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Centros de desintoxicación para alcohólicos

Categoría: Adicción, Tratamientos
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Paciente de centro de desintoxicación para alcohólicos

Cómo funcionan las clínicas de rehabilitación que tratan el alcoholismo

Los centros de desintoxicación para alcohólicos son:

  1. Espacios terapéuticos de residencia para personas con dependencia al alcohol
  2. Están supervisados por profesionales de la medicina, la psiquiatría, la psicología y enfermería, entre otras
  3. La persona reside allí un mínimo de tres meses, alejada de su entorno familiar y social
  4. Aquí se desarrolan las dos primeras fases de la recuperación: desintoxicación y deshabituación
  5. La desintoxicación consiste en que la persona consiga superar el síndrome de abstinencia y la deshabituación que logre la estabilidad del organismo sin consumir la sustancia
  6. Tras estas etapas, la persona inicia su rehabilitación y reinserción fuera del centro
  7. Desde el primer momento, el tratamiento en centros de desintoxicación (y posteriormente) suele apoyarse en la prescripción de fármacos
  8. El alcoholismo requiere de una terapia psicológica de mantenimiento permanente durante la vida de la persona adicta


Tipos de alcoholismo que tratan los centros de desintoxicación para alcohólicos

Debemos empezar por diferenciar entre dos tipos de perfiles de personas con adicción al alcohol:

  • Alcohólicos los psicológicos
  • Alcohólicos fisiológicos

Los centros de desintoxicación para alcohólicos están pensados para los segundos: las personas con adicción al alcohol con compromiso fisiológico.

Alcohólicos psicológicos

El alcoholismo psicológico se manifiesta cuando la persona no cesa de beber y pierde la voluntad de forma progresiva sobre su vida. Cuando empieza a beber no puede parar, ya sea para evadirse de la realidad o porque tiene problemas para socializar sin alcohol. Existe una dependencia psicológica de la sustancia, aunque aún no se da un compromiso físico notorio.

A largo plazo, este tipo de alcoholismo puede derivar en uno de tipo fisiológico.

El alcoholismo psicológico debe de ser tratado en un centro ambulatorio mediante terapias conductivo-conductuales, individuales y grupales. En ocasiones, puede requerir un apoyo con medicación. Por ejemplo, suele prescribirse Antabus para reforzar la abstinencia de la persona mientras que acude al centro ambulatorio, centros de día o terapias grupales.

El centro de desintoxicación al que acceda la persona con este grado de alcoholismo basta con que tenga profesionales en psiquiatría y medicina que presten consulta semanalmente.

En este estado de alcoholismo la persona puede comportarse en ocasiones de forma violenta y mostrar cambios de humor intempestivos, producto de la enfermedad. Sin embargo, no presenta un trastorno fisiológico, aunque la dependencia psicológica del alcohol le lleven a actuar de forma agresiva.

El centro de desintoxicación al que acceda la persona con este grado de alcoholismo basta con que presente en la plantilla profesionales en psiquiatría y medicina que presten consulta semanalmente. Además de psicólogos y terapeutas. Diferente es el caso en personas con alcoholismo fisiológico.

Alcoholismo fisiológico

El alcoholismo fisiológico es el estado en que la persona se encuentra deteriorada de tal manera que sin la sustancia el organismo no funciona, se debilita, pierde fuerzas. Y es en estos casos cuando requiere de una atención profesional especializada y constante en un centro de ingreso.

Esta etapa de adicción al alcohol necesita una atención y seguimiento médicos exhaustivos para estabilizar a la persona. Las pacientes pueden incluso atravesar durante el tratamiento episodios de delirium tremens, momentos de profunda agonía y malestar. Por este motivo deben estar vigiladas psiquiátrica, psicológica y médicamente de forma intensiva en el centro en el que han ingresado.

En este grado avanzado de la enfermedad, la persona depende de la sustancia para poder funcionar, so pena de tener reacciones físicas severas.

