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ADICCIONES SIN SUSTANCIA

Adicciones comportamentales

Claves para comprender nuevas y viejas modalidades de dependencias sin sustancias

11 minutos
Publicado el
adicciones comportamentales o conductuales en España

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Ana Isabel Estévez Gutiérrez
Catedrática del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico en/de  | Web

Las adicciones comportamentales se caracterizan por la necesidad apremiante que siente la persona de practicar un hábito concreto, en el cual no intervienen sustancias psicoactivas, aun cuando ello esté perjudicando seriamente diferentes aspectos de su vida: laboral, familiar, social, de salud, económico, entre otros.

El ejemplo más recurrente de este tipo de dependencia es probablemente la ludopatía o adicción a los juegos de azar. Pero en las consultas psicológicas existen muchas otras manifestaciones de este tipo de relación compulsiva, tóxica, con conductas, donde las sustancias o drogas no están presentes. Conductas cuya práctica incontrolable acarrea serias consecuencias, y un profundo sufrimiento, para quien las realiza y, por extensión, para su entorno cercano. Especialistas en salud mental advierten de consumos adictivos en torno al sexo, a las compras, a redes sociales, a los videojuegos, al deporte, incluso al trabajo 

No obstante, todavía se requiere un mayor consenso científico en torno a si muchos de estos cuadros pueden (y deben) ser clasificados como una adicción. Más allá, incluso, de que exista un gran número de personas que acuden a terapia porque se sienten incapaces de controlar sus estímulos sobre aquellos comportamientos que les están destruyendo la vida. Como muchos otros expertos,  Ana Estévez, doctora en Psicología y profesora en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Deusto, también opta por la cautela. 

En diálogo con el CIA de Adictalia, con el VI Congreso de adicciones de Socidrogalcohol como marco, Estévez se refirió al panorama en España de las dos adicciones comportamentales reconocidas por el Manual diagnóstico de la Sociedad estadounidense de Psiquiatría (DSM-V). En concreto, sobre la adicción al juego y a los videojuegos. Y, además, lo hizo atendiendo a las líneas de enfoque de las investigaciones de su equipo: las diferencias que se evidencian en estas dependencias comportamentales en relación con el género, en particular en la etapa adolescente

Indicadores y síntomas de la adicción

Indicadores de adicciones comportamentales

– ¿Qué señales nos ayudan a identificar o diagnosticar una adicción sin sustancia?

Hay que aclarar que actualmente existe mucho debate interno sobre cuál es la mejor manera de catalogar o nominar las adicciones sin sustancia o comportamentales en España. Dicho esto, hoy se reconoce como adicciones comportamentales únicamente dos: el trastorno por juegos de azar y la adicción a los videojuegos. 

Estas son las únicas dependencias que se consideran adicciones comportamentales. Tanto el DSM-V-TR (texto revisado de la última edición del Manual diagnóstico estadístico de enfermedades mentales) como la Organización Mundial de la Salud, en el caso de los videojuegos, tienen criterios específicos para evaluar en qué casos existe una adicción.

En el caso de la adicción a los juegos de azar, por ejemplo, algunas de las señales que puede manifestar la persona afectada por este tipo de dependencia, son: 

  • La aparición de mentiras.
  • La aparición de la necesidad, cada vez mayor, de apostar dinero y dedicarle mucho más tiempo.
  • La interferencia con la vida, es decir, que esa conducta de alguna manera interfiere con su día a día en muchos aspectos.
  • La confianza de la persona jugadora en pensar que hay alguien (madre, padre, hermanos) que va a resolver todos sus problemas.

– ¿Podemos hablar de diferentes grados de adicción comportamental al juego de azar y a los videojuegos, en cuanto a gravedad?

– En cuanto a la gravedad del problema, antes la división de estos trastornos era: existía o no existía trastorno. Ahora, en la versión del DSM-V, estos cuadros se dividen en leve, moderado y grave. Una distinción importante para observar las diferencias que existen, sobre todo, en los perfiles de gente más joven, que no lleva tanto tiempo con pensamientos, creencias e interferencias por la dependencia. 

