TRATAMIENTO DE ADICCIONES

Cómo dejar la marihuana o los porros

17 dudas sobre la adicción a los porros y su tratamiento terapéutico

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Como dejar la marihuana

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Psicólogo especialista en adicciones en/de Valencia | Web

Que los porros de cannabis generan adicción se presta cada vez menos a debate entre la comunidad científica y terapéutica. Un gran número de personas en España y en todo el mundo acuden a tratamiento buscando la respuesta a una pregunta que se ha convertido en un infierno: “cómo dejar la marihuana”, o cómo ayudar a mi familiar a hacerlo.

Adictalia acudió al psicólogo experto en adicciones Luis Miguel Real para responder a una batería de 17 cuestiones que detectamos como consultas frecuentes en nuestros foros sobre cómo superar la dependencia y adicción a los porros

Síntomas y signos de adicción

Adicción a la marihuana o a los porros: cómo detectarla

– ¿Cuáles son algunos de los signos y síntomas de la adicción a la marihuana que las personas deben tener en cuenta para identificar el problema?

– Identificar una adicción a la marihuana no siempre es como encontrar una aguja en un pajar; a veces, las señales son más evidentes de lo que pensamos, solo hay que saber observar. 

Imagínate que tienes un amigo que empezó a fumar marihuana ocasionalmente. Al principio, todo parece normal, como quien disfruta de un café de vez en cuando. Pero con el tiempo, empiezas a notar cambios: la frecuencia con la que fuma y su comportamiento general, entre otros. 

Aquí algunos de los signos y síntomas a los que hay que prestar atención para detectar un consumo adictivo de cannabis:

  • Consumo frecuente y en aumento: Lo que empezó como una actividad de fin de semana se convierte en una necesidad diaria. Si tu amigo insiste en que necesita fumar para relajarse, concentrarse o incluso dormir, ahí hay una bandera roja ondeando.
  • Cambios en el comportamiento: Este amigo que solía ser puntual y de confianza ahora llega tarde a todas partes o directamente no se presenta. Si le preguntas, probablemente tenga excusas que giran alrededor de la marihuana de alguna manera (o directamente huele a porro).
  • Desinterés y pérdida de motivación: Las cosas que antes le apasionaban ahora pasan a un segundo plano. Si antes corría maratones o coleccionaba vinilos, pero ahora prefiere pasar su tiempo libre fumando, es un cambio de señal.
  • Problemas de memoria y concentración: La marihuana afecta la cognición. Si este amigo empieza a olvidarse de las cosas más a menudo o no puede concentrarse en conversaciones o tareas, puede ser por el uso frecuente.
  • Aislamiento social: Prefiere quedarse en casa para fumar en lugar de salir con amigos o familia. Si antes era el alma de la fiesta y ahora es un ermitaño, algo está pasando.
  • Síntomas físicos de abstinencia: Irritabilidad, problemas para dormir, cambios de apetito, y ansiedad cuando no consume marihuana son señales claras de dependencia.
Factores de desarrollo de la adicción

– ¿Cuáles son los factores que pueden llevar a alguien a desarrollar una adicción a la marihuana?

– Por qué alguien puede desarrollar una adicción a la marihuana requiere que nos adentremos en la complejidad de la vida cotidiana y los desafíos que enfrentamos. No es un camino único ni lineal; es más bien un entramado de circunstancias, decisiones y vulnerabilidades. Vamos a desglosarlo con un tono serio, apoyándonos en ejemplos del día a día para comprender mejor estos factores:

1. Factores biológicos y predisposición genética:

Imagina dos hermanos criados en el mismo hogar, bajo las mismas condiciones. Uno de ellos desarrolla una adicción a la marihuana, mientras que el otro no muestra interés alguno. Esto puede deberse a diferencias en su biología o genética, que hacen que uno sea más susceptible que el otro (aunque ambos hayan experimentado con el consumo por pura curiosidad, como la mayoría de los adolescentes.

2. Presión social y entorno:

Piensa en un joven que comienza la universidad, lejos de casa, buscando encajar en un nuevo entorno. La presión de grupo para consumir marihuana puede ser intensa, especialmente si se percibe como una manera de formar lazos o ser aceptado.

3. Estrés y mecanismos de afrontamiento:

Considera a alguien con un trabajo de alta presión, donde las demandas son constantes y el estrés, un compañero diario. La marihuana puede empezar siendo un método para relajarse después de un largo día, pero con el tiempo, se convierte en la única forma de relajarse. Las personas que sufren de ansiedad o depresión tienen más probabilidades de engancharse a los porros, sobre todo si no cuentan con otras herramientas para lidiar con su malestar (ahí termina el “consumo recreativo” y se convierte en un intento de automedicación).

