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TRASTORNOS MENTALES ASOCIADOS A LA ADICCIÓN

¿Qué es la anhedonia y cómo acerca al consumo de drogas?

CUANDO LA INCAPACIDAD PARA SENTIR PLACER IMPULSA A LA BÚSQUEDA DE ESTÍMULOS EXTERNOS

7 minutos
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Anhedonia y adicción

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Joaquín Mateu-Mollá
Doctor en Psicología e Investigador en/de  | Web

Reír con los amigos, disfrutar de una comida, pasar tiempo de calidad con nuestros seres queridos o practicar un deporte son experiencias que conectan y hacen que la persona se sienta viva. Pero ¿qué ocurre cuando nada provoca satisfacción? Cuando actividades que antes generaban alegría ahora se sienten vacías, sin sentido o incapaces de emocionarnos, estamos frente a la anhedonia: la pérdida de la capacidad de experimentar placer.

“Una persona con anhedonia siente que todo lo que antes le gustaba, ahora deja de tener sentido. Incluso se siente desmotivada para hacerlo”, explica Joaquín Mateu-Mollá, docente de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Doctor en Psicología Clínica y Doctorando en Inmunonutrición y Genómica Nutricional. Esta sensación de desconexión afecta a tu bienestar personal y puede generar miedo, confusión e impotencia tanto a ti (que la experimentas) como a los familiares cercanos que quieren ayudarte.

Pero cuando la anhedonia aparece en el contexto del trastorno por uso de sustancias (drogas), el impacto puede ser aún más profundo. Las actividades cotidianas que antes generaban placer dejan de producir satisfacción, y la persona percibe que solo mediante el consumo de sustancias puede experimentar, aunque sea temporalmente, una sensación de satisfacción. Este vínculo entre anhedonia y adicción crea un ciclo complejo y doloroso: la sustancia se convierte en la única fuente de placer, aumentando la dependencia y dificultando la recuperación.

En este artículo, Adictalia explora el concepto de anhedonia, cómo se manifiesta y por qué acerca a las personas al consumo de drogas junto a Joaquín Mateu-Mollá.

“Una persona con anhedonia siente que todo lo que antes le gustaba, ahora deja de tener sentido. Incluso se siente desmotivada para hacerlo”

¿Qué es la anhedonia?

Anhedonia: una pérdida de placer cotidiano

En palabras de Mateu-Mollá, “la anhedonia se define como una pérdida o dificultad para experimentar placer. Por tanto, la sensación trasciende al simple hecho de “estar desanimado o triste”.

Si estás atravesando esta condición, hasta los momentos simples de la vida cotidiana pueden parecer vacíos o carentes de sentido: Esos paseos, el tiempo con tus amigos o con la pareja, pasan a ser una experiencia neutra y sin motivación. Llegados a este punto, es necesario hacer una aclaración: “Como síntoma, la anhedonia aparece en diferentes condiciones de salud mental y no solo en el trastorno por uso de sustancias, aclara el doctor.

Aunque está estrechamente relacionada con el consumo de sustancias, la anhedonia también es un síntoma común en diversos trastornos psicológicos, como, por ejemplo:

  • Casos de depresión mayor, donde es una de las características principales.
  • En los trastornos psicóticos.
  • En la esquizofrenia, “donde es muy particular”, puntualiza Mollá.

En todos estos casos, la anhedonia no solo afecta el disfrute de la vida cotidiana, sino que también puede dificultar la motivación, las relaciones personales y la recuperación, convirtiéndose en un desafío central para el bienestar emocional.

Tipos de anhedonia

Anhedonia física y social: Dos formas de vivir el vacío

La anhedonia tiene varias formas de manifestarse y, además, apunta Joaquín, “la mayor parte de personas que viven con esta condición las van a experimentar en algún grado”.

Una forma de sentir anhedonia es a nivel físico, estrechamente relacionado con los sentidos. “Esta manifestación es la forma más básica de experimentarla y se entiende como la dificultad para sentir placer a través de las actividades o estímulos que enervan directamente los sentidos”, desarrolla el doctor.

Momentos que antes eran gratificantes, como disfrutar de tu plato de comida favorito, practicar deporte, escuchar música o tener relaciones sexuales, dejan de generar satisfacción. Así, puedes sentirte desconectado de la realidad, lo que puede provocar frustración, desmotivación o culpa, especialmente en los casos en los que sientes que deberías disfrutar de aquello que antes te resultaba placentero.

Anhedonia y adicción

La anhedonia también puede manifestarse, aunque de manera “secundaria”, en el ámbito social, afectando las relaciones personales, como reconoce Joaquín. “La persona deja de tener ganas de comunicarse con los demás, se aísla progresivamente… Y, en consecuencia, se siente sola”, explica el doctor.

Esta segunda manifestación cobra importancia en los trastornos por uso de sustancias. Como persona adicta, solo te interesa el consumo y desgastas las demás esferas sociales. Una de ellas, importantísima en la recuperación, es el apoyo del entorno. “Si la anhedonia ejerce una privación de esta herramienta, pueden aparecer problemas en el medio y largo plazo”, reconoce Joaquín.

Comprender estas dos facetas, “poco distinguidas a nivel clínico y teórico”, para Mateu-Mollá, permite identificar mejor los signos de la anhedonia y actuar de forma temprana.

Anhedonia y sustancias

¿Por qué la anhedonia acerca al consumo de drogas?

Es normal que ante la sensación de no sentir placer, busques maneras de recuperarlo. Estás desmotivado, desanimado, todo te parece vacío… Y justo en ese momento aparece en tu vida algo que te hace recobrar la ilusión, aunque sea por un momento: el consumo de sustancias.