Ahora bien, el modelo del DSM ha tenido como marco, o se ha basado tradicionalmente, en las adicciones con sustancia, por lo que muchos de esos criterios para definirlas son específicos de ese tipo de dependencias. El cambio que se ha dado en la nueva versión tiene que ver con los ítems de diagnóstico. En las anteriores versiones, por ejemplo, había un criterio relacionado con cometer actos vandálicos o actos relacionados con la justicia, que en esta edición se ha eliminado. Esta supresión es importante, porque está vinculada con el sesgo del género en la evaluación de las adicciones con y sin sustancias. ¿Por qué? Veamos…

Recientemente, hemos elaborado un estudio, gracias a Emakunde (Instituto Vasco de la mujer), donde analizamos algunos de los instrumentos de medida que se emplean para diagnosticar las adicciones comportamentales y la adecuación a hombres y mujeres. Y hemos observado que ciertos criterios que se usan pueden ser diferentes para ambos. El hecho de cometer, por ejemplo, actos ilegales, es un criterio que estaba más asociado a los hombres jugadores y no tanto a las mujeres jugadoras.

– ¿Y cómo se determinan los grados de adicción sin sustancia que sufre una persona?

– Recordad que cuando hablamos de adicciones comportamentales nos referimos, hasta ahora, a juegos de azar y videojuegos. La gravedad se determina por el número de criterios que se cumplan. Cuantos menos criterios, más leve; después se encuentra el grado moderado, y, cuantos más criterios, más grave el estado de adicción. 

– ¿Qué síntomas se asocian a las adicciones sin sustancia?

Algunos de los síntomas de las adicciones comportamentales son:

  • Mentir para obtener dinero. 
  • Intentar recuperar las pérdidas, es decir, el pensamiento de querer recuperar lo perdido. 
  • La interferencia con la vida de la persona, que puede ser familiar, social, etc.
  • Jugar más de lo que se había previsto. 
  • Sentimientos de malestar por haber jugado.
Factores de riesgo y agravantes

Factores de riesgo en adicciones comportamentales

– ¿Cómo de diferentes son los factores de riesgo en adicciones sin sustancia y con sustancia?

– Este es un aspecto muy importante. En principio, se dice que hay muchos factores que son transversales, es decir, que estarían presentes en todas las adicciones. Factores de vulnerabilidad que hacen que las personas tengamos más predisposición para dedicarnos a unas conductas o a otras.

Ahora bien, este discurso entraña sus peligros, porque da la sensación de que si esos factores no se producen, la persona está libre de riesgos de vivir esta problemática. Y creo que cualquier persona en este momento tiene posibilidades de desarrollar problemas personales  a causa de los juegos de azar, pues estamos en un contexto en el que esta actividad supone mucho para la sociedad. Es una parte de ocio importante de nuestros jóvenes adolescentes, sobre todo con la aparición de las apuestas deportivas y de la manera en la que éstas están diseñadas. 

– ¿Por qué da la impresión de que hoy existe más riesgo de desarrollar problemas con el juego que en otras épocas?

– Hay estudios que indican que en épocas sociales en las que se experimenta más incertidumbre es mucho más probable que la gente piense en las consecuencias de sus actos y decisiones a corto plazo. Y, en ese sentido, jugar y apostar para obtener beneficios, sin pensar en las consecuencias a largo plazo, es una probabilidad importante a tener en cuenta en la época actual.

Como dice una publicidad: no hay sueños baratos. Pero nuestros jóvenes adolescentes quieren un modelo rápido de dinero. Entonces, en esta sociedad el consumo y el materialismo son aspectos claves que están dentro de la raigambre de la cultura, y, por tanto, son elementos que afectan a la predisposición a desarrollar adicción al juego.

Toda adicción se puede superar con la ayuda adecuada.

Adicción al juego y nuevas tecnologías

Adicción comportamental al juego: nuevos perfiles

– ¿Cómo ha cambiado el perfil de la persona jugadora en las últimas décadas?

– Estamos viendo a chicas adolescentes, que antes no jugaban tanto, que están empezando a hacerlo. Y que lo hacen, sobre todo, acompañadas de su pareja.

Si observamos el perfil de persona jugadora hace años, mostraban a un hombre de 35 o 45 años, con una profesión liberal, con disponibilidad de dinero. Ese perfil ha cambiado, y cada vez vemos a más gente joven, universitaria, aficionada al deporte, y que apuesta por él, pero no como parte del ocio. 

Esta clasificación está relacionada con el discurso social, en este caso, sobre los juegos. En ocasiones, con estas clasificaciones que hacemos como sociedad, construimos bloques mentales, es decir, agrupamos a las personas implicadas en una conducta, y el resto sentimos tranquilidad, porque nos vemos fuera. 

