TRATAMIENTO DE ADICCIONES
Cómo calmar el síndrome de abstinencia o “mono” en las diferentes adicciones
Cuáles son las abstinencias más peligrosas y las más leves, y cómo se tratan clínicamente.
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El síndrome de abstinencia es la respuesta del organismo cuando la persona deja de consumir una sustancia, o cesa en la acción de un comportamiento compulsivo (apuestas), a la que había desarrollado tolerancia y dependencia. La ausencia de ese estímulo artificial, al cual el cerebro y el organismo se habían acostumbrado, desencadena reacciones neuroquímicas. Estas se traducen en síntomas incómodos, desagradables, y más o menos riesgosos para la vida de la persona.
El objetivo del tratamiento médico para calmar el síndrome de abstinencia es controlar la neuroexcitabilidad que se produce al dejar de consumir. Para ello, y dependiendo de cada sustancia o conducta compulsiva, los equipos médicos pueden adminitrar fármacos agonistas (que actúan sobre los receptores neuronales de la sustancia: pastillas de nicotina). Y otros medicamentos, como benzodiacepinas, sedantes, neurolépticos, anticonvulsivantes, entre otros.
La variación del tipo de síntomas y su intensidad, así como su peligrosidad, dependerá del tipo de sustancia, de las características de la persona, del grado de adicción, entre otros. Pero lo claro es que este cuadro clínico, al que popularmente se conoce como “mono”, conforma uno de los principales obstáculos para que una persona adicta que se ha dado cuenta de su problema, se atreva a dejar el consumo. Incluso, para que decida ingresar en un tratamiento.
Por eso, el CIA de Adictalia conversó con el presidente de la comunidad científica especializada en adicciones Socidrogalacohol, el médico Benjamín Climent Díaz. Para poder conocer a fondo en qué consiste el síndrome de abstinencia, cómo varía según las dependencias, cómo se trata y, sobre todo, cuándo puede ser realmente peligroso. Porque la mejor forma de combatir el miedo es, sin duda, el conocimiento.
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Qué es el síndrome de abstinencia
– ¿Por qué se produce Síndrome de Abstinencia?
– El consumo de una sustancia con poder adictivo genera tolerancia en el organismo: necesidad de aumentar la dosis para conseguir el mismo efecto y, en consecuencia, dependencia a la sustancia o comportamiento (apuestas, sexo, comida…).
Cuando se deja de consumir la sustancia, las moléculas de este químico (o las de los químicos propios del organismo que una conducta como las apuestas liberan) dejan de ocupar un sitio en los receptores neuronales del sistema nervioso. Esto provoca reacciones química-fisiológicas, que se traduce en el síndrome de abstinencia. Si bien estas reacciones no ocurren con todas las sustancias, sí es una posibilidad, incluso grave, con algunas de ellas.
– ¿Qué tienen las drogas para producir estos cuadros desagradables?
– Todo depende de la neurofisiología, de cómo actúa la sustancia en el sistema nervioso. Al consumirlas, las drogas ocupan, artificialmente, receptores neuronales en el cerebro, estimulando su actividad de alguna manera. Esto altera el funcionamiento natural de los circuitos neuronales.
Por ejemplo, una sustancia (como la cocaína) puede liberar neurotransmisores y bloquear su recaptación en la sinapsis neuronal (el espacio en el que se comunican las neuronas), lo cual sería el curso natural de esos neurotransmisores. Pero al bloquear la droga y la recaptación, estos se acumulan y, consecuentemente, potencian su efecto. Es decir, la mayor disponibilidad de neurotransmisores potencia el efecto natural que tienen (excitación, relajación, alegría…). Esto es lo que la persona consumidora busca y percibe como positivo.
El punto es que, con el tiempo, el cerebro se acostumbra a funcionar así, se produce una neuroadaptación al consumo. Entonces, cuando una persona deja de consumir de golpe, ese vacío, la ausencia de la sustancia o el estímulo, provoca cambios. El cerebro queda totalmente descoordinado y, por tanto, aparecen los síntomas del síndrome de abstinencia.
– ¿De qué depende la duración del síndrome de abstinencia?
