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¿Existe la adicción a la masturbación?

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Una persona con posible adicción a la masturbación

13 CLAVES PARA COMPRENDER ACTITUDES COMPULSIVAS RELACIONADAS CON EL SEXO

Foto de adicción a la masturbación: Ron Lach en Pexels

Hablar de adicción a la masturbación obliga, previamente, a comprender el propio concepto de adicción. Sobre todo en la actualidad, cuando que cualquier actitud considerada en exceso se tiende a tachar de adictiva. Así que masturbarse muchas veces no significa sufrir de adicción a la masturbación, ni siquiera exponerse a un riesgo de desarrollar una patología con ese nombre.

Javier Ponseti Forteza, psicólogo, habla de las posibilidades de desarrollar «adicción a la masturbación»

Porque la adicción es una enfermedad cuya sintomatología se encuentra definida por el campo científico. Del mismo modo que sus causas, que son bien diversas en cantidad y orígenes. De ahí que la adicción conforme una patología multidimensional, es decir, que su aparición no responde a un sólo motivo psicológico, emocional, social y ambiental. Sino a muchos de estos, que interactúan en historias personales concretas.

Por ello, muchas actitudes compulsivas en torno a objetos y personas no aparecen (por el momento) en los manuales catalogadas como adicción rigurosamente. Es el caso de la llamada “adicción a la masturbación”, que comparte con otras conductas adictivas la búsqueda del alivio del malestar a diferencia de una masturbación saludable y placentera.

Como veremos en esta entrevista facilitada por el psicólogo de Mallorca Javier Ponseti Forteza, integrante del directorio de especialistas en adicciones de Adictalia (Ver ficha profesional), constituye una conducta muy asociada al consumo de pornografía, al que también se apela con los términos “adicción al porno”

Ponseti Forteza aborda en esta entrevista los rasgos que definen las adicciones en general. Y dónde se ubicaría, dentro de este espectro, la denominada coloquialmente “adicción a la masturbación”. Asimismo, explica cuándo la masturbación, algo natural y hasta beneficioso, puede transformarse en una conducta preocupante que requiere que la persona trate otras necesidades.

¿ADICCIÓN A LA MASTURBACIÓN O TRASTORNO DE TIPO SEXUAL?

1. Para definir una adicción se deben cumplir las condiciones de tolerancia, abstinencia, interferencia con la vida y pérdida de control.

¿Cómo sabemos si nos encontramos frente a una adicción?

– Para detectar si estamos delante de una adicción nos basamos en unos criterios objetivos:

  • Tolerancia: Necesidad de incrementar la cantidad de dicha conducta para obtener los efectos anteriores.
  • Abstinencia: Una serie de reacciones fisiológicas y emocionales considerable que aparecen cuando se cesa o disminuye la conducta adictiva.
  • Interferencia: Dejar de hacer otras actividades, malestar agudo, problemas sociales o interpersonales asociados a dicha conducta, etc.
  • Pérdida de control:  A pesar de los esfuerzos para controlar la conducta se es incapaz de poder modificarla.

2. Aunque no está definida en los manuales, se refiere como “adicción a la masturbación” a una conducta compulsiva en relación con este acto y se ubica dentro de las denominadas “nuevas adicciones”.

En este sentido, ¿existe la adicción a la masturbación?

– No, el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-V) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, el cual es usado como referencia por profesionales de la salud mental, no recoge la adicción a la masturbación. No existen suficientes datos científicos para establecer criterios diagnósticos ni descripciones de su curso, fundamentales para considerar este comportamiento como trastorno mental.

Por otra parte, algunos autores hablan de adicciones comportamentales o adicciones sin sustancia en la observación de comportamientos excesivos o compulsivos, ya que comparten algunas características con la adicción inducida por sustancias. Se les denomina “nuevas adicciones”, porque no se registran en las clasificaciones internacionales, aunque su presencia cada vez mayor en la clínica requiere de una consideración específica.

Algunos de estos comportamientos compulsivos son: la adicción al sexo, la adicción a las compras, al trabajo, al internet, o al ejercicio, entre otros.

