SUSTANCIAS
Prevención: riesgos de la ketamina recreativa en jóvenes y adultos
COMPRENDE QUÉ ES LA KETAMINA, SUS EFECTOS Y RIESGOS DERIVADOS DEL CONSUMO
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El primer contacto de Marcos con la ketamina fue en una fiesta. Fue algo fortuito. De hecho, al principio dudó si tomarla o dejarlo pasar. Al ser algo nuevo para él, no tenía claro cómo le iba a sentar.
Pero todo cambió al levantar la mirada y ver que el ambiente a su alrededor era distinto. Algunos amigos parecían más abstraídos, otros hablaban de sensaciones difíciles de describir. “Es distinta”, escuchó. “Es como si el cuerpo se separara de la mente”. Aquella curiosidad terminó inclinando la balanza.
En efecto, la sensación era diferente a cualquier otra sustancia que hubiese probado antes. Durante un rato sintió que el cuerpo respondía de otra manera, como si el espacio y el tiempo se hubieran desplazado ligeramente. No sabría decir si le gustó o no. Simplemente fue una experiencia distinta.
Con el paso del tiempo volvió a encontrarse con la ketamina en otras fiestas o festivales. La consumía de forma esporádica, cuando surgía la ocasión. A simple vista, todo parecía normal y no notaba nada especialmente preocupante.
Lo que Marcos estaba pasando por alto es que la ketamina es un potente anestésico pensado para uso médico. Sin embargo, en los últimos años su presencia se ha extendido a determinados entornos de ocio nocturno, especialmente entre jóvenes y adultos que buscan experiencias sensoriales diferentes.
Una realidad que, aunque muchas veces pasa desapercibida, está despertando cada vez más interés entre profesionales de la salud y especialistas en adicciones.
Por eso, desde el Centro Informativo de Adicciones de Adictalia, el espacio editorial dedicado a analizar el fenómeno de las adicciones y sus implicaciones, queremos profundizar en una pregunta que cada vez surge con más frecuencia:
¿Qué efectos tiene realmente el consumo recreativo de ketamina y qué riesgos puede implicar para la salud?
¿Qué es la ketamina¿Qué es la ketamina y por qué se consume de forma recreativa?
La ketamina es un fármaco empleado en medicina como analgésico y anestésico. Su función principal es bloquear el dolor y producir sedación profunda, por lo que se utiliza en intervenciones quirúrgicas, en servicios de urgencias y también en medicina veterinaria.
En estos contextos su administración está estrictamente controlada. Las dosis se calculan con precisión y el paciente permanece monitorizado por profesionales sanitarios durante todo el procedimiento.
Además, en los últimos años han aparecido derivados como la esketamina intranasal, utilizada en algunos casos de depresión mayor resistente a otros tratamientos.
Sin embargo, la ketamina tiene una característica particular que la diferencia de otros anestésicos: produce un efecto de disociación. Es decir, altera la percepción y la conciencia generando una sensación de desconexión entre el cuerpo y la mente.
Este efecto es precisamente el que ha llevado a que la sustancia haya salido del ámbito clínico y haya comenzado a circular en determinados contextos de ocio. En ambientes nocturnos, festivales o fiestas privadas, la ketamina recreativa se consume buscando esa alteración de la percepción.
El problema es que, fuera del control médico, los efectos de la sustancia pueden ser impredecibles y los riesgos aumentan.
Para entender mejor por qué ocurre esto, conviene detenerse primero en lo que sucede en el organismo cuando alguien consume ketamina.
Efectos en el cuerpo
¿Qué le pasa al cuerpo cuando consume ketamina?
La ketamina actúa directamente sobre el sistema nervioso central. Modifica la forma en la que el cerebro procesa la información sensorial y altera la comunicación entre distintas áreas cerebrales.
Por eso, cuando una persona consume ketamina de forma recreativa, puede experimentar distintos efectos físicos y sensoriales.
Entre los más frecuentes se encuentran:
- Sensación de separación entre cuerpo y mente.
- Dificultad para coordinar movimientos.
- Alteración de la percepción del tiempo y del espacio.
