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CANNABIS Y SALUD MENTAL

Cannabis y esquizofrenia: indicios científicos de su relación 

Una investigación en España detecta señales de cómo los porros pueden desencadenar en el trastorno mental

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cannabis y esquizofrenia

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Para la doctora Leyre Urigüen, la Ciencia ya tiene evidencia sólida para poner en cuestión la idea tan extendida de que el cannabis es una droga “blanda” o inofensiva. De hecho, la investigación que acaba de realizar ha encontrado indicios claros de la relación entre el consumo de esa sustancia y la manifestación de un grave trastorno mental.

“El cannabis podría agravar o acelerar procesos biológicos que ya estaban alterados en personas con predisposición a desarrollar esquizofrenia. En otras palabras, el cannabis no «causa» esquizofrenia por sí solo, pero puede desencadenarla o empeorarla en personas vulnerables”, afirma la investigadora de la Universidad del País Vasco

No es el primer estudio que se realiza sobre la conexión entre ambos trastornos: abuso de cannabis y esquizofrenia. Pero aporta un grano más al acervo científico para comprender cómo afecta esa sustancia, una de las más consumidas en nuestro país, al cerebro. Y cómo facilita la aparición de la otra enfermedad mental. Al tiempo que abre caminos para investigar y desarrollar métodos de prevención y tratamiento.

Leyre Urigüen ha respondido a las preguntas del CIA de Adictalia, en las que también explica, entre otras cosas, por qué el consumo de cannabis en la adolescencia incide de manera especial para desarrollar  esquizofrenia.

Biomarcadores

Biomarcadores: los guías de la Ciencia para saber qué nos pasa

– ¿Qué es un biomarcador y hasta qué punto podemos sacar conclusiones sobre la salud a partir de él?

– Un biomarcador es una característica medible del cuerpo que proporciona información sobre un proceso biológico, una condición médica o la respuesta a un tratamiento. Puede ser una molécula, un gen, una proteína, una célula, una imagen (como en una resonancia) o incluso un patrón fisiológico (como la presión arterial).

Algunos ejemplos de biomarcadores, son:

  • Glucosa en sangre: biomarcador de diabetes.
  • Colesterol LDL: relacionado con riesgo cardiovascular.
  • PSA (antígeno prostático específico): asociado al cáncer de próstata.
  • PCR (proteína C-reactiva): indicador de inflamación.
  • Mutación BRCA1/2: asociado al riesgo de cáncer de mama y ovario.

Algunos biomarcadores permiten detectar enfermedades antes de que aparezcan síntomas. Otros ayudan a monitorear el progreso de una enfermedad o la eficacia de un tratamiento. Y algunos biomarcadores genéticos orientan hacia tratamientos específicos para un paciente.

Un biomarcador no se interpreta por sí solo; siempre se combina con historia clínica, síntomas y otras pruebas. Un biomarcador es una señal, no un diagnóstico. Nos orienta, sugiere hipótesis, pero no nos da una verdad absoluta sobre la salud por sí solo.

La esquizofrenia suele comenzar en la adolescencia o adultez temprana. No tiene una causa única, influyen factores genéticos, neurobiológicos y ambientales.

Esquizofrenia

Esquizofrenia: perder contacto con la realidad

– ¿Cómo podemos definir, de una forma sencilla, la esquizofrenia?

– La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta a la forma en que una persona piensa, siente y se comporta, haciendo que pierda el contacto con la realidad.

Es como si el cerebro interpretara mal lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo, provocando:

  • Alucinaciones (ver o escuchar cosas que no existen).
  • Delirios (creencias extrañas o falsas que la persona cree firmemente).
  • Pensamiento desorganizado (dificultad para seguir una conversación o pensar con claridad).
  • Y cambios en el comportamiento, las emociones o la motivación.

Suele comenzar en la adolescencia o adultez temprana. No tiene una causa única, influyen factores genéticos, neurobiológicos y ambientales.

– ¿En qué consisten los biomarcadores que habéis descubierto en vuestra investigación?

— En este trabajo hemos analizado sangre de personas con esquizofrenia, con trastorno por consumo de cannabis, o ambas cosas, para buscar señales químicas (biomarcadores) que nos digan qué está pasando en su cuerpo. Lo hemos hecho observando las grasas (lípidos) que circulan por la sangre.

Hemos encontrado cambios importantes en las sustancias de la sangre que podrían ayudarnos a entender mejor estas enfermedades:

  • Dos sustancias llamadas acilcarnitinas estaban muy bajas en todos los pacientes. Estás sustancias ayudan a que las células produzcan energía. Ello sugiere que su «fábrica de energía» (las mitocondrias) no está funcionando bien, lo que podría afectar al cerebro.
  • Dos moléculas protectoras (N-palmitoil treonina y N-palmitoil serina) también estaban reducidas. Estas ayudan a disminuir la inflamación, proteger las neuronas y mantener el equilibrio químico del cerebro.

