplir perfectamente criterios de trastorno adictivo: no tienen control, se exponen a situaciones de riesgo, se aíslan, y dejan de hacer cosas que antes hacían, todo gira alrededor del consumo. Bastante gente, de hecho, podría cumplir estos criterios. No obstante, vemos que muchas de estas personas con el tiempo van madurando, se asientan en la vida adulta y dejan de consumir. Estas remisiones espontáneas suceden.
Aunque es cierto que gente que ha dejado de consumir puede volver recaer, también lo es que pueden tener una vida sin consumo y sin esa espada de Damocles de que alguna vez recaerán. En general, es verdad que es una enfermedad que se cronifica y se recidiva, por tanto, se puede recaer, si no se trata. Pero también observamos que la capacidad de ponerse bien existe, ya sea de forma espontánea o con ayuda.
– Bajo su experiencia, ¿cuán comunes son las recaídas en personas diagnosticadas con adicción?
– Primero hay que prestar atención a una realidad: el alcohol, por ejemplo, es una sustancia que tiene una prevalencia a lo largo de la vida en un 90 % de la población, en España. Y el consumo de riesgo en algunas épocas de la vida, como en la juventud, alcanza al 20 % de la población española, según los estudios. Imaginad si no existiera esa capacidad de revertir la enfermedad. De hecho, la gente que llega a nuestras consultas con la pregunta de “¿Por qué esto se está cronificando?”, realmente no representa ni a ese 90 % de la población.
Sí que es verdad que cuando el consumo da problemas, atender y tratar de forma precoz facilita que la persona no se quede con secuelas. Y que tenga un mejor pronóstico. Pero también hay que pensar que la gente puede salir de las adicciones, porque si no, tenemos un panorama muy triste y muy poco optimista. Un escenario que desanima tanto a las familias como a la gente que busca tratamiento. Si piensas que no vas a poder salir, ni siquiera te planteas buscar ayuda.
– Existe salida a la adicción, con y, a veces, sin ayuda profesional…
– Sí que es verdad que es una enfermedad que tiende a cronificarse. Pero también es una enfermedad que se puede, entre comillas, “curar”. Tenemos que pensar de forma positiva. Cuando la persona nota que está perdiendo el control, o cuando le advierten de que se le está yendo de las manos, debe pensar que “quizás sí” y buscar tratamiento, porque esto se puede revertir, se puede tratar.
TratamientoTratamiento de la adicción grave
– ¿Es un error, en ese sentido, comparar la adicción con otras enfermedades crónicas, como puede ser una diabetes o la hipertensión?
– Una parte de las adicciones sabemos que van a cronificarse y van a requerir tratamiento a largo plazo. En nuestra unidad, cuando alguien viene con una adicción, solemos plantearnos el tratamiento, más que como si fuera una diabetes o una hipertensión, como un cáncer.
Los dos primeros años del tratamiento son bastante intensivos. Y a partir de los dos primeros años, si la persona se ha mantenido abstinente, vamos reduciendo la intensidad. Primero hacemos un control a los seis meses. Y a los cinco años, si no ha habido recaídas, damos el alta. Por eso vemos el proceso más similar a como se trata un cáncer: al principio haces un tratamiento muy exhaustivo, pero si el tumor se ha ido, lo has podido resecar, ha respondido bien a la quimioterapia, y te mantienes dos años sin recidivas, empiezan con visitas menos frecuentes y luego te dan el alta. Después haces controles anuales hasta que a los cinco años te dicen: “Bueno, usted ya está curado: tiene la misma probabilidad de tener un cáncer que la población general”.
La persona puede volver a tener problemas, claro, como con la adicción. Pero es mejor que no se quede con la sensación de que siempre va a tener esta enfermedad grave. Tenemos contacto con gente que ha estado muchos años y que vuelve y está estupenda en su vida diaria. No van al médico, pero se cuidan y toman sus precauciones.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
Es lógico pensar que, si alguien ha tenido un cáncer por fumar, cuando le den el alta no vuelva a consumir tabaco. De la misma forma, con una adicción volverá a consumir tóxicos. Este modelo nos parece más acorde para una enfermedad grave que tiene un tratamiento, que cuando va bien puedes dar el alta. Es cierto que hay cánceres que nos obligan a seguir trabajando, como en las adicciones, pero también queremos mirar la enfermedad desde el punto de vista de que pueda superarse.
Ahora bien, no voy a decir que la adicción no es una enfermedad grave y que no se cronifica. Tiene muchas complicaciones físicas, en tu vida, en tu familia, en tu entorno. La adicción es una enfermedad grave, pero también se puede depurar y tratar. Sobre todo en un momento incipiente, donde los criterios clínicos serían de trastorno por uso de sustancia, es decir, una conducta adictiva leve, que aún no se ha agravado.
Debemos dar esta visión más positiva y animar a la gente a que, si duda de su conducta o se la hacen ver, preguntarnos sin miedo: “¿Tengo un problema?”, “¿Qué puedo hacer?”
