ENFERMEDAD DE LA ADICCIÓN
Patología dual: trastorno de estrés postraumático (TEPT) y adicción
CUANDO EL TRAUMA BUSCA SALIDA EN EL CONSUMO DE SUSTANCIAS
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Hay quien empieza a consumir para “pasarlo bien” y hay quien busca tapar un malestar. Y hay veces que detrás de ese malestar hay una experiencia traumática que no se ha curado adecuadamente. Una pérdida, una agresión, una infancia difícil… Situaciones todas ellas que, en algunos casos, derivan en un trastorno de estrés postraumático.
Y, aunque no todas las personas que sufren trauma desarrollan adicción o viceversa, estas personas pueden recurrir al consumo de sustancias o comportamientos para, por ejemplo, dormir (con el cannabis), dejar de recordar (con el alcohol) o bajar la ansiedad (con las benzodiacepinas).
A pesar de que la imagen que se proyecta es la del consumo, por dentro muchas veces hay miedo, vergüenza, culpa, recuerdos que vuelven una y otra vez y una sensación profunda de no poder más.
La psicóloga sanitaria Sheila Establiet, de Esvidas, lo explica desde una mirada clínica y cercana: las situaciones traumáticas pueden alargarse en el tiempo, volverse crónicas y desembocar en un trastorno de estrés postraumático. Y el trauma, añade, “es uno de los factores que pueden llegar a potenciar lo que es la adicción”.
Aunque un cuadro no siempre lleva al otro, la relación entre ambos fenómenos existe y es frecuente. Por este motivo, desde el Centro Informativo de Adicciones de Adictalia queremos dar respuesta a la pregunta ¿qué relación existe entre el trastorno de estrés postraumático y el consumo de sustancias?

¿Qué relación hay entre el trastorno de estrés postraumático y las adicciones?
Para Sheila Stabliet, una de las claves para entender la relación entre el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y las adicciones es asumir que “no todas las personas afrontamos de igual manera los problemas y las situaciones”. Mientras algunas consiguen procesar lo ocurrido y recuperar el equilibrio, otras continúan conviviendo con un malestar que permanece mucho tiempo después de que el peligro haya desaparecido.
Cuando ese estrés intenso no logra resolverse, pueden aparecer síntomas como recuerdos intrusivos, ansiedad persistente, dificultades para dormir o una sensación constante de amenaza.
Según la psicóloga de Esvidas, la capacidad para regular las emociones desempeña un papel fundamental en este proceso. Hay personas que desarrollan herramientas para afrontar lo ocurrido y otras que terminan acumulando sufrimiento durante meses o incluso años.
Para explicarlo, Sheila utiliza una metáfora que suele compartir con sus pacientes:
«Las personas son como una pelota de plastilina. Cada situación traumática o estresante de nuestra vida es como si le hincáramos la uña. Si en el momento adecuado no intentamos redondear esa plastilina, esa herida se queda ahí».
Y cuando ese dolor permanece demasiado tiempo, algunas personas buscan formas de aliviarlo. En ocasiones encuentran apoyo profesional o familiar y otras recurren a estrategias que ofrecen un alivio inmediato, pero que terminan generando nuevos problemas.
Entre ellas, el consumo de sustancias.
¿Por qué las personas con TEPT recurren a las drogas?
Una de las preguntas más frecuentes es por qué algunas personas terminan recurriendo a las sustancias para afrontar el malestar mientras que otras no lo hacen.
Para Sheila, no existe una única respuesta. Cada historia es diferente, aunque hay un elemento común: la manera en que cada persona aprende a enfrentarse al sufrimiento.
“Todo ser humano nace con esa capacidad de supervivencia, pero no todo el mundo llega a desarrollarla de la manera adecuada”, explica.[T1]
Quien convive con ansiedad constante, recuerdos dolorosos o una sensación permanente de amenaza suele buscar formas de aliviar ese malestar. En algunos casos, el alcohol, los ansiolíticos o el cannabis aparecen como una solución rápida.
Sin embargo, Sheila insiste en una idea clave: lo importante no es solo qué consume una persona, sino para qué lo consume.
Detrás de muchos consumos hay un intento de regular emociones difíciles de sostener. Miedo, culpa, angustia o tristeza pueden empujar a la persona hacia aquello que le proporciona un alivio temporal.