4. Problemas de salud mental:

Imagina a una persona que lucha contra la ansiedad o la depresión sin un diagnóstico o tratamiento adecuado. La marihuana puede parecer una solución temporal a sus problemas, ofreciendo un alivio momentáneo que eventualmente puede llevar a una dependencia.

5. Curiosidad y experimentación:

A veces, la puerta de entrada a la adicción comienza con la simple curiosidad. «¿Qué se siente al estar bajo el efecto de la marihuana?», se pregunta alguien. Esta curiosidad, especialmente en adolescentes y jóvenes adultos, puede conducir a un uso más frecuente y, potencialmente, a la adicción.

6. Experiencias traumáticas:

Las personas que han vivido traumas, ya sean recientes o de la infancia, pueden recurrir a la marihuana como una forma de automedicación, intentando escapar de la realidad y amortiguar el dolor emocional.

Niveles de adicción

– ¿Existen diferentes niveles de adicción a la marihuana? 

– Sí, existen diferentes niveles de adicción a la marihuana, y diferenciarlos es como distinguir entre alguien que bebe una cerveza en una cena ocasional y alguien que no puede empezar su día sin alcohol.

En los niveles más leves, una persona podría fumar marihuana principalmente en contextos sociales, sin que aparentemente interfiera en su vida cotidiana o responsabilidades. Aquí, el consumo es ocasional, sin síntomas de abstinencia evidentes si se deja de consumir. Imagina a alguien que fuma un porro en una fiesta el fin de semana y luego sigue con su vida normalmente.

A medida que la adicción se intensifica, el consumo se vuelve más frecuente y necesario para el individuo. Podríamos hablar de alguien que necesita fumar diariamente para sentirse normal, experimenta ansiedad o irritabilidad si no lo hace, y cuya vida social, laboral o académica comienza a verse afectada. Este es un nivel más grave, donde la dependencia es clara y el deseo de consumir empieza a priorizarse sobre otras actividades e intereses.

Reconocer estos niveles ayuda a identificar cuándo es momento de buscar ayuda. La clave está en observar cómo el consumo afecta la vida de la persona: cuanto más invasivo sea el hábito, más profundo es el nivel de adicción.

Estrategias para dejar la marihuana

Estrategias para dejar la marihuana

– ¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan las personas que intentan dejar de consumir marihuana?

– Dejar de consumir marihuana puede ser como intentar escalar una montaña sin el equipo adecuado; hay varias barreras que pueden hacer el viaje particularmente desafiante.

  1. Primero, la dependencia física y psicológica es una barrera significativa. El cuerpo se acostumbra a la sustancia, y la mente la ansía como un mecanismo de afrontamiento. Imagina que has usado una muleta para caminar durante mucho tiempo; aunque ya no la necesites, te sientes inseguro al intentar caminar sin ella. De manera similar, las personas pueden sentirse incapaces de enfrentar el estrés o la ansiedad sin la marihuana.
  2. Luego está el entorno social. Si tus amigos y seres queridos consumen, alejarte de la marihuana puede sentirse como distanciarte de tu círculo social. Es como intentar mantener una dieta saludable mientras todos a tu alrededor comen pizza y helado constantemente; la tentación y la presión social son enormes.
  3. Por último, la falta de recursos de apoyo adecuados también es una gran barrera. No todo el mundo tiene acceso a terapia o programas de tratamiento que ofrezcan estrategias efectivas para dejar de fumar. Es como querer aprender un idioma nuevo sin tener a nadie que te guíe o materiales con los cuales practicar; sabes que quieres alcanzar tu meta, pero no tienes claro cómo hacerlo.

Estas barreras no son insuperables, pero reconocerlas es el primer paso para elaborar un plan efectivo para superarlas.

– ¿Cuáles son algunas estrategias efectivas para reducir o detener el consumo de marihuana?

– Para afrontar la tarea de reducir o dejar el consumo de cannabis, la clave está en acciones concretas y decisivas. Aquí van algunos consejos prácticos para dejar la marihuana:

1. Elimina los contactos de proveedores:

Borra de tu teléfono todos los números de los dealers o cualquier persona que te facilite el acceso a la marihuana. Es como eliminar las tentaciones de tu camino; si no es fácil acceder, es menos probable que caigas en la tentación.

2. Deshazte de la parafernalia “porreta”:

Tira o regala todo lo que te relacione con el consumo: pipas, bongs, papel de liar, ceniceros, etc. Al eliminar estos objetos de tu entorno, también estás limpiando tu espacio de recordatorios constantes de fumar.