3. En todo caso, la  masturbación compulsiva representa una subcategoría de trastorno por comportamiento sexual compulsivo.

¿Cómo se relaciona esta adicción con la adicción a la pornografía?

– La última versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud consta de una categoría denominada trastornos del control de impulsos. Dentro de ella, existe un breve apartado especificado como trastornos por comportamiento sexual compulsivo, comúnmente conocido como “adicción al sexo”. Esta engloba comportamientos sexuales repetitivos y una incapacidad persistente por controlar los impulsos sexuales.

Podríamos decir que la adicción a la pornografía o a la masturbación están intrínsecamente ligadas, ya que formarían parte de esta subcategoría. Existe una alta comorbilidad entre ambas.

4. Como en otras adicciones, la “adicción a la masturbación” o compulsión hacia la masturbación involucra al sistema de recompensa en el cerebro.

Se advierte que todas las adicciones tienen una raíz similar, más allá de cómo se manifiestan. En este sentido, ¿este es un tipo de conducta compulsiva similar al de otras adicciones, en cuanto a los mecanismos neuronales que intervienen?

Todo apunta a que los mecanismos involucrados a nivel cerebral en la adicción a la masturbación son los comúnmente conocidos en otras adicciones bien estudiadas. Básicamente, se habla del circuito de recompensa cerebral, donde actúa la dopamina, que en las adicciones se comporta de forma hiperactiva, produciendo euforia y una sensación de satisfacción elevada.

La repetición de esta acción habitúa a este circuito a esa actividad y, por tanto, nos conduce a tener que repetir dicha acción o consumo cada vez más para obtener el mismo resultado.

5. Un comportamiento compulsivo, por ejemplo, en relación con la masturbación, genera impacto fisiológico, psicológico, emocional y social.

¿Cuáles son las consecuencias sobre la salud física y psicológica de un comportamiento compulsivo en relación con la masturbación?

– De forma genérica, existen unas alteraciones asociadas con las adicciones conductuales.

  • A nivel fisiológico: Dificultades para relajarse, cambios en los patrones de sueño y alimentación, agitación e irritabilidad, ansiedad.
  • A nivel mental: Preocupación recurrente y obsesiva, razonamiento restringido y confusión mental.
  • A nivel emocional: Pueden aparecer sentimientos de culpa, cambios bruscos de humor, negación y ocultación.
  • En relación con el entorno, la persona puede tender a aislarse, disminuir las actividades de ocio saludables, desmotivación, a presentar problemas de pareja y laborales y muchos más.
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EN BUSCA DE EXPLICACIÓN DE LA COMPULSIÓN A LA MASTURBACIÓN 

6. La conducta adictiva hacia la masturbación está muy asociada al consumo compulsivo de pornografía y responde a múltiples factores.

¿Cuáles son las causas de este tipo de compulsión?

No existe ningún modelo explicativo de referencia para este tipo de conducta adictiva concreta. Pero seguramente podemos hablar de una explicación multifactorial, que tiene en cuenta diferentes factores genéticos, contextuales y psicológicos.

Algunos factores que suelen predisponer a conductas compulsivas son:

  • Autoestima baja
  • Inexistencia o escasez de actividades o rutinas placenteras
  • Problemas de regulación emocional
  • Dificultad para el control de impulsos
  • Conflictos personales
  • Falta de apoyo social y familiar, entre otros.

7. Las formas de consumir de pornografía y de recurrir a la masturbación pueden responder a tres patrones de conducta: recreativo, abusivo-liberador, compulsivo.

¿Podemos hablar de perfiles psicológicos más propensos a desarrollarla?

– Los factores mencionados en el punto anterior, en su conjunto, pueden dar lugar a tres tipos de perfiles según el consumo de pornografía.

