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TRATAMIENTO DE ADICCIONES

Antabus: cómo es la pastilla que ayuda a tratar el alcoholismo

Así se llama la marca más conocida con que se presenta la sustancia Disulfiram

13 minutos
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antabus para dejar el alcohol

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La hermana de Juan Carlos estaba tranquila aquella noche en que se celebraba la boda de su hija. En la fiesta iba a circular el alcohol en abundancia, como es costumbre en estos acontecimientos. Había un pequeño detalle a tener en cuenta, su hermano sufría alcoholismo severo. Sin embargo, desde hacía un año que él había iniciado el tratamiento, Juan Carlos tomaba cada día Antabus: un medicamento que funciona como un muro de contención para sus deseos de beber

Además, ella se aseguraba cada mañana de que su hermano ingiriera el Disulfiram, que es el principio activo de este medicamento. (Antabus es el nombre comercial que se hizo famoso en los centros de tratamientos de adicciones) Desde entonces, las consultas por este fármaco se dispararon, al calor de la necesidad de miles de familias que sufren el alcoholismo en sus casas. La idea de que una pastilla pueda “curar” la adicción al alcohol roza lo mágico y todas las personas que sufren esta enfermedad en sus entornos sueñan con soluciones milagrosas de ese tipo.

Sin embargo, nada más alejado de la realidad. No existe la pastilla mágica que “cure” la adicción. Primero, porque esta enfermedad no se cura: se mantiene a raya con un trabajo terapéutico constante de cambio de consciencia. Segundo, porque la adicción es mucho más que los efectos de las sustancias, es decir: es mucho más, incluso, que el consumo en sí de una droga o un hábito destructivo.

No obstante, Julia, la hermana de Juan Carlos, esa noche estaba tranquila. ¿Por qué? Para comprender la sensación de Julia hemos entrevistado al director de la sociedad científica Socidrogalcohol, Francisco Pascual, psiquiatra especialista en tratamiento de adicciones, quien nos brinda todos los detalles de cómo funciona el Antabus, y de los beneficios y condicionantes de este famoso medicamento.

¿Qué es y qué hace?

Antabus: un fármaco que actúa sobre el metabolismo

– ¿Qué es el Antabus y cómo interactúa en el cerebro?

– El Antabus contiene una sustancia, el Disulfirám, que utilizamos desde hace muchos años para el tratamiento del alcoholismo. Es un tratamiento aversivo o interdictor del alcohol: lo que hace es interferir en el metabolismo de esta sustancia. 

El Antabus no actúa en el cerebro, sino en el propio metabolismo de la persona. En concreto, esta sustancia, el disulfiram, interfiere en la metabolización del paso de acetaldehído a acetato, por medio de una enzima: el aldehído deshidrogenasa. Los productos de la degradación del alcohol son el acetaldehído y el acetato. Esto interfiere en el metabolismo e incrementa los niveles de acetaldehído en sangre.

Este incremento de acetaldehído provoca lo que denominamos acción Antabus o la acción aversiva. Es decir, una sensación desagradable si la persona que ha tomado el disulfiram consume alcohol, y viceversa: si has consumido alcohol previamente y te tomas un comprimido disulfiram. 

Esta sensación se manifiesta como un efecto semáforo: la persona se pone colorada porque hay una vasodilatación periférica; siente que le falta el aire, como que se ahoga; se marea, tiene taquicardias, dolor precordial. La intensidad de estos síntomas depende de la cantidad de alcohol que la persona ha tomado y la cantidad de disulfiram.

El Antabus actúa sobre el metabolismo, no sobre el cerebro. En este sentido, la acción sobre el sistema nervioso central, en todo caso, no es de tipo química, sino más bien psicológica. 

¿Cómo se toma?

– ¿Cómo se toma el Antabus?

– Normalmente, el Disulfiram se presenta en comprimidos de 250 miligramos y la dosis adecuada sería uno o dos comprimidos en cada toma diaria. La vida media de este fármaco es corta, por tanto, la persona que está tomando Antabus debe ingerirlo diariamente para poder frenar el consumo de alcohol.

Por otra parte, el Antabus se toma de forma voluntaria, por lo que debe administrarse con el conocimiento del paciente, incluso cabe realizar un consentimiento firmado. Un consentimiento por el cual la persona admite que está de acuerdo en tomar este medicamento y asume, así, el riesgo producido de consumir alcohol o derivados.