 ¿Quién es el responsable? El sistema de recompensa cerebral.

Todos traemos este mecanismo de base. Su función es simple: se encarga de regular el placer a través de neurotransmisores como la dopamina. Pero, como reconoce Joaquín, “nuestro sistema cerebral de recompensa es óptimo y funcional a niveles bajos de dopamina”. Por tanto, con actividades como reunirse con los amigos, tener un encuentro íntimo o comer algo sabroso bastaría para sentir placer y estar satisfechos. “Esos factores estimulan el placer y hacen que, deliberadamente, tratemos de repetir dichas experiencias en un futuro”, añade el doctor.

El problema viene cuando eres incapaz de contentarte con estas experiencias y ves en el consumo de drogas una vía de escape. Sustancias como la cocaína, el alcohol o los opiáceos afectan directamente al sistema de recompensa cerebral. “Estas sustancias generan grandes cantidades de dopamina que, a largo plazo, afectan a las zonas de nuestro cerebro sensibles a este neurotransmisor”, desarrolla Joaquín.

La consecuencia la explica el doctor de la siguiente manera: “Sentimos que nada de lo que hacíamos en la vida tiene sentido porque ahora ese placer viene de la mano del consumo de sustancias. Por tanto, la persona asocia el placer con el consumo y se centra solo en adquirir, consumir y recuperar los efectos de la sustancia.”

Por este motivo, en el caso de los trastornos por uso de sustancias, la anhedonia cobra una relevancia especial: el consumo repetido de drogas altera el sistema de recompensa cerebral, reduciendo aún más la capacidad de sentir placer de forma natural y aumentando la dependencia de la sustancia.

Factores que predisponen a la anhedonia

Factores biológicos o psicológicos que aumentan el riesgo de consumir sustancias

De entre los factores biológicos, “el más importante es el ya mencionado sistema de recompensa cerebral, reconoce Joaquín; fundamental en la experiencia del placer y en él influyen neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y las endorfinas.

  • La dopamina, que normalmente se libera de forma equilibrada ante estímulos placenteros, se altera con el consumo de sustancias. Las drogas activan este neurotransmisor de forma desproporcionada y muy intensa, haciendo que ningún estímulo pueda competir con él”, explica Joaquín. El sistema de recompensa cerebral se altera a medida que avanza la dependencia y la tolerancia, incidiendo en la motivación y el placer.
  • La serotonina, vinculada a la alegría, el sueño y la sexualidad, también puede verse afectada por el consumo de sustancias, disminuyendo la sensación de bienestar.
  • Las endorfinas, responsables de generar placer y aliviar el dolor, pueden verse comprometidas en la misma medida que la serotonina por culpa de la dopamina.

Además de estos neurotransmisores, Mateu-Mollá menciona otros agentes biológicos importantes: El cortisol y la inflamación cerebral. El primero es una hormona relacionada con la experiencia de estrés, mientras que el segundo incide en el placer y el estado de ánimo.”

“Cuando el placer viene de la mano del consumo, la persona se centra solo en adquirir, consumir y recuperar los efectos de la sustancia.”

Los factores psicológicos que acercan a la persona al consumo de sustancias “son muchos y conocidos”, reconoce el doctor.  En un primer grupo están todas las experiencias relativas a la infancia:

  • El trauma temprano.
  • Las experiencias traumáticas puntuales o crónicas y persistentes, como el estrés postraumático.
  • Las experiencias desbordantes a nivel emocional.

“Todos estos episodios, que pueden suceder durante la etapa de desarrollo de la persona, aumentan el riesgo de desarrollar anhedonia, además de consumir, cuando la persona llega a la adolescencia o los primeros años de edad adulta”, reconoce Mateu-Mollá.

A medida que pasan los años, otros aspectos psicológicos cobran importancia, como “la baja autoestima o sentirse inútil en ciertos momentos de la vida, sobre todo en la adolescencia”.

Asimismo, un factor que a Joaquín le parece clave es la baja supervisión parental durante la infancia y adolescencia: Aquellos padres y madres que no revisan lo que sus hijos hacen, que no conocen con quién están o los lugares que frecuentan. Esta forma de crianza también guarda relación con el consumo de sustancias.”  

Esta combinación de factores psicológicos y biológicos explica por qué algunas personas se ven más afectadas por la anhedonia y cómo esta condición puede convertirse en un terreno fértil para el desarrollo de la enfermedad de la adicción.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

Recuperar el placer

¿Es posible recuperar el placer de vivir?

Seguro te haces la siguiente pregunta: ¿Cuánto tiempo va a durar? El doctor Mateu-Mollá habla de una duración “que puede ir desde la semanas o meses hasta los casos más raros y durar años. Teniendo en cuenta este abanico de posibilidades, el tiempo que la persona mantiene esta sensación de pérdida de placer depende de muchos factores:

  • El apoyo social, que se ha resentido durante la etapa de consumo y hay que recuperar lo antes posible.
  • La propia sustancia, pues hay algunas que causan anhedonia más persistente, como los opiáceos y estimulantes.
  • La duración del consumo.
  • Las comorbilidades, pues la anhedonia puede persistir en los casos que presentan depresión o trastornos de ansiedad.

Por suerte, existen los tratamientos profesionales, la terapia psicológica y apoyo familiar. Estas herramientas facilitan el proceso de recuperación, pero lo más importante es que no pierdas la esperanza. Cada paso que das hacia comprender lo que sientes y pedir ayuda es ya un avance.

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