TRATAMIENTO DE ADICCIONES
Terapia de grupo en el tratamiento de adicciones
Una herramienta fundamental para tratar las dependencias con y sin sustancias
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Equipo Adictalia
Juan lleva varias semanas en un centro donde está tratando su adicción de forma integral. Esto significa que el tratamiento abarca la desintoxicación de la sustancia, algo así como la “limpieza” del organismo, que dura aproximadamente 21 días. Pero también otros procesos muy importantes para recuperarse: la deshabituación, la rehabilitación, así como la reinserción social. En total, podría estar entre 3 meses y un año y medio, dependiendo de la gravedad de la dependencia que sufre.
Hace dos días, el equipo terapéutico le indicó que ya estaba preparado para comenzar a trabajar con el resto de compañeros y compañeras en la terapia grupal: un espacio seguro donde un grupo de personas con adicción comparte las experiencias, sentimientos, y emociones que se encuentran detrás de su necesidad de consumir, para revisarlas y modificarlas. Para descubrirse y cambiar.
Al principio, Juan se asustó. Le tiraba para atrás la idea de tener que abrirse, compartir sus pensamientos íntimos, sus experiencias y miedos delante de personas desconocidas. Además, no entendía muy bien cómo eso podía ayudarle. La incertidumbre le inquietaba.
Pero algo estaba claro: no podía obviar esta actividad de ninguna manera, pues resulta una pieza fundamental de un tratamiento de recuperación de adicciones.
Para despejar sus dudas, decidió preguntar a su terapeuta en qué consistía la dinámica, a la que deberá acudir diariamente, a veces dos veces por día, en el marco de su tratamiento en el centro residencial donde se encuentra. También le explicaron que dichas sesiones de terapia grupal suelen durar de 2 horas y media a tres, a las que asisten entre 10 y 20 personas.
Un espacio seguro¿Qué es una terapia grupal de adicciones?
Un espacio seguro para compartir. Básicamente, una reunión entre personas que sufren esta enfermedad, la cual suele estar guiada por terapeutas profesionales, tal y como se hace en los centros de desintoxicación. En grupos de autoayuda, cómo Alcohólicos Anónimos, esta guía profesional es inexistente, pues son las propias personas adictas las que conducen el proceso.
En cada sesión grupal, las personas comparten sus inquietudes, sentimientos, emociones, pensamientos relacionados con su adicción. Cómo todos y todas las asistentes sufren el mismo trastorno, es muy probable que se sientan identificados con los testimonios del resto de integrantes.
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Esta identificación, que se conoce como “efecto espejo”, despierta la reflexión interna sobre lo que realmente nos lleva a consumir y las estrategias para cambiarlo. Es decir, que por medio de las intervenciones de otras personas que experimentan sensaciones similares, descubrimos las causas inconscientes de nuestra adicción y aprendemos cómo modificarlas.
El efecto de escuchar activamente es muy potente y despierta consciencia en quienes participan en una terapia de grupo.
OrigenOrigen de la terapia de grupo en las adicciones
A principios del siglo XX, Joseph H. Pratt creó un sistema terapéutico para tratar a enfermos de tuberculosis. Consistía en grupos de unas 20 personas a quienes se les proporcionaban conocimientos educativos y apoyo psicológico de manera semanal: se les daban normas de alimentación, higiene, descanso, sueño, etcétera. En general, les brindaban pautas para crear un nuevo estilo de vida.
En las siguientes décadas esta atención de grupo fue evolucionando. Y se distanció de los aspectos físicos para poner el foco en las emociones y en cómo éstas influyen en las enfermedades somáticas (donde las emociones determinan síntomas físicos). Así como en los aspectos psicológicos de las personas integrantes y la interacción entre ellas.
En sus inicios, la terapia de grupo se basaba en dar lecciones, instrucciones y comentarios. Un modelo que adoptaron otros profesionales terapéuticos, cada cual aportando sus particularidades. Pero el primero en introducir esta herramienta en el contexto de las adicciones fue Metzel, quien trabajó con personas alcohólicas.
Años más tarde, el modelo grupal de Pratt representó una gran aportación al campo de la psicoterapia. Sentó las bases de lo que hoy se conoce y emplea como terapia de grupo en el tratamiento de las adicciones.