3. Distánciate de ciertos círculos sociales:

Aléjate de amigos o grupos cuya actividad principal sea fumar marihuana. Busca gente que comparta tus mismos intereses y motivaciones hacia un estilo de vida más saludable. Recuerda, es importante rodearte de personas que te apoyen en tu decisión de cambiar.

4. Incorpora el ejercicio a tu rutina:

Haz deporte con regularidad. Las endorfinas liberadas durante la actividad física mejoran tu humor y autoestima, reduciendo la necesidad de buscar consuelo en sustancias. Encuentra una actividad que disfrutes, ya sea correr, nadar, ciclismo o incluso caminatas largas, para mantener tu mente ocupada y tu cuerpo en movimiento.

5. Establece una nueva rutina:

Crea un horario diario que te mantenga ocupado, especialmente durante aquellos momentos en los que solías fumar. Puede ser después del trabajo o la escuela, por ejemplo. Llena esos espacios con actividades productivas o relajantes que no estén asociadas con el consumo de marihuana.

6. Busca apoyo profesional:

No subestimes el valor de la terapia o grupos de apoyo. Hablar con un profesional puede proporcionarte herramientas y estrategias para manejar la ansiedad, el estrés o cualquier otro problema subyacente que te lleve a fumar.

¿Se la puede dejar de a poco?

– ¿Es posible superar una adicción a la marihuana reduciendo poco a poco el consumo? 

– Dejar la marihuana en un cuadro de adicción reduciendo gradualmente el consumo es un enfoque que, a primera vista, podría parecer razonable. Sin embargo, en la práctica, este método presenta desafíos significativos que a menudo lo hacen inviable. La razón principal es que el acto de fumar marihuana, incluso en cantidades pequeñas, activa la respuesta de recompensa del cerebro, creando un ciclo de antojo y consumo que es difícil de romper.

Cuando consumes marihuana, aunque sea un solo porro, alteras tu estado de conciencia, lo que limita tu capacidad para tomar decisiones racionales.

Este estado alterado aumenta las probabilidades de que decidas consumir más, ya que el cerebro sigue buscando la sensación de placer asociada con la droga. Además, mantener el hábito, incluso en dosis reducidas, perpetúa la creencia de que necesitas fumar para funcionar o sentirte bien, lo cual es un pilar central de la dependencia.

Mantener el hábito, incluso en dosis reducidas, perpetúa la creencia de que necesitas fumar para funcionar o sentirte bien, lo cual es un pilar central de la dependencia.

Por otro lado, intentar negociar con tu «mente adicta» manteniendo el consumo, aunque sea mínimo, es como tratar de apagar un fuego echándole gasolina poco a poco. La mente adicta está llena de excusas y justificaciones para seguir fumando, y al darle cualquier margen, se hace más difícil resistir la tentación.

La claridad y simplicidad de un objetivo como «no fumar bajo ninguna circunstancia» elimina la ambigüedad y facilita mantenerse firme frente a las tentaciones. Este enfoque de «todo o nada» ayuda a cortar de raíz el ciclo de dependencia y refuerza el compromiso con un estilo de vida libre de sustancias.

En resumen, aunque la idea de reducir poco a poco pueda parecer atractiva, la mejor estrategia para superar una adicción a la marihuana es dejarla completamente. Eliminar por completo el consumo permite enfrentar y desmontar las creencias y hábitos que sostienen la adicción, ofreciendo un camino más claro y efectivo hacia la recuperación.

La motivación: una herramienta fundamental

La motivación para dejar de consumir cannabis

– ¿Qué papel juega la motivación en el proceso de dejar la marihuana y qué herramientas existen para motivar a alguien que precisamente carece de ella?

– La motivación es el motor que impulsa el proceso de dejar la marihuana. Sin ella, iniciar y mantener el compromiso con la decisión de dejar de fumar puede ser extremadamente difícil. Es como querer arrancar un coche sin gasolina: por más que gires la llave, no vas a avanzar. Sin embargo, para alguien que carece de motivación, encontrar el impulso inicial necesario puede parecer un desafío insuperable.

Para motivar a alguien que carece de ella es crucial emplear herramientas que puedan encender esa chispa inicial y mantenerla ardiendo a lo largo del tiempo. Aquí algunas estrategias motivacionales efectivas:

Establecer metas pequeñas y alcanzables:

Es más fácil motivarse para alcanzar objetivos a corto plazo que parezcan manejables. Por ejemplo, en lugar de plantearse «dejaré la marihuana para siempre», podría ser «esta semana, reduciré mi consumo en un porro».