– ¿El Antabus puede tomarse con todas las comidas?

– Cuando hablamos de los riesgos de tomar Antabus con derivados, hablamos de que éste medicamento puede hacer efecto si la persona consume productos, como:

  • Vinagre
  • Escabeche
  • Perfumes que tengan una graduación alcohólica elevada. (El contacto con la piel de estas sustancias a veces puede provocar vasodilatación, ronchas, etc.) 

– ¿Se puede ingerir Antabus con otros fármacos?

– También hay que tener cuidado con la toma de algunos fármacos, sobre todo de jarabes cuyo excipiente sea el etanol, porque puede provocar también una reacción. 

El mecanismo del Antabus consiste en esta reacción que sirve de freno, de aversión. Su efecto es interdictor, aversivo, disuasorio del consumo. Es decir: como la persona sabe que si bebe y ha tomado el Antabus va a encontrarse mal, eso le disuade de seguir con el consumo.

– Es decir, que la persona debe tomar Antabus por su cuenta y por sus propios medios…

– Es un fármaco que se toma el paciente voluntariamente. Ahora bien, lo normal es que esté vigilado o tutelado por un familiar. Sobre todo, porque así éste también es consciente de lo que toma la persona y está alerta por si algún día tiene una reacción y debe quedarse. 

También existe otro motivo: hay un problema de la desconfianza con los pacientes alcohólicos. De esta forma, el familiar que le supervisa también se queda tranquilo de que la persona ha tomado el fármaco y que, por tanto, no podrá beber, o tendrá más reparos en hacerlo. 

El Antabus es un fármaco que nunca debe administrarse sin el consentimiento de la persona, es decir, de forma oculta. Aquello de que: “se lo doy a escondidas, para que tenga una reacción y no beba…”. Esto puede estar incluso penado, porque estaríamos envenenando a esa persona. Por tanto, siempre con el consentimiento del paciente y, mejor aún, que esté supervisado por un familiar.

¿Qué pasa si bebes alcohol?

– ¿Los riesgos de ingerir alcohol cuando te medicas con Antabus pueden llegar a ser graves?

– Los riesgos son desagradables. No hay demasiados casos descritos como graves y, además, son casos todos tratables en urgencias, incluso con algún ansiolítico, si hay una taquicardia, o con algún fármaco que contrarreste el efecto. Aunque no es exactamente un antídoto, se puede dar incluso un corticoide, si la reacción es muy importante. También algún antihistamínico. Si hay dificultad respiratoria a veces hay que suministrar oxígeno.

Todo esto va a depender del cuadro que presente la persona. Pero estamos hablando de casos muy excepcionales, ya que, como es un fármaco que el paciente sabe que está tomando, si al final decide beber en alguna ocasión, siempre irá con cautela al comienzo de la ingesta, para ver si aquello le hace efecto realmente. Hay, en definitiva, pocos casos de gravedad descritos en la literatura, porque la persona es consciente de que está tomando un fármaco.

alcohol y antabus
Los síntomas al consumir alcohol durante el tratamiento con Antabus pueden ser realmente desagradables.
Efectos secundarios

– ¿Qué efectos secundarios puede tener el Antabus?

– Periódicamente, la persona debe hacerse unos controles de las transaminasas para asegurar que el fármaco no está ocasionando ningún daño hepático.  En estas personas hay que controlar la posible disminución de las defensas, de los leucocitos. 

Pero en una persona que tiene una hepatopatía que no representa una insuficiencia hepática, el riesgo de tomarse el Antabus es mucho menor que el de tomarse una copa de vino. Por tanto, cuando valoramos el riesgo y el beneficio, es preferible que la persona se tome un comprimido Antabus, controlar las transaminasas o funcionalismo hepático, a que beba una copa.

Tampoco sería aconsejable en una persona que tenga una cardiopatía, pues si bebes, el Antabus puede provocar una hipertensión arterial, una taquicardia. A una persona con cardiopatía, si no está realmente convencida no se la daría. 

Pero más allá de estos casos, y de algún efecto secundario que pueda tener cuando la persona es intolerante directamente al propio medicamento, no hay otras contraindicaciones para tomar Antabus.

En alguna persona puede tener también un efecto sobre la libido. No obstante, es un efecto que muchas veces es transitorio. Porque hay que tener en cuenta que no es mayor que el impacto contra la libido y la potencia sexual que produce el alcohol, que es un depresor y que al final provoca “gatillazos”. Sin embargo, es algo que a los pacientes les preocupa, porque quieren recuperar su vida, quieren recuperar la sexualidad. Es un aspecto que hay que contemplar.