– La duración del síndrome de abstinencia varía siempre según el tipo de adicción que sufre la persona. Por otra parte, hay sustancias que producen dos etapas del SA: una más precoz y otra más tardía. Esto va a depender de la sustancia.
– Por tanto, es difícil hablar de forma general del síndrome de abstinencia…
– Es obligatorio hacer diferencias. Por ejemplo, nada tiene que ver el síndrome de abstinencia de las benzodiacepinas o hipnosedantes con el cuadro que genera la nicotina.
Actualmente, hay más de mil sustancias controladas por la Unión Europea, de las cuales se ha detectado un uso recreativo. Muchas de esas sustancias no generan tolerancia y dependencia. Esto no quiere decir que quien las consuma no pueda intoxicarse o experimentar alguna reacción grave.
Por tanto, frente a la atención clínica, siempre hay que detectar qué sustancias ha consumido la persona. Incluso en ocasiones puede encontrarse la superposición de síndromes de abstinencia, porque ha consumido varias sustancias, ya sea en un momento puntual o porque lo hace de forma habitual.
– ¿Cuáles son los casos más habituales de superposición de síndromes de abstinencia?
Las superposiciones más frecuentes en la práctica clínica son:
- Los hipnosedantes (benzodiacepinas) con el alcohol.
- El alcohol con la cocaína.
- Los opiáceos con hipnosedantes (benzodiacepinas).
- La nicotina con cualquiera de las sustancias anteriores.
Los síndromes de abstinencia que derivan del consumo de varias sustancias son más complicados de manejar clínicamente. Como consecuencia, se puede agravar el cuadro clínico.
TratamientoCómo controlar el síndrome de abstinencia
– ¿Por qué muchas personas adictas temen atravesar esta etapa?
– Una persona que cesa el consumo de una sustancia que le ha generado tolerancia y dependencia es probable que tenga que atravesar las sensaciones incómodas y desagradables del síndrome de abstinencia. En muchas sustancias el síndrome de abstinencia se puede controlar con tratamiento psicológico y farmacológico cuando hay una buena planificación. Por ejemplo, el síndrome de abstinencia de la nicotina es fácil de manejar.
Para evitar un síndrome de abstinencia grave, en algunas sustancias se puede reducir la dosis de manera progresiva. Así se consigue que los receptores del sistema nervioso se habitúen a la ausencia de sustancia. De esta forma se mitiga bastante la clínica asociada, es decir, evitamos que el paciente atraviese una situación tan estresante. Pero esto se puede hacer solo con algunas sustancias.
– ¿Cómo calmar el cuadro de síntomas que está sufriendo la persona para que sufra menos?
– Las pautas que se recomiendan para mitigar los síntomas van a depender de la sustancia. Podemos usar un agonista, es decir, un fármaco que actúe de forma parcial o completa sobre los receptores neuronales de la sustancia: suplementos de nicotina para mitigar progresivamente el S.A. de dejar de fumar. Para las benzodiacepinas, podemos reducir la dosis de manera progresiva y que nuestro cuerpo se adapte hasta llegar al cese completo del consumo. El alcohol es complicado porque es difícil que el consumidor con dependencia aguante el consumo controlado. Para ello se emplean otros fármacos.
– ¿Qué tipo de medicamentos se emplean para reducir el síndrome de abstinencia y quién define las pautas de medicación?
– Las pautas siempre las va a definir el personal médico responsable, sea en un ambulatorio, en un dispositivo asistencial especializado en el tratamiento de adicciones o en el hospital. Y los medicamentos para mejorar o controlar la sintomatología de la abstinencia dependen de cada sustancia.
En todo caso, el objetivo es controlar la neuroexcitabilidad que produce la ausencia de la sustancia “problema”. Muchas veces hay que recurrir a los fármacos sedantes, como las benzodiacepinas, en pautas decrecientes hasta su retirada. En otras ocasiones administramos otros sedantes, como neurolépticos. También empleamos anticonvulsivantes, porque la neuroexcitabilidad derivada de la abstinencia puede provocar crisis epilépticas, como temblores o mioclonías.
Además, se pueden usar otros fármacos en función de las características del paciente, cuando presenta enfermedades de base que conviven con la adicción.
– ¿Cuánto influye el trabajo psicológico y emocional en pasar el síndrome de abstinencia?
