TRATAMIENTO DE ADICCIONES
¿Dejar los porros de golpe o poco a poco?
La mejor estrategia para dejar el cannabis cuando sientes dependencia.
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Juan hoy se levantó con una decisión en su cabeza: dejar el cannabis. Pero no sabe cómo será mejor: si dejar de fumar porros de golpe o poco a poco. Este joven consume marihuana a diario desde hace más de dos años. Y desde hace un tiempo viene notando que están apareciendo los primeros síntomas derivados del consumo prolongado, como el síndrome amotivacional. Antes disfrutaba jugando a fútbol los domingos, yendo al cine y juntándose con sus amigos de la universidad. Pero ahora siente que no es lo mismo. Está desinteresado, cuando hace dos años era el primero que confirmaba para quedar a cenar.
Desde hace unas semanas comenzó a merodear por su cabeza la idea de cortar el consumo de cannabis. Pero desconoce cuál es la mejor forma de lograrlo. “¿Será más efectivo dejar los porros de golpe o poco a poco?”, “¿Cómo hago para controlar las ganas de consumir si lo quiero dejar?”.
En general, los tratamientos de adicciones a sustancias exigen la interrupción inmediata y abrupta del consumo. ¿Es lo mismo en el caso del cannabis? ¿Qué pasa si nos proponemos hacerlo de forma paulatina?
Adictalia entrevistó al psicólogo especializado en adicciones Luís Miguel Real para arrojar luz a todas esas preguntas que inquietan a aquellas personas que se plantean abandonar el cannabis y no saben cuál es la mejor opción.
Dejarlo de golpe, lo más recomendable¿Por qué es más recomendable dejar la marihuana de golpe si queremos superar una adicción?
Imagina que estás intentando dejar de tomar café. Si reduces la cantidad gradualmente, cada sorbo que tomas te recuerda cuánto te gusta y cuánto lo echas de menos. Lo mismo sucede con la marihuana en el contexto de una adicción.
Dejar la marihuana de golpe (conocido como el enfoque de «abstinencia total«) suele ser lo más recomendado porque corta de raíz los estímulos que perpetúan el deseo y la dependencia. Cada vez que una persona consume marihuana, se refuerza el circuito de recompensa en el cerebro, lo que puede hacer que el deseo de seguir consumiendo sea más fuerte. Por lo tanto, seguir consumiendo, incluso en cantidades menores, puede actuar como un recordatorio constante que alimenta la adicción.
Desde un punto de vista psicológico y fisiológico, cuando se deja de consumir cannabis de golpe, el cuerpo comienza a ajustarse a su ausencia. Este proceso puede acompañarse de síntomas de abstinencia, como irritabilidad, problemas de sueño, ansiedad, sudores, etc. Aunque estos síntomas pueden ser incómodos (dependiendo de la genética de la persona y sus niveles de consumo de THC), son temporales y gestionables con el apoyo adecuado.
De hecho, estudios sugieren que las tasas de éxito en el largo plazo pueden ser más altas para aquellos que adoptan un enfoque de abstinencia total en comparación con los que intentan reducir gradualmente su consumo. En términos prácticos, es como arrancar una tirita: puede doler más al principio, pero la recuperación comienza de inmediato, sin prolongar el proceso.

En todo caso, ¿cómo reacciona el cuerpo al dejar de consumir marihuana de golpe?
El cuerpo y la mente, acostumbrados a la presencia constante de THC (el componente psicoactivo principal del cannabis), deben adaptarse a su ausencia. Esta adaptación puede manifestarse de varias maneras, reflejando un proceso que, aunque incómodo, es un paso esencial hacia la recuperación.
Reacciones Físicas
- Problemas de sueño: La más común es la dificultad para dormir o mantener el sueño. Muchas personas usan marihuana como una ayuda para dormir, por lo que al dejarla, el cuerpo necesita reajustar su ciclo natural de sueño-vigilia.
- Cambios en el apetito: Otro síntoma frecuente es la alteración del apetito, que puede manifestarse como falta de interés en la comida o, en algunos casos, un aumento del apetito. Algunas personas afirman que pierden peso después de dejar de fumar porros, tienen la sensación de que “se les cierra el estómago” en comparación con el apetito que sentían después de fumar.
