DIABETES Y ALCOHOL
Alcohol y diabetes: así puede afectarte la bebida si sufres esta enfermedad
Claves para comprender los riesgos de sufrir alcoholismo y ser una persona diabética.
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Millones de personas en España presentan diabetes, una enfermedad provocada por la incapacidad de regular adecuadamente los niveles de azúcar en sangre. España es el segundo país de Europa, por detrás de Alemania, con más población diabética, y las previsiones a medio plazo no son alentadoras: la cosa empeora. Dentro de este segmento, muchas beben alcohol de manera social y otras directamente abusan de esa sustancia, es decir, que han desarrollado alcoholismo.
Beber alcohol afecta a quienes padecen diabetes al obstaculizar el tratamiento con fármacos e insulina y quitarle eficacia, al fomentar la obesidad y al favorecer los episodios de hipoglucemia, entre otros problemas. Y si la persona diabética además sufre adicción al alcohol, estas complicaciones, y la probabilidad de sufrirla, se potencian de forma notoria.
Para comprender más y mejor acerca de la diabetes y su interacción con el consumo de alcohol y la dependencia patológica a esta sustancia, el CIA de Adictalia conversó con el médico endocrino Manuel Ángel Gargallo Fernández, miembro del Área de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
La diabetesTipos de diabetes
– ¿Qué es la diabetes y cómo se lo explicamos a alguien que no sabe nada de Medicina?
– La diabetes es una enfermedad crónica en la cual no se controlan adecuadamente los niveles de azúcar en sangre, es decir, de glucosa. Responde a una alteración en una glándula: el páncreas. Esa situación es crónica, irreversible, a día de hoy. A lo largo del tiempo, puede originar una serie de problemas en otros órganos, como en el corazón, en el riñón, en las retinas. Esto termina comprometiendo la calidad de vida de la persona.
Por otra parte, es una enfermedad bastante habitual, más del 15 por ciento de la población española la padece [NdR: hay un número elevado de personas diabéticas sin diagnosticar, es decir, que sufren la enfermedad pero que no lo saben]. En algunos casos, la diabetes puede responder a un componente de influencia familiar hereditario.
– ¿Qué tipos de diabetes existen y cuáles son sus diferencias?
– Principalmente está la diabetes de tipo 1, que la padecen quienes carecen por naturaleza de una hormona llamada insulina. Esta hormona es la que regula los niveles de glucosa en sangre. Esas personas van a necesitar que se les administre insulina toda su vida, porque es imprescindible para su buen desarrollo.
Luego está la diabetes de tipo 2, que es más común en personas mayores y personas con problemas de obesidad. Estas pueden, inicialmente, controlar los niveles de azúcar por medio de fármacos. Y a veces también deben administrarse insulina.
Dependiendo de los tipos de diabetes puede cambiar el tratamiento. El origen de la enfermedad en un caso responde a que la persona no tiene insulina y en otro a que la insulina no es eficaz. Las consecuencias para la salud son parecidas en ambos tipos: afecta el funcionamiento de órganos como el riñón, el hígado, el corazón, entre otros.
Algunos problemas de salud graves derivados de la diabetes de tipo 2, la más común en la población, como consecuencia de afección de estos órganos, pueden ser:
- Retinopatía
- Cardiopatía isquémica
- Insuficiencia cardíaca
- Trastornos del metabolismo lipídico
- Insuficiencia renal crónica
- Neuritis/neuropatías periféricas
El alcohol, aunque sea en bajas dosis, siempre va a ser dañino en cualquier persona y en una persona con diabetes incluso más
— ¿Qué síntomas manifiesta una persona antes de saber que sufre diabetes?
– En ocasiones no se presenta ningún síntoma que advierta de diabetes. O sea, una persona puede tener la enfermedad y la única forma de saberlo es por medio de un análisis de sangre. Otras veces puede requerirse otro tipo de pruebas, como tomarse antes un vaso de azúcar y ver cómo responde la persona. Pero cuando la diabetes se encuentra más avanzada, la persona puede llegar a manifestar síntomas como:
- Aumento inusual de las ganas de orinar
- Aumento inusual de las ganas de beber
- Pérdida de peso
– ¿Qué tratamiento requiere cada tipo de diabetes?
