ADICCIONES | CENTROS DE DESINTOXICACIÓN
¿Qué encontrarás en un centro de desintoxicación?
GUÍA PRÁCTICA PARA ENTENDER RUTINAS, TERAPIAS Y RECUPERACIÓN
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Equipo Adictalia
“Los centros de desintoxicación no tienen nada que ver con lo que eran hace años. Antes parecían hospitales o cárceles, ahora tienen todas las comodidades, herramientas y espacios para recuperarse”, aclara Esteban, nuevo director de Adictalia.
La palabra adicción va de la mano del estigma. Una encuesta online de 25 mil personas, realizada por la asociación InRecovery y la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), reveló que la adicción al alcohol es la más estigmatizada para diferentes roles sociales. A las personas adictas se las considera viciosas y en el imaginario colectivo existe el pensamiento de que son ellas quienes han elegido tener la enfermedad por voluntad propia. Sin embargo, la realidad dista mucho de este pensamiento: nadie elige ser adicto, al igual que nadie elige ser diabético o pasar un cáncer.
Si la enfermedad de la adicción está llena de etiquetas negativas, los centros de ingreso no se quedan atrás. Hay quien considera estos lugares como “cárceles”, “manicomios” o “centros para drogatas” donde solo se suministran medicamentos para calmar a las personas o “pasar el mono”. Pero, tal y como apunta el nuevo director de Adictalia, son espacios donde la persona “va a trabajar el apartado físico y psicológico que se ha visto trastocado por el consumo”.
Se cuentan por centenares las llamadas al 900 525 727 que piden información sobre el tratamiento para la enfermedad de la adicción. Muchas van acompañadas de la siguiente pregunta: “¿Qué me voy a encontrar en un centro?”. El desconocimiento que hay en torno a la adicción obliga a contestar a esta cuestión.
Para resolver esa duda, hemos preparado un video exclusivo sobre cómo transcurren 24 horas dentro de un centro de desintoxicación, donde podrás ver de primera mano las rutinas, terapias y actividades que forman parte del proceso de recuperación.
Rutina terapéutica en centros de ingreso: cómo recuperar hábitos de vida
“Aquí venimos a que nos enseñen a vivir otra vez, a tener directrices en la vida”, reconoce un adicto en recuperación a través de Adictalia. Y esta enseñanza se realiza a través de la disciplina y el orden.
Los centros de ingreso privados en España se rigen por rutinas. Cuentan con un horario que los pacientes deben cumplir desde el momento en el que se formaliza el ingreso y seguirlo hasta que la etapa en el centro esté finalizada.
Desde que se levantan hasta que se acuestan, los pacientes cuentan con un horario lleno de actividades y responsabilidades. “En su vida diaria no tienen esa rutina y es necesario imponer las pautas para coger buenos hábitos”, explica José Manuel Zaldúa, director terapéutico de Grupo Esvidas.
“Aquí venimos a que nos enseñen a vivir otra vez, a tener directrices en la vida”, reconoce un adicto en recuperación a través de Adictalia. Y esta enseñanza se realiza a través de la disciplina y el orden.
Los centros de ingreso privados en España se rigen por rutinas. Cuentan con un horario que los pacientes deben cumplir desde el momento en el que se formaliza el ingreso y seguirlo hasta que la etapa en el centro esté finalizada.
Desde que se levantan hasta que se acuestan, los pacientes cuentan con un horario lleno de actividades y responsabilidades. “En su vida diaria no tienen esa rutina y es necesario imponer las pautas para coger buenos hábitos”, explica José Manuel Zaldúa, director terapéutico de Grupo Esvidas.
Día a día en un centro de desintoxicación: actividades, horarios y más
Como se ha visto en el video anterior, el equipo de Adictalia ha podido asistir 24 horas a un centro de desintoxicación y comprobar en directo cómo es la rutina que siguen los pacientes, desde la meditación matinal hasta las terapias y actividades que marcan su día a día. A continuación, os mostramos un pequeño resumen de lo que sería:
- El día empieza con la meditación, el desayuno y la limpieza de las habitaciones.
- Cuando el espacio personal está en orden, los pacientes comienzan las primeras sesiones de ejercicio y salidas, retomando con ello los buenos hábitos que el consumo ha opacado.
- La mañana sigue con el almuerzo y la meditación para dar paso a las primeras sesiones de terapia grupal e individual, dependiendo de las necesidades y la organización. En cada reunión se comparten inquietudes, sentimientos, emociones y pensamientos relacionados con la enfermedad.
- La tarde da paso al grueso de las actividades con más sesiones de terapia y talleres y el tiempo libre, importante también para la desconexión personal.
- Antes de que caiga la noche, los pacientes preparan la cena entre todos y antes de la media noche están todos descansando en sus respectivas habitaciones.
La enfermedad de la adicción vuelve la vida ingobernable. El consumo hace que la persona viva en visión de túnel, por lo que la única preocupación del adicto es tener la droga siempre que quiera consumir. Las rutinas y hábitos que se siguen durante el tratamiento de drogas en los centros de ingreso, consiguen romper con esta espiral de toxicidad, otorgando a los pacientes herramientas y recursos para encaminar su vida y alejarse del consumo.