Pero ahora la situación está más preocupada, seguramente porque ha cambiado el perfil de persona con problemas con el juego. Y de todas formas, importante no es que se clasifique un perfil u otro, porque ambos son susceptibles, vulnerables. En este momento, todas las personas somos vulnerables ante esta influencia enorme de la industria del juego para desarrollar problemáticas.

– ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el aumento y desarrollo de las adicciones comportamentales?

– La adicción a los juegos, el deseo de jugar, la compulsión por jugar o como lo queramos llamar, ha existido siempre. Pero en este momento la tecnología facilita que sea menor el lapso de tiempo desde que una persona empieza a jugar hasta que pueda desarrollar una problemática con los juegos de azar, y que la gravedad sea también mayor.

Imaginemos que antes alguien podía apostar, por ejemplo, en una tarde, €500 jugando en una máquina tragaperras, lo cual es muchísimo dinero. Pero hoy en día cada clic puede ser de €500. Con lo cual, ahora solo es necesario una tarjeta de crédito, mientras que antes era presencial. Esto implicaba que igual podía dejar a deber a la persona que estaba encargada del bar, pero en otras circunstancias, me tenía que ir a casa y no tenía más dinero. Actualmente, con las nuevas tecnologías, si tengo una tarjeta de crédito o de débito, puedo seguir jugando. Y esto hace el problema mucho más complejo.

Otro aspecto importante en el caso de las apuestas: antes sólo podías apostar, por ejemplo, en la quiniela, a quién iba a ganar. Hoy puedes apostar en vivo, que es un factor relevante asociado con la posibilidad de desarrollar adicción. Incluso puedes apostar al color de la vestimenta, en qué minuto se va a meter gol, quién lo va a hacer… Estas posibilidades aumentan la capacidad adictiva de los juegos.   

La influencia de la patología dual

Patología dual y adicciones sin sustancias

– ¿La patología dual influye de igual forma en las adicciones con y sin sustancia?

– Lo que sabemos es que existen muchas personas que tienen adicciones y que tienen también otras problemáticas y trastornos mentales. Pero estos nuevos perfiles que llegan en estas sociedades en las que cada vez hay más acceso a productos de juegos, no necesariamente presentan las mismas problemáticas que personas que ya llevan 20 años jugando. 

Por eso, tenemos que hablar de perfiles de personas diferentes, sean hombres, mujeres, chicos, chicas. Y establecer distintos criterios según las tipologías de personas. Porque lo mismo que ocurre con otras adicciones y los tipos de consumos, aquí la tipología de juegos y la capacidad adictiva de cada juego es diferente. No es lo mismo una lotería, donde hay que esperar 6 meses, y hay gente en verano que ya ha comprado el boleto y es capaz de esperar, que alguien que hace una apuesta en directo. 

En ese sentido, debemos hablar de tipologías de juegos y de tipologías, de grupos y de problemáticas asociadas a unos a otros. En algunos casos la patología es previa al juego. Pero lo que sí sabemos, y está muy estudiado, es que después de la aparición de la problemática de juegos aparece la sintomatología depresiva, ansiosa u otra asociada.

Prevención

Cómo prevenir las adicciones comportamentales

– ¿Qué estrategias de prevención son eficaces en la población joven para no desarrollar adicción?

Es un gran reto el que tenemos con la población joven. Lo más importante a nivel de prevención es evaluar lo que hacemos. A menudo, emprendemos acciones con toda la buena intención del mundo, pero no sabemos si lo que estamos haciendo es efectivo, o sea que lo primero es evaluar los programas.

En segundo lugar, debemos tener en cuenta si el target, es decir, las personas a las que va dirigida la estrategia, son de edades diferentes a las nuestras. Como personas adultas, a menudo diseñamos estrategias sobre lo que creemos que a ellos y a ellas les va a interesar. Y a veces escuchar a los propios jóvenes, incluir a personas jóvenes dentro de los equipos de prevención, es muy importante.

En tercer lugar, hay un factor fundamental: jóvenes y adolescentes no aparecen como champiñones en la sociedad. Es decir, son consecuencias de las medidas educativas del presente, de cómo hemos actuado las generaciones precedentes, y, por supuesto, de los valores que les hemos dado. Al fin y al cabo, la infancia es para toda la vida, y a veces responsabilizamos a jóvenes adolescentes de lo que sucede, sin darnos cuenta de cuáles son nuestras propias conductas y de cómo nos comportamos con ellos. Desde luego, la conducta de imitación es una conducta crucial.

