TRATAMIENTOS
Estimulación magnética transcraneal para tratar la adicción
En qué consiste esta técnica y por qué no sustituye al tratamiento integral
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La estimulación magnética transcraneal (EMTr) se viene aplicando en el ámbito de las adicciones desde hace alrededor de 15 años. Consiste en colocar una bobina en el cuero cabelludo que crea un campo magnético, el cual genera a su vez un campo eléctrico que atraviesa el cráneo, provocando cambios en la polarización neuronal de la corteza cerebral. Así, se estimula neuronalmente determinadas partes del cerebro, generando cambios conductuales determinados.
La estimulación magnética transcraneal es una técnica que puede ayudar a controlar la impulsividad en algunas personas adictas que presentan este rasgo muy marcado. Esto contribuye, en la primera etapa del tratamiento, a que gestionen mejor, o contengan con mayor eficacia, sus impulsos de consumo. Pero esta herramienta no sustituye a un tratamiento integral de la enfermedad ni constituye una solución de fondo de las dependencias.
“A veces la gente puede pensar que la EMTr es una poción mágica. Sin embargo, el paciente tiene que estar dispuesto a darlo todo: a luchar, no sólo por dejar la droga, sino por hacer un cambio de estilo de vida hacia uno más saludable y enriquecedor”, advierte Antoni Gual Solé, especialista en psiquiatría y doctor en Medicina y cirugía por la Universidad de Barcelona, y referente en la aplicación de esta técnica, entrevistado por el CIA de Adictalia.
Esto, dice Gual, “exige a los profesionales que tratemos al paciente con un enfoque centrado en la persona, con un abordaje motivacional y potenciando sus capacidades. En este sentido, la estimulación magnética transcraneal es una ayuda muy valiosa”.
Esta herramienta no sustituye a un tratamiento integral de la enfermedad ni constituye una solución de fondo de las dependencias.
El jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital universitario 12 de octubre de Madrid, Gabriel Rubio, coincide en valorar este tipo de herramientas como “una ayuda” al tratamiento, en su conversación con el CIA de Adictalia. Rubio equipara la EMTr con algunos fármacos, que contribuyen a frenar impulsos. Es decir, la valora como instrumentos de contribución puntual, en ciertos perfiles, en determinado momento, y siempre en el marco de un tratamiento integral que comprenda psicoterapia, prevención de recaídas y recuperación en valores. Porque para este experto, reprimir el impulso de consumo no es suficiente para reconstruir algo tan complejo como una vida arrasada por la adicción.
Ambos especialistas brindaron, por separado y desde sus puntos de vista, al CIA de Adictalia un análisis/visión completa de la estimulación magnética transcraneal en el tratamiento de adicciones.
¿Cómo es el tratamiento de EMTr?Estimulación cerebral para controlar los impulsos
– ¿En qué consiste el tratamiento con estimulación magnética transcraneal?
Gabriel Rubio: Se aplica una bobina sobre el cuero cabelludo, que produce un campo magnético que atraviesa varios centímetros de nuestra corteza cerebral. El campo magnético genera un campo eléctrico, el cual mejora el funcionamiento de determinadas áreas cerebrales.
Antoni Gual: Por ejemplo, si estimulamos las áreas de la corteza cerebral que afectan a las funciones motoras, concretamente la parte que corresponde a los dedos de la mano derecha, observamos que esos dedos se mueven. Y, de la misma forma, si estimulamos las neuronas que controlan las emociones o impulsos, modulamos dichas emociones o impulsos.
El tratamiento en personas con adicción se puede hacer de manera ambulatoria. Por ejemplo, para el tratamiento de la adicción a cocaína, es una semana intensiva, con tres horas diarias, tras las cuales la persona se va a casa y sigue con su vida normal.
– ¿Para qué sirve, concretamente, esta técnica?
