Red Nacional de Apoyo y Soluciones para Adicciones

100% discreción. Tel GRATUITO.


900 525 727

Psiquiatra especialista en adicciones o psicólogo/a: en qué casos atiende cada profesional

Categoría: Tratamientos
Publicado:
Home Blog Tratamientos Psiquiatra especialista en adicciones o psicólogo/a: en qué casos atiende cada profesional
psiquiatra especialista en adicciones

5 pautas básicas sobre el tratamiento psiquiátrico y psicológico en dependencias

Hola, mi hermano está enganchado al cannabis y no sabemos a quién debemos llamar para tratarle: ¿A un psiquiatra especialista en adicciones o a un psicólogo experto en esta enfermedad?

Este tipo de consultas se escuchan día sí y día también en las líneas de Adictalia, desde todas partes de España. Antes de dar cualquier respuesta, los especialistas recaban toda la información necesaria del caso en la primera toma de contacto. Más tarde, se analiza con el equipo terapéutico y, entonces sí, se facilita una orientación sobre qué tipo de tratamiento resulta más conveniente.

Pero dada la cantidad de consultas que recibimos en este sentido, parece oportuno destinar un artículo que ofrece cinco pautas para comprender el trabajo pertinente a cada una de estas especialidades en el tratamiento de una adicción. Para ello, preguntamos a José Miguel Perelló del Río, profesor del máster en Prevención y Tratamiento de Conductas Adictivas por la Universidad de Valencia. (Si deseas conocer más sobre este profesional, detallamos su currículo al pie de este artículo).

LAS FUNCIONES DE UN PSIQUIATRA ESPECIALISTA EN ADICCIONES Y DE UN PSICÓLOGO/A EXPERTO EN ADICCIONES

1. Ambos profesionales trabajan en equipo: el psiquiatra especialista en adicciones estabiliza la sintomatología y el deseo de consumo con fármacos; y el psicólogo promueve un cambio integral de hábitos y estilo de vida.

¿Qué función cumple el profesional psiquiatra especialista en adicciones y cuál el psicólogo/a experto/a en esta enfermedad?

El trabajo del psicólogo y psiquiatra especialistas en adicciones tiene que ser conjunto, pues ambos conforman pilares fundamentales del tratamiento de las conductas adictivas.

Los/as psicólogos/as nos ocupamos de la parte conductual y ambiental de la persona adicta. En primera instancia, ayudarle a:

  • Motivar el cambio hacia la abstinencia,
  • Afrontar las situaciones de consumo
  • Gestionar el manejo de los impulsos de consumo.

Y, conforme se vaya avanzando en el proceso de recuperación, ayudamos a la persona a:

  • Mantener la motivación para seguir abstinente,
  • Evitar recaídas
  • Aprender conductas alternativas al consumo
  • Provocar un cambio de estilo de vida.

Por su parte, el área del tratamiento que atiende el psiquiatra especialista en adicciones se dirige a estabilizar la sintomatología psicopatológica que sufre la persona, a causa de su consumo. También le dará herramientas farmacológicas para evitar el consumo y manejar el deseo de consumo.

2. En la primera visita, la persona que sufre adicción puede acudir tanto un psiquiatra especialista en adicciones como a un/a psicólogo/a experto en esta enfermedad.


– ¿A quién debe la persona acudir en primera instancia y cómo se decide qué tratamiento será mejor?

Cualquiera de los dos profesionales puede atender en primera instancia. Lo primero que hay que hacer es una buena evaluación y toma de decisiones sobre la elección del plan de tratamiento.

3. El procedimiento psicológico debe alcanzar mayor profundidad y duración para conseguir que la persona supere su adicción.   


– ¿En qué momentos específicos del tratamiento deben intervenir estas especialidades?

Las intervenciones de ambos profesionales se deberán realizar de manera simultánea.