CaracterísticasCaracterísticas de la terapia grupal
Algunos aportes de este modelo, que pueden evidenciarse en la práctica actual y que caracterizan a la terapia grupal de adicciones, son:
- Influencia que tienen determinados pacientes sobre otros al convertirse en sus ejemplos esperanzadores.
- Importancia del apoyo mutuo.
- Importancia del refuerzo social de los logros de los pacientes.
- Eficacia del tratamiento en grupos homogéneos. En ellos los pacientes establecen vínculos comunes, al verse afectados por una misma enfermedad.
Beneficios de la terapia de grupo para tratar adicciones
Apoyo y pertenencia
La terapia de grupo conforma un entorno seguro donde las personas pueden mostrarse tal y como son, expresarse sin máscaras, exponer su vulnerabilidad. En este espacio protegido comparten sin temores sus experiencias, desafíos, inquietudes y logros con personas que les comprenden de primera mano. Porque todas han pasado por el mismo lugar y se identifican con esas experiencias, están en su misma situación.
De esta forma se crea un sentimiento de pertenencia y las personas con adicción se sienten apoyadas y respaldadas por el grupo, acogidas y comprendidas. La terapia se transforma así en un espacio de seguridad necesario para compartir los secretos y vergüenzas más íntimas, para hacer catarsis, si es necesario.
Un lugar donde la persona recibirá una contención que la familia se ve incapaz de darle, por los lazos emocionales y dependientes que condicionan la relación con ella.

Aprendizaje a través de la experiencia
En las terapias grupales cada persona cuenta su experiencia, tanto de situaciones de su pasado como recientes. Ese “compartir” ofrece a otras personas que están viviendo situaciones similares, la posibilidad de escuchar y comprender los motivos de dinámicas tóxicas. Se trata de la tan mentada “escucha activa”, donde quien escucha lo hace de una forma consciente, con todo lo que ello provoca en su interior.
Escuchar y comprender diferentes puntos de vista promueve la empatía y fomenta el aprendizaje personal. Verse reflejada en el relato, activa mecanismos como la reflexión, la revisión de actitudes personales, la comprensión de lo que nos pasa…
Autoconocimiento
Una persona adicta solo vive para consumir. Cuando no puede hacerlo, por las circunstancias que le rodean, piensa en la forma de volver a hacerlo, y lo hace de manera obsesiva, todo el tiempo. El consumo ocupa su mente, incluso cuando no se produce.
En este sentido, la terapia grupal resulta beneficiosa para la persona adicta, en tanto que le ofrece nuevos temas de reflexión y plantea enfoques novedosos de los conflictos, los sentimientos, la emociones, los pensamientos que conducen, incluso inconscientemente, a consumir. Permite a la persona en recuperación, por tanto, descubrir cualidades y facetas de sí misma que hasta ese momento desconocía. Es un paréntesis de descubrimiento personal en el marco de su obsesión por el consumo.
Ruptura de estigmas
En la terapia de grupo se proponen temas y se confrontan con diferentes puntos de vista. Esto ayuda a romper creencias estigmatizadas que la persona adicta lleva en su mochila y que actúan de disparadores para consumir. Creencias sobre lo que debe ser su vida y no lo es; sus relaciones; su trabajo, etcétera.
Estas estructuras mentales que construimos a lo largo de la vida nos condicionan a percibir e interpretar experiencias de forma positiva o negativa. Es decir: nos condicionan a sentir alegría, aceptación o sufrimiento. Las personas adictas buscan aplacar el sufrimiento y el vacío producido por esas creencias por medio del consumo. Por tanto, rompiendo esas creencias atacan la raíz del problema.
Referentes
Exponer las vivencias personales sirve para que alguien que está pasando por una situación similar comprenda que no está sola, que no es la única. Y, por tanto, se siente acompañada, al pertenecer a un grupo, una comunidad, con objetivos comunes: recuperar una vida sin consumo.
