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Centros de desintoxicación para adolescentes (y de rehabilitación de conductas)

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chico en centros de desintoxicación para adolescentes

21 cosas que debes saber para ingresar a tu hijo/a si sufre una conducta conflictiva o adictiva

ALGUNAS RESPUESTAS QUE PUEDES ENCONTRAR EN ESTE ARTÍCULO:

Foto portada: cottonbro from Pexels

Para ofrecerte una visión completa de cómo trabajan los centros de desintoxicación para adolescentes o clínicas escuela de rehabilitación, dos profesionales especializados en este ámbito responden a 21 preguntas que pueden surgir cuando tienes una situación complicada con un familiar joven. Los psicólogos Eduardo Atarés y Jordi Royo Isach dan sus puntos de vista sobre estos diferentes aspectos del tratamiento en menores con consumos tóxicos y conductas perjudiciales.

Los centros de desintoxicación para adolescentes son espacios terapéuticos residenciales para menores de edad que deben tratar cuadros psicológicos que les provocan problemas de conducta y consumo de sustancias. Los precios rondan los 4000 euros por mes, es decir, unos 120 euros diarios. Aquí te contamos todo lo que debes saber.

DEFINICIÓN DE LOS CENTROS DE DESINTOXICACIÓN PARA ADOLESCENTES

Una descripción de estos espacios terapéuticos

1. ¿Qué son los centros de desintoxicación y rehabilitación para menores?

– Eduardo Atarés: Es un centro terapéutico residencial, es decir, la característica fundamental de un centro es que durante el tratamiento los y las adolescentes van a vivir allí. 

– Jordi Royo Isach: Son recursos asistenciales que sitúan al adolescente en el centro de la atención. El modelo por el que yo abogo consiste, al mismo tiempo, en un hospital, una escuela, una casa de colonias y una residencia de estudiantes. 

2. ¿Cuánto tiempo debe estar un adolescente ingresado?

– J.R.I.: En función del diagnóstico, de los comportamientos de riesgo asociados que protagoniza el paciente y de su situación familiar se indica: 

  1. Ingreso de corto plazo (hasta 5 meses), 
  2. De medio plazo (hasta 10 meses), 
  3. Y de largo plazo (hasta 24 meses). 

Casi en un 70% de los ingresos suelen ser de medio plazo: de 5 a 10 meses de estancia.

– E.A.: Los chicos y chicas que llegan ahí viven durante un tiempo prolongado: una media de unos 10 meses en nuestro caso, durante los cuales siguen un tratamiento terapéutico.

3. ¿Cada cuánto puede visitar la familia al o la adolescente ingresados en el centro?

– E.A.: Al principio hay un período inicial de unas 3 semanas que no se ven, para que los chicos se conciencien de dónde están y cuál es la problemática. Para que se centren en lo que se tienen que centrar. Tras superar un periodo de cuarentena inicial, que puede ser de alrededor de 21 días dependiendo del centro y del caso, las visitas son semanales. Al principio, por supuesto, no salen del centro ni siquiera acompañados. Luego, cuando el progreso terapéutico ha avanzado lo necesario, los y las adolescentes empiezan a hacer salidas con sus progenitores. 

Las familias que han vivido o viven situaciones conflictivas relacionadas con los comportamientos de su hijo/a suelen encontrarse fragilizadas y muy desorientadas.

– J.R.I.: Los reencuentros familiares son progresivos a partir del primer mes de ingreso y en función del Plan Terapéutico Individual de cada paciente. En función de la evolución del tratamiento, se programan visitas con frecuencia semanal o quincenal y se aumentan progresivamente sus horarios así como los espacios convivenciales.

Se debe tener en cuenta que las familias que han vivido o viven situaciones conflictivas relacionadas con los comportamientos de su hijo/a suelen encontrarse fragilizadas y muy desorientadas. En este sentido, se debe generar un cambio favorable tanto por parte de los jóvenes como de los padres y hermanos. Para ello, hay que ofrecer diversos servicios clínicos complementarios como: atención individual familiar, escuela de padres, terapia de pareja y familiar, atención a familias adoptivas, terapias de grupo para hermanos de residentes e información telemática semanal para familias de residentes.

Deben residir alejados de sus familias porque los comportamientos de riesgo que están teniendo ha llegado un punto en el que no pueden convivir con su familia.

4. ¿Por qué los y las adolescentes deben residir en los centros?