- Dolores físicos y malestar general: Algunas personas experimentan dolores de cabeza, náuseas o vómitos y una sensación general de malestar, incluso sudores, similar a lo que se siente cuando se está enfermo de gripe.
Reacciones Psicológicas
- Irritabilidad y cambios de humor: Sin el efecto calmante del cannabis, es común sentirse más irritable o tener cambios de humor más abruptos.
- Ansiedad y depresión: La marihuana a menudo se utiliza como un mecanismo de autotratamiento para la ansiedad o la depresión. Al dejarla, los síntomas subyacentes que estaban siendo reprimidos pueden resurgir con mayor intensidad. Muchas personas se sienten mal varios meses después de dejar la marihuana, creyendo que esto es por el síndrome de abstinencia, pero en realidad son los problemas psicológicos que ya sufrían antes de desarrollar la adicción por el cannabis.
- Cravings o fuertes deseos de consumo: Como en cualquier adicción, el cuerpo puede experimentar intensos deseos de consumir marihuana, especialmente en situaciones donde solía ser parte de la rutina diaria.
- Dificultades de concentración y memoria: A corto plazo, puede haber una niebla mental, donde concentrarse y recordar información se vuelve más difícil. Sin embargo, estas capacidades tienden a mejorar con el tiempo después de dejar el cannabis.
Es importante recordar que estos síntomas son temporales. A medida que el cuerpo se ajusta a funcionar sin THC, muchos de estos síntomas comienzan a disminuir. La duración y severidad de los síntomas varían de persona a persona, pero la mayoría comienza a sentirse mejor después de unas pocas semanas.
Si escogemos intentar dejar la marihuana de forma paulatina, ¿cómo puede reaccionar nuestro organismo a nivel físico y psicológico?
Al intentar dejar la marihuana “poco a poco”, es probable que la persona sufra lo peor de cada parte. Por un lado, seguirá activando el síndrome de abstinencia del THC, de manera casi continua, pero sin terminar nunca de superarlo o eliminarlo del todo.
Cada vez que la persona sienta algunos síntomas de abstinencia (por pasar más horas de las acostumbradas sin fumar) negociará consigo misma y se dará permiso para fumar algún porro para aliviar ese malestar.
Lo que ocurrirá entonces es que los efectos del THC y del “colocón” alterarán la capacidad de raciocinio y toma de decisiones de la persona. Antes de fumarse el primer porro del día, tenía muy buenas intenciones y tal vez se prometió a sí misma que “solo me fumaré 1 o 2”. Pero cuando ya está bajo los efectos del THC, a la persona ya no le parece tan mala idea seguir fumando uno detrás de otro.
Lo que suele ocurrir aquí es que la persona entra en el ciclo de recaída y culpa. Se promete a sí misma que solo fumará “un poquito”, consumirá, perderá el control y se sentirá culpable por no haber conseguido ser constante con su objetivo. Muchas personas se sienten fracasadas y desarrollan la creencia de que tienen “poca fuerza de voluntad”, por lo que se acaban rindiendo después de poco tiempo y vuelven a los niveles de consumo del principio.
La estrategia de dejar de fumar poco a poco puede funcionar muy bien en algunos casos de tabaquismo, porque los efectos psicoactivos de la nicotina son muchísimo menos intensos que los de la marihuana o el alcohol por ejemplo (el tabaco provoca un ligero efecto estimulante, pero no “coloca” o “emborracha” ni altera tanto la capacidad de toma de decisiones de la persona). Pero con la marihuana, pocas veces funciona (especialmente en los casos en que la persona tenía un consumo muy alto).
Para que la persona pudiera ir reduciendo su consumo poco a poco, necesitaría de una fuerte supervisión para apoyarle a medida que la motivación vaya bajando a lo largo de los días o semanas. Es muy difícil sostener el síndrome de abstinencia durante mucho tiempo sin recaer, y si la persona intenta dejar los porros poco a poco, entra y sale del síndrome de abstinencia a diario.
