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ADICCIONES COMPORTAMENTALES

Adicción a la prostitución: cuando la compulsividad sexual se vuelve un infierno

Un trastorno enmarcado dentro de la dependencia al sexo

8 minutos
Publicado el
adicción a la prostitución

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Psicóloga y sexóloga | Web

En España, se calcula que alrededor del 5 por ciento de la población mayor de edad sufre adicción al sexo: 5 hombres por cada 1 mujer. De hecho, en la práctica clínica, la gran mayoría de quienes demandan atención por trastorno por abuso de sexo son hombres. Y parte de estas personas acusan una modalidad muy concreta: la dependencia o adicción a la prostitución.  

Ni la adicción al sexo y, menos aún, a la prostitución, están identificadas aún como una adicción como tal en los manuales psiquiátricos. Estos documentos, principalmente el de la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos, determina cuándo la manifestación y evolución de determinados síntomas puede ser considerada una “enfermedad”. Y, por tanto, diagnosticada para ser tratada según protocolos recomendados, si existieran. 

Quienes advierten sufrir de “adicción a la prostitución” son generalmente hombres que se confiesan incapacitados para cortar el consumo del sexo pago, como si se tratase de cocaína o marihuana. Estas personas admiten protagonizar niveles más altos de conductas de riesgo, dificultad de control y, en algunos casos, otros síntomas psiquiátricos.  

La psicóloga y sexóloga Milena Marinova, experta en sexualidad, responde a Adictalia sobre la llamada “adicción a la prostitución”. Pero antes, precisa un enfoque profesional que considera indispensable: “Desde la sexología se tiene la esperanza de superar las dicotomías restrictivas que contraponen sexo y género, es decir, el aspecto biológico y el cultural de la sexualidad”. De esta forma, señala, se facilitará “una mirada más amplia de la sexualidad humana”, que va más alla del debate entre ver el sexo como vicio o mecanismo de reproducción. 

“Al considerar el sexo no reproductivo como parte del abanico de la sexualidad humana se permite pensar sobre el placer sexual”, asegura Marinova. “La sexualidad humana es una interacción entre mecanismos biológicos y procesos culturales, y a partir de ahí podríamos abordar la construcción social de significados sobre la prostitución y los consumidores”, concluye.

¿Existe el diagnóstico «adicto a la prostitución»?

Dependencia o adicción a la prostitución: un diagnóstico inexistente

– ¿Existe como diagnóstico clínico la adicción a la prostitución? 

– De momento no está aceptado universalmente ni está registrado en el Manual de Psiquiatría de Estados Unidos, el DMS-V, el cual es la referencia para describir este tipo de diagnósticos. Sin embargo, las personas que fueron diagnosticadas con un trastorno sexual compulsivo, impulsivo, adicto o un trastorno hipersexual, según la literatura especializada, informaron tener pensamientos y comportamientos obsesivos con el sexo y fantasías sexuales recurrentes

La adicción sexual o trastorno hipersexual se utiliza como un concepto general que abarca varios tipos de conductas excesivamente apetitivas y consumatorias: 

  • Masturbación excesiva
  • Cibersexo
  • Uso de pornografía
  • Sexo telefónico
  • Visitas a clubes de striptease
  • Consumo de prostitución y otras conductas
La relación con la adicción al sexo

 – ¿Podemos enmarcar la dependencia a la prostitución dentro de la adicción al sexo?

–  La llamada “adicción a la prostitución”, aunque no esté categorizada como tal en el DMS-V, es decir, la dependencia a consumir sexo pagando, puede ser una manifestación de la adicción al sexo, la cual tampoco está incluida en ese manual. Pero sin dudas es una de las formas en que se expresa ese trastorno compulsivo, que incluye además otras formas, como indicamos en la respuesta anterior.

Las conductas dependientes donde no intervienen sustancias se conocen como adicciones comportamentales. Entre ellas se encuentran la ludopatía o adicción al juego. Pero la adicción al sexo no está aún reconocida como adicción por el DMS-V (manual de psiquiatría de EE.UU.).  Sin embargo, existen evidencias científicas de que las personas con dependencia al sexo manifiestan los mismos mecanismos cerebrales que intervienen en otras adicciones que incluyen sustancias. 

