DROGAS SINTÉTICAS
GHB y GBL: drogas asociadas con adolescencia, juventud y fiesta
Potentes depresores que también se usan en ambientes donde se practica Chemsex
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Equipo Adictalia
El GHB consiste en una potente sustancia depresora del Sistema Nervioso Central que se usa para el tratamiento de la narcolepsia. También se le conoce como ‘éxtasis líquido’, ‘pote’, ‘líquido X’, ‘líquido E’ o ‘Scoop’. Aunque se le mencione popularmente como éxtasis, los efectos depresivos que genera el GHB son opuestos totalmente a los que produce esa droga.
Al margen de los tratamientos clínicos, su uso y venta están prohibidos. Pero ello no ha impedido su difusión en los ambientes nocturnos de fiesta entre la juventud e incluso la adolescencia. El GHB se distribuye en el mercado ilegal, al igual que su derivado, el cual también gana adeptos entre la juventud: el GBL (Gamma butiro lactona).
El GHB se presenta de dos formas: como un líquido incoloro enfrascado en botellines y en forma de polvo. Ambas requieren el mismo método de consumo y producen los mismos efectos secundarios.
Algunas de las respuestas ofrecidas por millares de adolescentes y jóvenes en la exposición “A toda pastilla”, sobre por qué consumían GHB, advierten el interés de parte de este público por esta droga. Entre las ideas que expresaron, se registraron: «No enganchan», «Los botes sirven para animarte», «son afrodisíacos», «son seguros, la peña los toma y no pasa nada», «aumentan la potencia sexual», «si vas muy espitao y te tragas un par, te calman»…
Este artículo ofrece información para desmontar algunas de estas falsas creencias que, sin embargo, existen entre una parte de la juventud, que consume estas sustancias.
De dónde vienen y cómo identificarlasDe dónde vienen y cómo identificarlas
Como sustancia, el GHB fue creado en los años 30. Tres décadas después, se usaba como anestesia de pacientes que necesitaban una intervención médica. Con el tiempo, se dejó de emplear por su escaso poder analgésico y su elevado potencial epileptógeno (relacionado con la epilepsia).
En la década de los 80, el GHB se empleaba como complemento para personas que sufrían de insomnio, aprovechando los efectos depresores de la sustancia. Y también en el culturismo, por su poder de estimular la hormona del crecimiento.
A principios del siglo XXI, el GHB se incluyó en la lista de drogas fiscalizadas internacionalmente. Se prohibió su venta y distribución a particulares, y su acceso quedó limitado al ámbito profesional.
En la actualidad el GHB se distribuye de manera ilegal y lo consumen, en gran parte, adolescentes. Pero este público también ingiere un derivado de esta sustancia: el GBL. Identificarlo es relativamente sencillo: se presenta como líquido incoloro, enfrascado en un bote, o bien como un polvo parecido a la cocaína.
Una vez se ingiere la dosis y llega hasta el estómago, el GBL se transforma en GHB e incrementa un 66% su cantidad.
Diferencias entre GHB y GBL
Diferencias entre GHB y GBL
Pese a que el GHB es el predecesor del GBL, ambos tienen una diferencia fundamental, la cual sólo se percibe al consumirlas: el sabor. El GHB es ligeramente salado, mientras que el GBL tiene un gusto a químico.
Esta no es la única diferencia. Algo que hace único al GBL y, en consecuencia, le otorga una mayor concentración, consiste en la peligrosa reacción bioquímica que produce al entrar en contacto con el estómago. Una vez se ingiere la dosis y llega hasta el estómago, el GBL se transforma en GHB e incrementa un 66% su cantidad.
En concreto, esta reacción natural produce que, cuando consumimos 1 mg de GBL, en el estómago se transforma en 1,66 mg de GHB. Esto lo hace más potente y reduce el “margen de seguridad”, de autocontrol, para la persona que lo consume.
La explicación de esta reacción bioquímica del GBL consiste en que el organismo produce GHB de forma natural Los humanos albergamos GHB en el cerebro; más concretamente en la zona del tálamo e hipotálamo. Esta sustancia está implicada en múltiples funciones orgánicas: los ciclos del sueño, la regulación de la temperatura, el metabolismo de la glucosa cerebral, el flujo sanguíneo, la memoria y el control emocional.
Consumo de GHB y GBL
Método de consumoMétodo de consumo
Ambas sustancias se consumen por vía oral, ya sea en estado líquido o esnifado en forma de polvo. Además, al disolverse bien en otros líquidos como agua o, incluso, bebidas alcohólicas, el estómago las absorbe rápidamente. Esta capacidad de disolución hace también difícil controlar la cantidad consumida, lo cual repercute en la intensidad y tipo de efectos que provoca.
EfectosEfectos
Los efectos del GHB y GBL son similares a los que experimenta la persona con el consumo de alcohol, por eso se la emplea con fines de socializar, pues la primera sensación que experimenta la persona es fervor y exaltación.
Pero entre los efectos que producen están los buscados, pero también los secundarios que pueden resultar altamente desagradables. En concreto, el consumo de estas sustancias provoca, en general:
- Euforia.
- Relajación.
- Desinhibición.
- Excitación o aumento de la libido.
- Fluidez comunicativa
- Obnubilación
- Somnolencia
- Confusión
- Dolor de cabeza
En caso de intoxicación, el abuso de la sustancia puede desencadenar el coma y, raras veces, la muerte. En estado de coma, la persona se sumerge en un profundo sueño que puede durar horas.
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Duración
La duración de los efectos de estas sustancias oscila entre una hora y una hora y media. Los efectos empiezan a sentirse a los 10 o 20 minutos. Pueden desaparecer por completo a las 3 o 4 horas.