- Habla más lenta o dificultad para expresarse.
- Visión borrosa o sensación de desorientación.
Estos efectos aparecen porque la ketamina interfiere en los mecanismos cerebrales que regulan la percepción y el control motor.
Sin embargo, la experiencia no es igual para todo el mundo. La intensidad de los efectos depende de factores como la cantidad consumida, la mezcla con otras sustancias o la sensibilidad de cada persona.
Algunos consumidores describen estados introspectivos o sensaciones de flotación. Otros, en cambio, experimentan una desconexión intensa que puede resultar incómoda o angustiante.
Cuando la dosis es elevada puede producirse un estado de disociación profunda conocido como “K-hole”, en el que la persona pierde gran parte de la capacidad de interactuar con su entorno.
Y precisamente esa pérdida de control es la que puede dar lugar a algunos de los riesgos más inmediatos del consumo de ketamina recreativa.
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Riesgos inmediatos del consumo de ketamina recreativa
Uno de los principales riesgos del consumo recreativo de ketamina está relacionado con las situaciones de peligro que pueden producirse durante la propia experiencia.
La pérdida de coordinación y la alteración de la percepción hacen que la persona pueda exponerse a situaciones que, en condiciones normales, evitaría con facilidad.
Entre los riesgos más frecuentes se encuentran:
- Caídas o accidentes.
- Desorientación en entornos desconocidos.
- Dificultad para reaccionar ante situaciones de peligro.
Además, la ketamina puede provocar efectos físicos como:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Subida de la presión arterial.
- Náuseas y vómitos.
En contextos de ocio nocturno (donde muchas veces se combinan el cansancio, los estímulos intensos o el consumo de otras sustancias) estos efectos pueden intensificarse.
Otro aspecto importante es la dificultad para controlar la cantidad consumida. La alteración de la percepción puede hacer que la persona pierda la referencia de cuánto ha tomado, aumentando el riesgo de experiencias desagradables o incluso de una sobredosis.
Sin embargo, uno de los aspectos más complejos del consumo recreativo de ketamina es que sus consecuencias no siempre aparecen de forma inmediata. En muchos casos, los problemas empiezan a hacerse visibles cuando el consumo se repite con el tiempo.

Cuando el consumo recreativo de ketamina se repite con frecuencia, los riesgos para la salud aumentan.
Uno de los efectos más conocidos del uso habitual de esta sustancia afecta al sistema urinario. El consumo repetido puede provocar inflamación de la vejiga, un problema conocido como cistitis por ketamina.
Las personas que lo padecen pueden experimentar:
- Dolor intenso al orinar.
- Necesidad constante de ir al baño.
- Sangre en la orina.
- Deterioro progresivo de la vejiga.
En algunos casos, el daño puede llegar a ser grave y requerir tratamiento médico prolongado.
Además de los problemas físicos, también se han descrito efectos sobre la memoria, la concentración y el estado de ánimo cuando el consumo se mantiene en el tiempo.
Con el tiempo, algunas personas también pueden empezar a recurrir a la ketamina con mayor frecuencia de la que tenían prevista inicialmente. Cuando esto ocurre, el consumo puede ir ocupando cada vez más espacio en determinados contextos de ocio, aumentando el riesgo de desarrollar una relación de dependencia con la sustancia.
Y es precisamente en ese punto cuando muchas personas comienzan a hacerse preguntas sobre su forma de consumir y sobre el papel que la ketamina está empezando a ocupar en su vida.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
El consumo recreativo de ketamina puede aparecer en la vida de muchas personas de forma aparentemente puntual: una fiesta, un festival, una noche que se alarga más de lo previsto. Al principio puede parecer algo aislado, una experiencia más dentro de un contexto de ocio.
Sin embargo, comprender cómo actúa esta sustancia en el cuerpo y qué riesgos puede implicar permite mirar estas situaciones con más claridad, especialmente entre jóvenes y adultos que quizá no perciben el peligro en las primeras experiencias.
Informarse no significa necesariamente que exista un problema, pero sí puede ser un primer paso para entender mejor la relación con determinadas sustancias.
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Equipo Adictalia
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