E.A.: Los adolescentes viven en unidades convivenciales. Em algunos centros, estas unidades pueden ser de 12 personas. Allí realizan terapia de grupo, trabajan valores, hacen deporte, excursiones, estudian… Deben residir alejados de sus familias porque  los comportamientos de riesgo que están teniendo, ya sean de consumo de sustancias, de meterse en peleas, de fugarse de casa, de tener una situación de violencia con sus progenitores… ha llegado un punto en el que no pueden convivir con su familia. Es decir, que la convivencia con los padres, madres, hermanos… es demasiada conflictiva. Y todos los tratamientos ambulatorios previos que se han realizado han fracasado, por lo que hay que buscar una intervención más intensa, más profunda, más prolongada y sin la posibilidad de “escapar” del contexto terapéutico.

J.R.I.: Parto de la visión de que, en su mayoría, el o la joven que experimenta una adolescencia compleja y conflictiva suele presentar dificultades, progresiva y simultáneamente, en varios ámbitos de su vida como el personal, el familiar, el escolar, el extraescolar, el social, etc. Dada esta circunstancia, la respuesta asistencial que considero más adecuada es aquella que tiene en cuenta, de una forma global y simultánea, todos aquellos déficits, conflictos y/o factores estresantes posibles del propio adolescente y/o de su entorno.

habitaciones en centros de desintoxicación para adolescentes
En algunos centros de desintoxicación para adolescentes las unidades convivenciales tienen de 10 a 12 camas. Foto: Sofia Alejandra from Pexels

LAS PATOLOGÍAS QUE TRATAN LOS CENTROS DE DESINTOXICACIÓN PARA ADOLESCENTES

El perfil de los pacientes menores ingresados para rehabilitación

5. ¿Qué tipo de problemas se atienden en los centros de desintoxicación y rehabilitación para adolescentes?

  1. Uso/abuso o dependencia de drogas (derivados del cannabis, alcohol, etc).
  2. Adolescentes con abuso de conductas tóxicas sin sustancias: nuevas tecnologías, al ordenador (chicos que se encierran en su ordenador y se pasan dos días jugando, por ejemplo)
  3. Desmotivación escolar, rendimientos escolares por debajo de sus posibilidades.
  4. Déficits de atención con o sin hiperactividad (TDAH).
  5. Conflictos de entendimiento, de convivencia familiar (violencia filio parental).
  6. Problemas de conducta, trastornos oposicionistas desafiantes.
  7. Pantallismo (actividades de ocio paralizante: redes sociales, plataformas de entretenimiento, videojuegos, apuestas online, etc).
  8. Situaciones de maltrato escolar (bullying, ciberbullying, etc).
  9. Comportamientos alimentarios de riesgo (TCA).
  10. Comportamientos emocionales y/o sexuales de riego.
  11. Estados de soledad, retraimiento social, déficits de adaptación escolar (en algunos casos los rendimientos académicos pueden ser incluso altos).
  12. Estados de angustia, de estrés, de baja autoestima.
  13. Comportamientos fóbicos, ritualizados y/o obsesivos 
  14. Dificultades específicas al llegar a la adolescencia derivadas y/o relacionadas con la adopción.

6. ¿Qué relación existe entre adolescentes con algún tipo de problema específico y un perfil adictivo a una sustancia o a comportamientos? 

– E.A.: La relación que existe, la causalidad, por decirlo de alguna manera, debemos comprenderla como parte de un cuadro multifactorial. Los chicos y chicas tienen, en la mayoría de los casos, un consumo de ocio de drogas. El problema es cuando empieza el abuso.

Y, normalmente, el abuso tanto de sustancias tóxicas como de nuevas tecnologías está provocado en adolescentes por: 

  1. Un intento de escapar a la problemática que les está generando su vida. 
  2. Encontrarse solos, 
  3. No poder con el colegio, 
  4. Verse impotentes frente a los estudios (empezar a suspender..), 
  5. Problemas con los padres… 
  6. Cualquier problemática frente a la cual un chico o una chica con una baja autoestima empiezan a verse incapaces.

En este sentido constatamos que el trastorno de conducta (TC) y el trastorno por uso de drogas (TUS) son trastornos concomitantes en la mayoría de los casos.

– J.R.I.

