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CONSCIENCIA DE ENFERMEDAD

Conciencia de enfermedad: el paso que muchos pacientes subestiman en la adicción

CÓMO SE DESARROLLA Y POR QUÉ ES FUNDAMENTAL PARA LA RECUPERACIÓN

9 minutos
Publicado el
Conciencia de enfermedad de la adicción

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Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

Reconocer que se tiene una adicción no es fácil. No basta con admitir que se consume demasiado o que algo va mal: se trata de mirar de frente una enfermedad crónica, de aceptar que la recuperación es un camino largo y que la tentación de la recaída adictiva puede aparecer en cualquier momento. Es un proceso que exige autoconocimiento, fuerza para afrontar los propios miedos y paciencia para reconstruir la vida.

La conciencia de enfermedad de la adicción no llega de golpe; se desarrolla poco a poco con cada paso en el tratamiento de adicciones, con cada sesión de terapia y con cada momento de reflexión dentro del centro. Y aunque el camino es duro, entender y aceptar la enfermedad es la clave para mantenerse en abstinencia y recuperar el control de la propia vida.

En esta entrevista hablamos con Paula Martínez, psicóloga experta en adicciones, sobre lo que es la conciencia de enfermedad de la adicción, cómo se construye y cómo se trabaja dentro de los recursos terapéuticos del tratamiento de la enfermedad.

La conciencia de enfermedad no surge de inmediato y muchas veces genera dudas, miedo o inseguridad sobre qué camino tomar. Te invitamos a acompañarnos en un día en Adictalia, para que veas cómo ayudamos a quienes nos llaman a entender su adicción, reforzar su conciencia de enfermedad y encontrar el tratamiento adecuado para cada situación, en cualquier parte de España.

Agradecemos la colaboración de Paula Martínez Gallardo, psicóloga con más de veinte años de experiencia en el acompañamiento terapéutico de personas y familias. Especialista en el tratamiento de adicciones, mediación familiar y otros muchos ámbitos, Paula combina una sólida formación académica con una visión integradora del bienestar psicológico. Su colaboración con Adictalia aporta una mirada experta y humana sobre los desafíos emocionales y relacionales que acompañan a los procesos de recuperación y cambio personal.

Reconocimiento de la adicción y conciencia de enfermedad

Reconocimiento de la adicción y conciencia de enfermedad

¿Qué es la conciencia de enfermedad en la adicción?

Llamamos conciencia de enfermedad a la capacidad que tiene el adicto para reconocer que tiene un trastorno crónico de mucha complejidad, originado por múltiples causas, y que afecta diferentes áreas de su vida: a nivel psíquico, físico, familiar, social.

Esa conciencia, y a diferencia de las diversas opiniones y pensamientos externos, no tiene que ver con decir “soy adicto” o “consumo sustancias o comportamientos”, sino que, a lo anterior, se le suma la comprensión a un nivel más profundo que te lleva a un cambio real. Implica:

  • Reconocer que la enfermedad es crónica
  • Aceptar la necesidad de un tratamiento continuo, de por vida.
  • Afrontar que, en determinados momentos, esa enfermedad cursa con un fuerte autoengaño, por lo que vas a necesitar la ayuda de otros para desmontar este autoengaño que podría propiciar una recaída.

La conciencia de enfermedad abarca desde los pensamientos que implican reconocer que se tiene una enfermedad crónica, al sentimiento que significa vivir con ese peso y la responsabilidad de la recuperación de por vida. Por eso, es evidente que la conciencia de enfermedad también va a ir evolucionando, transformándose y variando a lo largo de todo el ciclo vital.

¿Cómo puede evolucionar la conciencia de enfermedad en pacientes con adicción?

En la primera fase de recuperación es fundamental tomar conciencia de esto, pero es algo que se tiene que desarrollar a lo largo de todo el ciclo, ya que pueden ocurrir diferentes sucesos que mermen esta conciencia y conllevar una recaída. Poder mantenerla va a estar muy relacionado con la capacidad reflexiva de la persona y con el deseo que tenga de autoconocimiento.

La conciencia de la enfermedad es un factor clave para predecir la adherencia al tratamiento en personas con adicción y, una vez en recuperación, para evaluar su compromiso con el mantenimiento de la abstinencia. Por eso, uno de los objetivos principales a lo largo de todo el ciclo de recuperación es preservar y fortalecer esta conciencia inicial, recurriendo a ella especialmente en los momentos de riesgo de recaída.

¿En qué momento aparece la conciencia de enfermedad en la adicción?