Estos descubrimientos ayudan a entender mejor cómo afecta el cannabis al cerebro, especialmente en personas vulnerables. Y a buscar formas más precisas de diagnosticar o seguir la evolución de la esquizofrenia y a pensar en nuevos tratamientos, tal vez que ayuden a recuperar el equilibrio de estas sustancias en el cuerpo.

Estudio sobre cannabis y esquizofrenia

Metodología del estudio sobre consumo de cannabis y esquizofrenia 

– ¿Cómo fue la metodología del estudio y hasta qué punto los resultados son concluyentes?

Se recogieron muestras de sangre de 104 personas, divididas en cuatro grupos:

  • Personas con esquizofrenia (SZ).
  • Personas con trastorno por consumo de cannabis (CUD).
  • Personas con ambos trastornos (DUAL).
  • Un grupo de personas sanas como grupo de control, emparejadas por edad y sexo.

Utilizamos tecnología de cromatografía líquida y espectrometría de masas de alta resolución (LC-HRMS), una herramienta de alta precisión para identificar compuestos químicos en sangre.

Se utilizó una técnica llamada lipidómica no dirigida, que permite observar muchos tipos de lípidos (grasas) en la sangre, sin buscar moléculas concretas desde el principio.

El estudio no ofrece diagnósticos concluyentes, pero señala vías metabólicas alteradas comunes en esquizofrenia y consumo de cannabis. Estos hallazgos sientan bases sólidas para futuras investigaciones con más participantes y mayor profundidad.

En general, se cree que el cannabis puede precipitar brotes psicóticos en personas predispuestas y empeorar los síntomas.

El cannabis como desencadenante

El consumo de cannabis como desencadenante

– ¿Qué nos dicen de la relación entre el consumo de cannabis y el desarrollo de esquizofrenia?

– El análisis de sangre reveló que las personas con esquizofrenia y/o consumo de cannabis comparten ciertos cambios metabólicos, lo que podría explicar parte del vínculo entre ambos trastornos.

El consumo habitual de cannabis puede alterar el metabolismo de ciertas grasas importantes para la energía, la inflamación y la protección neuronal. Algunas de estas alteraciones también se observan en personas con esquizofrenia, incluso sin consumir cannabis.

Algunos estudios muestran que empezar a consumir cannabis antes de los 15-16 años duplica o triplica el riesgo de desarrollar esquizofrenia en personas vulnerables.

– ¿Alcanza esta investigación para explicar a un público no especializado la relación entre consumo de cannabis y esquizofrenia?

– El cannabis podría agravar o acelerar procesos biológicos que ya estaban alterados en personas con predisposición a desarrollar esquizofrenia. En otras palabras, el cannabis no «causa» esquizofrenia por sí solo, pero puede desencadenarla o empeorarla en personas vulnerables. 

Esto podría deberse a una interferencia en sistemas del cerebro que ya están en desequilibrio, como el metabolismo lipídico o el sistema endocannabinoide.

– Por otra parte, entendemos que la esquizofrenia representa un espectro, es una patología variable. ¿Habéis encontrado relación entre el cannabis y un determinado tipo o forma de esquizofrenia?

– En este estudio no se distingue entre diferentes subtipos clínicos de esquizofrenia, como paranoide, desorganizada, catatónica, etcétera. Ni se analiza si el cannabis se asocia más con un tipo específico de síntomas.

Aunque el estudio no lo analiza directamente, la evidencia apunta a que el consumo de cannabis podría estar asociado más frecuentemente con formas de esquizofrenia donde predominan síntomas positivos intensos, episodios psicóticos más agudos o frecuentes y una evolución más complicada o resistente al tratamiento.

En general, se cree que el cannabis puede precipitar brotes psicóticos en personas predispuestas y empeorar los síntomas.

Perfiles de riesgo

Perfil de consumidoras de cannabis con riesgo de esquizofrenia 

— ¿Podemos hablar de rasgos concretos de la persona que consume cannabis y puede desarrollar esquizofrenia?

Se puede hablar de ciertos rasgos o factores de vulnerabilidad que hacen que una persona que consume cannabis tenga más riesgo de desarrollar esquizofrenia, aunque es importante subrayar que no existe un perfil único ni determinista. No todo consumidor desarrolla la enfermedad, pero sí hay características que aumentan el riesgo:

  • Tener familiares con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos.
  • Historia de problemas de atención, ansiedad o retraimiento social desde la infancia o adolescencia.
  • Alteraciones cognitivas leves previas al primer brote psicótico (memoria, concentración).
  • Experiencias de trauma, abandono o abuso en la infancia.
  • Vivir en ambientes urbanos con alta densidad y presión social.
  • Aislamiento social o falta de apoyo familiar/emocional.
  • Inicio temprano del consumo de cannabis (especialmente antes de los 15-16 años).
  • Consumo frecuente o diario.
  • Uso de variedades con alto contenido de THC (más psicoactivas).
  • Consumo combinado con otras sustancias como tabaco, alcohol o estimulantes.