En este grado avanzado de la enfermedad, la persona depende de la sustancia para poder funcionar, so pena de tener reacciones físicas como temblar, carecer de fuerza y coordinación para andar, sentir debilidad… Necesita beber para poder para poder moverse.

El centro de desintoxicación al que ingrese la persona con este grado de alcoholismo debe contar con un equipo profesional amplio y especializado capaz de atender su deterioro fisiológico. Esto es, debe contar con profesionales médicas y psiquiatras las 24 horas. Al mismo tiempo que el resto del equipo: terapeutas, psicólogas, trabajadoras sociales, enfermeras, fisioterapeutas.

Consumo de alcohol en España

Centros residenciales para alcohólicos fisiológicos 

Las fases de tratamiento para un alcohólico en un centro de rehabilitación son las siguientes:

Fase 1: Desintoxicación del alcohol

Es la primera etapa del tratamiento y la más aguda, donde se busca la abstinencia de la sustancia. Es decir, que la persona deje de consumir radicalmente. En esta instancia surge, por tanto, el llamado síndrome de abstinencia, que implica una serie de reacciones fisiológicas severas a causa de que el organismo deja de recibir la sustancia a la que estaba acostumbrado para funcionar.

La atención permanente en la clínica se orienta a gestionar esta crisis de inestabilidad fisiológica de personas con un alto grado de alcoholismo.

El éxito de este tratamiento está determinado por reducir la inestabilidad fisiológica del paciente, evitar complicaciones psiquiátricas y médicas, y la posibilidad de que la persona comience a participar en un programa de terapéutico de rehabilitación.

La desintoxicación a nivel físico del alcohol puede lograrse en el transcurso de 3 meses, por lo general.

Ahora bien, como el alcoholismo es una enfermedad crónica, es decir, que acompaña a la persona a lo largo de su vida, tras la desintoxicación ésta debe realizar una terapia estratégica de recuperación.

Fase 2: Deshabituación del alcohol

Esta fase muchas veces va unida a la primera, de desintoxicación. Se trata de conseguir una estabilidad fisiológica y psíquica de la persona durante la primera abstinencia del consumo de alcohol.

Conseguir este objetivo requiere de una intervención psicológica inmediata, pero también farmacológica que ayude a rechazar la sustancia o bien que sirva como sustitutiva de la misma.

Esta etapa se da paralelamente a la desintoxicación, pero dura los meses inmediatos luego de conseguir la estabilidad fisiológica. En concreto, hasta que la persona logre mantener un la abstinencia mínima y se encuentre integrada en un proceso terapéutico de recuperación.

Fase 3: Rehabilitación del alcoholismo

El objetivo principal de esta fase consiste en prevenir las recaídas en el consumo de alcohol una vez que la persona ha conseguido superar la abstinencia y se ha deshabituado a la sustancia. Es decir, que ya no sufre los efectos fisiológicos y emocionales del consumo reciente.

Entonces, la persona debe adquirir nuevas herramientas para encontrar motivos de alegría que le ayuden a vivir sin depender de la sustancia. Interviene entonces la terapia cognitivo conductual para modificar comportamientos, hábitos, pensamientos y emociones.

Controlar el deseo de consumir se transforma en este período del tratamiento en la principal meta. Así como la construcción de una forma de vida saludable, física y socialmente, por medio de cambios en el día a día.

También en esta etapa pueden prescribirse fármacos que contribuyan a la abstinencia y apoyen el proceso de recuperación. No obstante, la terapia psicológica y emocional, tanto de la persona como del entorno familiar (que, con frecuencia, padece codependencia) resultan claves.

La rehabilitación dura alrededor de un año después de conseguida la desintoxicación. En esta etapa la persona debe demostrar un cambio de comportamientos e integrar herramientas con las cuales diseñar un nuevo modelo de vida. Además de evidenciar mejoras claras en su salud física, mental y emocional.

Durante la rehabilitación la persona puede residir en pisos tutelados, junto con otras personas en el mismo proceso, pero lejos del centro de desintoxicación. Estas residencias son el primer acercamiento a la vida social e independiente, que sirven para mantener una rutina lejos del entorno en el que se movía cuando era presa de la adicción al alcohol. Estos pisos tutelados suelen ser propiedad de la clínica.