– La diabetes de tipo 1 requiere aplicar insulina y la de tipo 2 se puede tratar con una serie de fármacos orales, pastillas, y además, con el tiempo, puede también ser necesaria la administración de insulina.
Por otra parte, se pueden administrar una generación de fármacos inyectables, que no son ni insulina ni contienen los medicamentos tradicionales, que ayudan a controlar la enfermedad y el peso, al mismo tiempo.
Diabetes y alcoholismoSer diabética y alcohólica
– ¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la persona que sufre diabetes, a corto y a largo plazo?
– Afecta de muchas maneras. Y en primer lugar, el alcohol supone un aporte de calorías, con lo cual el consumo puede potenciar el desarrollo de obesidad y empeorar la ya existente. Esta situación es perjudicial, claramente, porque la obesidad empeora el control de la diabetes. Además, este factor influye negativamente en otros aspectos que el paciente presenta a causa de la diabetes, como la enfermedad cardiovascular, la enfermedad renal, etcétera.
Por otra parte, el alcohol produce un cierto grado de resistencia insulínica, es decir, de ineficacia en el tratamiento insulínico. Y esto perjudica claramente el control de la enfermedad. En otras palabras, si una persona tiene una enfermedad que está más o menos controlada con una serie de fármacos, el consumo alcohólico puede empeorar el tratamiento y obstaculizarlo.
Por último, en personas que se administran insulina y otro tipo de fármacos, el consumo de alcohol puede favorecer el desarrollo de hipoglucemia. Es decir, que el azúcar baje más de la cuenta y pueda provocar una crisis de hipoglucemia, que es un evento agudo [NdR: el shock hipoglucémico puede provocar daños cerebrales y crisis epilépticas].
– ¿Y qué problemas enfrenta una persona adicta al alcohol que, además, es diabética?
– Por ejemplo, los pacientes con diabetes suelen tener facilidad para desarrollar hígado graso. Si el paciente además abusa del alcohol, esa probabilidad aumenta notoriamente. Incluso tiene más posibilidades de desarrollar una cirrosis. Las personas con diabetes tienen, de por sí, más riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas. Y si además tenemos un consumo alcohólico, las probabilidades crecen de forma alarmante.
Además, como indicamos, si una persona diabética consume alcohol, incrementa las posibilidades de generar una hipoglucemia. Y también el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, que ya están presentes en general en la población diabética.
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– ¿Todas las bebidas alcohólicas afectan por igual a una persona diabética?
– Eso es un debate muy importante y que no está suficientemente aclarado. En algún momento se postuló que aquellas bebidas alcohólicas fermentadas, como pueden ser el vino o la cerveza, a diferencia de las bebidas alcohólicas puramente destiladas o licores, podían tener cierto efecto positivo desde el punto de vista cardiovascular, o un efecto quizás menos dañino. Eso realmente no está muy acreditado y es muy discutible.
– ¿El impacto del alcohol varía en función de la edad y del perfil de la persona diabética?
– Evidentemente, en gestantes y en niños/as el consumo de alcohol es algo catastrófico. Pero quitando a este segmento, no se han observado grandes diferencias entre personas en cuanto al impacto del consumo de alcohol. El riesgo de hipoglucemia en personas que beben es mayor en quienes están con tratamiento insulínico, estén o no con fármacos asociados. Es decir, que el riesgo aumenta en quienes reciben insulina que en quienes están sin insulina y solo con fármacos orales.
– ¿Se sabe si existe un tipo de consumo seguro de alcohol para una persona diabética?
– Durante mucho tiempo se ha hablado de consumo saludable de alcohol, no solamente en cuanto a las personas diabéticas, sino de la población general. Hoy en día se entiende que no existe un consumo “saludable” de esta sustancia. Quizá podamos hablar de un consumo “tolerable”, por decirlo así. Pero el alcohol, aunque sea en bajas dosis, siempre va a ser dañino en cualquier persona. Y en una persona con diabetes es incluso más perjudicial.