Antoni Gual: En muchas patologías psiquiátricas hay un predominio del sistema límbico y sus circuitos, donde se encuentran alojadas las emociones, los impulsos, la agresividad, la recompensa cerebral, etcétera. En estas enfermedades, la parte límbica está sobreexcitada, descontrolada. De manera que nuestra corteza cerebral, llamémosle ‘nuestra voluntad’, es incapaz de gestionar de manera eficiente esos circuitos límbicos.
Con la estimulación magnética transcraneal estimulamos la parte de la corteza cerebral encargada del control, ya sea de los circuitos de recompensa, de las áreas donde están depositadas las emociones. Y, por tanto, de la depresión y la ansiedad. De esta forma, la corteza cerebral es capaz, progresivamente, de mejorar en la gestión de los estímulos que llegan desde el cerebro límbico.
Gabriel Rubio: La estimulación magnética transcraneal repetitiva es una técnica que lleva años utilizándose en neurología y especialmente en psiquiatría. Se emplea, desde sus orígenes, en pacientes con depresión resistente, personas con trastorno obsesivo-compulsivo resistente y personas con migraña, que no responden a los fármacos. En los últimos 15 años se ha introducido en el ámbito de las adicciones.
La base es la siguiente. El cerebro tiene un hemisferio derecho y un hemisferio izquierdo, los cuales hacen tareas diferenciales. Uno está más especializado en atender las cosas positivas que nos pasan, que están en nuestro ambiente, a lo que llamamos refuerzos, es decir, aquello que nos interesa. Mientras que el otro está más atento a las cosas negativas, a evitar lo malo, lo peligroso.
La estimulación magnética transcraneal es una técnica que puede ayudar a controlar la impulsividad en algunas personas adictas que presentan este rasgo muy marcado.
En la neurociencia, esto dio pie a pensar, por un lado, que, a lo mejor, en un paciente con depresión podía suceder que el hemisferio del cerebro orientado a buscar lo positivo estuviera funcionando mal. Como consecuencia, la persona se desentiende de las tareas encargadas de la búsqueda del placer, y por eso se deprime.
Por otro lado, otra teoría indica que la parte del cerebro encargada de controlar el peligro, las situaciones complejas, está más activa en una persona deprimida. En ella predominan los miedos, los problemas y las preocupaciones.
Científicos como el valenciano Pascual Leone, quien reside en EE.UU., impulsaron esta técnica, con el objetivo de estimular aquellas áreas que podían estar funcionando mal en una persona con depresión resistente.
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– ¿Qué efectos nota la persona adicta con el tratamiento de EMTr?
– Antoni Gual: A partir del segundo o tercer día, la persona nota una reducción importante en las ganas de consumir. Esta reducción no es tanto que los circuitos de recompensa se hayan “tranquilizado” más rápido, sino que las partes de la corteza cerebral que controlan esos circuitos de recompensa han sido activadas, potenciadas por la estimulación. Como consecuencia, la persona nota que tiene más control sobre sí misma de la que tenía antes.
– Gabriel Rubio: Por lo general, en un par de semanas la persona percibe menos impulsividad. Ahora bien, siempre que se encuentren dentro de un contexto psicoterapéutico, donde hay psicólogo, psiquiatra, unos controles…
– ¿La EMTr revierte los daños provocados en el cerebro a causa del consumo de sustancias?
– Antoni Gual: Los daños cerebrales provocados por el alcohol o la cocaína revierten muy lentamente gracias a la abstinencia, no tanto gracias a la EMT. No obstante, existe literatura que demuestra que la estimulación magnética mejora las capacidades cognitivas. De hecho, en este momento se está aplicando en patologías como, por ejemplo, el Alzheimer.
Pero donde se percibe realmente el efecto de la estimulación magnética es en la estabilización de los circuitos cerebrales de recompensa, gracias a la estimulación de las neuronas de la zona dorso lateral prefrontal. Por eso, la disminución del craving, de los deseos de consumo, es mucho más potente con este tratamiento. Y, como consecuencia, la persona tiene una sensación de control, de paz interior, mucho más rápida que con los sistemas convencionales, donde simplemente pasas la abstinencia de la droga.
