EL ORIGEN DE LA ADICCIÓN

Abuso sexual infantil y adicciones

¿Haber sufrido maltrato en la infancia puede ser causa de conductas adictivas?

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abuso infantil y adicciones

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Directora del Programa de Apoyo a las Adicciones en/de Proyecto Hombre Cádiz | Web

La adicción es una enfermedad en la que influyen múltiples factores: la biología de la persona; su carácter y personalidad, el contexto familiar y social en el que se ha criado; su historia; si existen antecedentes familiares… Esto significa que no existe una única causa que explique por qué un individuo pierde completamente el control sobre el consumo de sustancias o conductas, al punto de deteriorar su vida en todos los aspectos.

Por eso se dice que cada caso de adicción es único. Porque la enfermedad se manifiesta en cada persona por una ecuación que combina, de forma particular, la naturaleza de esos factores. En otras palabras: no basta con tener un padre o madre adictos; no basta con tener una personalidad impulsiva o insegura; no basta con tener rasgos genéticos que predispongan al consumo; no basta con haber crecido en un entorno con presencia de drogas. No, desarrollar una adicción dependerá de cómo interactúen todos estos aspectos y de las circunstancias individuales en que lo hagan.

No obstante, estudiar la presencia de patrones que se repiten en todos los casos sirve para conocer cuándo una persona puede ser más vulnerable a desarrollar una adicción. O, si acaso, qué aspectos prevenir para disminuir el riesgo de hacerlo. Y siempre, teniendo en cuenta que nada de esto es exacto e ineludible.

La investigadora se interesó por el tema cuando, trabajando con personas con problemas de adicción, observó que una parte de ellas habían sufrido Abuso Sexual Infantil.

Uno de esos factores que ha detectado la ciencia es haber sufrido abuso infantil y, en concreto, Abuso Sexual Infantil (ASI), según indica a Adictalia la investigadora Sonia Franco Jaén. La relación entre Abuso Sexual Infantil y adicciones es, precisamente, el objeto de estudio de esta psicóloga, quien integra el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, y el Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.

Franco Jaén se interesó por el tema cuando, trabajando con personas con problemas de adicción, observó que una parte de ellas habían sufrido Abuso Sexual Infantil. Además, precisa, “la mayoría de mis pacientes eran hombres y reconocían no haber hablado de este suceso anteriormente, por lo que empecé a investigar sobre la posible relación entre el ASI y las adicciones”. Hay que aclarar que, en un reciente artículo de 2020 sobre ASI y adicciones, entre cuyos autores se encuentra esta investigadora, se indica que la prevalencia de Abuso Sexual Infantil sigue siendo más alta en mujeres que en hombres: 1 de cada 5 mujeres ha sufrido ASI.

¿Será, quizá, la capacidad mayor que tienen las mujeres de abrirse en grupo y contar sus problemas un factor de protección para no terminar desarrollando adicción, lo que las diferencia de los hombres, quienes suelen callar y «guardar» más estos traumas?

Diferencia entre maltrato, negligencia y abuso infantil

Abuso sexual infantil y la predisposición a la adicción

– ¿Qué se entiende por maltrato infantil? ¿Qué se entiende por negligencia y abuso? ¿Cuál es la diferencia entre estos términos?

– Según la Organización Mundial de la Salud, el maltrato infantil es cualquier forma de abuso o desatención que se realice a un menor de 18 años. Esto incluye:

  • Maltrato físico o afectivo.
  • Abuso sexual.
  • Desatención.
  • Negligencia.
  • Explotación de cualquier tipo que pueda dañar la salud, el desarrollo o dignidad del menor o pueda poner su vida en peligro, en contexto de relación de responsabilidad, confianza o poder.

La Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11, de la Organización Mundial de la Salud, 2018, define los Antecedentes Personales de Abuso Sexual de la siguiente manera: “el historial personal de actos sexuales forzados o coaccionados, actos sexuales con alguien que no puede dar su consentimiento o actos sexuales que involucran a un niño o una niña y que tienen la intención de proporcionar gratificación sexual a un adulto”.

Por último, la negligencia se refiere a la falta de cuidado o desatención en el cumplimiento de las necesidades vitales de un menor, como alimentación, vivienda, ropa y atención médica.

