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ADICCIÓN A LOS OPIÁCEOS

Síndrome de abstinencia de los opiáceos

Cómo tratar los síntomas que surgen cuando dejas de consumir heroína o fentanilo.

6 minutos
Publicado el
Síndrome de abstinencia de los opiáceos

Como en cualquier otra adicción, la persona que busca desengancharse de cualquier sustancia opiácea como la heroína, la morfina, la codeína o el tan mencionado fentanilo, experimentará síntomas desagradables. Este cuadro de manifestaciones orgánicas y psicológicas incómodas y más o menos riesgosas se conoce, en este caso, como síndrome de abstinencia de los opiáceos. Y es el resultado de que el cerebro adicto, y el organismo, se hayan acostumbrado a funcionar con una dosis de estímulo químico externo que, de pronto, dejan de recibir. El sistema nervioso, por tanto, se desequilibra y lo demuestra corporalmente con distintas manifestaciones clínicas.

El síndrome de abstinencia de los opiáceos es un paso inexorable para cualquier persona que sufre adicción a estas sustancias y comienza un tratamiento para superarla. Sin embargo, cada organismo lo va a experimentar de forma y con intensidad diferente. Por la sencilla razón de que cada caso de adicción es único.

¿Por qué se produce?

Por qué se produce el síndrome de abstinencia de los opiáceos

Los opiáceos son sustancias que se obtienen de la planta del opio. El cerebro también produce naturalmente químicos con estructuras similares a esas sustancias, los cuales nos permiten experimentar sensaciones que dan lugar a nuestros estados de ánimo. Son sensaciones similares a las que percibimos cuando consumimos opiáceos, aunque en este caso resultan mucho más potentes. ¿Por qué?

Porque cuando introducimos esas sustancias externas a nuestro organismo conseguimos sobreestimular de forma drástica las células nerviosas que naturalmente producen y transmiten opiáceos. Es como sentar a un elefante en un subibaja que está balanceado: se desequilibra completamente. Experimentamos un subidón que el cerebro no tiene forma de regular, de equilibrar.

Opio: la planta de la que se extraen los opiáceos
Planta de opio: el origen de estas sustancias adictivas.

Con el tiempo, la parte del sistema nervioso que registra qué conductas nos generan placer (el circuito de recompensa y la dopamina), graba que los opiáceos son buenos para nuestro bienestar. Es decir: No para nuestra salud, sino para la percepción de que “estamos y nos sentimos bien”, ya sea porque nos tranquiliza, nos evade de miedos y problemas…

El cerebro y otros órganos se acostumbran a funcionar con dosis cada vez mayores de sustancias, como los opiáceos, o de comportamientos, como las apuestas o el sexo. Esto es lo que llamamos tolerancia. Si un día le quitamos ese estímulo de golpe, si quitamos al elefante que está sentado en un extremo, el sistema nervioso, que había hecho lo posible para equilibrar el subibaja, se viene abajo.

Asimismo, la abstinencia es un mecanismo que promueve la conducta adicta, porque la persona muchas veces consume, precisamente, para aliviar esos síntomas.

Síntomas

Síntomas del síndrome de abstinencia de los opiáceos

La persona que deja de consumir sustancias como la heroína, la morfina o el fentanilo, cuando ha desarrollado una dependencia hacia ellas, puede experimentar:

  • Dolores musculares
  • Ansiedad
  • Agitación
  • Insomnio
  • Sudoración
  • Secreción nasal
  • Aumento del lagrimeo
  • Bostezos

Incluso después de un tiempo de haber cortado el consumo de estas sustancias, la persona puede seguir acusando síntomas de abstinencia, que se denominan tardíos, como:

  • Diarrea
  • Cólicos abdominales
  • Pupilas dilatadas
  • Náuseas
  • Piel de gallina
  • Vómitos
Duración

Cuánto dura el síndrome de abstinencia de los opiáceos

El síndrome de abstinencia de los mórficos (porque se obtienen todos de la morfina, que a su vez se extrae del opio) se trata con farmacología. Su duración dependerá de las características de la persona y el grado de adicción que haya desarrollado. En todo caso, lo normal es que los síntomas se experimenten entre 7 y 21 días. Pero, según el tipo de síndrome de abstinencia, pueden prolongarse meses, años o, incluso, persistir de forma permanente.

Las manifestaciones clínicas, físicas, neurológicas y emocionales que sufre una persona durante el síndrome de abstinencia de los opiáceos se buscan reducir al máximo posible por medio del tratamiento farmacológico. Esto sucede en todas las adicciones durante la primera fase del proceso terapéutico: la desintoxicación. En cada sustancia o conducta se administra un conjunto de medicamentos concretos, y siempre se busca que el paciente no sufra los síntomas tras interrumpir el consumo.