Ahora bien, el tratamiento psicológico requiere un mayor conocimiento de la persona que sufre adicción. Tiene que tener en cuenta el análisis funcional de la conducta adictiva, que comprende todas las variables circunstanciales emocionales y biográficas que explican por qué consume. Por lo que es un trabajo de mayor duración en el tiempo y de seguimiento continuo a lo largo del proceso de recuperación.

Pero si el paciente presenta un grave cuadro psicopatológico reactivo del consumo de drogas, se requiere la intervención de un psiquiatra especialista en adicciones. Estos cuadros pueden implicar un trastorno psicótico inducido por sustancias o un cuadro grave de síndrome de abstinencia, como se da en los casos de consumo de opiáceos o alcohol.

Con todo, a lo largo del tratamiento psicológico para superar una adicción resulta importante la supervisión del psiquiatra especialista en adicciones. Si bien esta supervisión se realiza de forma más distanciada en el tiempo que la terapia psicológica. O bien en momentos puntuales en los que se desencadene algún tipo de cuadro psicopatológico grave que requiera tratamiento farmacológico.

4. Un psiquiatra especialista en adicciones es menos frecuente en las dependencias conductuales o en otras donde no se manifieste síndrome de abstinencia o trastorno mental


– ¿Cuándo NO es necesario que intervenga un psiquiatra frente a un cuadro de adicción?

En las adicciones conductuales, como adicción al juego, a las compras, al sexo, no suele ser necesaria la intervención farmacológica. Algunas veces tampoco en adicciones químicas que no cursen con un cuadro de síndrome de abstinencia o que no haya un trastorno psicológico o mental de base

Tampoco es necesario si el paciente tiene una buena respuesta al tratamiento psicológico y puede transitar este proceso sin necesitar recursos farmacológico para el manejo del deseo de consumo (llamado craving)

5. El riesgo de generar adicción a la farmacología prescrita por un psiquiatra especialista en adicciones es muy alto.

– ¿Existen riesgos de que una persona adicta a sustancias, como el alcohol, pueda terminar mezclando ésta con la medicación prescrita? ¿Incluso que se vuelva dependiente del fármaco prescrito y termine sustituyendo una sustancia por otra?

El riesgo de la derivación adictiva es muy alto. El psiquiatra especialista en adicciones lo debe tener en cuenta e intentar no prescribir fármacos que crean dependencia o que tengas efectos que produzcan la sensación de “colocar”. Un buen ejemplo consiste en evitar en lo posible precribir las benzodiacepinas. También se puede pedir la colaboración de la familia en la administración y supervisión de los fármacos para tratar la adicción.

¿Por qué podemos generar adicción a fármacos usados para tratar la adicción?

Los riesgos de ceñirse sólo al tratamiento del psiquiatra especialista en adicciones

Persona que requiere un psiquiatra especialista en adicciones
Si el paciente presenta un grave cuadro psicopatológico reactivo del consumo de drogas, requiere la intervención de un psiquiatra especialista en adicciones. Foto de cottonbro.

El último punto descrito por el psicólogo Miguel Perelló del Río resulta especialmente importante desarrollar, pues observamos con frecuencia en Adictalia casos de dependencia a medicamentos empleados para tratar una adicción. Cuando el tratamiento se encuentra guiado sólo por un psiquiatra especialista en adicciones que se limita a administrar fármacos, existe el peligro de terminar generando una nueva dependencia a las sustancias prescritas.

El tratamiento integral de una adicción, como lo entendemos en Adictalia, ha de comprender dos áreas:

  • Terapia cognitivo-conductual y motivacional: aquella que trabaja sobre el comportamiento de la persona a través de la elaboración de emociones, pensamientos y conductas. Y que también implica el control de las contingencias para evitar situaciones de consumo.
  • Tratamiento con medicación: Es la parte del proceso terapéutico de la adicción que involucra químicos con alguno de dos objetivos, según el medicamento: uno, el de inhibir los deseos de consumo; dos, el de paliar los efectos del síndrome abstinencia cuando se interrumpe abruptamente la incorporación de una droga.