– ¿Cómo afectan a la formación del cerebro los agentes externos, como el ambiente en el que nos criamos, el trato que recibimos en la familia, o las situaciones de maltrato que sencillamente presenciamos en la infancia?

– Existen estudios (Giménez-Pando et al., 2007) que refieren secuelas neurológicas en niños que han sufrido maltrato, como:

  • Déficit cognitivo o de lenguaje.
  • Trastornos del aprendizaje.
  • Dificultades en la escuela.
  • Déficit de atención y trastornos de conducta.
  • Además de problemas emocionales.

– En este sentido, ¿cómo y por qué afecta el maltrato infantil al cerebro del niño o la niña que está en formación?

– El trauma emocional del maltrato puede alterar la bioquímica del cerebro, produciéndose alteraciones en ciertas hormonas, como el cortisol o la norepinefrina. Esto puede desarrollar un estado de hiperexcitabilidad permanente, dando lugar a estrés crónico (Giménez-Pando et al., 2007).

En el artículo anteriormente citado, también se hace referencia a estudios que han comprobado que las zonas del cerebro que se activan cuando una persona sufre ASI y las que desarrollan adicción coinciden.  El Abuso Sexual y físico durante la infancia modifica la función de los neurotransmisores endocannabinoides y la amígdala basolateral, lo cual promueve el aumento de la ansiedad y el consumo de sustancias.

La incidencia en el consumo de drogas

– Haber vivido una situación de maltrato en la infancia, ¿puede predisponer a una persona a consumir drogas, incluso, a desarrollar una adicción?

– Según mi experiencia y lo que he investigado, una persona que ha sufrido situaciones adversas en la infancia puede tener mayor predisposición al consumo de sustancias y a desarrollar comportamientos adictivos, entre otras consecuencias. Estas conductas tienen un efecto evasivo del malestar despertado por haber sufrido ASI. Además, estas personas son más propensas a desarrollar psicopatologías como: trastornos de estrés postraumático, trastornos de ansiedad o del estado de ánimo e intentos de suicidio

Estas conductas adictivas tienen un efecto evasivo del malestar despertado por haber sufrido Abuso Sexual Infantil.

Sin embargo, los factores de protección con los que cuente la persona que ha sufrido ASI, el contexto en el que se desarrolle, el apoyo posterior recibido, entre otros aspectos, pueden disminuir la propensión a desarrollar comportamientos adictivos

Maltrato infantil y conductas de riesgo

– ¿El maltrato durante la infancia nos puede predisponer a conductas de mayor riesgo, como autolesiones, búsqueda de sensaciones fuertes o extremas, probar sustancias ilegales…?

– Existen estudios que han relacionado el haber sufrido Abuso Sexual en la Infancia (ASI) con ciertas conductas externalizantes, como conductas agresivas para expresar el enfado, saltos de normas, consumo de sustancias, entre otras. Estas conductas se utilizarían como forma de evitar el sufrimiento provocado por el ASI (Gauthier-Duchesne et al., 2023).

– ¿Cómo se ha llegado a identificar científicamente la relación entre ambos aspectos: maltrato infantil y adicción?

– Mi investigación se ha centrado sobre todo en el Abuso Sexual en la Infancia (ASI). Y tanto los estudios previos como la práctica clínica avalan que el ASI puede favorecer al consumo de sustancias en la etapa adulta, entre otras consecuencias. Esto no significa que todas las personas que han sido víctimas de ASI desarrollen una adicción, pero sí que puede predisponer a la persona a estos comportamientos (Murillo et al., 2021; Pérez & Mestre, 2013). En estudios como el de Konkolÿ et al. (2017), se encontró que si el ASI se daba en periodos críticos del desarrollo, los comportamientos adictivos podían ser más duraderos en el tiempo.

– ¿La predisposición adictiva en estas personas se da hacia algún tipo de sustancia o conducta en particular?

– Se han encontrado relaciones entre el ASI y el consumo de alcohol, nicotina, cannabis y otras drogas ilegales en diferentes estudios (Draucker & Mazurczyk, 2013; Gauthier-Duchesne et al., 2023; Hérbert et al., 2023).

Consecuencias del abuso infantil

Consecuencias del abuso infantil

– Si la mujer sufre maltrato o abusos durante el embarazo, ¿puede influir en que la persona que nazca tenga mayor predisposición a las dependencias?