Buscar apoyo externo:

Tener a alguien con quien compartir tus logros y desafíos puede ser muy motivador. Grupos de apoyo, amigos, familiares o incluso un coach de salud pueden ofrecer ese respaldo emocional necesario.

Visualizar los beneficios:

Crear una lista de todos los aspectos positivos que se derivarán de dejar la marihuana puede ser un poderoso motivador. Mejoras en la salud, ahorro de dinero, relaciones más saludables y mayor claridad mental son solo algunos ejemplos.

Celebrar los logros:

Establecer un sistema de recompensas por alcanzar ciertas metas puede aumentar la motivación. Por ejemplo, si alguien logra no fumar durante una semana, podría tratarse a sí mismo con algo que disfrute, como una cena en su restaurante favorito.

Identificar y trabajar en las causas subyacentes:

A menudo, la falta de motivación es síntoma de problemas más profundos, como la depresión o baja autoestima. Abordar estas cuestiones con la ayuda de un profesional puede revelar motivaciones intrínsecas para cambiar.

Educación:

Comprender los efectos negativos de la marihuana en la vida personal, laboral y social puede ser un fuerte motivador. Conocer historias de éxito de otras personas que han dejado de fumar también puede inspirar.

La clave está en encontrar qué herramienta resuena más con la persona en cuestión y adaptar estas estrategias a sus circunstancias personales. La motivación puede fluctuar, pero con el apoyo adecuado y un enfoque personalizado, es posible encontrar y mantener el impulso necesario para dejar la marihuana.

El apoyo del entorno

La ayuda del entorno para dejar de fumar porros

– ¿Cómo pueden las amistades y familiares apoyar a alguien que está tratando de dejar la marihuana?

– Cuando alguien cercano intenta dejar la marihuana, el apoyo de amigos y familiares puede ser tan vital como el agua en el desierto. Este respaldo no solo proporciona un oasis de motivación, sino que también puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en el viaje hacia la recuperación.

Un ejemplo claro de cómo ayudar es a través de la comprensión y la empatía. En lugar de juzgar o criticar, es fundamental ofrecer un espacio seguro donde la persona se sienta escuchada y comprendida.

Imagina que tu amigo o familiar está intentando escalar una montaña muy empinada; tu papel es ser el compañero que le pasa agua, le ofrece una palabra de aliento y le recuerda por qué decidió escalarla en primer lugar.

Otra forma efectiva de apoyo es participar en actividades que no estén relacionadas con el consumo de marihuana. Esto podría significar organizar salidas al aire libre, noches de juegos en casa o clases de algún hobby que ambos puedan disfrutar juntos.

El camino hacia el objetivo de dejar la marihuana está lleno de altibajos, y habrá momentos en los que la persona quiera rendirse.

Estas actividades no solo ayudan a llenar el vacío que deja la marihuana, sino que también refuerzan los lazos afectivos y ofrecen alternativas saludables de ocio. Por ejemplo, si antes solían reunirse para fumar, ahora podrían intentar hacer caminatas semanales por la naturaleza, lo que además de fortalecer su relación, ayuda a la persona a reconectar con otros placeres de la vida.

Por último, es crucial ser paciente y mantenerse firme en el apoyo a largo plazo. El camino hacia el objetivo de dejar la marihuana está lleno de altibajos, y habrá momentos en los que la persona quiera rendirse.

En estos momentos, recuérdale sus logros y cómo ha mejorado su vida desde que decidió hacer este cambio. Si en algún momento siente la tentación de volver a fumar, sé el recordatorio de todas las razones por las que decidió dejarlo y cómo su vida ha mejorado desde entonces.

Este refuerzo positivo es como el faro que guía a los barcos a puerto seguro en medio de una tormenta; puede ser la luz que necesitan para seguir adelante (a pesar de las dificultades o el malestar del síndrome de abstinencia).

¿Qué tratamientos existen?

Tratamientos efectivos para dejar la marihuana

– ¿Qué tipo de terapias o tratamientos son útiles para las personas que luchan contra la adicción a la marihuana?

– Para las personas que luchan contra la adicción a la marihuana, las terapias basadas en la evidencia científica ofrecen el mayor potencial de recuperación. Entre estas, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) se destaca por su eficacia y aplicabilidad.

La TCC ayuda a los individuos a identificar y modificar patrones de pensamiento y comportamiento negativos asociados con el uso de la marihuana, enseñándoles estrategias para manejar los deseos y evitar recaídas.