Es muy raro que la persona adicta se considere una persona enferma nada más ingresar y, si lo hace, es como mecanismo de defensa. Es decir, buscando responsabilizar a la enfermedad de lo que ha hecho. No suele haber una conciencia profunda en ese momento. Sabe que está enfermo porque lo ha leído, pero no se hace cargo.

Normalmente, en un principio, un adicto ingresa por presión familiar o judicial. A veces también porque su salud ya se ha venido abajo, o porque ha vivido una “experiencia cumbre” (un momento muy crítico) como un divorcio, una sobredosis… 

En el momento de ingreso, la persona puede verbalizar que tiene un problema con las drogas, pero no habla desde la conciencia que nombrábamos antes. Generalmente, esto ocurre una vez que hemos hecho la primera desintoxicación fuerte de 3 meses. Es decir, en la fase de pisos terapéuticos, que es ya un entorno con estímulos, pero donde el paciente sigue estando protegido. Es cuando se hace posible que el adicto reflexione más sobre su vida. Entonces los mecanismos de defensa que tiene se suelen debilitar, y ahí sí que puede aparecer ya una primera conciencia de enfermedad.

¿En qué momento la conciencia de enfermedad de la adicción alcanza una mínima solidez? 

Cuando ha transcurrido un año y medio o dos, el paciente puede pasar a una fase ambulatoria y la conciencia de enfermedad se puede consolidar de una manera profunda y estable. En ese periodo, hablamos de la consolidación del yo: “acepto que yo soy esta persona, que tengo estas características, esta forma de ser, esta estructura y, a la vez, tengo una enfermedad”.

Este discurso también incluye que la enfermedad está dentro del proyecto de vida, es decir, el paciente en recuperación sabe que su proyecto vital tiene que estar dirigido por su recuperación. O sea, se trata de un proceso de evolución que, evidentemente, es sensible a momentos críticos de la vida en los que la conciencia de enfermedad es clave: se es capaz de gestionarlos, o se abre paso a una recaída.

Lo que vemos muchas veces es que, cuando no hay una conciencia de enfermedad, el riesgo de abandono del tratamiento es muy alto.

Qué es la conciencia de enfermedad en la adicción
Diferencia entre reconocer el consumo problemático y ser consciente de la adicción

Diferencia entre reconocer el consumo problemático y ser consciente de la adicción

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre que la persona reconozca que hay un consumo problemático y que sea consciente de verdad de que se está enferma de adicción?

De normal, el ingreso implica una admisión sólo parcial de la enfermedad. Existe el reconocimiento de un consumo problemático, pero en la argumentación de la persona adicta, el foco de control es externo: “Consumo demasiado, pero es porque trabajo mucho, es porque mi familia no ha sabido educarme bien, es porque tengo problemas con mi mujer… y si esto externo cambia, yo ya no consumo”.

En general, todos los pacientes en el momento del ingreso llegan con este tipo de ambivalencia. Niegan que el problema está dentro de ellos mismos, y ahí no hay un cambio de actitud. Hay simplemente un reconocimiento de lo que es obvio: que la persona no tiene control sobre sí misma.

Durante el ingreso, poco a poco, se va internalizando que la enfermedad de la adicción es un trastorno de control de impulsos que tiene un componente a nivel neurobiológico, afectivo y relacional, y que va a necesitar tratamiento durante toda la vida.

Después, a lo largo del ciclo vital, van a haber diferentes sucesos que puedan dañar a la persona, en los cuales va a tener que ir trabajando en esa conciencia. Digamos que la aceptación de la enfermedad conlleva una elaboración interna continua. Por eso, todo el trabajo terapéutico que se hace a lo largo del ingreso y de la primera fase de pisos terapéuticos insiste muchísimo en la necesidad de desarrollar esta conciencia.

Por otra parte, no podemos pedirle a un paciente que viene con su vida totalmente desestructurada que, en una semana o en un mes, consiga realizar esta elaboración. La clave está en inculcar bien la idea de que es una enfermedad crónica con tendencia a la recaída, y que “voy a necesitar ayuda de intervención terapéutica durante toda mi vida”. Si esto no queda muy grabado, el riesgo de recaída puede ser muy alto.

¿Cómo se desarrolla la conciencia de enfermedad a través del tratamiento terapéutico?

Es fundamental en el trabajo terapéutico. En resumen, las claves de la intervención terapéutica en adicciones son:

  • El desarrollo progresivo de la conciencia de enfermedad.
  • Generar un buen vínculo terapéutico paciente/profesional.
  • En la fase de ingreso, inculcar muy bien la rutina diaria de autocuidado.
  • Fomentar que se reparen y restauren las relaciones que pueden haberse deteriorado por el camino.
  • Hacer intervenciones psicoeducativas para que la persona aprenda a gestionar la enfermedad y, sobre todo, que desarrolle una reflexión sostenida en el tiempo. La persona adicta va a tender siempre a comportamientos adictivos para evitar, huir, tapar, minimizar la realidad que le esté ocurriendo.

