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ADICCIONES COMPORTAMENTALES

Cómo es un tratamiento de adicción al sexo

Un experto describe cómo son las terapias para tratar esta adicción conductual

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Publicado el
tratamiento de la adicción al sexo y cibersexo

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“Con la llegada de la pandemia del Covid, hemos observado un aumento de la prevalencia de la adicción al cibersexo”, asegura a Adictalia Rafael Ballester Arnal, director de un grupo de investigación y tratamiento de adicción al sexo de la Universidad Jaume I de Castellón.

Salusex conforma un equipo de investigación e intervención psicológica sobre la sexualidad humana que nació en el año 92 y que hoy dirige este catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en el seno de la UJI. Como parte de sus servicios, el grupo desarrolla un programa terapéutico y plataforma online para pacientes o personas interesadas, denominado «Adisex» (al cual puedes comunicarte en el correo salusex@uji.es).

En la época de la Covid, probablemente alimentado por el confinamiento, crece el número de personas, sobre todo jóvenes, que buscan atención psicológica. El grupo dirigido por Ballester, que había nacido con objetivos de investigar, se ve desbordado por un aumento de la demanda de tratamientos. Entonces, se plantea crear intervenciones en formato de terapia grupal para personas con adicción al sexo

Además de abordar el problema, “queríamos hacerles ver que no son gente degenerada, eliminar el estigma que hay hacia las personas que tienen adicción al sexo”, explica Ballester. En esta entrevista, el especialista desarrolla cómo es un tratamiento de adicción al sexo y, en concreto, de cibersexo.

Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual para tratar la adicción al sexo

– ¿Qué tipo de tratamiento debe seguir una persona con adicción al sexo y al cibersexo?

– El tratamiento de adicción al sexo que recomendamos es de corte cognitivo conductual. Hay gente que se aprovecha de la desesperación de otras personas, que ha ganado mucho dinero cobrando barbaridades diciendo que ayudarían a la persona a salir, y a lo mejor ésta ni siquiera ha dejado su hábito. Por eso, desde el campo terapéutico científico se recomiendan programas que estén basados en la evidencia científica, como la terapia cognitivo conductual.

Se trata de programas que desestigmatizan el trastorno de adicción. Antes que nada, se enseña en qué consiste el problema de adicción al sexo y se muestran estrategias prácticas para que la persona tome el control de su vida, y en concreto de su sexualidad. Para que vuelvan a recuperar la sexualidad de una manera placentera y no ejercerla de forma compulsiva.

De forma complementaria, las terapias de 12 pasos, que son muy populares sobre todo en EE.UU., pueden tener también su eficacia en algunas personas con adicción al sexo. Aunque no hay muchos estudios que hablen de la aplicación de esta corriente, simplemente porque no suelen ser aplicadas por investigadores, presentan aspectos positivos. En EE.UU., por ejemplo, son muy accesibles, en cada barrio hay algún grupo, facilitado por personas que no son profesionales, sino que han sufrido el problema de la adicción. 

Sin embargo, hay algunos aspectos más concretos de una psicoterapia que requieren también el apoyo de profesionales. En el caso de seguir una terapia de 12 pasos, es muy positivo complementarla con una terapia individual dirigida por alguien especialista avalado.

El rol de la familia

– ¿Qué lugar tiene la familia en el tratamiento de adicción al sexo?

– En estas terapias se atiende a las parejas y a las familias de la persona con adicción, siempre que sea necesario. En estas terapias el entorno familiar se siente cómodo y aprende estrategias que le quedará en la mochila para siempre. Estas técnicas no son como un fármaco, que si dejas de tomarlo dejará de surtir efecto. Es un tratamiento que ofrece a la persona las herramientas para retomar las riendas de su vida.

El tratamiento de adicción al sexo se despliega en formatos de terapias grupales e individuales, porque hay algunos aspectos muy concretos de una persona que son necesarios profundizar con ella a solas. O, viceversa, si una persona asiste de normal a terapia individual, le puede venir bien entrar en un grupo, para conocer a otras con su mismo problema de adicción al sexo.

¿Modalidad ambulatoria o ingreso?