Un aspecto central de la TCC es el trabajo en la autoobservación y la conciencia de las situaciones que desencadenan el consumo de marihuana. Por ejemplo, si una persona tiende a fumar cuando se siente estresada, la TCC puede ayudarle a identificar estos momentos y a desarrollar habilidades de afrontamiento alternativas, como técnicas de relajación o ejercicios de mindfulness (como técnicas complementarias al tratamiento principal), en lugar de recurrir a la droga.

Esta terapia también se enfoca en mejorar la autoeficacia, es decir, la creencia en la capacidad propia de manejar situaciones difíciles sin necesidad de consumir sustancias.

Otra intervención efectiva es la Terapia de Reforzamiento Comunitario y de Incentivos más el entrenamiento de Manejo de Contingencias (CRA + CM), que combina estrategias conductuales para promover estilos de vida saludables con sistemas de recompensas para reforzar la abstinencia.

La Terapia Motivacional es otra herramienta útil: se centra en resolver la ambivalencia del individuo sobre dejar de consumir y fortalecer su motivación interna para el cambio.

Por ejemplo, la persona podría recibir incentivos tangibles, como vales o pequeños premios, por cada test de drogas negativo. Este enfoque no sólo motiva a la persona a mantenerse libre de drogas, sino que también la ayuda a reconstruir su vida con actividades y relaciones positivas.

La Terapia Motivacional es otra herramienta útil, particularmente en las etapas iniciales del tratamiento. Esta terapia se centra en resolver la ambivalencia del individuo sobre dejar de consumir y fortalecer su motivación interna para el cambio. A través de la exploración de los pros y contras del consumo de marihuana, el terapeuta guía a la persona hacia la formulación de sus propios argumentos a favor de la abstinencia.

Estas terapias, ya sean aplicadas por separado o combinadas, ofrecen a las personas que luchan para dejar la marihuana herramientas concretas. Y un camino hacia la recuperación, basado en la comprensión profunda de las raíces de su adicción y en el desarrollo de estrategias efectivas para superarla.

La efectividad de la TCC y otras terapias basadas en la evidencia radica en su capacidad para abordar no solo los síntomas del problema, sino también sus causas subyacentes, facilitando así cambios duraderos en la vida de los individuos.

La adicción al cannabis se puede superar, con la ayuda adecuada.

– ¿Qué consejos le daría a alguien que está considerando dejar la marihuana, pero no está seguro/a de por dónde empezar?

Decidir cortar el consumo de cannabis es el primer paso en un viaje hacia una mayor claridad mental y bienestar físico. Si estás en esta encrucijada, pero no sabes por dónde empezar, aquí tienes algunos consejos prácticos para orientarte en el camino correcto:

  1. Primero, reflexiona sobre tus razones para querer dejar la marihuana. Esto puede parecer obvio, pero tener claros tus motivos fortalecerá tu compromiso a lo largo del proceso. Pregúntate: ¿Cómo afecta el consumo de marihuana a tu vida? ¿Qué esperas ganar al dejarla? Anotar estos pensamientos puede ser un ejercicio poderoso para visualizar los beneficios de tu decisión.
  2. En segundo lugar, no subestimes el valor de un plan bien pensado. Establece metas concretas y realistas, como reducir gradualmente el consumo hasta dejarlo completamente o establecer una fecha específica para dejarlo de una vez. Considera también cómo manejarás los posibles desencadenantes y antojos. Planificar actividades alternativas saludables o tener a mano snacks saludables pueden ser estrategias útiles.
  3. Buscar apoyo es otro pilar fundamental. Habla con amigos o familiares de confianza sobre tu decisión; aquellos que te apoyen en este cambio serán invaluables. También puedes considerar unirse a grupos de apoyo, donde compartir experiencias y estrategias con otros en situaciones similares puede ofrecerte una perspectiva y motivación adicionales.
  4. Busca ayuda profesional si la necesitas. Un terapeuta especializado en adicciones puede ofrecerte herramientas y estrategias personalizadas para lidiar con la adicción a la marihuana. La terapia puede ser particularmente útil para abordar no solo la adicción en sí, sino también cualquier problema subyacente que pueda estar contribuyendo a tu consumo (como los problemas de ansiedad o depresión).
  5. Por último, sé paciente contigo. Dejar la marihuana es un proceso, y como cualquier cambio significativo en la vida, puede venir con sus altibajos. Habrá días buenos y días malos, pero cada paso que des hacia tu objetivo cuenta. Recuerda por qué empezaste este viaje y permítete celebrar cada logro, sin importar cuán pequeño sea.
Cómo gestionar la ansiedad y abstinencia

Gestionar el síndrome de abstinencia al dejar los porros

– ¿Cómo se puede manejar la ansiedad y otros síntomas de abstinencia durante el proceso de dejar la marihuana?