Existen cuatro tipos de síndrome de abstinencia de los opiáceos:

  1. Síndrome de abstinencia agudo: consiste en alteraciones orgánicas y psicológicas cuya intensidad varía a partir de aspectos como el tipo de opiáceos que se ha consumido, el tiempo de consumo, la dosis diaria, las características físicas y psicológicas de la persona. El síndrome de abstinencia de los opiáceos suele durar, de normal, entre 7 y 21 días.
  2. Síndrome de abstinencia retardado. Es un conjunto de síntomas similares al agudo, que persisten a partir de los 15 días de haber cortado el consumo. Este síndrome de abstinencia a los opiáceos puede durar semanas, meses, años, o incluso toda la vida, como consecuencia del daño provocado en el sistema nervioso central. En concreto, la incapacidad de autorregularse de las células encargadas de procesar los opioides.
  3. Síndrome de abstinencia condicionado. Para explicarlo de forma llana, los síntomas aparecen cuando la persona se expone a situaciones que le recuerda o remiten al consumo que ha abandonado. Estos síntomas pueden aparecer incluso después de meses o años de haber dejado los opiáceos. Se producen como resultado de que la parte del cerebro encargada de grabar los comportamientos que producen placer o bienestar, se activa al recibir un estímulo externo que recuerdan ese comportamiento. Por ejemplo, pasar por los lugares donde se consumía. Como resultado de esto, surgen los síntomas emocionales y físicos.
  4. Síndrome de abstinencia precipitado. Se produce cuando la persona que está en tratamiento consume, como parte del mismo, medicamentos antagonistas opiáceos (naltrexona, naloxona) o agonistas parciales (buprenorfina). Si su cerebro resulta más sensible a estas sustancias (también derivadas del opio) que a la droga principal (heroína, fentanilo…), experimentará síntomas del síndrome de abstinencia agudo de forma incluso más intensa.
¿Dónde se trata?

Dónde se trata el síndrome de abstinencia de los opiáceos

Este conjunto de síntomas que surgen cuando la persona cesa el consumo de opiáceos pueden tratarse de forma ambulatoria o ingresando en un centro de desintoxicación. Esto dependerá del grado de adicción que muestre, de la profundidad de la enfermedad. En todo caso, siempre debe formar parte de un tratamiento integral, es decir, como parte del inicio de un proceso terapéutico a largo plazo, de recuperación de su vida.

El síndrome de abstinencia de los opiáceos puede conformar, ciertamente, un obstáculo para la persona que desea dejar estas sustancias. Es decir, el miedo a sufrir esos síntomas pueden llevarla a echarse para atrás a la hora de emprender un tratamiento. Por eso, como indica la sociedad americana de psiquiatría, la etapa de desintoxicación dentro de un tratamiento integral de adicciones debe tener como objetivo “reducir de manera segura los síntomas agudos de abstinencia y facilitar la incorporación de un paciente a un programa de tratamiento a largo plazo (rehabilitación y reinserción)”.

El tratamiento farmacológico permite atravesar esa etapa de forma más cómoda. Pero se ha comprobado que, si el proceso se limita a pasar el síndrome de abstinencia, es muy probable que la persona recaiga en el consumo. Por ello, resulta fundamental abordar la enfermedad en todas sus dimensiones: psicológicas, familiares y sociales. Esto implica reconstruir todos los partes vitales de la persona, desde su forma de pensar, sentir, actuar, hasta sus habilidades y formas de relacionarse.

La adicción a los opiáceos se puede superar, con la ayuda adecuada.

¿Qué medicamentos se emplean?

Qué medicamentos se usan para el síndrome de abstinencia de los opiáceos

Existen diferentes medicaciones para aminorar los síntomas de este cuadro clínico que se produce al cortar el consumo de opiáceos. Existen dos grupos de fármacos para tratar el síndrome de abstinencia:

  • Fármacos agonistas. Aquellos que buscan emular los efectos de la sustancia principal de forma de aminorar los síntomas desagradables surgidos de la fuerte necesidad de consumir.
  • Fármacos antagonistas. Aquellos que producen la reacción del organismo cuando se consume la sustancia, de modo que la persona opte por no volver a consumir para evitar ese efecto.

Los fármacos agonistas usados para el síndrome de abstinencia de los opiáceos son:

  • Metadona
  • Dextropropoxifeno
  • Buprenorfina
  • Codeína
  • Tramadol
  • Clonidina

Los fármacos antagonistas usados para el síndrome de abstinencia de los opiáceos son:

  • Naloxona
  • Naltrexona
Naloxona: fármaco antagonista para superar el síndrome de abstinencia de los opiáceos
Naloxona, un fármaco que ya ha salvado miles de vidas ante la posible sobredosis de opiáceos.

Otros medicamentos empleados en el proceso de desintoxicación son las benzodiacepinas. Estos fármacos se usan para reducir la ansiedad y trastornos del sueño que sufren los pacientes a consecuencia de dejar de consumir.

También pueden administrarse antipsicóticos para personas que experimentan síntomas psicóticos. Se trata de un grupo de fármacos complicados de gestionar, pues producen efectos secundarios desagradables.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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2 comentarios

  1. José 28 Mar • 22:08

    Como hasta ahora mi material de acompañamiento para estudiar. De excelencia.
    Gracias.

    • Equipo Adictalia 03 May • 11:13

      Hola, José. Esperamos que no desarrolles una adicción, pues las consecuencias son terribles. Mucha suerte.

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