  • En la mayoría de los casos el trastorno de conducta es el diagnóstico primario, que cursará con un consumo o policonsumo de sustancias psicoactivas. En este sentido constatamos que el trastorno de conducta (TC) y el trastorno por uso de drogas (TUS) son trastornos concomitantes en la mayoría de los casos.
  • En un grupo minoritario de pacientes el diagnóstico primario es el consumo o policonsumo de sustancias sin que necesariamente tenga que estar asociado a otro trastorno psicopatológico. A partir de nuestros datos, casi 3 de cada 4 pacientes adolescentes y jóvenes atendidos presentan un trastorno de patología dual.
consumo de drogas entre adolescentes
Estudiantes de educación secundaria y bachillerato que consumieron drogas en España en 2018.

7. Y en concreto, ¿qué porcentaje de las personas adolescentes que ingresan en un centro tienen problemas con drogas o hábitos adictivos?

J.R.I.: Según mi experiencia, los perfiles terapéuticos de adolescentes que ingresan son: 

  • Casi el 70% de los adolescentes atendidos presentan un trastorno por patología dual, esto es la concurrencia en un mismo paciente de dos o más trastornos: uno de carácter psicopatológico y otro por uso de sustancias psicoactivas. Un 15,4% presentan un trastorno por consumo o policonsumo de sustancias psicoactivas sin que se cumplan criterios de patología dual.
  • 8 de cada 10 adolescentes atendidos presentan comportamientos de abuso a nuevas tecnologías (pantallismo).
  • Prácticamente la mitad de la población es derivada a un centro  sin un diagnóstico previo. De los que han sido derivados con un diagnóstico previo, casi en un 60% se ha orientado como trastorno de conducta, siendo el trastorno por déficit de atención (TDAH) el diagnóstico más prevalente (incluido en la actualidad en el DSM5 en el apartado de los trastornos del Neurodesarrollo).
  • Casi 3 de cada 4 presentan un conflicto familiar asociado, siendo la violencia filio-parental psicológica el conflicto mayoritario.
  • Casi un 30% de los adolescentes atendidos presentan un trastorno de estrés postraumático asociado a episodios de maltrato (Bullying, ciberbullying).
  • Un 25% de ellos presentan trastornos del estado de ánimo.
  • Algo más de 4 de cada 10 pacientes atendidos presentan trastornos de personalidad de distinta índole (mayoritariamente Clúster B y Clúster A).
  • El 13,6% de los pacientes atendidos en los centros ambulatorios de consultas externas son adoptados, y esta cifra se eleva prácticamente al 20% en los centros residenciales (Escuelas Terapéuticas). Estos pacientes y sus familias presentan, en muchos casos, características específicas que requieren de una atención interdisciplinaria y especializada.
  • El 62% de los chicos y chicas adoptados y atendidos son de procedencia internacional.
joven fumando marihuana, antes de ingresar en centros de desintoxicación para adolescentes
En algunas residencias, siete de cada 10 pacientes que ingresan en centros de desintoxicación para adolescentes y de rehabilitación presentan patología dual.

PRECIOS Y AYUDAS PARA CENTROS DE DESINTOXICACIÓN PARA ADOLESCENTES

Cuánto cuesta el tratamiento de rehabilitación para un menor

8. ¿Qué precio tiene el ingreso en un centro para adolescentes? 

E.A.: El precio de un centro para adolescentes depende del tipo, pero ronda los 4.000€ mensuales. 

J.R.I.: Las plazas residenciales cubiertas por los pacientes de derivación desde la administración pública no tienen ningún coste económico para sus familias. El coste de la plaza residencial por persona y por día es de 150€ para aquellos pacientes de derivación privada. En este caso las familias pueden acogerse a distintas prestaciones sociales (entre ellas el Seguro Escolar).

9. Entonces, ¿existen ayudas públicas para este tipo de tratamientos?

– E.A.: Pocas, pero sí:

  • Existe la posibilidad de tener el seguro escolar, lo cual repercute en que el precio baje a 1960€ mensuales. 
  • Luego cada centro puede tener alguna posibilidad de becar, según la situación familiar. 
  • Existen convenios con algunas Comunidades Autónomas (no todas) que costean todo el tratamiento. Pero las plazas son muy reducidas.

El coste de la plaza residencial por persona y por día es de 150€ para aquellos pacientes de derivación privada.