  • Un perfil de uso “normal” o recreativo. Engloba a la mayoría de personas. Se puede interrumpir la acción sin que eso produzca ningún problema o disgusto, ya que la realiza por ocio y podemos dedicarnos a otras actividades si lo deseamos.
  • En un perfil de uso de angustia no compulsivo la persona usa dicha conducta como liberación emocional. Tiene muy asociada la visualización de material erótico como una forma de regulación a nivel emocional. Este tipo de perfil aumenta el riesgo de realizar un abuso de dicha conducta, en la que la persona empieza a dedicar mucho más tiempo a ella y puede que abandone otras actividades.
  • Un perfil de uso de tipo compulsivo nos lleva a la reiteración elevada de dicha conducta, creando una dependencia a tener que realizarla. Así se desarrolla la adicción a ella. De este modo, necesitamos llevarla a cabo de manera imperiosa y se convierte en un pilar de nuestra cotidianidad, marginando otras áreas importantes de la vida.

Un perfil de uso de tipo compulsivo nos lleva a la reiteración elevada de dicha conducta, creando una dependencia a tener que realizarla. Así se desarrolla la adicción a ella.

Javier Ponseti Forteza, sobre «adicción a la masturbación»

8. No hay datos demográficos de adicción a la masturbación. Pero sí de consumo de porno: el perfil medio es hombre, adolescente, que asimila alrededor de 10 horas semanales.

¿Existen diferencias entre edades y géneros?

– No hay conclusiones generalizables sobre dichas diferencias en la conducta adictiva de la masturbación específicamente. Pero sí que hay datos en relación a la adicción a la pornografía o su uso en exceso. La adicción al porno está fuertemente ligada a la masturbación, pues es la forma más frecuente con la que las personas se estimulan.

Veamos las conclusiones más relevantes de distintos estudios sobre el tema:

  1. Varias investigaciones coinciden en que los hombres son más propensos a acceder a la pornografía y dedican más tiempo a estas actividades que las mujeres. En relación a personas sexualmente compulsivas, podríamos hablar de que entre un 5-6% consume una media de diez horas a la semana.
  2. En relación a la edad, los adolescentes son los usuarios que más pornografía consumen en comparación a otras franjas de edad. Además, este consumo es de fácil acceso a través de internet. Éste, en nuestra sociedad, se ha convertido en una herramienta casi inobjetable.
  3. También cabe destacar que los hombres empiezan a consumir pornografía de forma más prematura que las mujeres. Aproximadamente esta edad de inicio ronda los 12 y 15 años, respectivamente.
Hombre con adicción a la masturbación
La adicción al porno afecta sobre todo a hombres. Foto de cottonbro en Pexels.

MASTURBARSE ES SALUDABLE. PERO, ¿DÓNDE ESTÁN LOS LÍMITES?

9. Más allá de las decisiones personales y las creencias, masturbarse forma parte de una sexualidad sana, con múltiples beneficios a diferentes niveles.

La religión ha convertido en tabú la masturbación, y esto sigue pesando incluso a día de hoy. Sin embargo, desde la psicología se advierte de que no masturbarse es malo. ¿Cómo explicamos esto a quienes les pesa ese tabú?

– La religión tiene un gran peso en relación con cómo entendemos nuestra sexualidad. Por supuesto que, si se considera la masturbación como un tabú, puede facilitar que las personas se sientan culpables y mal después de haber realizado el acto. En este sentido, algunos estudios afirman que las personas creyentes consumen consistentemente menos cantidad de pornografía en comparación con personas menos religiosas.  

Debemos promover que cada persona disfrute de su sexualidad, respetando sus preferencias, valores y reticencias.

También es importante visibilizar que la masturbación en sí no es mala. Lo que define esto depende del uso que le demos y las consecuencias que tenga en nuestra vida la conducta. Al final, cada persona tiene que encontrar un balance con el que se sienta cómoda y pueda ser ella misma, disfrutando de su sexualidad. Casi siempre los extremos suelen ser malos.


Al final, cada persona tiene que encontrar un balance con el que se sienta cómoda y pueda ser ella misma, disfrutando de su sexualidad. Casi siempre los extremos suelen ser malos.