– Si una mujer sufre maltrato o abusos durante el embarazo, el estrés por el que está pasando puede afectar al bebé. Pero en mi opinión, dependerá de los factores de riesgo y protección que tenga el niño/a en su vida, el posterior consumo de sustancias o conductas de riesgo. Si existen evidencias de bebés que han nacido con distintos problemas médicos, como el síndrome alcohólico fetal, bajo peso al nacer, malformaciones, abortos, en casos de mujeres que han consumido durante el embarazo.

– ¿Hay más probabilidades de consumir drogas como resultado de un malestar psicológico y emocional con origen en la infancia?

– El consumo de sustancias puede comenzar en la adolescencia de forma experimental o recreativa en cualquier persona. Pero si existe malestar psicológico o emocional, la persona puede mantener el consumo de sustancias como estrategia de evitación a ese malestar.

-¿Afecta de forma diferente a mujeres y hombres haber sufrido maltrato infantil en cuanto a las posibilidades de protagonizar conductas de mayor riesgo, como el consumo?

– Tanto hombres como mujeres pueden sufrir consecuencias tras haber sufrido maltrato infantil o ASI. Las consecuencias de haber sufrido Abuso Sexual Infantil que más refieren las investigaciones (Ramírez & Fernández, 2011; Real-López et al., 2023), han sido:

  • Episodios depresivos.
  • Trastorno de Estrés Postraumático en la vida adulta (TEPT).
  • Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).
  • Trastornos en la alimentación.
  • Problemas afectivo-sexuales.
  • Síntomas disociativos.
  • Dependencia de sustancias.

Entre las disfunciones sexuales, se considera que el Abuso Sexual Infantil es un factor de riesgo para el vaginismo y la dispareunia en el caso de las mujeres (Tetik & Alkar, 2021) y la disfunción eréctil y eyaculación precoz en el caso de los hombres (McCabe et al., 2016).

Tratamiento de la adicción en estos casos

Tratar la adicción cuando hubo abuso infantil

– ¿De qué manera influye en el tratamiento de una adicción, en el enfoque terapéutico que se aplique, que la persona haya sufrido maltratos durante la infancia?

– Cuando una persona acude a tratamiento por problemas de adicción es importante realizar una evaluación de todas las áreas que pueden estar manteniendo el comportamiento adictivo. En el caso de que la persona haya sufrido maltrato infantil o Abuso Sexual Infantil, el consumo puede estar asociado a la evitación del malestar que estas experiencias o su recuerdo le producen, por lo que es esencial trabajar estas áreas de la persona. Sin embargo, no todas las personas quieren hablar de ello, o lo hacen tras meses de terapia. Por ello, es muy importante tener una buena alianza terapéutica.

– Las personas que han recibido maltrato infantil, ¿tienen un proceso más complicado a la hora de recuperarse de las adicciones?

– Algunos estudios (Daigre et al., 2015; Fernández-Montalvo et al., 2015) refieren que las personas que han sufrido Abuso Sexual Infantil y tienen problemas de adicción pueden tener:

  • Mayor número de recaídas.
  • Adicciones más graves.
  • Comorbilidad psicopatológica, como ansiedad, depresión, estrés postraumático e ideación suicida.

– ¿Tiene más posibilidades de recaer una persona con adicción que haya sufrido abusos durante la infancia?

– Sí, una persona que ha sufrido Abuso Sexual Infantil puede tener mayor número de recaídas durante su proceso.

– Al pensar en abusos, tendemos a imaginar situaciones extremas. Situaciones que aún hoy están aceptadas socialmente, como el castigo físico o psicológico, las amenazas, o las negligencias: dejar a un niñ@ de forma continuada durante horas delante de una pantalla, padres ausentes… ¿Pueden tener estas conductas la misma repercusión en la formación de un cerebro predispuesto a la adicción?

– La misma repercusión no podría decir, pero cada vez es mayor la demanda en centros de tratamiento de adolescentes y familias que acuden por problemas de abuso de tecnologías y problemas de comportamiento, con o sin maltrato. Por lo que el abuso de las tecnologías es un problema que merece especial atención actualmente, para poder dotar tanto a las familias como a los/as adolescentes de herramientas y que puedan hacer un buen uso de ellas.