“El trauma es uno de los factores que pueden llegar a potenciar lo que es la adicción”, Sheila Establiet
La psicóloga también destaca el impacto que el trauma tiene sobre la autoestima: «El trauma afecta mucho en la autoestima y en el autoconcepto de las personas».
Cuando alguien arrastra durante años una imagen negativa de sí mismo, la sustancia puede convertirse en una forma de sentirse mejor consigo mismo. Pero ese alivio dura poco.
«Al principio ellos ven la sustancia como una salida de emergencia», explica Sheila. Con el tiempo aparece un círculo difícil de romper: «Consumo porque me siento mal, pero consumir me produce malestar. Y ante ese malestar tengo que acudir al consumo para sentirme algo bien».
Cuanto más tiempo se mantiene esta dinámica, más espacio ocupa la sustancia y más difícil resulta encontrar otras formas de gestionar las emociones.
¿Cómo se trata el trastorno de estrés postraumático cuando existe una adicción?¿Cómo se trata el trastorno de estrés postraumático cuando existe una adicción?
Cuando el trauma y la adicción aparecen juntos, tratar únicamente uno de los dos problemas suele dejar una parte importante del sufrimiento sin resolver.
Por eso, la psicóloga defiende un abordaje integral, capaz de intervenir tanto sobre el consumo como sobre las heridas emocionales que pueden estar detrás de él.
Dentro de ese proceso hay una palabra que considera fundamental: «la deshabituación es súper importante».
Y no se refiere únicamente a dejar de consumir. También implica cambiar rutinas, modificar creencias y aprender nuevas formas de afrontar el malestar.
Precisamente por eso, algunos tratamientos recomiendan realizar parte del proceso fuera del entorno habitual.
«Todos los factores desencadenantes o la relación que tiene el paciente con el consumo se han dado específicamente en esa ciudad o en ese entorno». Por eso, alejar temporalmente a la persona de esos estímulos permite construir hábitos diferentes y reducir el riesgo de recaída.
Otro de los grandes retos es cambiar la forma de pensar. «Cambiar esos pensamientos y sustituirlos por otros nos cuesta mucho trabajo a nosotros como profesionales y a ellos como pacientes».
Por este motivo, el tratamiento no busca únicamente que la persona deje de consumir. Busca que comprenda qué le ocurre, reconozca sus vulnerabilidades y desarrolle herramientas para gestionar sus emociones sin recurrir a las sustancias.
En algunos casos también puede ser necesario apoyo farmacológico. Lejos de entender la psicología y la psiquiatría como enfoques enfrentados, Sheila defiende que ambas disciplinas trabajen conjuntamente: «Una no sirve sin la otra«.
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No todas las heridas son visibles, pero todas merecen atención
Comprender la relación entre el trastorno de estrés postraumático y el consumo de sustancias no significa asumir que toda adicción nace de un trauma. Significa entender que, en algunos casos, ambos problemas pueden estar profundamente conectados.
Detrás del consumo puede haber miedo, culpa, vergüenza o experiencias difíciles que nunca llegaron a elaborarse adecuadamente.
Como recuerda Sheila, las heridas emocionales no desaparecen simplemente porque pase el tiempo. Necesitan ser comprendidas, trabajadas y atendidas.
La buena noticia es que tanto el trauma como la adicción tienen tratamiento. Y que pedir ayuda puede cambiar por completo la forma de convivir con aquello que hoy genera sufrimiento.
Preguntas frecuentesPreguntas frecuentes
¿Todas las personas con trastorno de estrés postraumático desarrollan una adicción?
Aunque existe una relación entre ambos problemas, no todas las personas con TEPT desarrollan adicción. Factores como la regulación emocional, la autoestima, el apoyo social o el acceso a tratamiento pueden influir en la evolución de cada caso.
¿Qué sustancias consumen con más frecuencia las personas con TEPT?
No existe una sustancia única asociada al trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, es frecuente que algunas personas recurran al alcohol, el cannabis o los ansiolíticos buscando aliviar síntomas como la ansiedad, el insomnio o los recuerdos intrusivos.
¿Se puede tratar el trauma sin dejar de consumir?
Los profesionales suelen coincidir en que el tratamiento resulta más eficaz cuando se trabajan de forma conjunta tanto el trauma como el consumo. Si la sustancia sigue utilizándose como principal herramienta para gestionar el malestar, abordar el origen emocional del problema suele resultar mucho más difícil.
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Equipo Adictalia
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