– J.R.I.: Algunos centros disponen de homologaciones y de plazas residenciales concertadas de prestación de servicios con distintos departamentos de educación, salud y bienestar social de distintas administraciones autonómicas. En este caso, los costes económicos consecuentes del ingreso de los pacientes derivados desde instituciones públicas son cubiertos por la propia administración derivante y por lo tanto sin ningún coste económico para las familias.

En el caso de las derivaciones privadas, las familias pueden acogerse a una prestación económica estatal (Seguro Escolar). Esta es una protección escolar prevista, por motivos de salud, para los alumnos de secundaria, de estudios post-obligatorios y universitarios contemplada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS)

Las familias de derivación privada pueden acogerse también a otras prestaciones y asimismo algunos centros facilitan y gestionan una financiación bancaria (Microcrédito) para quienes la soliciten, con unas condiciones de devolución del importe muy favorables.

10. ¿Quién y cómo se tramita el seguro escolar?

E.A.: En el caso de los centros de desintoxicación para adolescentes o de rehabilitación que son “colaboradores”, el seguro escolar lo tramita el propio centro con la administración, la familia no debe gestionar nada. Pero existen muchos centros que no tienen esta clasificación y, en esos casos, es la familia la que debe gestionar esa posibilidad de ayuda, incluso ver si cuenta con ella. 

J.R.I.: Los centros que tienen convenios con la administración realizan los trámites iniciales y las renovaciones posteriores para que las familias puedan solicitar la ayuda económica derivada del seguro escolar.

11. En este sentido, ¿podemos definir un perfil socioeconómico predominante en centros privados?

E.A.: Si bien el perfil socioeconómico de los chicos que ingresan a estos centros suele ser medio-alto, en los centros de desintoxicación para adolescentes que cuentan con plazas subvencionadas existe presencia de menores cuyas familias no podrían costear este tratamiento.

La media de edad de los adolescentes y jóvenes ingresados es de 16,8 años. El 57% de ellos son chicos y el 43% chicas.

J.R.I.: Los perfiles socioeconómicos son, en su conjunto, muy diferentes en función del tipo de derivación de los pacientes, bien sea pública o privada

Por ejemplo, el perfil de pacientes derivados desde los servicios de protección de las administraciones públicas es, en su conjunto, un perfil socioeconómico familiar bajo o muy bajo. En muchos casos estos pacientes provienen de familias muy desestructuradas y, por esta causa, entre otras, han requerido tutela por parte de la administración pública. Este colectivo representa aproximadamente un 40% de los pacientes ingresados. El 60% restante son adolescentes y jóvenes provenientes de derivaciones privadas con perfiles socioeconómicos, en su conjunto, medio y medio alto. 

La media de edad de los adolescentes y jóvenes ingresados es de 16,8 años. El 57% de ellos son chicos y el 43% chicas.

12. ¿Existen centros de desintoxicación y rehabilitación para adolescentes que sean públicos en España?

E.A.: Hay unidades hospitalarias de adolescentes, pero que son más para casos agudos, graves. Están allí durante unos 15 a 20 días, hasta que la sintomatología remite y luego se van para casa. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, hay una unidad de media estancia (entre 6-12 meses), que cuentan con 19 o 20 plazas. Pero no hay más. En otras Comunidad Autónomas igual tienen 5 ó 6 plazas, y otras que ni siquiera tienen este recurso por parte del Estado. El sistema público en este sentido está muy limitado.

J.R.I.: Si el centro dispone de conciertos de prestación de servicios, puede ofrecer plazas residenciales a distintas administraciones públicas españolas e internacionales.  Estas administraciones públicas, mediante sus servicios sociales y/o de salud correspondientes, derivan chicas y chicos (menores en la mayoría de los casos), para que sean atendidos en los centros sanitarios y sociosanitarios residenciales privados que han firmado estos acuerdos.

Nuevas tecnologías y jóvenes en centros de desintoxicación para adolescentes
Ocho de cada 10 jóvenes ingresados en algúnos centros de desintoxicación para adolescentes presentan comportamientos de abuso a nuevas tecnologías.

CUÁNDO PENSAR EN INGRESAR A UN MENOR

El día a día en las clínicas de rehabilitación y los centros de desintoxicación para adolescentes

13. ¿En qué momento debo ingresar a mi hijo en un centro?

