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SALUD MENTAL Y ADICCIONES

“La crisis que viene”: cuando los escenarios amenazantes incitan las adicciones

Los riesgos a (re)caer en conductas destructivas ante un escenario adverso, aunque éste sea hipotético

7 minutos
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Adicciones por el mensaje la crisis que viene

«La crisis que viene» es un concepto que escuchamos o leemos con frecuencia cuando abrimos un periódico o encendemos la tele. Lo cierto es que, sean más o menos reales y profundas esas noticias, el mero anuncio constante de un escenario adverso configura nuestra realidad.

Y la explicación de esto es sencilla: si repetimos permanentemente una idea negativa que puede ser factible, ayudamos a configurar nuestras emociones y pensamientos en ese sentido. 

Si repetimos permanentemente una idea negativa que puede ser factible, ayudamos a configurar nuestras emociones y pensamientos en ese sentido.

Y para quienes ya tienen una predisposición a las conductas adictivas, este escenario amenazante (más o menos probable según cada quién) constituye tierra muy fértil para que desarrollen una adicción. El equipo de especialistas de Adictalia explica en esta entrevista los motivos de ello.

La influencia del miedo y la incertidumbre en las adicciones

Reacciones emocionales frente a la consigna «la crisis que viene»

El miedo y la incertidumbre…

– ¿Por qué puede influir que se esté hablando permanentemente de “la crisis que viene” a nivel económico en la evolución de las adicciones en una sociedad?

– Notamos miedo e incertidumbre generalizados ante un problema que nos puede afectar negativamente. Estar recibiendo permanentemente estímulos de riesgo nos estresa y ese estrés es difícil de gestionar para muchas personas.

Esto influye sobre todo en las que ya tienen predisposición psicológica y genética a generar una adicción, y que no lo han hecho aún. Les da motivos suficientes para intentar evadir una posible realidad muy complicada de digerir, para buscar “válvulas de escape” en sustancias o hábitos destructivos.

Pero también muchas otras personas que no tengan predisposición pueden verse afectadas psicológica y emocionalmente por los discursos del contexto, por la presión de un futuro escenario adverso. Y ante la frustración o la intolerancia a aceptar una realidad compleja, que a la mayoría le cuesta comprender y para la que carece de herramientas, pueden sentirse atraídas por conductas que les permitan olvidar momentáneamente esa posibilidad. Conductas que pueden encuadrarse como tóxicas y que pueden conducir a medio plazo a desarrollar una adicción.  

Entonces, las causas suelen ser la evasión, tanto frente a una realidad compleja como a las posibilidades más o menos cercanas de que se dé, como es el caso de los anuncios mediáticos de “la crisis que se viene”.

– Sí, el estrés es similar. Al final lo que pensamos termina por configurar una realidad en nuestras cabezas, más allá de que a nivel material no suframos aún tal crisis. Cada persona diseñará en su cabeza una realidad en función de sus características psicológicas y emocionales. A veces, como dijimos, se busca escapar mentalmente para paliar el miedo y la incertidumbre frente a la presión de un discurso muy repetido o un panorama real muy negativo, como pueden ser las consecuencias económicas sobre nuestra vida

– ¿Cómo lo hacen?

– Por medio de estímulos nuevos, muchas veces nocivos. Es decir, estímulos que tienden a paliar de una manera “engañosa” una realidad para la que no tienen herramientas de compresión y gestión. Una realidad ya sea concreta o inventada por hipótesis machacadas desde los medios, pues al final emocionalmente surten el mismo efecto. Por tanto, a estas personas les cuesta digerir o atravesar esa situación de una forma natural, sin distractores o corruptores del ánimo. 

– ¿Cómo sería el razonamiento o la lógica por el anuncio permanente de «la crisis que viene»?

– Frente al miedo y la incertidumbre que me despierta esta posibilidad o esta realidad, de pronto tengo la posibilidad de escapar por un momento. Aparece la posibilidad de consumir y, cuando menos me doy cuenta, ya estoy consumiendo y hasta necesito de ese estímulo para sentirme “bien”… 

En relación con las medidas restrictivas de circulación, la persona está más horas en casa y aburrida, sin tener un entrenamiento de cómo estar sin hacer “nada”, algo que no nos enseñan en esta sociedad productivista y materialista. Si además la persona ya tiene una predisposición genética a las adicciones, estos factores pueden actuar como catalizadores. 

Estrés por La crisis que viene
El anuncio de «La crisis que viene» provoca estrés y este es un gran aliado de las tendencias autodestructivas. Foto: Karolina Grabowska from Pexels
COVID-19: un claro ejemplo

Cómo afectó la COVID-19 en quienes sufren adicción

El impacto de la pandemia en la evolución de las adicciones

¿Las personas que ya eran adictas variaron su grado de consumo frente a la situación sanitaria y por el temor a la profundidad que se atribuye a “la crisis que viene” en el plano económico?

– Sí. La persona que ya viene con un problema de adicción puede verlo agudizado. El aburrimiento, la incertidumbre, los miedos, la ansiedad, el desasosiego, la poca ilusión con proyectos grupales y personales en un contexto con medidas restrictivas. Sumado a un escenario sanitario y económico confuso y las permanentes apelaciones de los medios a «la crisis que viene»… todos estos factores despiertan sentimientos y deseos de huida, estrés y más estrés.