— ¿Puede generar algún efecto secundario la estimulación magnética?
– Antoni Gual: El primer día es normal que la persona se sienta un poco inquieta, por la extrañeza del método. Después de la primera sesión, algunas personas notan un ligero dolor de cabeza, fruto de la presión, el cual desaparece con un ibuprofeno o paracetamol.
Tras la primera sesión, la persona se maneja sola para venir a tratamiento, incluso pueden acudir conduciendo su coche. En este sentido, la ausencia casi total de efectos secundarios es un punto a favor del tratamiento. El único efecto secundario que puede haber, y que aparece en una de cada 500.000 personas, son las crisis comiciales o los pequeños ataques epilépticos. Hay que prevenirlos, aunque normalmente no sucede.

Adicciones en las que se emplea la estimulación magnética
– ¿A todas las personas adictas les puede ayudar la EMTr?
Gabriel Rubio: Esta técnica se ha mostrado más eficaz en unas adicciones que en otras. Sobre todo, en aquellas donde predomina notablemente el rasgo de la impulsividad. Esto se ha evidenciado al comparar la aplicación de bobinas que producen un campo magnético y otras que eran placebos. En personas con adicción al tabaco, cocaína, comida (bulimia nerviosa), juegos de azar, las bobinas estimulantes dieron mejores resultados que las de tipo placebo. Esto demostró que la estimulación magnética puede mejorar el control de la impulsividad en aquellas conductas adictivas donde predomina notoriamente este rasgo.
Antoni Gual: A día de hoy, no todas las adicciones pueden tratarse con esta técnica. La evidencia científica es buena para usar la estimulación magnética en tratamientos para adicciones al:
- Alcohol
- Cocaína
- Cannabis
- Juego patológico
- Incluso a estimulantes, como las anfetaminas y metanfetaminas.
Pero no lo aconsejaría en el caso de los opiáceos: la heroína, los opiáceos sintéticos, como los analgésicos, etcétera. La evidencia científica no es buena en este campo. La adicción a los opiáceos viene acompañada de una destrucción personal y familiar, que hace que este tratamiento sea insuficiente.
– Dentro de esas adicciones, ¿todos los perfiles responden bien a esta técnica?
Antoni Gual: Por regla general, el perfil de usuarios que más se benefician de la estimulación magnética transcraneal son personas que tienen problemas adictivos, pero que todavía son funcionales. Es decir, que mantienen su trabajo, su familia… Personas para las que la adicción es un problema, pero que no han llegado al punto en el que han perdido todo y sus vidas se han desestructurado por completo.
En casos donde la enfermedad de la adicción sí ha acabado con todo, es preferible la hospitalización o el ingreso en una comunidad terapéutica. Sin embargo, hay un gran grupo de personas con problemas de adicción que siguen siendo funcionales a nivel social. En estos casos, la estimulación magnética transcraneal se presenta como una alternativa potente y que puede evitar tratamientos más disruptivos y de mucha envergadura para la propia biografía de la persona.
Gabriel Rubio: En aquellas adicciones donde no existe un predominio de la impulsividad, este tipo de técnicas biológicas son menos eficaces. La estimulación magnética transcraneal es eficaz en personas con características de impulsividad de base o que la propia adicción les ha generado ese rasgo.
Por ejemplo, no todas las personas alcohólicas son muy impulsivas. Hay personas que acceden a esta sustancia por la impulsividad, pero muchas otras lo hacen por la tristeza, por la inseguridad, por la timidez. En estos casos, si no predomina el rasgo de la impulsividad, el resultado del tratamiento con EMTr es el mismo con la bobina que con el placebo.
La impulsividad es frecuente en personas con adicción al juego patológico, la cocaína, o la adicción a la comida. Por ejemplo, en esas mujeres que tienen atracones que no pueden evitar y lo hacen porque luego vomitan.

