ADICCIÓN EN LA FAMILIA
Así puede afectar la adicción de padres y madres a sus hijos
Convivir con progenitores con adicción puede promover el consumo
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Equipo Adictalia
La enfermedad de la adicción perturba a todo el entorno familiar. Pese a que el foco del tratamiento se ponga comúnmente sobre quien sufre la dependencia, todas las personas involucradas en su vida forman parte del ecosistema de la adicción. Los hijos pueden ser los que mas se ven afectados cuando un padre o madre sufren adicción. De hecho, ésta es una enfermedad que los y las especialistas consideran sistémica, porque no responde sólo a características personales.
Esto significa que en gran parte es el resultado de cómo ha funcionado el grupo familiar en el que ha crecido y se mueve la persona. Los desequilibrios que se producen en las dinámicas familiares pueden provocar predisposición a consumir. Incluso la presencia de adicciones en ascendientes (abuelos, padres, madres) influye en que la enfermedad pueda saltar de generación en generación cuando se vive desde la infancia.
La adicción de padres y madres perjudica a sus hijos e hijas en aspectos muy concretos. La falta de comunicación es sólo uno de los rasgos negativos que caracterizan a estas familias y que afecta, por supuesto, a las personas menores.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
Consecuencias que un hijo puede sufrir a raíz de la adicción de su padre o madre
- Falta de comunicación: imposibilidad de expresar sentimientos respecto al problema familiar, autocensura, necesidad de evitar conflictos familiares.
- Negación: autoengaño para hacer como que todo está bien; niegan los propios problemas como forma de defenderse, de protegerse ante un escenario doloroso.
- Aislamiento: negar que existe el problema conduce a los y las menores a aislarse, física y emocionalmente para conseguirlo.
- Desorganización y caos familiar: falta de límites, reglas poco claras, las rutinas familiares como lavar, cocinar, limpiar quedan en el aire. Muchas veces son los propios menores quienes deben atenderlas.
- Negligencia: Los hijos e hijas deben ver cómo sus progenitores desatienden responsabilidades básicas porque se encuentran consumiendo o bajo sus efectos.
- Inestabilidad emocional: Los hijos e hijas nunca saben de qué humor estarán sus progenitores, a causa del consumo: si agresivos, depresivos, eufóricos…
- Violencia familiar: Los malos tratos físicos y psicológicos, las manipulaciones, las mentiras, son conductas frecuentes en las personas adictas. Los menores aprenden rápido a imitarlas, además de ser víctimas de ellos.
- Estrés permanente: Las consecuencias de la adicción se manifiestan también en cambios permanentes que condicionan la vida de menores a una inestabilidad permanente: cambio de vivienda, problemas económicos, accidentes…
- Rupturas familiares: Sus padres y madres acaban, con frecuencia, separándose a causa de la adicción, o incluso sufriendo la muerte del familiar adicto.
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