E.A.: Primero siempre hay que probar tratamientos ambulatorios, es decir, asistir periódicamente a sesiones de terapia. Normalmente los chicos y las chicas que nos llegan llevan un recorrido importante de tratamientos ambulatorios. Si estos no funcionan y los comportamientos y situaciones de riesgo en los que se está poniendo el menor aumentan, entonces hay que consultar un posible ingreso residencial. 

En mi opinión, los progenitores deben pensar en ingresar a sus hijo/a cuando:

  • Cada vez abandona más las clases y hasta llega a haber abandono escolar, 
  • Consume drogas en casa o hábitos de forma incontrolada y compulsiva, 
  • No obedece ninguna norma o límite, 
  • Se escapa de casa para consumir o quedar con amistades, 
  • Se escapa y no aparece en 2-3 días y no sigue ninguna indicación de los padres, 
  • Se encierra en la habitación y los padres son incapaces de quitarle el móvil o el portátil porque supone que el chico se pone agresivo.

– J.R.I.: Hay que seguir un protocolo que regula y prioriza las orientaciones diagnósticas más relevantes, así como los posibles comportamientos de riesgo asociados. La valoración de estas dos variables (diagnóstico y comportamientos de riesgo) nos permite indicar qué pacientes son más susceptibles de ser atendidos en medio ambulatorio de consultas externas, en centro de día, o en contexto residencial (Escuela Terapéutica Educativa). Los pacientes que se proponen como subsidiarios de ingreso, suelen precisar más contención y una intervención psicoterapéutica más integral.

Se valoran los comportamientos de riesgo expresados en distintos ámbitos

  • Familiar
  • Social 
  • Escolar
  • Laboral 
  • Sexual  
  • Legal

14. ¿Qué se encuentra cuando llega un/a adolescente a un centro, es decir: qué hacen, cuál es su día a día…?

– E.A.: Normalmente vienen porque lo deciden los padres, no por una decisión voluntaria propia. Esto es porque la conciencia del problema que tienen es muy limitada. En algún momento pueden pensar que se les está yendo de las manos, pero normalmente no tienen la voluntad para requerir un ingreso residencial a partir del problema que sufren. Así que primero se encuentran la sorpresa de estar en un centro. 

Luego hay que trabajar con cada uno la conciencia de la problemática que tienen. Hacemos una evaluación a nivel psicológico, psiquiátrico, de relaciones familiares, y de todos los factores que están influyendo en su vida. A partir de ahí se establece un programa individualizado de intervención, que contempla sus características a nivel del psicólogo. Aparte también se hacen programas comunitarios, para todos y todas. 

Normalmente vienen porque lo deciden los padres, no por una decisión voluntaria propia. Esto es porque la conciencia del problema que tienen es muy limitada.

– J.R.I.:  El objetivo es que los adolescentes y jóvenes atendidos identifiquen y tomen conciencia de sus comportamientos disfuncionales, potencien el proceso de maduración personal (autoconocimiento) y mejoren las relaciones familiares. A partir  de un equipo clínico interdisciplinario formado por psicólogos clínicos, médicos, psiquiatras y enfermeros, cada residente tiene asignado un tutor clínico que coordina los servicios de consultas individuales, terapias de grupo, interconsultas, talleres psicoeducativos, dinámicas psicoterapéuticas…

Obviamente, no está permitido el uso de ninguna sustancia psicoactiva (incluido el tabaco). Los pacientes realizan muestras de orina aleatorias con el objetivo de determinar un posible consumo de drogas. Y a la vez estas muestras son sistematizadas en situaciones en que el paciente tenga espacios de convivencia familiar, por ejemplo, en periodos de fin de semana. El objetivo es generar un aprendizaje que posibilite la abstinencia de consumo durante el tiempo que está ingresado, y que se prolongue cuando se le dé el alta residencial.

15. ¿Qué pasa con los estudios del menor en los centros de desintoxicación para adolescentes?

E.A.: En cuanto al estudio, nos comunicamos con los colegios en los que estaban matriculados. Nuestros profesores y educadores establecen una relación con el colegio y los chicos van haciendo en el centro lo que allí están dando. Luego se envían los deberes y exámenes a los institutos correspondientes para que califiquen, evalúen y determinen la hoja de ruta del trabajo escolar. En ese sentido, actuamos de transmisores y de tutores, no calificamos ni marcamos qué hacer.