– ¿El tratamiento de adicción al sexo se da siempre en modalidad ambulatoria o puede requerir el ingreso en un centro de desintoxicación las 24 horas?

– En el caso de la UJI, se trata de terapias ambulatorias de tipo cognitivo conductual de 12 sesiones, en formato individual o grupal, online o presencial. Pero esto no quiere decir que en algunos casos se requiera ingreso en un centro, como pasa con los trastornos alimentarios u otro tipo de adicciones, donde se requieren dispositivos de ingreso en casos muy extremos, de mayor gravedad.

Entrar en un centro puede facilitar el tratamiento en ciertos casos. Cuando la persona se encuentra en un momento de impulsos muy fuertes, que pueden ponerle en riesgo o a otras personas, en estos recursos probablemente esté más controlada. De hecho, en estas residencias terapéuticas permanece aislada de su contexto natural y, por tanto, esto le puede facilitar las cosas, en el sentido de que el o la paciente no tiene que apelar tanto al autocontrol para contener sus impulsos. 

Sobre todo, en casos donde la conducta de adicción al sexo no pasa solamente por una masturbación compulsiva, sino por ir en busca de prostitutas o la exposición a situaciones de riesgo asociadas al sexo offline (por fuera de Internet). 

En muchos casos, cabe aclarar, estos recursos de ingreso no son necesarios. Además, también tienen sus dificultades: el dinero que cuesta ingresar; sacar a la persona de su contexto, lo cual también puede tener consecuencias negativas como suspender la actividad laboral. Se ha visto que en algunas circunstancias aumenta el estigma de la persona que ingresa, como un padre o una madre que tiene que irse de casa ante la incertidumbre de los hijos. 

No obstante, el cómo se dé todo esto dependerá del perfil de cada persona con adicción. En cada caso hay que evaluar las circunstancias y decidir qué dispositivo es más conveniente: si un tratamiento a la adicción al sexo de tipo ambulatorio o un centro de desintoxicación.

Síndrome de abstinencia

Síndrome de abstinencia al sexo

– ¿Cómo es el síndrome de abstinencia de una persona adicta al sexo?

– Como en otro tipo de adicción, cuando pasa tiempo sin recibir la dosis habitual, la persona con adicción al sexo online genera: 

  • Malestar emocional conforme pasa el tiempo.
  • Irritabilidad, empezar a hablar mal a las personas porque sientes que te molestan o te sientes controlado.
  • Conflictos interpersonales, porque tú estás necesitando, echándolo de menos, el estímulo.

Hay pacientes angustiados porque el fin de semana se van con toda su familia de puente, en acampada. Temen sentirse mal porque pasarán juntos todo el tiempo y no podrán estar a solas con su ordenador o no tendrán conexión al móvil. Esto les produce cierto vértigo.

– ¿Se administran fármacos en el marco del tratamiento?

– Sí, se pueden utilizar medicamentos. Pero son recomendables solo en casos en los que hay mayor riesgo. Se emplean, por ejemplo, algunos antidepresivos o, en los casos más extremos, fármacos que disminuyen la cantidad de andrógenos, de testosterona. Estos pueden ayudar a disminuir el impulso sexual y, por tanto, facilitan a la persona el autocontrol.

Desde la psicología clínica, sin embargo, se valora mucho su conveniencia y se cuida que la administración esté restringida a un tiempo concreto. Porque lo que se necesita, en todo caso, es que baje el impulso sexual al principio, para después reconstruir su sexualidad. Necesitamos, por tanto, que vuelva a tener deseo sexual, porque la persona quiere volver a tener relaciones sexuales con su pareja, con lentitud, tranquilidad, disfrute, afecto…

Incluso, desea masturbarse de una manera sensual y no compulsiva: una persona con adicción se puede masturbar simplemente por descargar tensión en un minuto y hacerlo varias veces al día. Después del tratamiento, queremos que lo haga de forma placentera y sosegada. Para esto, necesitamos que la persona tenga pulsión sexual. Si la “castramos químicamente”, esa última etapa del tratamiento no la cumplirá. 

Los fármacos que disminuyen la testosterona se utilizan sobre todo en los casos más graves, en los cuales existe un alto impulso sexual incontrolado y, sobre todo, cuando ese impulso sexual puede ser peligroso para otras personas. Por ejemplo, en personas con pedofilia y agresores sexuales.