Muchas veces, la disminución de la líbido se puede producir, más que por el efecto del fármaco, por la carga psicológica que conlleva volver a reestructurar una relación de pareja adecuada. La bajada de deseo se produce antes por el peso psicológico de las emociones de lástima hacia la pareja, que por el consumo de Antabus.

¿Por cuánto tiempo se debe tomar?

– ¿Durante cuánto tiempo se debe tomar Antabus?

– Estos fármacos sirven para mantener la abstinencia. En este sentido, a las personas que no pueden mantenerla, que quieren pero no son capaces de hacerlo, y que, por tanto, el Antabus les ayuda a mantener la sobriedad, no se les debe plantear un tiempo. Cada persona, cada tratamiento de adicción, debe ser individualizado y dependerá del caso. Si adelantas a la persona que trata su alcoholismo que tomará Antabus, por ejemplo, durante un mes o durante tres meses, será como decirle que después de ese tiempo tendrá licencia para beber, y esto no es así. 

Una persona que tiene un trastorno por consumo de alcohol, idealmente, no debe beber nunca más. Por tanto, al paciente no hay que plantearle ni un tiempo mínimo ni un tiempo máximo. Mientras dure la abstinencia vamos a ir trabajando los hábitos, las conductas, la percepción de riesgo, la motivación, los cambios en el estilo de vida. Cuando vemos que la persona está ya con niveles de autonomía, de autoestima, suficientes, puede llegar probablemente el momento de intentar dejar el Antabus. 

Tampoco es necesario dejar el Antabus de golpe y probablemente es mejor programarse de forma coordinada con el terapeuta. Si la persona se encuentra en un momento de abstinencia sólido, podría, llegado el caso, dejar el Antabus y tomarlo como forma preventiva frente a una situación de riesgo. Por ejemplo, una fiesta, celebración familiar o una salida concreta de fin de semana. 

Pero, ¿cuánto tiempo debe tomar Antabus como tratamiento? No lo pondría como un tiempo ni mínimo ni máximo. Por otra parte, cuando hablamos de administrar Antabus estamos hablando de personas que han tenido un consumo de alcohol elevado.

– ¿El Antabus se administra desde el principio del tratamiento del alcoholismo o primero debe darse una etapa de desintoxicación?

– Para empezar un tratamiento con Antabus la persona debe llevar 48 h de abstinencia mantenida. Como precaución, hay que realizarle un control de orina, porque un test de alcoholemia es insuficiente, ya que el alcohol se elimina muy rápido del organismo. Hay que hacer un control de etil glucurónido en orina, que dura más tiempo, y, de esta forma, sabremos que todo el etanol se ha metabolizado. 

Hay que asegurarse de que la persona ha cumplido 48 horas de sobriedad. Pero no siempre vamos a darlo tras esos dos días, porque si la persona consigue la abstinencia y la mantiene sin fármacos, tampoco tenemos por qué utilizar Antabus. Con lo cual, es un medicamento que no se utiliza en primera instancia

Más bien, hay que trabajar desde el punto de vista psicológico y motivacional con la persona alcohólica. Y si vemos que tiene motivación, pero presenta dificultades para mantenerse abstinente, es cuando cabe proponer el uso del fármaco. No es conveniente sugerírselo en primera visita, a menos que sea un paciente que haya fallado en tratamientos anteriores.

– ¿Hay perfiles de personas con alcoholismo a los cuales nunca se les debería administrar Antabus?

–  Es muy importante, como se dijo, la supervisión familiar, porque en una persona que no tenga un buen equilibrio mental, que tenga una enfermedad psiquiátrica, el Antabus puede ser un arma de doble filo. Por un lado, puede ser positivo para que pueda controlar mejor su patología psiquiátrica, su comorbilidad. Por otro, si la persona está muy desestructurada, también corre el riesgo de que cometa una “barbaridad”. 

En estos casos es mejor contar con un familiar o incluso se lo administramos directamente en la consulta. Aunque esto no anula el riesgo de que pueda tomar alguna copa. Afortunadamente, cuando una persona está con Disulfiram y empieza el consumo, normalmente lo que hace es probar su efecto, pues ya sabe de sobra el riesgo que corre.

Diferencia con fármacos similares

– ¿Qué diferencia hay con otros medicamentos para tratar el alcoholismo como la naltrexona o el acamprosato?