– Cuando sabemos que un niño o una niña está sufriendo abusos y no podemos modificar su realidad, ¿qué podemos hacer para aminorar los daños desde fuera de la familia?

Si sabemos que un/a menor está sufriendo algún tipo de maltrato o Abuso Sexual Infantil, hay que denunciar este hecho y proteger al o la menor. Además, se pueden buscar recursos psicológicos, sociales, etcétera.

La adicción tiene salida. Contar con el apoyo adecuado es fundamental.

Bibliografía:

  • Daigre, C., Rodríguez-Cintas, L., Tarifa, N., Rodríguez-Martos, L., Grau-López, L., Berenguer, M., Casas, M., & Roncero, C. (2015). History of sexual, emotional or physical abuse and psychiatric comorbidity in substance-dependent patients. Psychiatry Research, 229(3), 743–749. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2015.08.008
  • Draucker, C. B., & Mazurczyk, J. (2013). Relationships between childhood sexual abuse and substance use and sexual risk behaviors during adolescence: An integrative review. Nursing Outlook, 61(5), 291–310. https://doi.org/10.1016/j.outlook.2012.12.003
  • Fernández-Montalvo, J., López-Goñi, J. J., & Arteaga, A. (2015). Psychological, Physical, and Sexual Abuse in Addicted Patients Who Undergo Treatment. Journal of Interpersonal Violence, 30(8), 1279–1298. https://doi.org/10.1177/0886260514539843
  • Gauthier-Duchesne, A., Fernet, M., Hébert, M., Guyon, R., Tardif, M., & Godbout, N. (2023). The externalization of suffering among male survivors of Child Sexual Abuse: “A deeply buried rage that must come out.” Psychology of Men & Masculinities. https://doi.org/10.1037/men0000453
  • Giménez-Pando, J., Pérez-Arjona, E., Dujovny, M., & Díaz, F. G. (2007). Secuelas neurológicas del maltrato infantil. Revisión bibliográfica. Neurocirugía, 18(2), 95–100. https://doi.org/10.1016/s1130-1473(07)70292-0
  • Hérbert, E., Fortin, L., Fortin, A., Paradis, A., & Hébert, M. (2023). The Associations between Self-Silencing and Delinquency in Adolescent Who Experienced Child Sexual Abuse. Journal of Child Sexual Abuse, 32(4), 438–454. https://doi.org/10.1080/10538712.2023.2177222
  • Konkolÿ, B., Horwood, L., Slater, L., Tan, M. C., Hodgins, D. C., & Wild, C. (2017). Relationship between interpersonal trauma exposure and addictive behaviors: A systematic review. BMC Psychiatry, 17(1), 1–17. https://doi.org/10.1186/s12888-017-1323-1
  • McCabe, M., Sharlip, I., Lewis, R., Atalla, E., Balon, R., Fisher, A., Laumann, E., Lee, S., & Segraves, R. (2016). Incidence and Prevalence of Sexual Dysfunction in Women and Men: A Consensus Statement from the Fourth International Consultation on Sexual Medicine 2015. J Sex Med., 13(2), 144–152. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2015.12.034
  • Murillo, J. A., Mendiburo-Seguel, A., Santelices, M. P., Araya, P., Narváez, S., Piraino, C., Martínez, J., & Hamilton, J. (2021). Childhood sexual abuse and its impact on adult well-being. Psicoperspectivas, 20(1). https://doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol20-Issue1-fulltext-2043
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  • Pérez, F., & Mestre, G. M. (2013). Abuso sexual en la infancia y la drogodependencia en la edad adulta. Papeles Del Psicologo, 34(2), 144–149.
  • Ramírez, C., & Fernández, A. (2011). Abuso Sexual Infantil: una revisión con base en pruebas empíricas. Psicología Conductual, 19(1), 7–39.
  • Real-López, M., Peraire, M., Ramos-Vidal, C., Llorca, G., Julián, M., & Pereda, N. (2023). Abuso sexual infantil y consecuencias psicopatológicas en la vida adulta. Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil, 40(1), 13–30. https://doi.org/10.31766/revpsij.v40n1a3
  • Tetik, S., & Alkar, O. Y. (2021). Vaginismus, Dyspareunia and Abuse History: A Systematic Review and Meta-analysis. Journal of Sexual Medicine, 18(9), 1555–1570. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2021.07.004

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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