Fase 4:  Reinserción de una persona alcohólica

Cuando la persona con alcoholismo ha conseguido las herramientas psicológicas y emocionales necesarias para concretar un cambio de vida, entonces está preparada para enfrentarse al mundo social. Está preparada para reinsertarse, para encontrar su lugar en la sociedad, en todos los sentidos, incluido el laboral.

Esta etapa de reinserción comprende el apoyo familiar pero también de trabajadores sociales y formación. Pero, sobre todo, implica la necesidad de continuar con el proceso terapéutico que le permita afianzar los cambios de vida, los nuevos hábitos, las herramientas aprehendidas.

El alcoholismo constituye una enfermedad crónica. Y como tal, requiere de un tratamiento psicológico permanente, de por vida, de mantenimiento, para revisar viejos hábitos, sentimientos, tendencias, mecanismos psicológicos tóxicos. Al tiempo que reforzar y aprender nuevas estrategias de relacionarse consigo y con las demás personas.

Esta fase puede desarrollarse en un centro ambulatorio, con un profesional terapeuta particular, o en un grupo terapéutico de adicciones. Y resulta fundamental para evitar o, si acaso, neutralizar las posibles ansias de volver a consumir alcohol.

terapia grupal en centros de desintoxicación para alcohólicos
La terapia grupal es un elemento clave en las etapas de deshabituación y rehabilitación en los centros de desintoxicación para alcohólicos.

¿Qué es el sindrome de abstinencia del alcohol?

El síndrome de abstinencia constituye un proceso de neuroadaptación por parte de la persona adicta a la realidad de dejar de consumir la sustancia que formaba parte de su rutina. Hasta que consigue la neuroadaptación, la estabilidad fisiológica y emocional, el organismo se resiste, manifestando el malestar de diferentes formas siempre desagradables. De aquí la importancia de la atención psiquiátrica y médica intensiva que debe prestar el centro de desintoxicación.

Esta etapa de neuroadaptación al abandono de la sustancia, a la toxicomanía etílica, implica reacciones fisiológicas y emocionales tales como:

  • Cefaleas
  • Ostealgias
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Convulsiones
  • Lacrimocidad
  • Diarrea
  • Problemas emocionales
  • Arritmias cardíacas

La medicación en la desintoxicación y deshabituación del alcoholismo

Los medios farmacológicos que se utilizan son en la etapa de desintoxicación y deshabituación, y, probablemente, de rehabilitación en una persona adicta al alcohol, son:

  1. Medicamentos aversivos: provocan una reacción desagradable en la persona, como irritación cutáneo o nauseas, cuando ingiere alcohol. De esta forma actúan como bloqueadores del metabolismo del alcohol, condicionando a la persona para que se abstenga de beber. Entre ellos, quizá el más famoso sea el Disulfiram, una de cuyas maras comerciales más reconocidas es el Antabus.
  2. Medicamentos para tratar la neuroadaptación: se emplean para reducir los desagradables síntomas fisiológicos propios de la abstinencia a una sustancia a la que el organismo estaba acostumbrado para funcionar diariamente. Entre estos fármacos encontramos las benzodiacepinas y anticonvulsivos.
  3. Medicamentos para mantener la abstinencia: naltrexona, acamprosato, ondansetrón sos fármacos que sirven para reducir o bloquear el craving o el deseo de volver a consumir alcohol. Sirven, así, para prolongar y apoyar la abstinencia de la persona. También se emplean medicamentos que actúan como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
  4. Medicamentos para tratar la comorbilidad. El alcoholismo puede traer aparejados o estar asociado a otros trastornos físicos o mentales que requieren una medicación particular. La persona con dependencia al alcohol puede entonces estar prescrita con antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos.
tratamiento con fármacos en centros de desintoxicación para alcohólicos
El tratmiento en centros de desintoxicación para alcohólicos integra el suministro de fármacos para apoyar el proceso.