Este panorama sin duda incidió emocional y psicológicamente en quienes ya padecían adicción en el sentido de profundizar la enfermedad; cuando menos, no se lo ponen fácil para pensar en buscar una salida.

Incluso el aislamiento social, donde entra en juego, por ejemplo, la incapacidad de gestionar de una forma saludable el aburrimiento, se les hace un mundo a las personas adictas o con predisposición.

O sea que a las preocupaciones desatadas por la Covid-19, debemos añadir las generadas por los pronósticos mediáticos de “la crisis que viene” a nivel económico. Dos motores de incertidumbre potentes, ¿no?

– El problema es económico y sanitario a nivel general. Mientras que el Coronavirus afectó más a aquellos que ya tenían una patología previa, a aquellos organismos que están más deteriorados, las repercusiones del miedo social y la inseguridad despertadas por esta crisis sanitaria y sus posibles repercusiones económicas, pueden influir en mayor medida en aquellos que sufren adicciones.

– ¿Por qué?

– Sencillamente porque las personas adictas suelen responder de manera más vulnerable emocional y psicológicamente ante un escenario de incertidumbre. En otras palabras, viven estas situaciones con mayor intensidad y necesidad de evasión. Incluso el aislamiento social, donde entra en juego, por ejemplo, una incapacidad de gestionar de una forma saludable el aburrimiento, se les hace un mundo.

Las personas adictas representan una población de riesgo colateral; no de un riesgo de muerte por coronavirus por su adicción, pero sí de caer en un mayor consumo por una situación que saben y pueden sobrellevar con mayor dificultad, si cabe, que una persona sin adicción.

El desgano ante la vida por la «supuesta crisis»

Un estado anímico general paralizador

Cuando se eclipsan las intenciones de salir

¿Las posibilidades de recuperación de una persona con adicción disminuiría si los pronósticos económicos sobre «la crisis que viene» son ciertos?

– Es obvio. El dinero, por desgracia, influye a la hora de tomar decisiones para desintoxicarse y recuperarse de una adicción. De todas formas, en España hay proyectos gratuitos, aunque si de normal están saturados habría que ver cómo responderían en ese contexto. Aun así, muchas veces la incertidumbre hace que todos los sistemas se paren.

El movimiento hacia una recuperación también puede verse frenado por no saber qué pasará con nuestra situación económica personal, aunque en este momento no experimentemos cambios materiales. El miedo que se siembra desde los medios y determinados sectores en torno a la idea de «la crisis que viene», es decir, que “puede” venir, no ayudan, definitivamente

adicciones y crisis económica
El movimiento hacia una recuperación también puede verse frenado por el miedo a un panorama económico adverso. Foto: Sinitta Leunen from Pexels
Los casos de adicción más recurrentes

Los casos de adicción más recurrentes

Cuando los familiares llaman desesperados

¿Qué tipo de llamadas o casos reciben en Adictalia que crees que están relacionados con un estado emocional general marcado por la amenaza de «la crisis que viene»?

– El tipo de llamadas que recibimos son de familiares a quienes se les ha ido de la mano la adicción de un ser querido, es decir, que éste se encuentra en un estado muy deteriorado. Por ejemplo:

  • Una hermana que está viendo cómo su hermano está cada vez más dejado en su casa, abandonado, sucio, que recurre a la bebida con mayor frecuencia.
  • La madre que llama porque su hijo está cada vez más nervioso y les ha confesado que tiene problemas de consumo y no puede parar pero tampoco sabe cómo salir.
  • La mujer que no sabe cómo decirle al marido que deje de consumir.
  • Llamadas de personas que quieren asesoramiento para saber cómo acompañar al familiar adicto que ven autodestruirse progresivamente, sobre todo, cómo hacerle ver la realidad, cómo ayudarle.

Toda adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

¿Cómo debería el gobierno enfrentar el panorama de la crisis que viene en el ámbito de las adicciones?

– El gobierno debería hacer más campañas de información respecto a cómo identificar mejor la adicción y diferenciar el consumo ocasional de un consumo adictivo. Debería hacer más sensibilización respecto del consumo de alcohol y sus consecuencias. Y, sobre todo, poner más límites a los juegos online y a las casas de apuestas.

Lo que está haciendo actualmente son movimientos mínimos, y la razón es sencilla: el gobierno recauda mucho, muchísimo, dinero con la venta de alcohol, tabaco, el juego y las apuestas deportivas. Da la impresión de que no haya mucho interés en acabar con esta lacra.

El Gobierno recauda mucho, muchísimo, dinero con la venta de alcohol, tabaco, el juego y las apuestas deportivas.

El gobierno debería dirigirse a los jóvenes, a las familias, para concienciar de que pueden sufrir un problema de adicción en sus entornos, y qué soluciones y recursos tienen si les ocurre. Porque hay alternativas de todas clases, públicas y privadas, para tratar casos de adicción.

Pero creemos que hay un beneficio recaudatorio por parte del Gobierno y no interesa intervenir demasiado en este ámbito. Cuando, en realidad, debería dar un golpe en la mesa y poner las cosas claras para ayudar a aquellas personas que lo necesitan y no fomentar más la adicción. Deberíamos estar viendo campañas relacionadas con los riesgos de caer en una adicción en tiempos de crisis por todos lados y en cada momento.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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