J.R.I.: La formación escolar es un instrumento clave en los centros que trabajan de forma integral. Los adolescentes y jóvenes atendidos deben hacer frente a la desmotivación y volver a encarrilar los estudios y mejoren sus resultados académicos. Debemos tener en cuenta que, en su conjunto, los pacientes adolescentes ingresados presentan una historia escolar tórpida basada en la desmotivación y el bajo rendimiento académico.  Se trata, en primer lugar, de potenciar la adhesión escolar y por lo tanto de desarrollar distintas estrategias terapéuticas que tengan, como principal finalidad, potenciar la motivación escolar del adolescente ingresado.

La formación escolar es un instrumento clave en los centros que trabajan de forma integral.

En este sentido, y a partir de las directrices y los acuerdos existentes con el Departamento de Educación de las administraciones correspondientes, se elaboran contenidos a medida para cada paciente. Contenidos atractivos e innovadores que facilitan un aprendizaje más lúdico y participativo y que permitan la continuidad de sus estudios obligatorios y postobligatorios. 

Los centros que mejor trabajan disponen de profesorado necesario para poder impartir los cursos obligatorios de la ESO, las distintas modalidades de Bachillerato, así como otros cursos de Grado Medio y Superior. Así, los pacientes pueden continuar sus estudios obligatorios y postobligatorios. Se dispone de las autorizaciones y convenios con la Administración Pública y de profesorado experto en la atención de adolescentes con una “trayectoria escolar tórpida”.

LA AUTORIZACIÓN PARA INGRESAR A UN MENOR

Las diferencias entre centros de desintoxicación para adolescentes y para adultos

16. ¿Para ingresar a un adolescente en un centro hace falta alguna autorización legal?

– E.A.: Una autorización de los padres es suficiente. Si el chico fuera mayor de edad sí que hace falta un ingreso involuntario por parte del juez.

– J.R.I.: En caso de los pacientes derivados desde la administración pública, los requisitos son los que se especifican en los conciertos de prestación de servicios correspondientes y que, entre otros, incluyen el recaudo de diversa documentación (clínica, académica, familiar y legal).

En los pacientes de derivación privada el primer requisito es la firma de un contrato terapéutico, entre el paciente, su familia y el centro. También se ultiman otros registros de carácter clínico y académico predominantemente.

17. ¿Qué diferencia hay entre un centro de desintoxicación y rehabilitación para adolescentes y uno para adultos?

– J.R.I.: Desde una perspectiva genérica, en la atención de adultos el paciente es en sí mismo el cliente y por lo tanto el objeto básico (en muchos casos único) de la intervención terapéutica. Desde el ámbito infanto-juvenil y concretamente en la atención de adolescentes, aunque el paciente pueda ser el propio joven, se debe considerar que el cliente lo serán sus padres o quien ostente la figura legal de su tutela. 

Hay casos en el que el mismo centro puede prestar atención ambulatoria, residencial o en régimen de centro de día a adolescentes y jóvenes con comportamientos de riesgo y a sus familias.

Complementariamente están los posibles hermanos o hermanas del paciente que pueden tener un papel relevante desde una perspectiva convivencial. En este sentido, la intervención terapéutica con menores invita a contemplar una acción integral en la que se atienda secuencial y complementariamente al menor, a sus padres (o en su caso a figuras parentales) y a su familia: hermanos u otros familiares relevantes. 

Hay casos en el que el mismo centro puede prestar atención ambulatoria, residencial o en régimen de centro de día a adolescentes y jóvenes con comportamientos de riesgo y a sus familias. El objetivo apunta a conseguir cambios en ambas direcciones, tanto en el adolescente como en sus padres. Desde esta perspectiva, se debe atender al paciente en distintas áreas complementarias: 

  • La clínica, 
  • La académica, 
  • La socioeducativa, 
  • La familiar, 
  • Y, si es el caso, la legal y la sociolaboral. 

Esta acción integral suele distinguir a estos centros de la atención que en su conjunto se presta en clínicas para adultos. 

18. ¿Existen centros mixtos: adultos y adolescentes?

– J.R.I.: Hay centros especializados en la atención de adultos a partir de su mayoría de edad (comunidades terapéuticas para personas drogodependientes, entre otros) y hay instituciones, especializadas en la atención de adolescentes y jóvenes. En ciertos casos se puede dar la circunstancia de que algunos de los menores ingresados cumplan su mayoría de edad en el curso de su tratamiento, o incluso este se puede alargar durante algún tiempo por necesidades terapéuticas o, en algunas ocasiones, por indicaciones institucionales derivadas de la propia administración pública.