Otra cosa es que se pueda tolerar o admitir que una persona tenga un consumo mínimo. Esto es: dos raciones en varones (dos copas de vino) y una ración en mujeres (una copa de vino) al día. Pero lo ideal desde el punto de vista del impacto en la salud es el consumo cero.
Entonces, por un lado, está que sea admisible un consumo moderado, dentro de los hábitos de alimentación o patrones de dieta que tenemos normalmente. Por otro, que sea saludable. Si la persona diabética decide beber de forma moderada, pues quizá las consecuencias no sean tan drásticas, pero no inexistentes. Insisto, lo ideal es que el consumo de alcohol sea cero.
Por tanto, si la persona con diabetes bebe, que sea lo menos posible y dentro de lo que se conoce como “consumo moderado”. Esto se traduce, en el caso de los hombres, en un par de cañas al día, y en el caso de las mujeres, la mitad.
Efectos del abuso de alcoholCuando abusar del alcohol dispara la diabetes
– ¿El consumo de alcohol en exceso puede hacer que una persona desarrolle diabetes?
– Es una pregunta muy acertada. No existen estudios relevantes, pero los últimos datos apuntan a que sí, que el consumo de alcohol puede influir en el desarrollo de diabetes.
- Primero, porque el consumo de alcohol puede favorecer la obesidad y ésta, por sí sola, es un factor que fomenta el desarrollo de la diabetes.
- Segundo, porque, independientemente de que favorezcan la obesidad, el alcohol parece tener un efecto negativo sobre el páncreas y sobre la función de la insulina. Con lo cual, puede favorecer la aparición de diabetes.
– ¿Es acertado decir que para una persona diabética el problema en sí es el alcohol, más que el consumo de bebidas con alto porcentaje de azúcar, como cócteles?
– Exacto, sí. Hablamos de efectos provocados por el alcohol por sí mismo, independientemente de que vaya combinado con una bebida azucarada.
– ¿Es posible regular los niveles de azúcar en sangre por medio del consumo de alcohol, como algunas personas alcohólicas dicen hacerlo?
– Que yo lo conozca, no. O no sería lo indicado en ningún caso. Es decir, que si se hace así es una mala idea. El consumo de alcohol nunca va a regular los niveles de azúcar y lo normal, además, es que los deteriore. No existe ningún tipo de recomendación en ese sentido y, si alguien lo está haciendo, sería de forma absolutamente irregular y, desde luego, sin ningún fundamento.

El alcoholismo se superar con la ayuda adecuada.
– ¿Cómo tratar a una persona con diabetes que además es alcohólica?
– Aparte de tratamientos independientes que hay para cada una de esas enfermedades (diabetes y adicción), actualmente existen una serie de fármacos llamados agonistas GLP 1. Se trata de medicamentos inyectables que se utilizan para diabetes de tipo 2 y que también ayudan al control del peso. En este sentido, se ha observado entre sus efectos que favorecen un la disminución de consumo alcohólico.
Esto significa que son fármacos que tienen un efecto sobre la preferencia de los alimentos a la hora de comer, sobre el apetito, etcétera. Y en algunos estudios se ha detectado cierta inapetencia hacia el alcohol, aunque son fármacos que tienen su indicación y su efecto fundamentales para la diabetes.
Independientemente de esto, lo normal es hacer un tratamiento exclusivo para la adicción al alcohol y luego el tratamiento para la otra enfermedad: la diabetes.
– Es decir, que no existe un tratamiento específico para alguien que sufre adicción al alcohol y diabetes.
– No hay ningún tratamiento específico para estas personas que sufren alcoholismo y diabetes. Primero deben realizar el tratamiento típico de desintoxicación y deshabituación a la sustancia, exactamente igual que otra persona alcohólica, y luego el de control del azúcar.
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Equipo Adictalia
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