Sin embargo, si la persona marca una fecha a partir de la cuál no fumará más, hay muchas más probabilidades de éxito, porque ya no hay ambigüedad, no hay oportunidades para negociar consigo misma (“si me fumo uno más tampoco tampoco pasará nada…”), porque la persona se ha marcado un objetivo claro: no fumar nada.
Además, activará el síndrome de abstinencia y podrá superarlo completamente y de manera definitiva pasados unos días o pocas semanas como mucho (dependiendo de su genética y sus niveles de consumo anteriores).
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¿Qué riesgos existen cuando se deja de consumir marihuana de golpe?
Por suerte, el síndrome de abstinencia de la marihuana no es ni de lejos tan intenso como podría ser el de casos extremos de alcoholismo o adicción a la cocaína, por ejemplo.
Lo peor que puede pasar si una persona deja los porros de golpe es que pases algunos días incómodos, con ansiedad, insomnio o sudores. Pero esos síntomas son temporales, y si la persona cuenta con una buena red de apoyo (familia, pareja, amigos no-consumidores, psicólogo de adicciones…) será capaz de superarlo sin recaídas e empezar a aprender nuevas estrategias para lidiar con sus preocupaciones y dificultades del día a día sin fumar.
¿Estos riesgos se dan en todos los casos de adicción? ¿Afectan más algunos perfiles?
Hay un componente orgánico, genético y metabólico que no se puede ignorar. Hay personas que ante varios consumos no desarrollan patrones de adicción, y personas que con muy pocos consumos sí que lo hacen. También hay personas que han dejado de fumar de un día para otro sin apenas sentir síndrome de abstinencia, y otras personas que incluso aunque tuvieran consumos “bajos” experimentan síntomas de abstinencia más intensos.
Suelo explicar a muchos de mis pacientes de terapia que estos factores también son una cuestión de “suerte”, y que hay personas que lo dejan apenas sin molestias, y otras con más. Pero se puede.
Consejos para hacerlo paulatinamenteSi la persona decidiera dejar de forma paulatina la marihuana, ¿qué consejo le darías?
Le aconsejaría que se lo dijese a alguien a su alrededor. A su familia, a su pareja, compañeros de piso, amigos… Involucrar a personas del entorno es clave para superar cualquier problema de adicción.
También le aconsejaría que no se marcase un objetivo abstracto y de bajo compromiso como “intentaré ir fumando menos, a ver si lo consigo…”, y que se marque una fecha para dejar de fumar completamente. Es decir, que se pregunte cuánto tiempo va a durar esa reducción paulatina. ¿Dos semanas? ¿Un mes? ¿Seis meses?. Si la persona no se marca un objetivo claro, lo irá posponiendo indefinidamente. Es lo que pasa en la mayoría de los casos.
Por eso es tan importante marcar una fecha máxima, decirla en voz alta, marcar en el calendario, comunicársela a alguien cercano (familiar, pareja, amigos, psicólogo) para que nos sirva como recordatorio y como “compromiso” a nivel social. Eso mejorará las probabilidades de éxito.

La adicción al cannabis se puede superar.
Si necesitas ayuda para hacerlo, cuentas con nosotros.
En este caso, ¿sufriría síndrome de abstinencia?
Probablemente, pero si cuenta con apoyo de su entorno, le será menos difícil tolerar los síntomas de abstinencia sin recaer (hasta que desaparezcan de manera natural).
¿Qué diferencia hay entre la abstinencia de dejarla poco a poco y de dejarla de golpe?
Los síntomas de abstinencia suelen ser más intensos cuando se deja el consumo de golpe. Pero también dura menos (unos días o pocas semanas como mucho y dependiendo de la persona).
Pero si se dejan los porros poco a poco, la persona está “activando” el síndrome de abstinencia casi a diario, y no termina de superarlo porque termina reiniciando el proceso cada vez que vuelve a fumar.