Javier Ponseti Forteza, sobre «adicción a la masturbación»

En este sentido, destaca que una sexualidad sana implica libertad, autoconocimiento, placer y salud. Decidir no masturbarse es una opción personal como cualquier otra, ejercida desde esa libertad sexual. Aunque no masturbarse no tiene por qué ser malo, la masturbación de forma recreativa es algo positivo que aporta salud física:

  • A nivel fisiológico libera endorfinas
  • A nivel sexual promueve el autocuidado, el autoconocimiento y mejora la vida sexual compartida.
  • A nivel psicológico y emocional potencia la autoestima y reduce el estrés, entre otros.

10. La cantidad cada vez mayor, el malestar por no poder cumplir esa medida, y la falta de control: síntomas de que esa conducta sana se ha vuelto compulsiva.

Ahora bien, ¿cómo saber si el autoplacer sexual se está convirtiendo en algo “negativo”; a qué señales debemos atender?

– Existen varios indicadores que puedan ayudarnos a detectarlo:

  • Si vemos que la cantidad dedicada a esa conducta va necesariamente en aumento.
  • Si se experimenta irritación, cambios de humor, impaciencia o angustia como consecuencia de disminuir o restringir la actividad.
  • Cuando intentamos controlar la conducta, pero somos incapaces.
  • El deseo de realizar la conducta se transforma en algo central en la cotidianidad de la persona, en forma de pensamientos recurrentes (obsesivos) y ganas de llevar a cabo la acción, que aparece de forma muy frecuente durante del día.
  • Se producen consecuencia fisiológicas, cognitivas, emocionales y del entorno, comentadas en los puntos anteriores.

11. La masturbación compulsiva puede darse junto con otras conductas adictivas, en lo que se conoce como adicción cruzada.

¿Es común que se desarrolle junto con otras actitudes compulsivas o adicciones?

– Así es. Existe un concepto llamado adicción cruzada, descrito como una susceptibilidad a volverse adicto a otras conductas/sustancias además de la conducta adictiva de preferencia. La explicación a nivel cerebral se centra en que todas las drogas o conductas adictivas afectan al cerebro de una forma parecida, llegando al mismo centro del Sistema Nervioso Central (SNC).

Este hecho puede hacerse notorio en la exploración de la historia de vida de la persona, identificando previos episodios de conductas adictivas o patrones excesivos en la forma de relacionarse algunas actividades.

12. Un tratamiento cognitivo conductual de la adicción a la masturbación contempla desde el aumento de la actividad física hasta técnicas de autocontrol, entre otras pautas.

¿Cómo se trata la masturbación compulsiva?

– Es muy importante tener una visión bio-psico-social para poder realizar una intervención eficaz. De este modo tenemos en cuenta todas las variables que pueden estar llevando a la persona a consumir.

Desde el modelo cognitivo-conductual, el uso de la herramienta del análisis funcional es clave para poder entender cuáles son los factores que predisponen a la persona. Así como los desencadenantes y mantenedores específicos de la conducta adictiva en cada caso.

De forma general, se sugiere:

  • Incrementar la actividad física
  • Establecer estrategias de autocontrol y regulación emocional
  • Potenciar la implicación en actividades sociales alternativas
  • Realizar un control de contingencias correcto para reducir las situaciones de alto riesgo de consumo
  • Técnicas de reestructuración cognitiva
  • Balance de consecuencias, entre otras.

13. Ante las sospechas de sufrir adicción a la masturbación, se recomienda comunicarlo a alguien de confianza y acudir a un/a profesional.

Si perdemos el control sobre la masturbación, ¿qué debemos hacer? ¿Qué pasos o acciones recomiendas?

– Identificar de forma personal que hemos perdido el control sobre la masturbación puede no ser tarea fácil, por eso es importante tomar consciencia de las diferentes señales de alarma que se han mencionado anteriormente, para saber si nos encontramos en tal situación. Un buen primer paso sería exteriorizar y compartir esa pérdida de control con alguien de confianza, sea una amistad o un familiar, para poder sentirnos apoyados.

Siempre es recomendable acudir a un/a profesional, ya sea en un caso más moderado o grave, que requiera de una aproximación más intensa. Pero lo mismo en un caso más leve, donde el descontrol y las repercusiones en la persona son menores y buscamos que la conducta no se agrave y aumente con el tiempo.

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