Desarrollo y mejora de habilidades
En el entorno de grupo existe la oportunidad de observar y adquirir habilidades que no se tenían o se habían olvidado por culpa de la enfermedad. La adicción conlleva el deterioro de las personas en todos sus aspectos. Además, la enfermedad se aprovecha de la carencia de recursos emocionales, psicológicos, sociales que tienen las personas para enfrentar determinadas circunstancias que les producen sufrimiento. Y las impulsa a consumir para encontrar alivio.
En un proceso terapéutico grupal se adquieren herramientas para gestionar esos momentos difíciles (discusiones, sentimientos, pensamientos…) de otra forma a como se venía haciendo: evitando el consumo como una forma de alivio.
FuncionamientoFuncionamiento de la terapia grupal
El objetivo final del tratamiento integral de adicciones es mucho más que lograr la abstinencia y mantenerla: se trata de reconstruir la vida para que la persona no sienta deseos de consumir, o, si lo hace, sepa contenerlos y reorientarlos. Las terapias grupales son una de las herramientas con las que cuentan los programas de los centros de adicciones, ya sean de régimen ambulatorio o con ingreso permanente.
El equipo terapéutico se encarga de crear un espacio seguro en las intervenciones. Por medio de diferentes técnicas, buscan que las personas logren abrirse, mostrar sus debilidades, corregir conductas tóxicas y aprender de las experiencias compartidas.
Estructura de la intervención
Antes de empezar la terapia grupal, resulta necesario crear un espacio seguro para que la persona consiga abrirse y mostrar sus sentimientos más íntimos.
Para llegar a esto, se realiza una primera fase de exploración y análisis, que sirve a las personas adictas, pero también al terapeuta. Esta primera aproximación le ayuda al paciente a conocer al resto de participantes, conectar y empatizar. Pero también le sirve al terapeuta para obtener más información de cada persona adicta.
Las personas que están tratando su adicción llegan a la primera terapia con expectativas, inseguridades y ansiedades. Por ello es fundamental que dispongan de un espacio en el que se sientan realmente cómodas, para poder sacar aquello que les atormenta.
Las historias que se cuentan en terapia son realmente dolorosas, pero siempre se quedan allí: hay un estricto pacto interno por el cual lo que sale en terapia nunca sale de terapia. Todo aquello de lo que se habla en terapia es de carácter confidencial.
La idea de esta primera etapa es, por tanto, que las personas adictas y los terapeutas creen ese espacio de confianza para la expresión de emociones, miedos, dificultades, inseguridades.
En cada sesión grupal, las personas comparten sus inquietudes, sentimientos, emociones, pensamientos relacionados con su adicción
Una técnica para sembrar ese clima de confianza es la presentación de cada integrante. Cada persona cuenta al grupo qué lo ha llevado allí, su experiencia vital. Romper el hielo de esta forma tiene el efecto de que nadie esconderá secretos respecto a su adicción. Asoman los primeros sentimientos y emociones, que podrían avergonzar en otros ámbitos, y se crea un clima de complicidad, comprensión, empatía.
Sin embargo, la confianza es un proceso lento y es lógico que al principio de la terapia de grupo se atraviese por una etapa de transición hasta conseguirla. Aunque participantes y terapeutas ven que el espacio de seguridad para tratar temas delicados está planteado, necesitan establecer objetivos y asentar la confianza para abrirse más.
En las terapias grupales está todo permitido, menos los ataques personales. Se busca hablar desde el respeto y, si es posible, siempre en primera persona, desde la experiencia personal. En algunas variantes de esta técnica se permite opinar, siempre desde el respeto, sobre las experiencias de otros participantes. Incluso hay versiones donde la confrontación está permitida, es decir, el juzgar las actitudes que otra persona ha narrado de su vida, con el objetivo de movilizarla al cambio.
Con todo, las intervenciones deben tener una duración acorde, una persona no puede acaparar toda la sesión. El trabajo del terapeuta será medir el tiempo de las intervenciones.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
Diferentes enfoques de terapia grupal
PsicoanalíticoEnfoque psicoanalítico
Mucho de lo que daña y afecta a una persona se origina a nivel inconsciente, donde la voluntad y la razón no alcanzan. A diferencia de otros modelos que se basan en ejercicios o entrenamientos de aprendizaje inducidos, el psicoanalítico busca que la persona adicta tome consciencia de las circunstancias, inconscientes, que le provocan malestar.