¿Dónde se consume?Perfiles y ambientes
El GBH es una droga social consumida por adolescentes y jóvenes en ambientes de fiesta. Según el Ministerio de Sanidad, el consumo de esta sustancia aparece relacionada con “agresiones sexuales inducidas por drogas” en diferentes informes y estudios.
Resulta habitual combinarla con otras sustancias, como el alcohol, el tabaco, el cannabis, el éxtasis o la cocaína. El consumo medio de GHB implica entre 1 y 2 botes durante la noche. En casos excepcionales puede ascender a 5 botes durante el fin de semana.
En los últimos años, ha proliferado el uso de GHB ilícito en ambientes sexuales (chemsex), según reflejan los boletines “Únete a la conversación” publicados por el Plan Nacional Sobre Drogas. Los usuarios que consumen esta droga la catalogan como una de las tres sustancias principales en este contexto, según el informe Consumo de Drogas y su Relación con el Sexo.
Combinación con otras sustanciasCombinadas con otras sustancias
En general, resulta usual el consumo combinado de drogas. Por ejemplo, en las fiestas se suele mezclar alcohol con sustancias estimulantes como la cocaína o el speed.
En los casos de GHB y GBL, cuando se combinan con otras drogas, las consecuencias pueden ser:
- Sustancias depresoras. Combinar GHB o GBL con alcohol, tranquilizantes u opiáceos, hará que los efectos depresores de ambas sustancias se potencien. Esto puede ocasionar sedación extrema y pérdida del conocimiento.
- Sustancias estimulantes. Al ser potentes depresoras, la GHB y GBL eclipsan los efectos de las drogas estimulantes, lo que hace que la persona no los perciba y sienta la necesidad de consumir más. Esto puede provocar una sobredosis.
Adicción al GBL
¿Puede el consumo de GHB y GBL crear adicción? ¿Puede una persona desarrollar dependencia a estas sustancias?
La respuesta es, rotundamente, sí. Un consumo continuado en el tiempo de GHB y GBL puede conllevar que una persona desarrolle tolerancia y abstinencia a estas sustancias. Es decir, que creen dependencia a consumir: adicción.
Este riesgo se potencia cuando la persona es más joven, porque sus circuitos neuronales están en pleno desarrollo. Sobre todo, la parte frontal del cerebro, que es la encargada de tomar las decisiones racionales, donde reside nuestra capacidad de autocontrol. Esto hace a adolescentes y jóvenes más vulnerables a las consecuencias de consumir sustancias y, en concreto, GHB o GBL.
La tolerancia consiste en la necesidad de consumir cada vez más para obtener los mismos efectos que se conseguían cuando se empezó a consumir. Se trata de una adaptación neurológica al estímulo de la sustancia.
Por su parte, la abstinencia es una reacción del organismo cuando no se le proporciona la dosis de droga con la que se había acostumbrado a funcionar. Esta reacción, conocida como síndrome de abstinencia, es la que impide reducir o cortar el consumo. Los síntomas desagradables, incómodos, empiezan a aparecer entre 3 y 6 horas después de la última ingesta y duran de 2 a 15 días hasta desaparecer. Este es el tiempo que la persona tarda en desintoxicarse, lo cual no debe confundirse con el tiempo que tarda en recuperarse de una adicción.
Durante el síndrome de abstinencia al GHB, la persona manifiesta síntomas como:
- Temblor.
- Diaforesis (sudor).
- Ansiedad.
- Insomnio.
- Agitación.
- Confusión.
Si bien es una droga con potencial adictivo, en España su consumo es minoritario en comparación con otras drogas. La encuesta EDADES 2022 indica que “la prevalencia de consumo de GHB alguna vez en la vida se ha mantenido estable y siempre en porcentajes de consumo inferiores al 1%”.
TratamientoTratamiento de adicción al GHB
En la actualidad, no hay un tratamiento particular para abordar el síndrome de abstinencia del GHB durante la fase de desintoxicación (las primeras semanas de un tratamiento integral de adicciones). Hay casos en los que se administran dosis altas de diazepam en un ambiente ambulatorio y otros en los que se requiere un ingreso hospitalario de hasta 30 días para estabilizar el organismo cuando deja de consumir.
Por lo demás, el tratamiento de la adicción al GHB es similar al de cualquier otra adicción. Y esto tiene que ver con que la enfermedad de la adicción tienen una raíz común biopsicoemocional, más allá de la sustancia que se consuma. Por tanto, en un centro de desintoxicación siempre se realizará un tratamiento integral para reconstruir la vida de la persona, al margen del tipo de drogas o conductas compulsivas. Este comprende un proceso de cuatro fases: desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción.

Salir de la adicción es posible, con la ayuda adecuada
La fase de desintoxicación se basa, principalmente, en eliminar la sustancia del organismo, en un periodo que puede durar entre 7 y 21 días.
La deshabituación sirve para romper con las rutinas que llevaban a la persona a consumir, empezar a adquirir nuevos hábitos más saludables, y así promover la abstinencia.
En la rehabilitación la persona aprende técnicas e incorpora herramientas con las cuales aprender a vivir sin necesidad de consumir. Adquiere habilidades para contener los impulsos, adquiere patrones saludables de vida y aprende a gestionar situaciones conflictivas.
Por último, la reinserción consiste en practicar todo lo aprendido durante el tratamiento, retomando progresivamente la vida social, laboral, etc… Es la puerta a una vida libre de drogas.
Estas fases se desarrollan en los diferentes centros de tratamiento integral de adicciones, supervisadas y guiadas por profesionales de diferentes disciplinas.
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