Por eso, aunque los síntomas sean menos intensos que al dejarlo de golpe, la persona termina alargando el consumo y las molestias durante varias semanas, meses o incluso años… lo cual no solo mantiene a la persona en una tensión casi constante, sino que va aplastando su confianza en poder superar la adicción.
Recuperación exitosa, ¿de qué depende?¿La forma en la que se deja de consumir marihuana influye en la consistencia de nuestra recuperación y en la posibilidad de recaer?
Sin duda. Muchas personas que han intentado dejar los porros poco a poco han normalizado el “darse permiso” para fumar a menudo. Por lo que suelen tener muchas más recaídas en general que las personas que lo dejaron de golpe y porrazo al tomar la decisión.
Las personas que dejan la marihuana de forma paulatina también van reforzando la creencia de que “no pueden vivir sin porros”, y que por eso no pueden dejarla completamente. Esta creencia a menudo sabotea el proceso para dejar la droga, porque la persona se está conformando con prometerse que irá reduciendo el consumo, pero en la mayoría de los casos terminan alargando el consumo pocos avances. Terminan normalizando el tener recaídas constantes, porque se dicen a sí mismos que la abstinencia absoluta es inalcanzable, les da miedo o no se sienten capaces.
También suele haber un problema de perfeccionismo y parálisis por análisis, es que la persona pospone la decisión de abandonar el consumo porque espera al “momento perfecto” en que no sienta ganas de fumar y le sea facilísimo dejarlo (sin darse cuenta de que al empeñarse en intentar dejarlo poco a poco en realidad se está complicando aún más el proceso de recuperación).
Pero la recuperación completa de cualquier adicción pasará por aceptar que las adicciones son complejas y que es normal y natural sentir algo de malestar al principio mientras se van adaptando.
Consumo de otras drogas en paralelo¿Cómo puede influir en la forma de dejar el cannabis si la persona consume otras drogas en paralelo?
Las drogas más consumidas a la vez que la marihuana son el tabaco y el alcohol, y los escenarios de interacción son varios.
En el caso de que la persona consuma cannabis y cigarrillos a la vez (o que los porros que se fuman tengan grandes cantidades de tabaco mezclado con la marihuana o el hachís), es muy posible que se le junte el síndrome de abstinencia del THC con el síndrome de abstinencia de la nicotina, lo cual puede dificultar el proceso.
En algunas ocasiones, la persona abandonará ambas sustancias a la vez. En otras, dejará primero los porros (alteran su capacidad de raciocinio y toma de decisiones mucho más que el tabaco) y seguirá fumando tabaco durante un tiempo antes de intentar dejarlo también. En otros casos, es probable que el consumo de tabaco le recuerde demasiado a los porros y le provoque recaídas. Hay muchos factores a tener en cuenta, en especial los patrones de consumo de la persona con ambas sustancias.
En el caso del alcohol, es importante recordar a la persona que, si quiere evitar las recaídas en la marihuana, debe limitar también (o evitar completamente) el consumo de alcohol. Porque el alcohol le desinhibirá y, dependiendo del contexto, sentirá más deseos de volver a fumar porros.
Qué hacer ante las reacciones negativas del cuerpoAnte los distintos riesgos de dejar la marihuana de golpe y hacerlo solo, sin ayuda médica, ¿qué debemos hacer si sufrimos algún tipo de problema físico o psíquico?
Lo mejor siempre será consultar el caso con un profesional con formación y experiencia en el tratamiento de adicciones. Evaluará el caso y dará las pautas más adecuadas según la situación. Creo que siempre debemos insistir en que la persona busque ayuda profesional, sean cuales sean las circunstancias.
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14 comentarios
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Alfredo 22 Jun • 23:41
Hola la taquicardia y hormigueo en los brazos pueden ser síntomas de abstinencia??
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juanita perez 24 Abr • 15:12
hola tengo un hijo de 18 años que consume marihuana en forma cada vez mas frecuente desde hace un año y medio, y he luchado para que lo deje de hacer, pero ya es mayor y no se como ayudarlo. gracias
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Hola apenas hace dos días me enteré q mi hijo fuma marihuana el me conto q si lo hacía el dice q el la puede dejar pero no sé cómo ayudarlo