Para conseguir estos objetivos, las herramientas del trabajo terapéutico en adicciones son:

¿Qué papel cumple esta última en el desarrollo de la consciencia de enfermedad?

El grupo, conforma el trabajo terapéutico mayor, porque permite, a través de la técnica del espejo, sentirme reconocido en otros y que otros se reconozcan en mí. En el grupo, los compañeros iguales pueden señalar al paciente tanto sus mecanismos de defensa como las consecuencias de su consumo. El grupo le puede permitir conectar emocionalmente con la experiencia de su enfermedad y revisar los patrones de negación que tiene.
Según se avanza en el tratamiento, el paciente puede:

  • Ordenar sus experiencias y darles un sentido.
  • Integrar las pérdidas que haya sufrido por el camino.
  • Elaborar una narrativa sobre sí mismo desde la responsabilidad de su cuidado.

La intervención terapéutica tiene que ser un acompañamiento continuo, pero con una mano firme también. Porque en muchas ocasiones el paciente va a querer soltarse de tu mano y va a querer dirigir su recuperación. Y el terapeuta, el psicólogo o psicóloga, tiene que ser esa mano firme que sujete y acompañe para que el paciente vaya adaptándose cada vez más a una experiencia vital que, en principio, no le gustará y no aceptará.

Ahí está la magia, o la clave, en respetar el ritmo de cada persona, que es diferente. Lo que se pretende es que la consciencia se vaya desarrollando en un entorno de seguridad.

¿Cómo se trabaja para pasar de una fase incipiente de consciencia a otra de aceptación de la adicción?

Las personas adictas tienen la ambivalencia que hablábamos: “hoy me reconozco enfermo, pero mañana minimizo o justifico mi comportamiento”. Por eso, tenemos que hacerles ver que es cierto que tenían una situación muy estresante en el trabajo, pero que otras personas con esa misma situación no consumen. O que han perdido la custodia de sus hijos, pero otros padres la pierden y tampoco consumen. O sea, intentaremos siempre que pongan el foco en sí mismo. Trabajaremos, con cercanía, desde esa alianza terapéutica, para fomentar la duda; una duda que sea funcional.

A medida que se produce la desintoxicación y se estabiliza la emocionalidad del paciente, utilizamos la terapia individual y los ejercicios de reflexión para realizar trabajos muy potentes sobre la vergüenza, la culpa, el dolor, el perfeccionismo, la generosidad, el egocentrismo… El objetivo siempre es “crear”, fomentar, esa duda, para que acepten que hay una enfermedad que genera distorsiones cognitivas y que hace que la mirada que tienen del mundo esté distorsionada. De esta manera, la persona puede cambiar de a poco esa autopercepción idealizada que no se corresponde con la realidad.

Para entendernos, en un principio es como si la persona adicta solo viera los días de consumo como algo puntual, aislado, y no fuera capaz de percibir su vida como una línea continua enferma. En esa primera fase, vivirán un duelo respecto a ese “yo idealizado” que justifican.

Muchas personas llegan habiendo vivido situaciones muy críticas: la pérdida de familia, de hijos, de la pareja, haber pasado por la cárcel, por el psiquiátrico…, y hay que conseguir que la persona sea capaz de darle un significado vital a esa experiencia. Dar valor a todo ese proceso de superación, de conocimiento personal… Resignificar lo vivido.

Más adelante, en los pisos, y habiendo hecho ya esa reestructuración, se inicia el nuevo proyecto vital. Todo ese trabajo hecho permitirá que la gente dude de sí misma cuando su cabeza le diga “yo controlo esta situación” o “ya estoy bien”, o “yo me puedo ir ya”. Si mi cabeza me dice “yo controlo esta situación”, sé que es justo cuando tengo que pedir ayuda.

O sea, vamos a jugar siempre con ese sentimiento de ambivalencia y un trabajo continuado, que es lo que en realidad sostiene la recuperación.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

En definitiva, la conciencia de enfermedad en la adicción no es un acto puntual, sino un proceso que se construye día a día y que constituye la base de una recuperación sólida y duradera. Reconocer la adicción, aceptar su carácter crónico y comprometerse con un tratamiento continuo permite al paciente desarrollar herramientas internas para prevenir recaídas, gestionar emociones y responsabilizarse de su propia vida.

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