Toda adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
– Es decir, que también se aplica la EMTr para tratar adicciones comportamentales…
Antoni Gual: Empieza a publicarse bibliografía sobre la aplicación de la estimulación magnética transcraneal en las adicciones comportamentales. Tenemos experiencia con resultados altamente positivos en el caso del juego patológico.
Para la ludopatía no disponemos de tratamiento farmacológico. Por tanto, es una gran suerte observar que una parte importante de estos pacientes puede responder a la EMTr. Aquí, lo que buscamos, en definitiva, es estimular las zonas de la corteza cerebral encargadas de frenar los circuitos de recompensa cerebral.
Momento idóneo para aplicarlaEl momento idóneo para aplicar la técnica en adictos
– ¿En qué momento del tratamiento de la adicción conviene aplicar estimulación magnética transcraneal?
Antoni Gual: Lo ideal es empezar el tratamiento con estimulación cuando la persona lleva alrededor de una semana sin consumir. La estimulación tiene un impacto mayor cuando actúa sobre un cerebro sin droga. Y esto tiene su lógica.
Cuando la persona sigue en consumo y quiere probar la EMTr para quitarse las ganas de consumir, los efectos de la estimulación se ven contrarrestados por los de la sustancia. Es decir, la sustancia reduce la efectividad del trabajo que realizamos a nivel cerebral para mejorar la capacidad de control del cerebro límbico. Por eso recomendamos que la persona esté entre cinco y siete días abstinente antes de empezar el tratamiento.
Gabriel Rubio: La EMTr fundamentalmente se aplica cuando la persona está desintoxicada, que es cuando más dificultades hay en cuanto a manejar la impulsividad. Es decir, cuando el cerebro todavía está muy atento a las aproximaciones a los estímulos del consumo.
– ¿Sirve la estimulación magnética en la etapa de mantenimiento de la abstinencia, cuando se ha terminado el tratamiento integral?
– Antoni Gual: El tratamiento de estimulación magnética transcraneal suele durar entre uno y tres meses. Y sirve para controlar la abstinencia inicial. Además, debe quedar claro que se combina con terapias, de grupo e individuales, de orientación motivacional, porque son las que han demostrado más eficacia.
A veces, algunos pacientes se sienten tan bien después del tratamiento, que ven innecesario el apoyo psicológico. En estos casos, recomendamos siempre que continúen con la terapia psicológica, porque la adicción es una patología con tendencia recidiva. Y es importante consolidar los cambios cuando uno está bien.
– Gabriel Rubio: Pasado el tiempo de inicios del tratamiento, si la persona tiene una depresión en el contexto de su recuperación, quizá también podría servir la estimulación para atender ese cuadro depresivo. Ahora bien, en este punto hay que comprender el papel de los impulsos en la adicción.
¿Qué es una persona impulsiva? Aquella que prefiere el refuerzo pequeño ya, antes que un refuerzo grande dentro de un año. ¿Y cuál es el refuerzo pequeño inmediato de una persona adicta? Una copa, una raya… ¿Cuál es el refuerzo grande? Ser la pareja que quiere, el padre o madre que quiere, tener un hígado sano… La persona adicta prefiere lo inmediato, aunque sea pequeño, a lo importante, que ocurre dentro de un año o dos.
Hay personas adictas que llevan 15 o 20 años de abstinencia, a quienes a veces se les pasa la idea de volver a beber. Pero la rechazan. ¿Por qué? Porque va contra el estilo de vida que han construido. Por tanto, el craving, o deseo de consumir, es como el dolor: nos está avisando de algo. Es importante sentirlo como sistema de alerta. El error de la persona adicta en activo es creer que el único recurso ante el deseo es consumir para satisfacerlo.
Estas herramientas biológicas, como la estimulación magnética transcraneal, hacen que la persona sea un poco menos impulsiva y pueda tener la capacidad para decir “no, es mejor que me espere”. Pero no hacen que desaparezca el craving, el deseo de consumir; a lo sumo lo disminuyen. El deseo de volver a consumir está ahí, incluso en personas que llevan 25 años abstinentes. Lo que pasa es que éstas, si han hecho un proceso de recuperación en valores, ya no les lleva a recaer, porque lo desechan, porque ya han pasado por ahí y los principios son fuertes.