Terapia ambulatoria para alcohólicos psicológicos

El tratamiento ambulatorio del alcoholismo se realiza en centros donde la persona acude semanalmente desde su casa a realizar terapia grupal e individual.

La persona ya no reside en un centro de desintoxicación o piso tutelado, pues ha superado las primeras fases del alcoholismo fisiológico o bien sufre alcoholismo psicológico. Entonces requiere la inserción en un programa terapéutico que le permitan adquirir nuevas herramientas cognitivo conductuales y emocionales para reencausar su vida.

En estos centros ambulatorios, gabinetes terapéuticos o grupos terapéuticos de adicciones el objetivo apunta a encontrar motivos de alegría sin la necesidad de consumir la sustancia. Diseñar una nueva vida lejos del consumo y, en el caso de la terapia grupal, mirándose en el espejo de otras personas que sufren la enfermedad de la adicción.

Estos espacios se encuentran guiados por terapeutas especializados en adicciones y psicología clínica. Además de tratar a la persona adicta, ofrecen terapias para el entorno familiar, con el fin de tratar la coadicción o codependencia. Esta enfermedad resulta frecuente en quienes han convivido con la adicción.

Los centros de desintoxicación para alcohólicos frente a la Covid-19

Tras el confinamiento por la Covid-19, los centros de desintoxicación para alcohólicos han acusado un aumento de ingresos y consultas, según consta en la base de datos de Adictalia. Incluso temerosas de la transmisión del virus, muchas personas buscan una salida a esta adicción que destruye vidas y familias, y causa centenares de problemas de salud.

Los centros de desintoxicación para alcohólicos son espacios terapéuticos donde la persona reside durante al menos tres meses, supervisada por un equipo médico, psiquiátrico y psicológico especializado, hasta conseguir superar el síndrome de abstinencia, deshabituar a su cuerpo de la sustancia y dar los primeros pasos hacia su rehabilitación.

Millares de alcohólicos se han recuperado en clínicas de desintoxicación en España. De hecho, se trata de la adicción más común en estos espacios terapéuticos. La razón es sencilla, si atendemos a los datos.

España ocupa el primer lugar a nivel mundial en cuanto a densidad de bares por habitante.

El consumo de alcohol en el país es una costumbre totalmente normalizada, incluso entre adolescentes. Las estadísticas sitúan a España en el primer lugar a nivel mundial en cuanto a densidad de bares por habitante. Es decir, que sobran sitios para cultivar la adicción al alcohol en quienes presentan los rasgos que les predisponen a sufrir esta enfermedad.

Está por ver cómo viene influyendo las medidas de la pandemia en la evolución de las estadísticas de alcoholismo en España. Ya se están realizando encuestas a nivel europeo para conocer el impacto de la situación sanitaria y social en el consumo de alcohol.

Pero teniendo en cuenta la cantidad de consultas que recibimos en Adictalia pidiendo centros de desintoxicación para alcohólicos. Lo que nos informan las propias clínicas de adicciones. Y los comportamientos de consumo durante esta crisis (que además del plano sanitario afecta al social y económico). Los indicios de que el alcoholismo es una de las adicciones más beneficiadas por esta situación y las medidas para gestionarla, cobran fuerza.

Está por ver cómo viene influyendo las medidas de la pandemia en la evolución de las estadísticas de alcoholismo en España.

Por ejemplo, durante el mes del confinamiento, los y las españoles consumieron un 50 por ciento más de alcohol. Y tras éste, volvieron a aumentar. Ahora bien, son datos puntuales que no debemos convertir en conclusiones. Para eso están las encuestas contrastadas, como la que se está elaborando.

Las reacciones frente al consumo de alcohol pueden ser diversas en este contexto de crisis: disminuir la ingesta por falta de dinero; disminuir la ingesta al darnos cuenta, a raíz de las restricciones para socializar, que sin esta condición no tiene sentido beber; o, por el contrario, aumentar la bebida para anestesiar la angustia provocada por el clima social, los problemas económicos, etcétera.

estadísticas de consumo de alcohol en España

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