El problema aparece cuando la persona desarrolla una dependencia al efecto de esta sustancia, que en principio fue administrada transitoria y controladamente, para poder funcionar en su día a día. Incluso para sentirse bien, plena, sin tener que consumir el objeto original de su adicción: porros, cocaína, alcohol… Es decir, cuando su conducta adictiva continúa, pero cambia el medio de materializarla, reemplaza una droga por otra.


Cuando el tratamiento se encuentra guiado sólo por un psiquiatra especialista en adicciones que se limita a administrar fármacos, existe el peligro de terminar generando una nueva dependencia a las sustancias prescritas.


Un ejemplo muy sonado es el citado por Perelló más arriba: las benzodiacepinas, que se administran con fines tranquilizantes. Esta sustancia aumenta la producción del neurotrasmisor GABA en el cerebro. Los neurotransmisores son agentes que viajan de una neurona a otra transportando una determinada información. En el caso del GABA, indica a las neuronas que disminuyan la velocidad de transmisión o que directamente la corten. Por tanto, el efecto en el organismo es tranquilizante, incluso autoconvulsivo y ansiolítico.

¿Pero qué pasa si la persona termina acostumbrándose a estos resultados fisiológicos? Unos efectos que, en principio, el psiquiatra especialista en adicciones buscaba, de forma temporal y a corto plazo, para facilitar el trabajo del tratamiento psicológico, el cual apunta a deshabituar del consumo y rehabilitar a la persona de su adicción, para conseguir que se reinserte en la sociedad en plenitud.

Si la persona no va a la raíz del problema de su adicción, si no ataca los motivos psicosociales, afectivos y emocionales que potencian lo que se conoce como predisposición biológica a desarrollar adicciones; es más probable que termine dependiendo del efecto fisiológico de estos medicamentos para controlar los deseos de consumo en diferentes circunstancias. Es decir, se aferrará a los paliativos químicos en lugar de tratar el origen psicológico de la enfermedad, por tanto, estará continuando su adicción por otras vías.

También existen recelos de una parte de profesional sobre el uso abusivo de medicamentos de tipo agonistas (que inhiben cerebralmente el deseo de consumo), como la metadona o la buprenorfina. Éstas se emplean en el tratamiento de adicciones a opiáceos, como la heroína. Consiguen, por un lado, reducir los síntomas del síndrome de abstinencia y, por otro, bloquear el deseo de consumir, al actuar sobre los mismos receptores cerebrales que los opioides ilegales, pero sin causar sus efectos: euforia, sedación y sensación analgésica.

Quienes abogan por el tratamiento con estos medicamentos, indican que, de forma controlada, resultan esenciales para conseguir retirar las sustancias que generan más daño y que, incluso, por este beneficio, pueden usarse de por vida. Es decir, que contradicen la teoría de que aquellas personas estarían reemplazando una adicción por otra, pues el coste-beneficio es incuestionable.

Otro efoque alerta de que la persona puede desarrollar tolerancia hacia estos medicamentos y, por tanto, dependencia, si se limita sólo a consumirlos y no trata el origen psicológico y emocional de su adicción. Y está comprobado que estos medicamentos tienen efectos secundarios cuando se ingieren de forma descontrolada y sin supervisión médica.  


Si la persona no va a la raíz del problema de su adicción, si no trata los motivos psicosociales y emocionales, es más probable que termine dependiendo del efecto fisiológico paliativo de los medicamentos para mantenerse alejada de la sustancia adictiva.


La terapia psicológica de mantenimiento: una herramienta esencial

Desde Adictalia enfatizamos en la importancia que tiene el tratamiento psicológico para reorientar la conducta, reelaborar los pensamientos, descubrir estrategias de autocontrol y afrontamiento de conflictos. Y, sobre todo, encontrar motivaciones vitales que conduzcan a la persona a llenar el vacío que antes cubría con el consumo compulsivo.