Terapias individuales y grupalesTerapias individuales y grupales en centros de ingreso: núcleo del tratamiento
Antes de integrar al paciente en las sesiones de terapia, el equipo médico y terapéutico del centro debe conocer al paciente. Para ello, los psicólogos, psiquiatras y terapeutas cuentan con la entrevista personal. Este recurso otorga a los profesionales una valoración completa del paciente con la que diseñan los planes de trabajo que ponen en práctica con las terapias.
En el día a día, cada persona combina dos tipos de intervenciones terapéuticas: terapias individuales y grupales.
- La terapia individual se aplica con mayor o menor frecuencia según las necesidades de cada caso, siempre desde un enfoque cognitivo-conductual. La terapia individual es una herramienta clave que dota a la persona de recursos útiles que después pondrá en práctica cuando se enfrente a la vida fuera del centro.
Como advierte un psiquiatra de un centro: “Siempre hay un día malo. Aquí estás como en comunidad, pero luego hay que hacer una prueba fuera de estos muros”.
- Las sesiones grupales, por su parte, se desarrollan en espacios seguros y guiados por terapeutas y psicólogos, en donde los pacientes comparten su historia, relatan cómo llegaron a la situación de consumo y se genera una dinámica en la que los compañeros se refuerzan mutuamente.
Este intercambio les permite sentirse identificados y “liberarse la mochila emocional que cargan”, en palabras del nuevo director de Adictalia. La combinación de ambas modalidades ofrece una sinergia que permite abordar, de manera integral, las necesidades emocionales y personales de quienes atraviesan un proceso de recuperación.
Actividad física y recuperaciónEjercicio físico en centros de desintoxicación: equilibrio para cuerpo y mente
Junto con el trabajo psicológico, la actividad física se alza como uno de los pilares de los centros de ingreso “porque ayuda a compensar lo que químicamente pide el organismo a causa de la adicción”, apunta Alabajos.
Los centros de ingreso plantean diferentes actividades en distintos ambientes. Por ejemplo, se pueden llevar a cabo dentro de las propias instalaciones, gracias a las piscinas, las zonas verdes o los gimnasios; o bien con paseos por las zonas próximas al centro.
Independientemente de dónde se haga, el ejercicio físico es esencial en el tratamiento de la enfermedad de la adicción. “Necesitamos dopamina para nivelar lo que nos pedía la droga y esta es la manera natural de conseguirla«, razona un adicto en recuperación a través de Adictalia.
Medicación controlada“Necesitamos dopamina para nivelar lo que nos pedía la droga y esta es la manera natural de conseguirla”
Uso de medicación en centros de ingreso: apoyo controlado y supervisado
Existe una percepción extendida de que en los centros de ingreso basan su tratamiento en “dar pastillas”. Esta idea, sin embargo, no refleja la realidad de lo que ocurre dentro de estos recursos especializados.
¿La medicación está presente? Sí, pero no como eje central ni como la única herramienta terapéutica. Los fármacos se emplean únicamente cuando son necesarios y siempre bajo la supervisión de un equipo médico. Su función principal es acompañar el proceso de desintoxicación para que sea seguro y lo menos doloroso posible para la persona.
¿Por qué se usan medicamentos en la desintoxicación? Seguridad y acompañamiento médico
En muchos casos, determinados consumos generan síndromes de abstinencia intensos que, sin un apoyo farmacológico, podrían poner en riesgo tanto la salud física como el bienestar psicológico del paciente. Los medicamentos ayudan, por ejemplo, a:
- Reducir el malestar físico y emocional durante la abstinencia.
- Controlar la ansiedad y el insomnio que suelen aparecer al dejar la sustancia.
- Evitar complicaciones médicas derivadas de una interrupción brusca del consumo.
Un caso claro es el de las benzodiacepinas. Son fármacos con alto potencial de dependencia que no pueden retirarse de forma repentina. En estos casos, el tratamiento requiere una reducción progresiva con dosis controladas y monitorizadas.
La realidad, por tanto, es que los medicamentos no son la base del tratamiento, sino un apoyo puntual y necesario. El trabajo principal en un centro de desintoxicación gira en torno a la terapia, el acompañamiento psicológico y el aprendizaje de herramientas para vivir sin consumir. La medicación, cuando se utiliza, lo hace siempre en favor de la seguridad, el alivio y la recuperación de la persona.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
Centros de ingreso como primer paso de la recuperación: más allá de la desintoxicación
Los centros de desintoxicación no son solo un espacio donde dejar de consumir, sino lugares en los que la persona comienza a reconstruir una vida que la adicción ha deteriorado. En este proceso, el paciente cuenta con el acompañamiento de profesionales especializados y con las herramientas que estos le ofrecen para afrontar el cambio.
Sin embargo, el ingreso es únicamente el punto de partida. El verdadero reto llega después: cuando la persona abandona la seguridad de la comunidad terapéutica y se enfrenta de nuevo a la vida cotidiana. Durante la estancia ha estado arropada por el equipo profesional, protegida de estímulos externos y aprendiendo habilidades para gestionar la “vida real”. Pero fuera del centro debe poner en práctica todo lo aprendido.
La recuperación, por tanto, no es un objetivo inmediato, sino un proyecto de vida a largo plazo. Porque la adicción es una enfermedad crónica, y quien la padece necesita construir su futuro partiendo de una certeza: seguirá siendo una persona con adicción, aunque no consuma. El centro de desintoxicación proporciona las herramientas necesarias; aplicarlas y sostenerlas en el tiempo es la tarea que comienza al salir.
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