– Para afrontar la ansiedad y los síntomas de abstinencia al dejar la marihuana, es esencial adoptar estrategias específicas y poner en práctica ejemplos concretos que faciliten este proceso. Aquí van algunas sugerencias para manejar los síntomas de abstinencia al cannabis:

  • Empezar un diario personal donde puedas documentar tus pensamientos y emociones diariamente te permitirá rastrear patrones y desencadenantes específicos de tu ansiedad. Imagina que te sientes particularmente ansioso una tarde y decides escribir sobre ello; este simple acto te ayuda a identificar que el estrés del trabajo fue el detonante, ofreciéndote claridad y perspectiva.
  • Al enfrentarte a pensamientos ansiosos, es útil cuestionar su validez como si fueras un detective analizando pistas. Supongamos que un pensamiento recurrente es que dejar la marihuana te hará perder amigos. Al examinar este pensamiento críticamente, podrías darte cuenta de que las amistades basadas en sustancias no son tan sólidas como parecen, y que este cambio podría abrir la puerta a relaciones más saludables y significativas.
  • Compartir tus preocupaciones con alguien de confianza puede ser tan aliviador como quitarse un peso de encima. Imagina tener una conversación sincera con un amigo cercano sobre tus luchas; este intercambio no solo te brinda apoyo emocional, sino que también puede aportar nuevas perspectivas y soluciones a tu situación.
  • Incorporar el ejercicio en tu rutina actúa como un bálsamo natural contra la ansiedad. No necesitas convertirte en un atleta de la noche a la mañana, pero establecer la meta de dar un paseo diario por tu vecindario puede comenzar a mejorar tu estado de ánimo y salud general de manera notable.
  • Finalmente, es importante ser consciente de la influencia de los estimulantes, como la cafeína, en tu nivel de ansiedad. Así que evita la cafeína (o redúcela). Puedes empezar por sustituir gradualmente tu taza de café matutino por opciones descafeinadas o infusiones de hierbas. Este pequeño cambio puede tener un impacto significativo en tu capacidad para manejar la ansiedad y los síntomas de abstinencia.
como dejar de fumar porros
La aceptación social del cannabis es una barrera en la concientización sobre sus peligros.

– ¿Qué aspectos emocionales y psicológicos pueden surgir durante el proceso de recuperación de la adicción a la marihuana y cómo se pueden abordar?

– Durante el proceso de recuperación de la adicción a la marihuana, puede surgir una amplia gama de aspectos emocionales y psicológicos que desafíen tanto a la persona en recuperación como a su red de apoyo.

Estos aspectos incluyen, aunque no se limitan a, ansiedad, depresión, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo, y dificultades para afrontar el estrés. Además, la persona puede experimentar un intenso deseo de consumir marihuana como una forma de lidiar con estos sentimientos, lo que añade una capa de complejidad al proceso de recuperación.

Abordar estos aspectos emocionales y psicológicos requiere un enfoque multifacético.

Primero, es esencial reconocer y validar estos sentimientos. Entender que son una parte normal del proceso de recuperación puede ayudar a reducir su impacto. Por ejemplo, si alguien se siente particularmente ansioso o deprimido, reconocer estos sentimientos como respuestas temporales a los cambios en su vida puede proporcionar un cierto nivel de confort y aceptación.

¿Cuánto tiempo conlleva dejar la marihuana?

– ¿Cuánto tiempo se tarda en dejar la marihuana si sufrimos una adicción a la misma o, en todo caso, en conseguir una abstinencia sólida de esta droga?

– La duración del proceso para superar una adicción a la marihuana y alcanzar una abstinencia sólida varía significativamente de una persona a otra. Esto se debe a una multitud de factores, como la duración y la intensidad del consumo, la presencia de co-ocurrencias de trastornos mentales, el entorno de apoyo del individuo, y su compromiso con la recuperación.

Generalmente, los síntomas físicos de abstinencia pueden comenzar dentro de las primeras 24 horas después del último consumo y pueden durar desde unos pocos días hasta varias semanas. Sin embargo, los aspectos psicológicos y emocionales, como el deseo intenso (craving), la ansiedad, o los cambios en el estado de ánimo, pueden persistir durante meses después de haber dejado de consumir marihuana.

Algunos expertos sugieren que alcanzar una «abstinencia sólida», puede llevar desde varios meses hasta un año o más.

Es importante entender que la recuperación es un proceso continuo y a largo plazo. Algunos expertos sugieren que alcanzar una «abstinencia sólida», donde el individuo se siente seguro en su capacidad para mantenerse alejado de la marihuana sin experimentar un deseo constante o luchas significativas, puede llevar desde varios meses hasta un año o más.

