GLOSARIO DE ADICCIONES

¿Qué es el craving?

El enemigo principal de la abstinencia en los tratamientos de adicciones

7 minutos
Publicado el
Artículo actualizado el
qué es el craving

Marta se había propuesto esa mañana dejar definitivamente los porros. Era consciente de que su vida había perdido calidad por el hábito de fumar marihuana a diario: se sentía mucho más lenta, desconcentrada, incluso había empezado a olvidar cosas. Además, notaba que se pasaba una gran parte de su jornada pensando en el momento de consumir, en cómo conseguir la sustancia, y empleaba un tiempo importante en ir a buscarla.

Como resultado, también había empezado a dejar de lado a sus amistades, con las que se veía cada vez menos para quedarse en casa consumiendo. Abandonó el Máster de Publicidad en el que llevaba un año, pues faltaba a clases con frecuencia. Y había empezado a tener problemas en el trabajo, por equivocaciones, tardanzas y despistes.

Así que ese día, se dijo, sería el último. Había visto en la tele una historia de superación que le imprimió las fuerzas para decir “basta” y tirar el cannabis que tenía guardado por el váter.

Pero lo que nunca había imaginado Marta es hasta qué punto su cerebro iba a jugar en su contra en un propósito tan noble para su salud. Es decir, cómo las ganas de fumar iban a ser tan potentes, tan profundas, que ni siquiera la imagen de toda su vida echada por la borda podían aplicarlas. Estas ganas son, lo que se conoce en la jerga terapéutica, con el nombre de «craving».

Cómo se siente el craving

Un deseo irrefrenable de consumir

¿Qué es el craving? Se trata del deseo intenso y casi imposible de frenar, de buscar y conseguir la sustancia que se consume, o de perpetrar el hábito que nos produce euforia: ver porno, apostar… Este deseo es propio del cerebro de personas adictas o dependientes. Es lo que justamente las lleva a repetir cada día o, incluso, a recaer cuando ya han alcanzado un tiempo de abstinencia en el marco de un tratamiento de su adicción.

La dependencia o adicción a una sustancia o a un hábito (como apostar) se produce cuando la persona pierde el control sobre el consumo. Esto significa que el consumo se transforma en la máxima prioridad de su vida, por sobre todas las cosas, las relaciones, las necesidades o responsabilidades: familia, trabajo, dinero. El craving es la expresión patente de esa dependencia.

El craving responde a un proceso neuroquímico de la persona, es decir, a la forma en que funciona su cerebro después de un tiempo de haber estado expuesto a esos estímulos. En otras palabras, existen patrones neuronales que llevan a las personas con adicción a sentir esos deseos irrefrenables de consumir.

El craving incluye aspectos fisiológicos y psicológicos:

  • Tolerancia: la necesidad de consumir cada vez mayor dosis para sentir el mismo efecto, pues el cerebro y el organismo se acostumbran a una cantidad (neuroadaptación).
  • Abstinencia: síntomas incómodos y desagradables (a veces riesgosos) que la persona experimenta si deja de consumir, pues su organismo está habituado a ese estímulo y se produce una descompensación.
  • Búsqueda de euforia: la persona adicta persigue permanentemente el efecto euforizante que le reporta la sustancia o realización del hábito.
  • La necesidad acuciante de huir mentalmente de sentimientos y pensamientos que le atormentan o incomodan.
  • El deseo disparado por la asociación entre interactuar con otras personas, estar en determinados lugares, y consumir.
Circuito de recompensa: el origen

Circuito de recompensa dañado: el origen del craving

Para comprender el grado de gravedad de la adicción en tanto que enfermedad, hay que entender cómo se comporta el cerebro de una persona adicta. Esto implica, sobre todo, atender al circuito de recompensa. Se trata de un sistema de neuronas, de células nerviosas, que los humanos comparten con gran parte de las especies animales. Es una de las partes de este órgano más primitivas y se relaciona directamente con la capacidad de aprender y sentir bienestar o placer.

Este circuito neuronal funciona gracias a la producción de una molécula, un neurotransmisor, que se encarga de disparar la sensación de deseo y, consecuentemente, estimular a otras que se encargan de generar placer.  Este neurotransmisor es la dopamina, y entra en actividad cuando algún comportamiento o acción (como consumir drogas) nos hace sentir bien.

Existen patrones neuronales que llevan a las personas con adicción a sentir esos deseos irrefrenables de consumir.

En el futuro, la dopamina nos recordará que repitamos esa conducta. Se llama circuito de recompensa, precisamente, porque nos impulsa a concretar comportamientos que nos producen bienestar (aunque en realidad puedan perjudicarnos a largo plazo): una sensación hedonista como el consumo de drogas o el sexo.

Esta parte del cerebro resulta fundamental para la supervivencia. Cuando el humano tiene hambre y prueba una manzana o un plato de espaguetis, la dopamina graba en el circuito la información de que esa conducta le produjo sensaciones placenteras, de satisfacción y, por tanto, es “necesaria”. Gracias a ello, la persona sentirá deseo de comer, planificar su alimentación, producir alimentos y alimentarse cuando sea necesario. Lo mismo ocurre con otras conductas básicas, como el sexo, o más sofisticadas, como planificar el futuro laboral. La dopamina es la molécula del deseo.

Las drogas o los hábitos compulsivos, como la ludopatía, estimulan artificialmente la dopamina de una forma muy potente. Al consumir, la persona experimenta sensaciones hedonistas, eufóricas, placenteras, desproporcionadas. Estas sensaciones son producidas por otros neurotransmisores, como la serotonina o la noradrenalina.