Conoce historias reales de personas que han superado la adicción
La EMTr como alternativa al tratamiento
– ¿Existe evidencia científica sobre la efectividad del tratamiento?
– Antoni Gual: En este momento, existen diversos metaanálisis y revisiones sistemáticas en este sentido. Además, la estimulación magnética transcraneal ha superado las pruebas de diversos organismos, de manera que, tanto la Agencia Europea del Medicamento como la Food and Drug Administration, de EE.UU., han aprobado su uso para el tratamiento de la enfermedad de la adicción.
– Gabriel Rubio: Hay evidencia científica en aquellas personas con adicciones donde predomina la impulsividad, donde se ha demostrado que es mejor la bobina que estimula frente a la bobina placebo. Pero siempre en el marco de un contexto integral, donde es fundamental la psicoterapia, que es el gol standard.
Porque en el fondo, la recuperación de un dependiente del alcohol no pasa porque desaparezca el deseo de beber, eso sería limitado. A lo que debemos apuntar es a desarrollar la capacidad para que ese deseo no te lleve a beber. Eso no lo consigue ninguna máquina.
– ¿Puede plantearse como una alternativa a los tratamientos terapéuticos psicológicos, incluso a los que requieren ingreso?
– Antoni Gual: En los casos en que la persona puede ser funcional, es una alternativa. Una de las desventajas de la estimulación magnética transcraneal es su coste, relativamente caro. Pero al compararlo con los costes de un ingreso hospitalario o una comunidad terapéutica, no hay color. Porque un mes de ingreso supone un desembolso económico importante, además del desplazamiento, estar sin trabajar o lejos de tu familia…
Es decir, los costes directos e indirectos de un ingreso son altísimos. La estimulación magnética transcraneal, en cambio, interfiere muy poco con la propia biografía, si se compara con el esfuerzo que conlleva una desintoxicación hospitalaria o en una comunidad terapéutica.
– Gabriel Rubio: Pensar en la EMTr como alternativa al tratamiento integral de la adicción es no entender la enfermedad ni el proceso de recuperación. La estimulación puede servir como lo hacen algunos fármacos que mejoran la impulsividad, para que tu deseo de consumir no sea tan intenso. Pero son solamente herramientas que, en un momento dado, facilitan la tarea de no beber, de evitar una recaída. Esto ciertamente es bastante, por tanto, es una herramienta que hay que valorar, pero sin confundir a la gente.
Alguien que aplicaba esta técnica en pacientes con cocaína me dijo que obtenía muy buenos resultados porque habían dejado de consumir. Entonces le pregunté si había utilizado controles de orina. Me dijo que sí. Y si había un psicólogo. Me respondió afirmativamente. “O sea que había una psicoterapia”, le dije. “Sí, sí”, me respondió. Entonces, le consulté, ¿por qué no dices que fue la intervención psicoterapéutica integral médica la que ha conseguido esos resultados? ¿Por qué pones el foco sólo en la EMTr? “No fue mi intención”, me dijo…

No existe la “pastilla mágica” para la adicción
– ¿Es la estimulación magnética transcraneal una “pastilla mágica” para superar la adicción?
– Antoni Gual: Para nada. Si bien la estimulación magnética es muy aparatosa, y la sugestión juega un papel importante, porque te ponen una bobina, un asiento, mucha parafernalia… esta técnica lo que hace realmente es acelerar procesos. Cuando hablo con una persona que lleva 15 días en tratamiento, me expresa que la sensación que tiene es como si llevase cuatro meses.
Es decir, se acelera el proceso de recuperación cerebral, el cual también se produce, aunque de forma más lenta, si alguien decide internarse en el monte cuatro meses sin consumir. El mero hecho de la abstinencia ya facilita que los circuitos neuronales funcionen mejor, que la capacidad de control mejore… Con la estimulación magnética transcraneal se reducen esos tiempos de manera significativa.