Personalmente, prefiero ayudar a mis pacientes a ajustar sus expectativas, y que no se relajen demasiado hasta que hayan conseguido una abstinencia sin recaídas de al menos un año. Cuando una persona ha llegado hasta ese punto, ha atravesado todo tipo de situaciones diferentes y ha tenido tiempo suficiente para aprender a vivir sin fumar porros (por lo que podemos asumir que sus probabilidades de recaída serán mínimas).

Gestión de recaídas

Nunca volver a consumir porros

– Si somos personas adictas a la marihuana recuperadas, ¿por qué ya nunca podremos volver a fumar un porro?

– Si alguien se ha recuperado de una adicción a la marihuana, la razón por la cual no puede volver a fumar un porro, incluso ocasionalmente, radica en la naturaleza misma de la adicción y cómo el cerebro procesa y recuerda las experiencias relacionadas con el uso de sustancias.

El cerebro de una persona que ha desarrollado adicción ha sido condicionado para asociar el consumo de marihuana con un refuerzo positivo, como la relajación o la evasión de problemas emocionales o psicológicos.

Aunque la persona pueda haber superado la dependencia física y psicológica mediante un proceso de recuperación, esos circuitos neuronales relacionados con la adicción permanecen. Fumar un porro «solo por una vez» puede reactivar esos circuitos y desencadenar el deseo intenso y compulsivo de consumir la droga nuevamente, lo que podría llevar a una recaída en los patrones de consumo adictivo.

Volver a consumir después de un tiempo de abstinencia puede reavivar la creencia errónea de que el individuo es capaz de controlar o manejar su consumo, desafiando la realidad de su experiencia previa con la adicción.

Además, volver a consumir marihuana, incluso en lo que parece ser una situación controlada o de uso social, puede erosionar las barreras psicológicas y las estrategias de afrontamiento que la persona ha construido durante su recuperación. Puede reavivar la creencia errónea de que el individuo es capaz de controlar o manejar su consumo, desafiando la realidad de su experiencia previa con la adicción.

Esencialmente, la abstinencia completa sirve como una línea de defensa contra la posibilidad de recaída. Permite a la persona mantenerse firme en su camino de recuperación, libre de las influencias y riesgos asociados con el consumo de marihuana. El compromiso con la abstinencia refleja una comprensión profunda de la adicción como una condición crónica que requiere una gestión continua. Esto difiere de verla como un problema que se puede resolver completamente o que desaparece con el tiempo.

La recuperación de cualquier adicción implica un compromiso a largo plazo con el cambio de estilo de vida y el bienestar personal. La decisión de abstenerse de fumar marihuana, o de consumir cualquier sustancia adictiva, es un reconocimiento de la importancia de proteger los logros obtenidos en la recuperación y de priorizar la salud y la felicidad a largo plazo sobre el placer temporal.

– ¿Podremos probar alguna otra sustancia al conseguir dejar la marihuana o deberemos ser abstinentes de todas?

– El consumo de otras sustancias, especialmente el alcohol, pondrán a la persona en situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, la situación de recaída más común entre todos mis pacientes de adicciones (tabaco, cannabis, apuestas…) se da cuando beben alcohol.

El alcohol, por su naturaleza psicoactiva y desinhibidora, puede afectar significativamente el juicio, la toma de decisiones y las inhibiciones, poniendo a la persona en una posición de riesgo para recaer en el consumo de cannabis.

Cuando se consume alcohol, incluso en cantidades moderadas, se reduce la capacidad de una persona para resistir tentaciones o impulsos que, en estado de sobriedad, podría manejar de manera más efectiva. Esto se debe a que el alcohol afecta áreas del cerebro responsables del autocontrol y la toma de decisiones. Imagina una situación en la que, después de beber, la idea de «solo un porro» parece menos problemática de lo que la persona sabe racionalmente que es, dada su historia de adicción.

Además, el consumo de alcohol puede desencadenar emociones o recuerdos asociados con el uso de cannabis. Para alguien que ha luchado contra la adicción, estas reminiscencias pueden ser particularmente poderosas y tentadoras. El estado alterado de conciencia inducido por el alcohol podría hacer que revivir esas experiencias a través del cannabis, parezca atractivo como una forma de intensificar los efectos relajantes o eufóricos del alcohol.