– Ni el acamprosato ni la naltrexona tienen un efecto aversivo. La naltrexona actúa sobre los receptores opioides y, por tanto, disminuye en alguna medida el efecto placentero del consumo de alcohol, en algunas personas. El acamprosato es un fármaco glutamatérgico. El glutamato nos activa, mientras el sistema GaBaérgico nos inhibe. Lo que intenta el acamprosato es mantener un equilibrio para que esa persona al consumir no tenga fases de euforia y depresión. Pero ninguno de los dos son tratamientos aversivos.

Un tratamiento aversivo que hasta hace poco estaba en las farmacias, y que ahora no se está comercializando, era el Colme: la cianamida cálcica, la cual se presentaba en gotas y que ya no se fabrica. Esta opción venía bien para algunas personas que querían tomar un fármaco de este tipo.  Los pacientes lo preferían para que un familiar se lo administrase en alguna bebida, pero no querían saber en cuál. De esa manera, podían hacer como que no se lo tomaban.

Existe otro fármaco que tiene un efecto un poco aversivo, interdictor, que es el metronidazol. Este es un fármaco que se utilizaba para las infecciones de tipo genital, para algunas enfermedades de transmisión sexual. Y se descubrió, casualmente, por un paciente que fue a tratar una enfermedad venérea. Como se sabe, el tratamiento de este tipo de afecciones se aplica también a la pareja de la persona afectada.  Cuando aquella pareja regresó a la consulta del ginecólogo, una de ellas, que bebía, advirtió de que la infección seguía igual, pero que ahora no podía ingerir alcohol porque le sentaba mal. Fue un hallazgo casual.

Otro fármaco aversivo que se utilizó tradicionalmente fue la apomorfina. Se trata de un medicamento interdictor muy potente que no se utiliza como el Antabus, sino en tratamientos para el alcoholismo que ya no se llevan. Se usaba en entornos de ingreso: se le daba a la persona apomorfina y luego se le proporcionaba alcohol. Aquello provocaba un malestar, unos vómitos, diarreas… un cuadro clínico muy molesto a nivel gastrointestinal. La idea de la terapia consistía en que esa aversión haría a la persona aborrecer el consumo de alcohol. Consistía en un tratamiento de tipo de choque. Hoy en día, en España, esto ya no se hace.

– Esto significa que la naltrexona y el acamprosato sí actúan más a nivel neurológico, a diferencia del Antabus que lo hace a nivel de metabolismo.

– Exacto. El Antabus actúa más a nivel metabólico y el acamprosato y la naltrexona actúan a nivel del Sistema Nervioso Central. Esto es: modulando algunos neurotransmisores, en un caso en receptores opioides y, en otro, sobre el sistema gabaérgico y glutamatérgico. Es decir, que actúan sobre ese equilibrio entre lo que nos activa y nos deprime.

No cura, sino que complementa

– Tanto en el caso del Antabus, como en el de otros medicamentos, se trata de tratamientos complementarios dentro del tratamiento integral de la adicción, ¿correcto?

– Siempre son tratamientos complementarios. No hay que olvidar que, por ejemplo, el Antabus, aunque sea un aversivo, debe ir acompañado de un apoyo psicológico. Esto significa que se utiliza mientras la persona realiza esos cambios en su estilo de vida.

Por su parte, la naltrexona y el acamprosato, que también son tratamientos complementarios, lo que harían sería disminuir las ganas de consumir y, sobre todo, que cuando la persona consuma, no sienta o perciba los efectos reforzantes que genera el alcohol en algunos consumidores.

– ¿Por qué el Antabus no es una solución definitiva para la adicción al alcohol?

– Muchos de los trastornos adictivos no tienen medicamentos específicos. Afortunadamente, el alcohol lo tiene: sirve la naltrexona para el alcoholismo como también sirve el Antabus…  Ahora bien, no existe nada que sea exclusivo para tratar el problema de la adicción al alcohol. En otras palabras, no tendría sentido que una persona se mantuviera mucho tiempo sin beber solo porque toma Antabus y eso le generaría una reacción orgánica. 

Por el contrario, en un tratamiento intentamos que la persona pase del no puede a no quiero beber. Y la decisión de “no quiero beber”  sea una decisión meditada a partir del reconocimiento del problema y de las consecuencias que acarrea. El Antabus es un tapón y, en el tratamiento de adicciones, no queremos tapones. 