Además, uno de los problemas que plantean los fármacos es que tienen un efecto general sobre el organismo y no sobre la conducta puntual que la persona quiere disminuir.

El crecimiento de plataformas como OnlyFans ha tenido un fuerte impacto en la adicción al cibersexo.
Señales de alerta

Señales de adicción al sexo

– ¿Qué señales deberían alertarnos de que se está desarrollando o manifestando una adicción al sexo?

– Existen diferentes perfiles en relación con el uso del sexo y del cibersexo: 

  • El perfil recreativo
  • Un perfil más de riesgo 
  • Un perfil de adicción. 

La adicción se manifiesta cuando la conducta se mantiene a pesar de las consecuencias adversas para la persona, cuando existe falta de control de impulsos, abstinencia y tolerancia. Y si la persona utiliza el sexo como regulador emocional. Cuando está empezando a pasar todo esto es cuando se tiene que encender la luz de alarma. Es como cuando alguien toma una cerveza y luego continúa bebiendo automáticamente sin realmente degustar ni disfrutarla. 

El DSM-5, uno de los manuales diagnósticos utilizados por especialistas, no describe un cuadro clínico para este trastorno, no existe una categoría. La CIE-11, en cambio, otro manual diagnóstico, sí la describe: se habla de trastorno por conducta sexual compulsiva

En el primero, que pertenece al colegio de psiquiatras de EE.UU., no se incluyó porque hubo gente que decía que hacerlo era como ponerle puertas al campo. En otras palabras, ¿cómo le dices a alguien que está teniendo demasiado sexo? ¿Tiene sentido la expresión “demasiado sexo”? Pues eso dependerá de la persona, de la cultura, de muchas cosas.

Sin embargo, desde la experiencia profesional, cuando ves a pacientes con este problema, te das cuenta de que no es una cuestión de cantidad, sino de cómo se sienten ellos y qué les pasa en relación con esta conducta. No se trata de cuántas veces se masturban o de tener más o menos actividad sexual, sino de qué importancia tiene el sexo en sus vidas, para qué utilizan el sexo y cómo les hace sentir eso que realizan.

– Entonces la adicción no tiene que ver solo con la cantidad de consumo, sino con cuán problemática e incontrolable es para la persona…

– Sí. No tiene que ver con el número de horas. Hay quienes advierten: menos de 4 horas a la semana es un uso recreativo; entre cuatro y 11 horas a la semana es un perfil de riesgo; más de 11 horas a la semana es un perfil adictivo. Pero esto está basado en estudios que comparan y promedian cantidad de horas de muestras clínicas y subclínicas: representan solamente un criterio más, y no es el único, hay otros muchos.

Por ejemplo, cuando una persona adolescente descubre la masturbación, puede masturbarse fácilmente tres veces al día sin problema. Porque acaba de descubrir algo que le gusta mucho, que no sabía que estaba ahí. Ahora, si un adulto de 45 años se masturba tres veces al día, pues a lo mejor ya es más preocupante. En definitiva, hay que enmarcar la conducta sexual en las circunstancias, en la edad, entre otros aspectos.

Prevención de recaídas

 Pautas y etapas del tratamiento de la adicción al sexo

– ¿Qué medidas de autocontrol se le plantean a la persona adicta al sexo que está pasando por un tratamiento terapéutico?

– Se sugiere seguir un esquema muy parecido al del tratamiento de las sustancias tóxicas. Las personas reciben información y formación sobre en qué consiste el problema de la dependencia al sexo. 

Algo que caracterizan una adicción es la falta de control sobre los propios impulsos. Entonces se las invita a desconfiar de la adicción, es decir: no de ellas mismas en tanto que personas, sino de la enfermedad. Se les dice: “Tu adicción te lleva a mentir, te lleva a autoengañarte”. Y, por otro lado:”tú estás sufriendo, tú estás haciendo un esfuerzo muy importante por controlar tus impulsos. Así es que queremos ponértelo más fácil y ayudarte en eso”.