La dopamina se ocupa de grabar en el circuito que esas acciones que han generado tanto “bienestar” son indispensables para la vida. Incluso más que funciones básicas como alimentarse o cuidar a sus hijos.

Te puede interesar...

Por eso las personas adictas mienten y manipulan a extremos inconcebibles, si se miden sus actos desde un prisma de “normalidad”. En otras palabras, el bienestar que siente la persona adicta es la percepción (subjetiva) de que el consumo le hace bien, le hace feliz. Claro que, esta percepción puede responder a evadirse de problemas, miedos, dolores, sensación de vacío

El circuito del deseo resulta drásticamente modificado por la exposición a los potentes estímulos externos, con y sin sustancia, de manera que el deseo por repetir el consumo se graba a fuego. Se produce lo que se conoce como una neuroadaptación. La necesidad de consumir drogas o practicar hábitos perjudiciales se transforma en un patrón neuroquímico que diferencia a las personas adictas de las que no presentan una dependencia.

El craving, por tanto, es el resultado de la acción del circuito de recompensa dañado de la persona adicta. Y, como este circuito es mucho más antiguo y potente que la parte del cerebro encargada de las decisiones racionales, suele desequilibrar la balanza a su favor. La adicción no responde a juicios meditados. Ninguna persona adicta quiere ser adicta.

craving y sistema de recompensa
Esas acciones que han generado tanto “bienestar”, son grabadas en el cerebro como «indispensables para la vida» por la dopamina.
Tratamiento

Tratamiento del craving

En los tratamientos de adicciones se evalúa el craving de los pacientes por medio de un cuestionario de alrededor de cuarenta preguntas. Una de las funciones de medir el craving es por la prevención recaídas.

El grado de craving se mide teniendo en cuenta factores como:

  • Deseo de consumir
  • Intención y planificación del consumo
  • El grado de anticipación de los efectos positivos que le reportará el consumo
  • El nivel de tendencia que demuestra a pensar y sentir que si consume aliviará los síntomas de abstinencia.
  • Grado de pérdida de control sobre el consumo. El cuestionario

El craving o necesidad biológica por consumir es la principal causa de recaída en los tratamientos de adicciones. Para contrarrestarlo se emplean fármacos con los cuales se busca aplacar este deseo. La administración de estos medicamentos dependen del tipo de adicción y sustancia, así como de la gravedad del estado que presente la persona.

La adicción no responde a juicios meditados. Ninguna persona adicta quiere ser adicta.

En definitiva, los fármacos que se emplean para el craving son aquellos dirigidos a disminuir lo máximo posible el síndrome de abstinencia. Estos síntomas incómodos y desagradables (a veces peligrosos) surgen cuando la persona deja de proporcionarle a su organismo la dosis de estímulo al que estaba habituado. Se trata de manifestaciones clínicas que disparan automáticamente la necesidad irresistible de consumir.

Los medicamentos más empleados en la gestión del craving son ansiolíticos, antidepresivos y anticonvulsivantes. En el caso de opiáceos, como la heroína, por ejemplo, se emplean fármacos antagonistas (metadona) u agonistas. En el tratamiento del alcoholismo se utiliza el renombrado Antabus.

Paralelamente a este tratamiento farmacológico, que en primera instancia resulta fundamental, conviene que la persona realice un tratamiento psicológico y social profundo. Está comprobado que, si sólo se atiende el deseo de consumo con medicinas, una vez superado el síndrome de abstinencia, este puede volver y conducir a la recaída. La razón es sencilla: una adicción es mucho más que la búsqueda y satisfacción de la euforia o sensación hedonista; es todo lo que hay detrás de esa búsqueda.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

En este sentido, tratar los aspectos psicológicos, familiares y sociales resulta fundamental para controlar el craving. Este puede retornar a lo largo de la vida cuando la persona se enfrente a los mismos fantasmas que la llevaban antes a consumir. Por eso, los tratamientos integrales, que duran alrededor de 2 años, comprenden terapia cognitivos conductual, motivacional, y de gestión de contingencias y de prevención de recaídas. Estas técnicas resultan eficaces para modificar hábitos, conductas, emociones y pensamientos que conducían al consumo.

Solo la administración de fármacos es completamente insuficiente para mantener a raya el craving a medio y largo plazo. Sobre todo, en una enfermedad que se considera crónica, pues el circuito de recompensa en las personas adictas se encuentra dañado. La revisión profunda de la forma de pensar, sentir y actuar y el entrenamiento y vigilancia constante resultan esenciales para reconstruir una vida lejos del consumo.

Fuentes

https://socidrogalcohol.org/proyecto/manual-de-adicciones-para-psicologos-especialistas-en-psicologia-clinica-en-formacion-2/

El Cerebro Adicto. Por qué abusamos de las drogas, el alcohol, la nicotina y muchas cosas más. Michael Kuhar.

Si te gustó el artículo, ¡compártelo!

Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

Escribe un comentario

No se mostrarán tus datos personales, solo tu nombre. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Mantente actualizado sobre las novedades del sector. La salida es colectiva.

Adicción y TOC: ¿existe relación entre estas dos enfermedades?

La diferencia entre obsesión y adicción

Publicado el
Artículo actualizado el

¿Qué es una adicción?

Las características que definen una dependencia patológica a sustancias y comportamientos.

Publicado el
Artículo actualizado el
12 minutos

Politoxicomanía: «Hoy es más fácil encontrar alternativas de combinación de drogas»

¿Qué es la politoxicomanía?

Publicado el
Artículo actualizado el
6 minutos
Índice de este artículo