AYUDANDO AL FAMILIAR ADICTO
Familiar adicto: ¿Qué hacer para comprender y ayudar a una persona con adicción?
Cuando tenemos una persona adicta en la familia...
Tristemente, esta es una situación que atraviesan muchas familias, con algunas consecuencias como:
- La estructura económica se resiente con esta terrible enfermedad.
- La comunicación de los miembros con el familiar y entre ellos empieza a deteriorarse, impregnada de manipulaciones y mentiras.
- Surgen conflictos emocionales en el entorno de la persona adicta que van desde la tristeza, la culpa, hasta la rabia y la impotencia.
Un familiar adicto se relaciona con su entorno a través de su filtro enfermo. Y es que la adicción conlleva locura, sólo se puede comprender desde ahí sus actitudes y comportamientos. En ese sentido, ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestro ser querido y no auto-destruirnos en el intento?
Mentiras y manipulacionesLa deshonestidad del familiar adicto
– ¿Qué lleva al adicto a convertirse en una persona deshonesta, manipuladora y problemática con sus familiares?
– El adicto viene durante mucho tiempo empleando mecanismos de autoengaño respecto de su propio consumo. A partir de aquí ya empieza la deshonestidad: cuando una persona sabe que consume sustancias que le están haciendo daño y se excusa para seguir haciéndolo, le resta importancia. Aunque en el fondo sabe que le está destruyendo.
Con este mecanismo de ilusorio hacia su propia realidad, potencia el defecto de carácter de la deshonestidad. Se acostumbra a mentirse y, a partir de ahí, a engañar a los demás, a sus propios familiares. El autoengaño y la mentira van de la mano del consumo; si no fuera así, no lo harían. Nadie ingiere drogas sabiendo que te están dañando sin que exista previamente un pensamiento engañoso, de autocomplacencia, hacia el mismo acto.
Como la adicción daña cuerpo y mente, la persona va perdiendo otros valores profundos relacionados con su integridad moral. Como consecuencia de este deterioro que se provoca a sí misma, el familiar adicto siente rabia, una rabia que repercute en su entorno. Y es que, damos lo que nos damos: si nos machacamos, no nos tenemos cariño y sólo hacemos por destruirnos, esta actitud se reflejará en nuestras acciones familiares y sociales.
El desconocimiento de la enfermedadEl autoengaño y la mentira van de la mano del consumo; si no fuera así, no lo harían. Nadie ingiere drogas sabiendo que te están dañando
– ¿Cómo viven las familias la realidad de tener entre sus integrantes a una persona adicta?
– La enfermedad de la adicción tiene que ver con la locura. Y en pocos casos los familiares son conscientes de lo que implica la verdadera enfermedad de la adicción, ni siquiera la ven como una patología. Tratan la situación de su familiar desde la rabia, desde la resignación, desde la incomprensión. ¡Porque quien no es adicto no entiende la locura!
Un acto de locura es un acto de locura, no se puede comprender. Así que los familiares tendemos a ignorar la persona adicta, cuando no a castigarla. No sabemos, desde nuestra ignorancia de lo que implica esta patología, cómo encontrar una salida y acompañarle con lo que necesita, cómo encontrar una terapia o centro de desintoxicación. Esto genera un caos entre los familiares del adicto, porque la confusión es tan grande que se hace de todos menos ayudar.
La adicción daña a toda la familia
– ¿Quiénes suelen sufrir más esta realidad: hijos, padres, madres, hermanos…?
– La coadicción no tiene miembros que sufran más o menos. Quien es hijo lo sufre como hijo, quien es padre como padre y la pareja como pareja. No hay niveles de sufrimiento. Evidentemente, en un sistema familiar abierto, extenso, con más recursos económicos y emocionales puede que los daños se amortigüen. Lo contrario sucede en un sistema familiar pequeño y bajos recursos, de pareja e hijos, donde la economía familiar se ve afectada sensiblemente por el consumo. Aquí la pareja sufre más. Pero en principio esta enfermedad la sobrellevan con mucho dolor e impotencia todos los familiares por igual.
– ¿Qué escenarios conflictivos se presentan en la vida familiar cuando hay una persona adicta?
– Los escenarios pueden ser tantos como personas hay. La tendencia en una adicción potente como la cocaína o la heroína, destructivas neuronalmente, o como el alcohol, puede ir desde robar para consumir a tener agresiones con los familiares.
La incoherencia a la que nos conduce el consumo de drogas provoca situaciones de portazos, gritos, peleas, violencia constante en el entorno familiar del adicto. La comunicación verbal y física se resiente completamente entre los miembros y la persona enferma.
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La naturaleza de los actos depende del grado de inconsciencia del propio enfermo, de la gravedad de su enfermedad, y de la sustancia en sí. Por ejemplo, dentro del alcoholismo, está el de tipo sumiso, el agresivo, el depresivo… son rasgos que diferencian las distintas sustancias, pero incluso una misma sustancia tóxica puede provocar actitudes diferentes según cada persona.
Desde violencia de género a conductas delictivas, todo entra en un estado de locura como los que provocan las adicciones. En la familia se produce un desequilibrio total sólo por la presencia de una persona enferma: la madre quiere protegerle, el padre no le entiende, el hermano quiere castigarle porque le ha robado, los hijos sufren su violencia verbal, su pareja la violencia física y las mentiras constantes… El desequilibrio económico, emocional, y de relaciones es global en la familia cuando convive con una persona adicta.
¿Qué deben hacer los familiares?La incoherencia a la que nos conduce el consumo de drogas provoca situaciones de portazos, gritos, peleas, violencia constante en el entorno familiar.
– ¿Qué deben hacer los familiares del adicto?
– Cuando tenemos a una persona que consume drogas o que tiene un hábito destructivo como la ludopatía, lo primero que debemos hacer es informarnos. Sólo así podremos proponer y poner en práctica mecanismos que le ayuden al enfermo a iniciar su recuperación.
Tenemos que ser firmes siempre, desde el cariño, pero firmes: no debemos dejarnos llevar por las mentiras de la persona que está enferma, debemos informarnos con profesionales que nos den herramientas para tratar con las distintas situaciones, e información para acudir a un centro de desintoxicación.

Ayudar a tu familiar a salir de la adicción no es tarea fácil.
Te brindamos pautas y consejos para afrontar esta situación.
Este es el principal objetivo de Adictalia. Muchas veces, al no entender a nuestro hijo, hija o pareja le damos lo contrario de lo que necesita. Para empezar, la persona que sufre adicción no quiere estar solo, quiere disponer de techo y dinero. Si se lo facilitamos, y encima carecemos de firmeza para imponerle que acuda a una recuperación, estamos colaborando con la enfermedad.
El la persona que sufre adicción, en muchos casos, tiene que perderlo todo, verse con la maleta en la puerta, porque es la mejor forma de ayudarle. Y deben ser profesionales los que acompañen en este movimiento tan complejo y difícil. La información y el asesoramiento es fundamental para que la familia pueda ayudar a su ser querido.
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Equipo Adictalia
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