Por tanto, con frecuencia, diseñamos programas de prevención para que nuestros hijos e hijas no consuman, y nosotros, la familia, somos modelos positivos y negativos. De la misma forma que lo es la sociedad. Reivindicar, por ejemplo, que las cosas deben ser rápidas, fáciles, que la mejor manera de divertirse es alcoholizarse, etcétera, tienen consecuencias. Hay muchísimo trabajo que hacer en este sentido.

– ¿Qué papel juega la educación como factor de prevención?

– Las personas nos vamos formando a lo largo de toda la vida. A menudo, cuando hablamos de prevención, tardamos y actuamos como hasta los 13 años, un momento en que el papel de los iguales ocupa un papel significativo. Si bien la etapa educativa es esencial, les pedimos mucho a las escuelas: que eduquen en todo. Es decir, que estamos también externalizando parte de las responsabilidades que tenemos como padres y madres.

Luego, en la sociedad, hay muchos valores dando vueltas. Aunque tú en casa eduques en determinadas conductas, todo lo que nos rodea, los medios, los estímulos que se reciben, son completamente distintos. Tú puedes decir que el materialismo no tendría que ser uno de los valores fundamentales, pero todos los mensajes que se dan en ese sentido llevan otra dirección. Aun así, las familias tenemos un papel muy importante para contrarrestar o para aportar un sentido crítico de todo lo que sucede alrededor, que desgraciadamente seguirá existiendo.

En relación con eso mismo, a veces se culpabiliza mucho a las familias y, sobre todo, a las madres. Lo hacemos sin darnos cuenta de que también somos frutos de sociedades en las que hay una sobrecarga de la mujer, una sobrecarga de los cuidados dentro y fuera de casa. Y estamos pidiendo a las sociedades que eduquen. ¿Y a quién les ponemos esa responsabilidad? Si la escuela no puede, se lo pedimos a las familias. Pero si a las familias las sobrecargamos con unos horarios complicados, con unas vidas muy estresadas, entonces el panorama se torna más difícil y complejo. Más allá de culpabilizar a unos y a otros, se trata de darnos cuenta de la situación en la que estamos en este momento.

– ¿Qué se necesita para ampliar los tipos de adicción sin sustancia?

– Lo primero y lo más importante es hacer más investigación de calidad. 

Pese a los años que llevamos con el tema, hoy en día existe todavía mucho debate en torno al concepto de adicción entre muchos/as profesionales. Hay expertos que hablan de salud mental, otras de enfermedad, otras de genética, de cultura, de contexto… Es realmente un tema muy complejo, y por ello no hay que banalizar las adicciones.

Quienes trabajamos directamente con personas con adicciones hemos visto el sufrimiento de las familias y el de las personas adictas. Realmente se dan conductas que son devastadoras para las vidas de la gente, que cercenan y que anulan sus vidas en todos los aspectos. Y luego también existen otras muchas conductas que pueden interferir en la vida de las personas. 

Al fin y al cabo, el sufrimiento humano es inherente a las personas y siempre está relacionado con las necesidades básicas: la necesidad de seguridad, la necesidad de sentirnos queridos, la necesidad de relacionarnos con otras personas, de sentirnos capaces al margen de nuestras familias, de tener autonomía, etcétera. Muy a menudo, esas necesidades humanas se vehiculizan y a veces utilizamos las cosas que están alrededor para suplir esas necesidades. Pero creo que todavía es pronto para ampliar la clasificación de los tipos de adicciones comportamentales. 

Por otra parte, el concepto de adicción en la sociedad tiene muchas connotaciones. No es lo mismo que una conducta sea legal a que sea ilegal. O gestionar una baja laboral, un eximente, o incluso un atenuante, alegando una adicción a internet (que al alcohol). Debemos ser muy cautelosos, muy cuidadosas, e intentar que las personas vean y comprendan las múltiples dimensiones de lo que supone una adicción.Y, por supuesto, seguir haciendo mucha investigación de calidad, que nos ayude a dilucidar si determinadas conductas compulsivas tienen la misma categoría diagnóstica que otras clasificadas como adicciones. El tiempo lo dirá, pero creo que hay que ser críticos, porque si abrimos esa vía, si metemos todo en el mismo saco, si todo es adicción, pues igual la adicción deja de serlo y la palabra deja de tener valor.

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Equipo Adictalia

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