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Adicción e insomnio: dos trastornos vinculados

Así se relacionan el consumo de sustancias y los problemas de sueño.

10 minutos
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Adicción e insomnio

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Francina Fonseca
Jefa de la Unidad de Conductas Adictivas en/de  | Web

Es frecuente escuchar en los centros de desintoxicación a personas que sufren de problemas de insomnio. Y al contrario: a personas con problemas para conciliar el sueño que terminan desarrollando una dependencia a sustancias. De un lado u otro se evidencia que existe una conexión entre las alteraciones del sueño y la dependencia a sustancias, es decir, que el insomnio y la adicción a sustancias psicoactivas y a comportamientos están íntimamente relacionados.

Manuel, por ejemplo, ha llegado a un centro de la red Adictalia con una dependencia del alcohol. Como parte del caos que estaba viviendo en su día a día, este hombre de 38 años expone los “graves problemas” para conciliar el sueño que sufría cada noche y, por tanto, el deterioro físico y mental que eso le producía. Además, por supuesto, del que la propia sustancia le había generado.

Sofía, en cambio, llegó a otro de los centros de la red Adictalia con una adicción severa a las benzodiacepinas. Esta madrileña de 45 años cuenta que antes de empezar a consumir sufría problemas de insomnio, a veces por preocupaciones cotidianas, a veces sin un motivo concreto. La cosa es que se pasa noches en vela y no era excusa para que al otro día tuviera que cargar con la gestión de toda la vida familiar y de cuidados. 

Así que terminó en la médica de cabecera, que frente al panorama que Sofía le narraba decidió recetarle un tipo de benzodiacepina. Muy efectivas, sin dudas, para lo que la mujer buscaba: dormir. Pero muy adictivas al mismo tiempo. Sobre todo cuando se toman, como lo hizo Sofía, durante meses. Cuando intentó dejarlas para ver si así, sin drogas de por medio, podía convocar a Morfeo, éste brilló por su ausencia. Pero además, la mujer experimentó unos síntomas de abstinencia horribles que la “forzaron” a seguir consumiendo. Había desarrollado adicción. 

Los casos de Manuel y Sofía son claros ejemplos de que, de un lado y del otro, la adicción y el insomnio se encuentran vinculados. Y esto es, sencillamente, porque la relación entre ambos trastornos es bidireccional. Así lo explica, en esta entrevista con Adictalia, Francina Fonseca M.D., Ph.D. Consultor en Psiquiatría y Jefa de la Sección de Adicciones del Institut de Salut Mental del Hospital Psiquiátrico del Mar Barcelona. La especialista nos ayuda primero a entender qué es el sueño “sano” para luego comprender de qué forma el consumo de sustancias puede alterarlo.

Comprendiendo el insomnio

Una radiografía del insomnio 

– ¿Qué es el insomnio clínicamente?

El insomnio es aquella condición o situación patológica, en el sentido de que genera malestar significativo en las personas, en las cuales hay una reducción de las horas y de eficiencia de sueño. Es decir, no es solo que duermas menos, sino que el insomnio produce que la persona se despierte con síntomas como:

  • Sensación de cansancio
  • Sentimiento de estar mal descansado
  • Sensación de malestar
  • Tristeza
  • Irritabilidad…

¿Qué causas llevan a una persona a desarrollar insomnio?

– Las causas del insomnio pueden ser múltiples. A veces, lo más frecuente, evidentemente, es vivir una situación de estrés o preocupación que nos dificulte el dormir. Pero el insomnio puede ir asociado a múltiples enfermedades, tanto médicas como a otras relacionadas con la salud mental, como son la depresión, psicosis, ansiedad, etcétera.

Aunque a veces el insomnio puede no estar relacionado con nada, habitualmente siempre hay alguna causa o situación estresante. Se puede decir que estos motivos no son patológicos por sí mismos, porque no constituyen enfermedades, como sí lo son una depresión o un trastorno de ansiedad. Pero sí que son circunstancias que nos tiene alerta, con preocupación, y en consecuencia dormimos peor. 