Los medicamentos sin duda ayudan a superar las contingencias fisiológicas explicadas más arriba: deseos irresistibles o dolencias físicas por privar al organismo de una sustancia a la que estaba acostumbrado. Pero en ningún caso modificarán los aspectos psicológicos (conducta, aprendizajes, rasgos personales) y ambiental (circunstancias de vida, relaciones personales…) que vive la persona que sufre adicción. Para ello, requiere una terapia psicológica.


Se trata de mantener a raya las tendencias de consumo que pueden despertarse en determinadas circunstancias en las personas que han atravesado por una adicción.


Este recurso, ya sea individual o grupal, está guiado por profesionales de la psicología antes que por un psiquiatra especialista en adicciones. Y, como bien indicó Miguel Perelló, se trata de un proceso dilatado en el tiempo. Desde Adictalia recomendamos, incluso, que la persona mantenga contacto con una terapia psicológica de forma permanente tras los procesos de desintoxicación, deshabituación y reinserción. A esto le llamamos terapia “de mantenimiento”.

Se trata de mantener a raya las tendencias de consumo que pueden despertarse en determinadas circunstancias en las personas que han atravesado por una adicción. Cada vez existe más consenso sobre que esta enfermedad tiene un carácter crónico, acompaña a la persona durante toda la vida.

Los estudios de las últimas décadas arrojan indicios de que existen rasgos biológicos, genéticos, que predisponen a algunas personas a desarrollar una adicción. Pero en ningún caso desatienden que, para que la persona acabe manifestando la enfermedad, esos rasgos interactúan con otros condicionantes de tipo psicosocial: creencias, personalidad, situaciones de vida, medioambiente

De ahí la certeza de que la adicción es una enfermedad multidimensional: no tiene un solo causante o disparador. Y por eso la importancia de abordar esos aspecto vitales en cada caso, donde la terapia psicológica, individual, grupal, familiar constituye una herramienta ineludible

Quién es el Miguel Perelló del Río

Miguel Perelló del Río
Miguel Perelló del Río, psicólogo especialista en adicciones
  • Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia (Nº col. 05270-CV).
  • Máster en Psicología Clínica por el Centro de Terapia de Conducta de Valencia y Máster en Prevención y Tratamiento de Conductas Adictivas por la Universidad de Valencia.
  • Extensa formación continua en el área de psicología clínica y de conductas adictivas, como terapeuta y formador.
  • Entre otros espacios, ha trabajado en la Unidad de Conductas Adictivas de Paterna y en el Hospital Casa de la Salud de Valencia.
  • Además, ha participado en proyectos de investigación sobre los factores de riesgo en el consumo de drogas en población adulta y adolescentes, entre otros.
  • Ejerce como tutor externo en el módulo Prácticum de la Universidad de Valencia del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Y profesor del modulo Conductas Adictivas del Máster de Psicología Clínica en el Centre de Psicología Clínica i Formativa de Valencia; en el Máster Práctico Cognitivo Conductual del Colegio Oficial de Psicólogo de la Comunidad Valenciana y en el Máster en prevención y tratamiento de las conductas adictiva del ADEIT.
  • También imparte cursos de Entrevista Motivacional en el Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.
  • Es miembro de la sección de Terapia de Conducta del Colegio del Colegio Oficial de Psicólogos. Pertenece a la Sociedad Española de Psicología Clínica y Salud (SEPCyS). Y subdirige la revista Información Psicológica del Colegio de Psicólogos. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Ingreso involuntario de una persona adicta en un centro de desintoxicación

REQUISITOS JUDICIALES Y CARACTERÍSTICAS TERAPÉUTICAS DE UN INGRESO FORZOSO


Publicado:

Leer más

Las causas de la adicción al sexo

Los motivos y tratamientos para la hipersexualidad


Publicado:

Leer más

Chemsex: 8 cosas que debes sabe

Una modalidad adictiva creciente entre parte de la población LGTBI


Categoría: Adicción, Tratamientos
Publicado:

Leer más

Existe una solución para ti


900 525 727