Las personas que desarrollan esta adicción presentan las siguientes características, al menos durante seis meses:

  • Tolerancia: la necesidad de aumentar la dosis para conseguir el mismo efecto.
  • Abstinencia: reacción orgánica y psicológica cuando no se obtiene el estímulo buscado.
  • Compulsión: obsesión permanente en el consumo de sexo, pensamientos recurrentes, permanentes, sobre el tema.
  • Inversión de tiempo desmedido en fantasear con el sexo y en buscar la forma de satisfacer ese deseo. 
  • Búsqueda de sexo para evadirse o contrarrestar ansiedad, depresión, aburrimiento, irritabilidad.
  • Intentos frustrados de tratar el problema de forma terapéutica.
  • Impulsividad: imposibilidad de frenar la necesidad de consumir.
  • Deterioro personal y social: las consecuencias de esta conducta son perjudiciales para su vida y, aunque lo sabe, no puede frenar. Por ejemplo, incursión en actividades de alto riesgo.
  • Esta necesidad de consumo no responde a los efectos de otra sustancia o trastorno psiquiátrico, como episodios maníacos.

Atendiendo a estas características, el consumo compulsivo e impulsivo de la prostitución puede enmarcarse dentro de esta búsqueda irrefrenable de estímulos sexuales que, si no se consiguen, generan malestar profundo en la persona.

adicción al sexo y masturbación compulsiva
La masturbación compulsiva es uno de los factores que determinan la conducta de una persona adicta al sexo.

Quién puede desarrollar una dependencia a la prostitución

– ¿Cómo es la conducta de inicio de una persona que terminará desarrollando adicción a la prostitución?

– Muchos de los hombres visitan los prostíbulos, bien por el consumo de sustancias y alcohol, o por tener baja autoestima, inseguridades, dificultades en el desempeño sexual. Pero, sobre todo, cuando manifiestan una dependencia, el consumo de prostitución conforma un ritual que se transforma en su obsesión y con el cual cubren otras carencias en su vida, sobre todo emocionales.

Consecuencias

– ¿Cuáles son las consecuencias, a todos los niveles, de la dependencia a la prostitución?

– Las consecuencias adversas de la adicción sexual son similares a las consecuencias de otros trastornos adictivos

La adicción afecta a personas de la siguiente forma: 

  • Tienen conductas sexuales de riesgo
  • Escalada o progresión de conductas sexuales
  • Pérdida de control
  • Consecuencias psicosociales adversas significativas, como: disfunción del vínculo de pareja, separación matrimonial, problemas financieros y enfermedades de transmisión genital. 

Estos comportamientos tienen como objetivo reducir la ansiedad y otros afectos disfóricos, como, vergüenza y depresión.

– Digamos que la adicción a la prostitución, como otras, puede afectar a todaos los aspectos de la vida de la persona…

– Sí, igual que otras adicciones, las consecuencias de esa conducta se encuentran en todas las áreas de la vida

  • A nivel de pareja, con la disminución y empeoramiento de las relaciones sexuales
  • A nivel económico y laboral, que son los que más rápido se ven perjudicados, ya que se desembolsan grandes cantidades de dinero y tiempo
  • A nivel físico, porque aumenta la posibilidad de contraer enfermedades de transmisión genital
  • A nivel personal por el aislamiento de su círculo familiar, entre otros
Comorbilidad con otras patologías

– ¿Las personas que acuden compulsivamente a la prostitución suelen presentar otro tipo de comorbilidad?

–  Son trastornos comórbidos comunes con la adicción al sexo en general, especialmente:

  • Los trastornos del estado de ánimo
  • Los trastornos por abuso de sustancias psicoactivas 
  • Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad. 

Todavía existen lagunas importantes en la base de conocimientos científicos actuales sobre el curso clínico, los factores de riesgo de desarrollo y los antecedentes familiares. 

No obstante, la adicción a la prostitución, a menudo, va de la mano con otro tipo de adicción o trastorno. Por eso mismo, conviene clasificarlo como trastorno dual. La realidad es que muchos pacientes presentan una colección heterogénea de trastornos mentales adictivos y de otro tipo. Sus síntomas y su gravedad pueden cambiar con el tiempo. Si tomamos de ejemplo a una persona que acude al uso de material pornográfico de forma compulsiva, en ciertas condiciones puede sentirse impulsado a empezar acudir a prostíbulo o cibersexo.