19. En las clínicas para adultos las altas son voluntarias, es decir, que dependen del paciente. ¿Qué pasa cuando el o la joven no quieren estar en los centros de desintoxicación para adolescentes, cuando se rebela, quiere marcharse?

– E.A.: Si los padres nos dicen que no se pueden ir, no les dejamos que se vayan. Trabajamos mucho la conciencia con ellos. A ver, el nuestro, por ejemplo, es un centro en el que para escaparte tienes que saltar unas vallas. Si bien es verdad que cuando salen a hacer deporte, la valla se la salta cualquiera; pero tenemos pocas fugas porque luego trabajamos mucho con los padres y madres la situación de que, si se fugan y van a casa, los traigan inmediatamente. El chico tiene que comprender que la única opción que tiene, cuando ya se ha decidido el ingreso, es realizar el tratamiento, no hay otra: “Si te escapas y vuelves a casa no vale que te quedes allí, te llevamos otra vez al centro”.

Cuando están en el centro, si un chaval corre para escapar pues corremos detrás de él, porque está en nuestro contrato, es lo que firman los padres.

En los casos que se requiere, se puede proceder al ingreso involuntario. En este sentido, con el acuerdo de la familia (o de quien ostente la tutela).

– J.R.I.: Los pacientes menores ingresados pueden solicitar alta voluntaria, pero esta sólo se lleva a término si es demandada por sus padres o tutores legales. De hecho, el ingreso del adolescente en los centros residenciales es voluntario. En este sentido tanto el paciente como sus padres disponen y cumplimentan un contrato terapéutico donde se regula, entre otros, los derechos y deberes, las características del tratamiento, y las condiciones a observar y a cumplir: higiénicas, sanitarias, de alimentación, etcétera.

En los casos que se requiere, se puede proceder al ingreso involuntario. En este sentido, con el acuerdo de la familia (o de quien ostente la tutela), se solicita y se motiva el ingreso mediante informe clínico correspondiente a la autoridad judicial competente.

En todos los casos el paciente es informado de las características  del tratamiento terapéutico (intervención clínica, académica y socioeducativa). Y a la vez, se define un plan terapéutico individual que consiste, esencialmente, en una orientación diagnóstica, una propuesta temporal de ingreso (corta, media o larga estancia), y una intervención de seguimiento posterior al alta residencial.

20. ¿Qué sugieres a los padres cuando un adolescente no quiere, se resiste directamente, a ingresar en un centro, y qué podéis hacer profesionalmente en este caso?

– E.A.: Que insistan, que le expliquen bien el porqué de la decisión, que digan a sus hijos que ellos también se van a implicar en el proceso. Que no se rindan. Nosotros podemos hablar con los chicos/as e intentar hacerles ver la problemática que sufren. Y convencerles de que, para que disminuya, resulta imprescindible el tratamiento residencial. Concienciarles de que están en una situación de alto riesgo.

LA EFICACIA DE LOS TRATAMIENTOS

¿Funcionan los centros de desintoxicación para adolescentes de tipo privados?

21. ¿Qué eficacia tienen el tratamiento de adicciones para adolescentes y qué porcentaje de eficacia en cuanto a otro tipo de conflictos?

J.R.I.: En los casos que yo conozco, se llevan a cabo estudios de seguimiento a dos años del alta residencial. En ellos se describen, entre otros, las características y frecuencias del consumo o policomsumo inicial de los pacientes atendidos previo al tratamiento de ingreso y su situación respecto al consumo dos años después del alta residencial. También se valoran otras variables psicopatológicas, así como los comportamientos de riesgo más prevalentes en cada caso. 

Según los datos de los tratamientos que conozco, en relación con el consumo de drogas, un 77,64% de los pacientes se encuentran en situación favorable dos años después del alta residencial. Un 11,93% se encuentra en situación no favorable y en 10,43% no se dispone de información fiable para que estos pacientes se puedan contabilizar en uno o en otro sentido.  

Asimismo, ocho de cada diez adolescentes evolucionan favorablemente en relación a otros comportamientos de riesgo, como por ejemplo la violencia filio-parental y se encuentran así mismo en situación favorable en relación a la inserción escolar o sociolaboral.

¿Cuál es el precio de una Clínica de Desintoxicación?

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