– ¿Por qué la prevalencia del insomnio se ha duplicado en España desde el inicio del siglo?

– Existe más prevalencia del insomnio en la sociedad español actual, probablemente, por:

  1. El tipo de vida que llevamos, bien sea por situaciones de más estrés o de mayor preocupación. 
  2. La situación socioeconómica también influye, pues en gran parte de la población ésta ha empeorado de forma significativa.
  3. Factores relacionados con los estilos de vida. Por ejemplo, las pantallas que dificultan el sueño, los horarios…

Todo esto puede empeorar la calidad del sueño.

– ¿Existe una etapa de la vida en la que las personas son más prevalentes a sufrir insomnio?

– Por norma general, a medida que avanzamos en la edad dormimos menos. Por ejemplo, la gente mayor duerme menos horas. Esto ya forma parte de la vida, de la evolución normal del sueño del humano. El insomnio genera malestar en la persona o sensación de mal descanso nocturno.

Arquitectura cerebral del sueño

La arquitectura cerebral del sueño

– ¿Sabemos qué sucede en el cerebro cuando hay insomnio?

Sabemos que hay una desregulación de diferentes neurotransmisores. Las personas estamos, o bien en etapa de vigilia, que es cuando estamos despiertos, o bien en fase de sueño.

Estas fases van variando a lo largo de la noche. Es decir, existe una fase llamada “sueño no rem” que, a su vez, tiene 3 fases: de la 1 a la 3, donde la última es el sueño más profundo, o de “ondas lentas”. Y, por otro lado, está la fase rem, en la que hay una actividad cerebral muy importante, pero, en cambio, la actividad física es nula.

Durante la noche, esta arquitectura del sueño normal va variando. En las primeras horas de la noche predomina el sueño de ondas lentas, el profundo, y la fase rem es más corta. Y, a medida que pasan las horas, a partir de las 3 o 4 horas, la cantidad de sueño profundo disminuye. En las últimas, incluso, el sueño casi es inexistente, pero el tiempo de fase rem es mucho más largo.

ciclos del sueño, adicción e insomnio

– ¿Para qué nos sirve conocer la arquitectura del sueño?

– Esto es importante saberlo porque cuando tratemos el insomnio no solo tenemos que buscar dormir, sino que intentar hacerlo dentro de la arquitectura normal del sueño, con el objetivo de levantarnos descansados.

En el sueño normal tenemos unos sistemas inductores de la vigilia que nos mantienen despiertos. Están relacionados con neurotransmisores como la norepinefrina, serotonina, dopamina, histamina, acetilcolina y la rama de las orexinas. Y hay otros sistemas inductores del sueño que, básicamente, son el gaba y la galanina.

Estar despierta o estar dormida depende del equilibrio entre estos sistemas inductores. Este equilibrio hace que predominen unos u otros, dependiendo del momento del día, porque estos mecanismos también están relacionados, por ejemplo, con la existencia de luz diurna

Esto se ve de forma clara, por ejemplo, con la melatonina. Una hormona de nuestro organismo encargada de regular los ciclos de sueño-vigilia, que aparece cuando disminuye la luz solar, cuando hay menos estimulación lumínica. De aquí se desprende el efecto nocivo de alteración del sueño que provoca la luz de las pantallas por la noche, a la hora de poder descansar correctamente.

La conexión entre adicción e insomnio

La conexión entre insomnio y adicción

– ¿Qué relación existe entre la adicción y el insomnio?

Hay varias razones de que una persona que sufre adicción pueda experimentar insomnio, y viceversa. Se habla de una relación bidireccional entre el consumo de sustancias y la calidad y cantidad del sueño.

¿Qué quiere decir esto? Puede ser que una persona con insomnio empiece a consumir sustancias con la finalidad de mejorar este sueño y, como consecuencia, acabe siendo adicta. O, por el contrario, hay personas que ya vienen con un consumo de sustancias, o se han iniciado en él, y éste les altera la arquitectura del sueño.