Por tanto, la EMTr no es una pastilla milagrosa. No hay que verla desde el punto de vista del mínimo esfuerzo o de que es la panacea. Ayuda a quien, por ejemplo, está en proceso de dejar la cocaína y le está costando controlar la impulsividad. Hace que el proceso cueste mucho menos y la mejoría sea mucho más rápida.
Pero bajo ningún concepto debe plantearse la estimulación magnética transcraneal como una pastilla mágica. El proceso de rehabilitación lo hace el individuo. Nosotros lo acompañamos a que organice un estilo de vida saludable a partir de sus valores. La estimulación magnética permite hacerlo sin tanto esfuerzo y con más rapidez.
– Gabriel Rubio: No hay que equivocarse. Hay fármacos que ayudan a mejorar la impulsividad, pero, ¿ese fármaco cura la adicción? No, facilita que manejes mejor la impulsividad y, en consecuencia, puede que reduzca el riesgo de recaída. Por tanto, son un apoyo coadyuvante a una intervención psicoterapéutica.
De la misma forma, la estimulación magnética transcraneal es una ayuda en patologías donde predomina la impulsividad y pueden facilitar que la persona haga cambios en su vida durante los primeros meses. Pero pensar que cura la adicción es un error.
El protagonista de la recuperación es el paciente en un contexto con la familia, con su terapeuta, con las asociaciones de ayuda mutua… Estas técnicas son útiles siempre que ese paciente entienda para qué sirven. Si piensa que después de tres meses estará curado, o le han engañado, o es un ingenuo.
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– Es decir, que el proceso de recuperación de una adicción requiere de mucho más que esta técnica…
– Gabriel Rubio: Pongamos el ejemplo de la adicción al alcohol. La persona se desintoxica y una vez que está desintoxicada, debe hacer un programa de prevención de recaídas. Allí aprenderá a que determinadas conductas, determinados ambientes y determinadas personas, no son convenientes, porque implican situaciones de riesgo. Aprenderá lo que es el deseo, qué son las recaídas… Y una vez que lleva meses aprendiendo qué hacer, con quién ir y con quién no, y qué lugares evitar, la vida empieza a ser aburrida. Porque antes usaba la sustancia para modular las emociones, había generado una zona de confort, y ahora no está.
Muchos pacientes llevan desde los 13 años utilizando el alcohol para regular sus emociones. Por tanto, cuando se quitan la sustancia no saben sentir. Desconocen si lo que sienten es ansiedad, si son ganas de beber, si es tristeza… Tienen, por tanto, que aprender de manera acelerada a regular emociones, que muchas veces ignoran o confunden.
Incluso, cuando una persona lleva un año sin consumir haciendo un trabajo psicoterapéutico, hay veces que piensa: “Lo que yo le conté a mi terapeuta al principio del tratamiento no es verdad, porque le dije que no tenía problemas, que mi familia funcionaba bien, que mi trabajo también funcionaba más o menos, que yo tenía muy pocos problemas físicos, y ahora me doy cuenta de que no es así”. Pero no es que se engañara, es que en esa época esa persona realmente lo sentía así.
Por tanto, hay un proceso terapéutico que no lo puede suplir ninguna máquina. Un proceso de aceptación de lo que fui y lo que soy, antes y después del consumo. Esa aceptación la consigue con acudir al grupo y, por ejemplo, con hacerse consciente de que tiene que pedir perdón a la familia; cosas que no son sencillas para la persona.
Ese proceso de aceptación es el paso para lo que llamamos la recuperación en valores. Una recuperación no puede ser sólida si no han pasado al menos 5 añosen sobriedad. ¿Y qué significa sólida? Significa que la persona ha desarrollado valores en torno a este nuevo estilo de vida: se considera mejor padre, mejor madre, mejor pareja, mejor compañero en el grupo, altruista, solidario… Esos valores son los que evitarán, en una época mala, sufrir una recaída. Y eso no lo da ninguna máquina.
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