Caer en el alcoholismo al intentar dejar los porros

Además, el consumo de alcohol puede ser un sustituto de la marihuana, lo que lleva a un fenómeno conocido como «transferencia de adicción«. Esto ocurre cuando una persona, en un esfuerzo por evitar una sustancia, termina incrementando el uso de otra, potencialmente desarrollando una nueva dependencia.

En este sentido, lo que comienza como un consumo moderado de alcohol puede escalar rápidamente a patrones de bebida problemáticos, especialmente si la persona está utilizando el alcohol como una forma de lidiar con los mismos problemas subyacentes para los que originalmente usaba cannabis.

Por todas estas razones, es prudente que las personas que han superado una adicción al cannabis sean cautelosas con el alcohol. Mantenerse en un estado de sobriedad completa o limitar estrictamente el consumo de alcohol no solo ayuda a evitar la recaída en el cannabis, sino que también apoya el mantenimiento de una vida saludable y equilibrada, libre de sustancias adictivas.

En última instancia, la decisión de abstenerse o limitar el consumo de alcohol es una medida proactiva para proteger los logros obtenidos en la recuperación y fomentar el bienestar a largo plazo.

– Dicen que la adicción es una enfermedad crónica, que siempre debemos estar alerta. ¿Qué opinas de esto?

– La concepción de la adicción como una enfermedad crónica es una perspectiva ampliamente aceptada dentro de la comunidad médica y científica, y hay razones sólidas para verla de esta manera. Al igual que otras enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión, la adicción se caracteriza por episodios de remisión y recaída, y requiere un manejo continuo para mantener el control sobre la condición.

Una de las razones fundamentales por las que la adicción es considerada una enfermedad crónica es debido a los cambios duraderos que ocurren en el cerebro como resultado del uso prolongado de sustancias. Estos cambios afectan profundamente funciones cerebrales críticas, incluyendo el juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control sobre el comportamiento.

Aunque la decisión inicial de consumir una sustancia puede ser voluntaria, la capacidad de una persona para elegir no consumir se ve comprometida severamente con el tiempo, lo que refleja un cambio significativo en el funcionamiento cerebral.

La idea de que la adicción es una enfermedad crónica subraya la necesidad de un enfoque de tratamiento a largo plazo. Este puede incluir medicación, terapia, cambios en el estilo de vida y apoyo continuo.

La idea de que la adicción es una enfermedad crónica subraya la necesidad de un enfoque de tratamiento a largo plazo; es similar al enfoque que se emplea en otras patologías crónicas.

Este enfoque es similar al tratamiento de otras enfermedades crónicas, donde el objetivo es gestionar los síntomas y mejorar la calidad de vida, reconociendo que puede no haber una «cura» en el sentido tradicional.

Estar siempre alerta es una parte crucial del manejo de la adicción, ya que el riesgo de recaída persiste incluso después de períodos prolongados de abstinencia. La vigilancia constante contra las recaídas implica reconocer los desencadenantes personales, mantener un estilo de vida saludable, buscar y ofrecer apoyo, y, en muchos casos, continuar con algún tipo de tratamiento o terapia.

La conciencia de que la adicción es una parte permanente de la vida de una persona puede ser desalentadora, pero también puede fomentar la adopción de estrategias proactivas para vivir bien a pesar de la enfermedad.

– ¿Cuál es tu opinión sobre el tratamiento social que se le está dando al consumo de esta droga?

– Hay mucha gente y empresas con intereses económicos en este tema. Les conviene seguir fomentando la (errónea) idea de que el cannabis es una droga inocua y cuyo consumo no tiene riesgos. Hay multitud de comunidades online alrededor del consumo de cannabis como un estilo de vida.

Promueven mensajes falsos sobre los efectos de la marihuana. Exageran los supuestos efectos positivos o incluso terapéuticos. Ignoran o incluso niegan la evidencia sobre la adicción, la psicosis cannábica, los ataques de pánico, etcétera. 

Hace años que la conciencia de riesgo de la población está bajísima. Hay mucha gente que piensa que fumar cannabis es más seguro que fumar tabaco. O que se consuela con la idea de que, si el cannabis es menos adictivo que el alcohol, eso es prácticamente equivalente a que el cannabis no puede provocar adicción.

En mi opinión, lo que necesitan los y las jóvenes no es necesariamente más prohibición (el cannabis es la droga ilegal más accesible de todas, por lo cual, que su consumo sea ilegal no es ningún obstáculo). Lo que necesitan es más información sobre los verdaderos riesgos de su consumo. Y eso, al menos en España, es todavía una asignatura pendiente (no solo con el cannabis, sino también con el alcohol). Porque si la gente no cuenta con la suficiente información, no puede tomar verdaderas decisiones. Sin información, no hay libertad.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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