– ¿Cómo una persona con insomnio puede terminar desarrollando en la adicción?

– Por ejemplo, una persona con insomnio puede comenzar a consumir sustancias sedantes, como el alcohol o las benzodiacepinas, para inducir el sueño. Y esto, con el tiempo, las lleva a desarrollar una adicción. 

[Nota de la redacción: El consumo prolongado de estas drogas genera tolerancia, porque cada vez se necesita más para conseguir el mismo efecto, y abstinencia, si no consumimos, sufrimos síntomas desagradables. Estos son los dos mecanismos que definen un cuadro de adicción].

– ¿Y estas sustancias consiguen inducir el sueño, es decir, logran reducir el insomnio?

– Esas personas que consumen sustancias para mejorar el sueño no lo acaban mejorando, realmente, sino que sucede todo lo contrario. Porque la propia sustancia acaba alterando la arquitectura del sueño. Este caso se ve muy claro con el alcohol, con la cafeína y con todos los psicoestimulantes, evidentemente. Y, además, es una relación bidireccional: cuanto más desestructurado está el sueño, mayor consumo de sustancias.

– De esto deducimos que quien sufre adicción puede tener mayores problemas de sueño e insomnio, ¿correcto?

– Por ejemplo, el consumo regular de alcohol baja la eficiencia del sueño, con lo que disminuye el sueño de ondas lentas. Este es muy importante, sobre todo, en las primeras fases del sueño. Y, además, esta característica de la arquitectura del sueño se puede transmitir de padres a hijos

– Es decir, que hay indicios de que las personas alcohólicas puede heredar sus problemas de sueño a la siguiente generación…

– Esto se ha visto en un estudio en el cual los hijos e hijas de padres con trastorno por consumo de alcohol presentan una alteración del sueño ya de pequeños. Ahora bien, no se sabe si este consumo de alcohol se transmite por vías epigenéticas a los hijos, transmitiendo también una alteración del sueño, o son problemas del sueño previos.

Consumo de sustancias y alteración del sueño

– ¿Y cómo afectan al sueño otras sustancias psicoactivas?

– En el caso del cannabis, sabemos que los agonistas de los receptores CB1, como sería el THC, inducen el sueño. Y, además, que el sistema cannabinoide también está implicado en la regulación del ritmo circadiano. En este sentido, el consumo de cannabis se puede utilizar para mejorar el sueño

[Nota de la redacción: hay que aclarar que el cannabis es altamente adictivo y, si bien muchas personas lo utilizan con el fin de inducir el sueño, a medio y largo plazo conlleva otras consecuencias negativas, entre ellas, la enfermedad de la adicción].

En el caso de los opioides, por ejemplo, la relación está muy mediada por el dolor. Cuanto menos sueño, mayor sensación de dolor, y, cuanta mayor sensación de dolor, más consumo de opioides, y viceversa. Es decir, que a más dolor, peor sueño y peor descanso.

En el caso de la cocaína está la idea de intentar mantenerse despierto cuando hay somnolencia diurna. Por tanto, la persona consume cocaína para espabilarse, estar más despejada.

En cuanto al tabaco, la nicotina también produce cambios en la arquitectura del sueño; somnolencia diurna, y despertares por la noche por causas de la abstinencia a la sustancia, la cual tiene una vida media muy corta.

– Una persona que se está recuperando de una adicción y que lleva tiempo abstinente, ¿puede seguir experimentando problemas de sueño o insomnio?

– En el caso del alcohol, se detectan alteraciones en la arquitectura del sueño hasta 3 años después de la abstinencia sostenida. Baja el tiempo total del sueño, aumenta el sueño rem y baja el sueño de ondas lentas. Por tanto, es un sueño con una arquitectura que no es normal.