A partir de allí, se elabora un registro de cuáles son las situaciones de mayor riesgo para el consumo de cibersexo o para las conductas asociadas a la adicción al sexo. Y, como se hace con la cocaína, se establece una planificación ambiental, para evitar todas aquellas situaciones que pueden ser de riesgo: físicas, sociales, emocionales.

– ¿En qué consiste la planificación ambiental en el tratamiento de la adicción al sexo?

– Esta planificación depende mucho del paciente. Por ejemplo, una persona que consume porno en su ordenador, por las noches, a solas en su habitación, mientras sus padres, con los cuales convive, ven la tele, deberá evitar estos momentos. Lo mismo si lo hace cuando se queda sola en casa.

La forma en que evite estas situaciones dependerá de cada caso y de que los padres sepan o no de su enfermedad. Si, por ejemplo, lo saben, pues puede ser tan fácil como que se lleven el router de casa y dejarle sin Internet. A veces basta con un software de control parental, que sirve para distintos dispositivos: móvil, tablet, ordenador.

En definitiva, se analiza el perfil de la persona, las situaciones de riesgo a las que se expone, y se le protege a nivel ambiental, de contexto. De la misma forma que a la persona que consume coca se le retira el dinero y las tarjetas, y se le impide pasar por los lugares donde consigue habitualmente la sustancia. A la persona adicta al sexo se le priva del acceso a las fuentes sexuales. 

A partir de ahí se establece un objetivo terapéutico, que puede ser distinto para cada paciente. Por ejemplo, algunas personas deben conseguir no chatear; otras, no ir en busca de prostitutas. En otros casos se valora si pueden ver algo de porno que no sea online. El profesional clínico se encarga de sopesar las necesidades que presenta cada caso.

No obstante, en el tratamiento del cibersexo esta valoración es muy complicada. Porque así como en tratamiento de adicción a la cocaína se puede buscar una abstinencia total del consumo, ¿cómo se consigue quitarle a una persona Internet completamente? ¿O quién puede quitar la posibilidad de practicar sexo por completo? 

El acceso a esos estímulos es más difícil de controlar. La idea, por tanto, es limitarlos. Y mientras, entrenar a la persona psicológicamente, con diferentes técnicas para que aprenda a controlar los impulsos. En concreto, técnicas cognitivas que ayuden a desarrollarse y sea capaz de racionalizar el autoengaño. Que aprenda a detectar y consolidar sus valores, sus metas vitales, un estilo de vida  saludable, su autoestima.

Fases del tratamiento

– Es decir, que el tratamiento de adicción al sexo consta de varias etapas…

– Sí. Tras la planificación ambiental, primero, se da una etapa de entrenamiento psicológico. Y después se planifican las sesiones en las que se trabajan aspectos puntuales de cada persona. Por ejemplo, cuestiones particulares de alguien que también sufre otras adicciones o que ha sufrido abuso sexual en la infancia. 

Más avanzado el tratamiento, se desarrolla una etapa de prevención de recaídas. Como en otras adicciones, aquí se deja a la persona que se enfrente a situaciones que podrían ser de riesgo y se observa cómo funciona y si es capaz de autocontrolarse, de una manera muy vigilada, muy controlada. La persona obtiene en terapia pistas de frenado, con las cuales se la entrena para esas circunstancias, con alternativas de cómo actuar, responder, manejarse. Luego se valora si funciona o si falla y, por tanto, hay que reforzarle.

Cuando acaba el tratamiento, la persona ha salido de esa burbuja de la planificación ambiental, ya reintegrada a la normalidad. El equipo terapéutico ha comprobado, en esta instancia, que esas técnicas funcionan. A partir de ahí, se realiza un seguimiento al mes de terminar el tratamiento, otro a los tres meses, otro a los seis meses, y otro al año. Aunque lo ideal sería que el mantenimiento fuese más frecuente, pues un seguimiento semestral para una persona que sufre adicción es mucho tiempo. El terapeuta debe mostrarse siempre disponible ante cualquier recaída o situación de riesgo. 

El tratamiento supone un esfuerzo importante como sucede con cualquier psicoterapia. Pero es importante que cualquier persona con este problema sepa que no es la única en el mundo a la que le sucede, y que existen tratamientos, como Adisex, con evidencia científica acerca de su eficacia.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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