El Antabus es un dique que de alguna forma nos viene bien para empezar los primeros pasos del tratamiento del alcoholismo. Pero no es una solución definitiva, porque la solución definitiva es un cambio en el estilo de vida. Y esto se consigue con la intervención psicosocial que se plantea en un programa integral de adicciones.

El problema de la adicción es un problema biopsicosocial. Esto es lo que la OMS define como salud: la salud no es solamente la ausencia de enfermedad, sino el equilibrio biológico, físico y psicológico de la persona, que condicionan su comportamiento. Se trata de mantener este estado que nos permite vivir con cierto grado de felicidad, aunque esta sea una utopía en un entorno social desfavorecedor. 

El Antabus nos permite trabajar estos aspectos. Si esas facetas no se trabajan, si la persona no ha cambiado el grupo de amistades, la forma de interactuar, si se siente igual de mal que estaba antes, cuando deje de suministrarse Antabus volverá a beber. Por este motivo, entendemos que este medicamento es un apoyo importante en algunas ocasiones para que la persona pueda conseguir y mantener la abstinencia a medio o a largo plazo. Pero sigue siendo un apoyo.

El alcoholismo se puede superar, con la ayuda adecuada.

¿Se lo puede dejar por 1 día?

– Hay personas que toman Antabus y, cuando llega una fiesta o algún acontecimiento relevante, dicen: “bueno, dejo de tomar la pastilla para poder celebrar y luego continúo tomándolo”. ¿Esta interrupción de la medicación puede tener alguna consecuencia negativa?

– La interrupción del tratamiento con Antabus tiene dos consecuencias negativas:

  • Una a nivel psicológico, porque realmente si una persona hace esto es porque no ha comprendido cuál es su problema. La clave con el trastorno por consumo de alcohol es mantener la abstinencia. 
  • Otro problema es que el efecto del Antabus es acumulativo. Es decir, cuando una persona lleva tiempo tomándolo, la cantidad de disulfiram se va acumulando y, si a lo mejor ayer lo ingerí, pero hoy no porque me voy de fiesta, todavía quedan restos en el organismo: restos a niveles plasmáticos que pueden generar una reacción aversiva y, por tanto, pasarlo mal. Interrumpir el tratamiento siempre es una mala solución que no se debe aconsejar a nadie. 

Además, estamos hablando de fármacos, los cuales a todas las personas no les hacen el mismo efecto. Hay quienes el Antabus, por ejemplo, no le hace efecto. O que con un comprimido no tienen suficiente y se tienen que tomar dos. Por otra parte, el efecto del Antabus también puede depender de la dosis y del metabolismo de la persona. Esto añade motivos para entender por qué dejar de tomarlo no es buena idea.

Existe una tendencia, en personas que no están motivadas para superar la adicción, que dicen: “ahora que no me ven, no me lo tomo y puedo beber”. Por eso también la supervisión es importante. 

Tomar Antabus también influye en el entorno. Este es un fármaco que se toma la persona y le hace efecto también a la familia, porque de alguna forma provoca cierta tranquilidad. El familiar percibe que la persona con adicción está tomándolo y que no va a poder beber. Siempre comprendiendo que se trata de un fármaco y que los fármacos les sientan de manera diferente a cada quien.

Su uso en consumidores de cocaína

– ¿Por qué se le administra Antabus a personas cuya sustancia de consumo principal no es el alcohol, sino cocaína?

– Existe algún estudio con cierta evidencia científica sobre este asunto, aunque no está clara la relación. Muchas personas consumidoras de cocaína son también consumidoras de alcohol y cocaína, lo que consiguen es metabolizar ambas sustancias y obtienen cocaetileno en sangre. 

El alcohol, que es un depresor, actúa de disparador, baja un poco las defensas psicológicas. Aunque muchas personas se proponen no consumir cocaína cuando salen, sí están predispuestas a beber un par de copas. Y esto es suficiente para que al final se desinhiban, le bajen las defensas, los frenos, el autocontrol, y termine consumiendo cocaína

Por tanto, este es uno de los efectos, el decir: “sé que si no bebo no voy a consumir cocaína”. Porque a veces el alcohol es la antesala al consumo de cocaína. 

Por otra parte, parece ser que el Antabus tendría algún efecto a nivel neurológico para frenar el ansia de consumo de cocaína, aunque este segundo punto no ha establecido suficiente evidencia científica.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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