– ¿Cómo y por qué influye la edad en potenciar esta relación entre sustancia y patología?

– La adolescencia es una ventana de vulnerabilidad cerebral. Si se introduce una sustancia como el cannabis en ese periodo, se puede interferir con el desarrollo natural del cerebro y aumentar el riesgo de trastornos mentales como la esquizofrenia, sobre todo si hay una predisposición previa.

El cerebro no termina de madurar hasta los 25 años aproximadamente. En especial, las áreas responsables del juicio, el control emocional y la toma de decisiones (como la corteza prefrontal).

Durante la adolescencia y juventud, el cerebro es mucho más plástico y vulnerable a los efectos de sustancias psicoactivas. Cuanto más temprano se empieza a consumir cannabis, mayor es el riesgo de desarrollar síntomas psicóticos. Y mayor probabilidad de que esos síntomas se vuelvan persistentes o evolucionen hacia una esquizofrenia.

Algunos estudios muestran que empezar a consumir antes de los 15-16 años duplica o triplica el riesgo de desarrollar esquizofrenia en personas vulnerables.

– El trastorno por consumo de cannabis afecta hasta al 42% de las personas con esquizofrenia. ¿Estamos en condiciones de determinar qué viene antes: si el consumo o los rasgos esquizofrénicos?

– Numerosos estudios longitudinales (que siguen a personas durante años) han mostrado que el consumo temprano y frecuente de cannabis puede preceder al primer brote psicótico. Cuanto más joven se empieza, mayor es el riesgo de desarrollar esquizofrenia.

Esto sugiere que, en muchos casos, el consumo puede actuar como «gatillo» de una enfermedad que estaba latente o en desarrollo.

Recuperación del daño cerebral

La recuperación del daño cerebral gracias a la abstinencia 

– ¿Tras dejar de consumir cannabis podemos regenerar los daños causados por la sustancia y frenar la aparición de esquizofrenia?

– El cerebro tiene una notable plasticidad, especialmente en jóvenes. Eso significa que puede adaptarse, reorganizarse y recuperar funciones, si se eliminan factores dañinos como el consumo. Tras dejar el cannabis, muchas funciones cognitivas (memoria, atención, motivación) mejoran en semanas o meses, aunque puede variar según el tiempo y la intensidad del consumo qué se haya hecho.

En personas que ya han tenido un primer episodio psicótico, abandonar el cannabis reduce de forma clara el riesgo de recaídas, mejora la respuesta al tratamiento y la calidad de vida. Muchos equipos clínicos consideran la abstinencia del cannabis como una parte esencial del tratamiento.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

– ¿Cómo influye la cantidad de tiempo que una persona lleva consumiendo cannabis en que aparezca esquizofrenia?

– El riesgo de psicosis es hasta 5 veces mayor en personas que consumen cannabis a diario, especialmente variedades con alto porcentaje de THC. El riesgo de esquizofrenia aumenta con la cantidad de años de consumo continuado. Asimismo, cuanto antes se empiece y más se prolongue, peor es el pronóstico.

Esto sugiere que, en muchos casos, el consumo puede actuar como «gatillo» de una enfermedad que estaba latente o en desarrollo.

– ¿Cómo puede ayudar el descubrimiento de biomarcadores a partir de vuestra investigación? ¿Qué aplicaciones tiene?

– El descubrimiento de biomarcadores, como los que se identificaron en esta investigación, puede tener un impacto positivo en la forma en que entendemos, prevenimos y tratamos tanto la esquizofrenia como el trastorno por consumo de cannabis.

Si ciertos cambios metabólicos en sangre aparecen antes que los síntomas clínicos, podríamos detectar a tiempo a personas en riesgo de desarrollar esquizofrenia (especialmente si consumen cannabis). Esto abre la puerta a una intervención temprana, incluso antes del primer brote psicótico.

Los biomarcadores, idealmente, podrían ayudar a diferenciar entre esquizofrenia, efectos del cannabis u otros trastornos mentales que comparten síntomas parecidos.

Si se confirman las rutas metabólicas afectadas (por ejemplo, el metabolismo lipídico o el sistema endocannabinoide), podrían diseñarse tratamientos nuevos y más específicos, dirigidos a esas vías.

– ¿Cree que este tipo de investigaciones rebaten la idea (extendida en la sociedad y la juventud) de que el cannabis es inofensivo, “una droga blanda”?

Sí, sin duda este tipo de investigaciones ponen en cuestión, con evidencia científica sólida, la idea tan extendida de que el cannabis es una droga “blanda” o inofensiva, especialmente cuando se consume de forma habitual y desde edades tempranas.

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Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

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