Del consumo habitual al consumo excesivo

Del consumo de prostitución a la dependencia

– ¿Qué diferencia a una persona que acude a la prostitución de forma regular de alguien con adicción a la prostitución?

– En mi opinión, el trastorno del control de los impulsos es el principal eje de diferenciación entre una persona que acude a la prostitución de forma regular y de otra que se muestra incapaz de manejar el control de su conducta.  

Parece razonable suponer que la conducta sexual fuera de control resulta de mecanismos etiológicos asociados con determinados patrones de conducta. Estos mecanismos son: un fallo recurrente para controlar el comportamiento sexual y una perpetuación del comportamiento a pesar de las consecuencias perjudiciales. 

– ¿Qué perfil presentan las personas con adicción a la prostitución? 

–  Cualquier persona puede sufrir adicción al sexo, sobre todo hombres. Por eso, son difíciles de diferenciar quienes acuden de forma compulsiva a la prostitución, pues son como cualquier otro hombre: gente de trabajo, abogados, ingenieros, desocupados, casados, solteros, jóvenes, personas mayores… 

Algunos presentan rasgos como soledad afectiva; otros, timidez; otros, rasgos narcisistas. Hay un grupo que ostenta una cosmovisión de valores tradicionales de épocas en que los hombres dominan y las mujeres obedecen. Hay otros hombres que no pueden renunciar a los encuentros fáciles y rápidos, o encuentros que no llevan “el rollo de la seducción y conquista”.

Tratamiento

Tratamiento del trastorno por abuso de prostitución

– ¿Cómo se trata terapéuticamente la dependencia a la prostitución?

  1.  En primer lugar, el tratamiento implica una reeducación sexual y de autoconocimiento. Es primordial que la persona conecte con sus necesidades, sus emociones y sus “para qué”. No es lo mismo la búsqueda de un encuentro sexual esporádico, como solución de escape de la ansiedad o la soledad, que la búsqueda de cualquier encuentro con sexo como necesidad para vivir. 
  2. En segundo lugar, se aplican:
  • Terapias de tipo cognitivo conductual
  • Terapia de aceptación y compromiso
  • Terapias basadas en la atención plena
  • Psicodinámica 
  • Mindfulness

La adicción al sexo y la prostitución se pueden superar con la ayuda adecuada.

– ¿Cómo se explica desde el punto de vista neuronal este tipo de dependencia?

– La neurociencia está proporcionando nuevas perspectivas desde las que identificar los mecanismos subyacentes implicados en la aparición y el desarrollo de los trastornos adictivos, tanto a sustancias como comportamentales. Se ha demostrado que los trastornos adictivos muestran un conjunto de procesos cerebrales que operan en múltiples niveles. Entre ellos, el déficit en los sistemas neurotransmisores, que aparece en diversas condiciones psiquiátricas, se compensa de forma directa por las drogas o estímulos comportamentales. 

Todas las sustancias psicoactivas con riesgo de adicción tienen una contraparte o conexión con uno o más sistemas endógenos, como los dopaminérgico, opioidérgico, endocannabinoide, o colinérgico-nicotínico. Por tanto, un deterioro heredado o adquirido en cualquiera de estos sistemas y circuitos de neurotransmisores podría explicar, en parte, los riesgos subyacentes comunes de sufrir conductas adictivas. Así como otros síntomas psiquiátricos, como los rasgos o trastornos patológicos de la personalidad.

– ¿Cómo funciona el cerebro de la persona con adicción a la prostitución?

– Existe evidencia científica de que la conducta impulsiva propia de la adicción al sexo (y, en su caso, a la prostitución) se asociada a la hiperactividad del lóbulo frontal, una disfunción en esta parte del cerebro encargada del juicio, y una sobreactividad de los receptores dopaminérgicos

Los hombres que no pueden controlar su deseos de acudir a la prostitución advierten así una irrefrenable búsqueda de sensaciones y de placer, encontrando un refuerzo positivo del impulso sexual primario cuando consiguen consumir. Este refuerzo positivo sensibiliza los sistemas dopaminérgicos, que se reactivan y sobre activan con cada estímulo y consumación del deseo. El sistema termina por desequilibrarse químicamente y volverse inestable.

También se han evidenciado en estas personas déficits de serotonina, otro tipo de neurotransmisores.

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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