En el caso del cannabis o marihuana también se ha relacionado el insomnio con un mayor índice de recaídas: pacientes consumidores de cannabis tienen el problema de las recaídas por insomnio, porque es el mecanismo que ellos conocen para dormir mejor.

El consumo de cocaína tiene mucha relación con la somnolencia diurna. Si se normaliza el sueño, la respuesta al tratamiento para la adicción de la cocaína. Lo mismo pasa con el tabaco y la nicotina.

– ¿Cómo influye el insomnio en la posibilidad de recaer en una adicción?

– No podemos separar el consumo de sustancias del insomnio, sino que hay que tratar ambos problemas a la vez. Porque, si hay insomnio y si se mantienen los problemas del sueño en una persona abstinente, el riesgo de recaídas es muy elevado. Y si no se trata bien el consumo de sustancias, los abordajes para el insomnio también serán menos efectivos.  

Tratamiento del insomnio

Tratamiento para el insomnio 

– ¿Cuál es el tratamiento más explorado para el insomnio?

– El tratamiento de primera línea más indicado para el insomnio es el tratamiento psicológico cognitivo conductual. Esta línea es la que las guías marcan como tratamiento principal, porque es el que va a la raíz del problema y proporciona herramientas a las personas para poder afrontar el insomnio.

Hay que decir que no tenemos suficientes psicólogos clínicos ahora mismo como para poder ofrecer este tratamiento. También es verdad que hay personas que no responden o no se comprometen a este tratamiento, porque implica un seguimiento, unas visitas, unos cambios que no todo el mundo realiza.

– ¿Existe tratamiento farmacológico para el insomnio?

– Las pastillas y los fármacos van muy bien, la mayoría son super efectivos, pero son efectivos si te los tomas. Después está el tema de tomarlos a largo plazo, que puede provocar otros problemas como dependencia, síndrome de abstinencia… adicción. Por lo tanto, los fármacos los dejaría para casos muy concretos.

– ¿Qué técnicas terapéuticas alternativas se emplean para tratar a una persona adicta que sufre insomnio?

– En el caso de la persona adicta, la respuesta al tratamiento es peor, pues tienen más dificultades y, por tanto, necesitarán probablemente procesos terapéuticos combinados. Probablemente, la combinación de terapia psicológica y terapia farmacológica

Siempre tenemos que pensar que la persona con adicción necesitará tratamientos más intensivos, con más factores asociados. Combinar medicinas con terapia psicológica, diseñar un tratamiento integral que comprenda el problema de la adicción y del insomnio. 

– ¿Cómo afecta el alto consumo de benzodiacepinas en España a la evolución de casos de insomnio?

– Las benzodiacepinas no se toman únicamente para el insomnio. El tratamiento con benzodiacepinas es eficaz. Pero la recomendación es que se tomen durante un corto periodo de tiempo. Como máximo, dos meses, porque más allá de este tiempo disminuye la eficacia y generan tolerancia.

Hay que decir que son un buen parche, pero al fin y al cabo un remiendo a un problema de fondo que se debe tratar. Disminuir el consumo de benzodiacepinas implica realizar otro tipo de abordaje cuando se tratan trastornos como el insomnio, la ansiedad y otros problemas de salud mental. Pero no solo esto, sino también para mejorar el estrés y el bienestar emocional. Porque no todo es patológico. 

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

A veces, hay un malestar emocional que es normal, dada las situaciones que la persona vive. Y el abordaje debería ser con soporte, es decir: más conductual, más psicológico, más de apoyo, más de acompañamiento. Y mucho menos intentar tratarlo todo con pastillas.

Esto no es una crítica a nadie en concreto, porque la situación es la que es: tenemos el personal que tenemos y al mismo tiempo, como población, queremos respuestas rápidas e inmediatas. A veces, un tratamiento psicológico necesita tiempo para hacer sus efectos, mientras que con una pastilla lo conseguimos en una misma noche. 

Hay una parte de responsabilidad de la población y también de quienes gestionan, porque son quienes calculan el número de profesionales que debe haber.

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Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

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