Y lo hace desmontando la historia personal para volverla a construir, pero cambiando aquello que le hace daño. En especial, lo que le ha provocado la formación de hábitos tóxicos que le han llevado a desarrollar una adicción.
HumanistaEnfoque humanista
El enfoque humanista construye un puente entre el terapeuta y la persona adicta para que haya una colaboración entre ambos. Este modelo se caracteriza por:
- Comprender al paciente y su experiencia subjetiva a través de la empatía.
- Respeta la cultura de la persona adicta y sus capacidades para tomar decisiones.
- Estudiar los problemas a través de la colaboración para que el adicto pueda desarrollar una visión, coraje y responsabilidad.
- Poner metas en base a lo que la persona adicta quiere lograr con el tratamiento.
- Definir el papel del terapeuta, pero siempre teniendo en cuenta la autodeterminación del adicto.
- Evaluar y mejorar la motivación de la persona adicta.
El enfoque humanista ve la adicción como algo que excede por mucho el simple abuso de sustancias. Y ayuda a generar alternativas para llenar el vacío que siente la persona y que busca calmar por medio del consumo. Empatía, aceptación y conocimiento a servicio de la recuperación. Con ello se busca que la persona refuerce su autoestima, automotivación y auto-crecimiento.
ConfrontacionalEnfoque confrontacional
La confrontación es una variedad terapéutica donde el o la profesional, y también el resto de participantes, señalan al adicto o adicta de manera directa. Quienes la emplean aluden que así ayudan a que la persona reconozca pensamientos y comportamientos dañinos para tratarlos.
Este enfoque, sin embargo, se sugiere en algunos casos. En concreto, cuando la persona adicta se encuentre en uno de estos supuestos:
- Cuando presenta resistencias.
- Cuando sus creencias no son racionales.
- Cuando existan comportamientos destructivos o perjudicales que la persona niega.
La confrontación, indican sus defensores, se debe usar teniendo en cuenta el estado emocional del paciente, para no causar daños y que la relación con el resto de participantes, incluidos terapeutas, se vea comprometida. Se trata de un enfoque que requiere de empatía y respeto.
Cognitivo-conductualEnfoque cognitivo-conductual
Las terapias cognitivo-conductuales son el enfoque más practicado para tratar los problemas de abuso de sustancias. De hecho, se trata del enfoque con más sustento científico en el campo de las adicciones.
Esta corriente busca generar estrategias prácticas para que la persona tenga un mayor control sobre sí misma. Las emociones y los pensamientos derivan de las experiencias que hemos vivido, dice este enfoque. Y son los que influyen en que desarrollemos conductas adictivas. Para cambiar esos comportamientos tóxicos, la persona debe actuar como científica. Esto es: contrastar y poner en juicio aquellas emociones y pensamientos que le llevan a evadir sus conflictos cotidianos a través del consumo de sustancias.
A la vez que se identifican esas creencias, las cuales condicionan las emociones, se van aprendiendo técnicas prácticas para modificar los comportamientos y abstenerse a consumir.
La terapia cognitivo-conductual trabaja diferentes aspectos:
- Se centra en los problemas actuales.
- Establece metas realísticas, que el adicto pueda alcanzar.
- A los problemas urgentes, busca soluciones rápidas.
- Da herramientas al adicto para que pueda manejar mejor sus problemas.
Para trabajar los problemas propone técnicas como:
- El entrenamiento en habilidades de afrontamiento.
- La prevención de recaídas.
- El entrenamiento en manejo del estrés, relajación, habilidades sociales, de comunicación, habilidades para la vida, asertividad y manejo de la ira.
- El ejercicio aeróbico.
- O incluso el biofeedback.
Las ventajas del enfoque cognitivo conductual son:
- La flexibilidad: se adapta a cada paciente y sus necesidades.
- La buena aceptación por parte del paciente. El adicto se implica en la selección de objetivos y planificación del tratamiento.
- Y el permitir a la persona adicta que sea ella misma quien haga un cambio de comportamiento.
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Muy buena información, es concisa y clara