– En este sentido, influye que la adicción sea una enfermedad tan estigmatizada socialmente, y las familias no actúan por miedo o por vergüenza. ¿Qué opina?
– Sí, pasamos de decir: “no, no pasa nada si bebo porque lo hace todo el mundo” a “uy, si voy al médico es porque ya soy un superadicto y soy lo peor”. No, pasamos por alto que es una enfermedad y podemos plantearnos: “Bueno, oye, tengo un problema y lo puedo solucionar con ayuda”.
Relación con otras enfermedades mentalesTe puede interesar...
– ¿Qué relación tiene la adicción con otras enfermedades mentales como la depresión?
– Tiene mucha relación, porque una persona que presenta un trastorno de salud mental primario, a veces por su malestar, tiene más probabilidad de consumir. Y la probabilidad de que el consumo le afecte en mayor grado, también se incrementa.
A la inversa, sucede que las personas que tienen problemas adictivos suelen también desarrollar, por culpa de las sustancias tóxicas, enfermedades mentales importantes. Por ejemplo, esquizofrenia, depresión, trastornos de ansiedad, trastornos adaptativos u otros trastornos por la situación a la que le lleva el consumo. También ocurre que se presentan primariamente las dos enfermedades a la vez, porque las dos son muy prevalentes en la sociedad. Por tanto, hay mucha relación.
Cuando una persona viene por un problema de salud mental, vale la pena revisar bien que no haya consumo de tóxicos y hacer también una buena intervención preventiva. Y a la vez, en las personas que consumen tóxicos, descartar que existan otros trastornos de salud mental, para poder abordarlos juntos.
Panorama en EspañaPorque no queremos solo que la gente deje de consumir sustancias, queremos también que esté bien, que pueda vivir bien y con una salud mental buena.
Política y adicciones
– ¿Qué aspecto le parece importante destacar del panorama de las adicciones en España?
– Es imprescindible que la sociedad ponga atención en estos temas, hacer difusión y desestigmatizar la adicción para que se pueda hablar de ella. Hay muchas teorías sobre esta enfermedad, pero lo fundamental es dar una esperanza a la gente y poner recursos para que todos vivamos mejor.
Y es importante que a nivel político y como sociedad seamos conscientes de lo que tenemos entre manos y brindemos la información adecuada a la gente, protejamos a los menores, porque es un tema que nos compete a toda la población.
Una persona que presenta un trastorno de salud mental primario, a veces por su malestar, tiene más probabilidad de consumir. Y la probabilidad de que el consumo le afecte en mayor grado, también se incrementa.
– ¿Cree que hoy en día se le está haciendo suficiente caso a las adicciones a nivel político?
– No el suficiente. Yo creo que tenemos un largo recorrido. Las adicciones son un problema importante, y queremos recursos para la atención a las familias. De todas formas, estamos viendo un cambio a nivel político y quizás se pueden hacer más cosas. Por otra parte, a nivel social empiezan a oírse muchas voces que dicen: “Mira, he tenido este problema y me ha costado, pero he salido”.
También hay que decir que las adicciones son un tema complicado donde actúan muchos lobbies. Es un tema que a nivel político abarca no sólo el aspecto sanitario, sino también el legal, el económico, los recursos que se ponen en muchos sitios.
Cómo detectar la adicción de un familiar¿Qué tipo de actitudes debo tener en cuenta para saber si mi familiar está cayendo preso de una adicción?
- Cuando observamos que consume, por ejemplo el alcohol, cada vez más, con mayor frecuencia.
- Cuando notamos que la persona está cada vez más desequilibrada, que adelgaza progresivamente, que actúa menos centrado.
- Cuando observamos que se desorganiza en su vida cotidiana, deja de estudiar, falta al trabajo, evita relacionarse con la familia…
- Cuando percibimos estas conductas debemos aguzar la atención y, en caso de confirmar nuestras preocupaciones, buscar los medios profesionales necesarios para asesorarnos sobre cómo tratar con nuestro familiar e invitarle a iniciar un tratamiento.
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4 comentarios
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Pepe Pérez 29 Mar • 21:54Me parece muy bien todo lo expuesto por vosotros, pero no responde la pregunta que me hago ¿Porqué, si las adicciones están reconocidas por la OMS y aceptado por España, se penaliza a esos enfermos en el desarrollo de los síntomas típicos de su enfermedad? En traslado al domicilio de... Leer másMe parece muy bien todo lo expuesto por vosotros, pero no responde la pregunta que me hago ¿Porqué, si las adicciones están reconocidas por la OMS y aceptado por España, se penaliza a esos enfermos en el desarrollo de los síntomas típicos de su enfermedad? En traslado al domicilio de la substancia adictiva ilegal? Para mi es una arbitrariedad que incumple dicha resolución y discrimina entre enfermos. Gracias Leer menos
-
Patricia 02 Jun • 07:51
Donde puedo recibir ayuda de parte de USTEDS
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Nico 25 Jun • 03:13
Hola Patricia, fuerza y adelante, te quiero!
-
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