– El trabajo psicológico y emocional es fundamental, porque el tratamiento es un continuo. El control del síndrome de abstinencia forma parte del tratamiento y lo ideal es prevenir su aparición. De hecho, lo que antes llamábamos desintoxicación, ahora se llama tratamiento de prevención del síndrome de abstinencia, donde lo ideal es que no se llegue a iniciar. Y en esta etapa es crucial el apoyo psicológico con terapias cognitivo-conductuales.
La enfermedad de la adicción requiere de un proceso continuo con un abordaje multidisciplinar. La parte del hospital atiende el control de la sintomatología física. Pero lo óptimo es tener el recurso psicológico para empezar, al mismo tiempo, a trabajar con el paciente ese continuo terapéutico. El tratamiento es largo y hace falta que la terapia psicológica se realice adecuadamente.
No se puede entender el tratamiento de la adicción sin la parte psicológica, así como la social. La enfermedad se debe abordar desde diferentes enfoques profesionales. Imaginemos un paciente con una distocia social grave (incapacidad para integrarse y funcionar socialmente) con el que se trabaje una deprivación o desintoxicación y no se trabaje nada en el aspecto social. Ese paciente volverá a su situación de calle y no solucionaremos nada, porque recaerá.
Pasar el «mono» en casa¿Puedo pasar el síndrome de abstinencia en mi casa?
A Adictalia llegan numerosas consultas de personas con dependencias que han decidido dejar de consumir y que, al momento de enviar el mensaje, se encuentran pasando el síndrome de abstinencia en sus hogares, incluso sin seguimiento médico.
– ¿Qué determina que una persona necesite medicalización y otra pueda transitarlo sin ayuda?
– Lo ideal es hacer un tratamiento de prevención del síndrome de abstinencia. Este se puede hacer en el domicilio, pero siempre con un control de dos partes: Un control familiar, porque la persona adicta nunca debe estar sola afectivamente recibiendo un tratamiento de prevención de abstinencia; y un control médico.
El tratamiento de prevención de la abstinencia se puede hacer en casa cuando el cuadro es leve o moderado y la persona no presenta ninguna otra patología ni comorbilidad que le obligue a recibir una vigilancia estrecha. Esto se hace con frecuencia; pero nunca si el individuo está solo. No es prudente realizar un tratamiento de cesación de consumo de sustancias sin compañía, porque pueden darse complicaciones.
– ¿Existe diferencia entre síndrome de abstinencia en adicciones a sustancias y comportamentales?
– Las adicciones con sustancias van a tener cuadros clínicos muy marcados de sintomatología, caracterizados por:
- Ansiedad, que puede ser en grado muy intenso.
- Insomnio.
- Temblores.
- Mioclonías.
- Crisis epilépticas.
- Alucinaciones.
- Sintomatología vegetativa.
En las adicciones comportamentales los síntomas se enmarcan dentro de la esfera psicológica:
- Ansiedad
- Insomnio
- Craving
- Pero no hay sintomatología vegetativa o física grave.
Es decir, las adicciones con sustancia producen predominantemente síntomas físicos y psicológicos, mientras que la comportamental lo hace casi exclusivamente en este último. En una adicción conductual no encuentras a un paciente con riesgo de crisis convulsivas. Estos síntomas son propios del síndrome de abstinencia que provoca el alcohol o las benzodiacepinas, por ejemplo, pero no en un trastorno por abuso de pantallas.

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Síndromes de abstinencia más peligrosos
– ¿Una persona puede perder la vida a causa de un síndrome de abstinencia?
– Sí. Los principales síndromes de abstinencia que pueden poner en peligro la vida de una persona son, por orden de peligrosidad:
- Benzodiacepinas, un síndrome de abstinencia con una peligrosidad intrínseca y puede poner en riesgo la vida.
- En segundo lugar, el síndrome de abstinencia del alcohol.
El síndrome de abstinencia de los psicoestimulantes, como la cocaína, no suele ser tan grave. Tampoco pone en peligro la vida el síndrome de abstinencia de los opiáceos, aunque resulte muy aparatoso. El paciente corre riesgo de muerte en el síndrome de abstinencia de las benzodiacepinas y, seguido, del alcohol.
– ¿Por qué corre más riesgo de muerte con síndrome de abstinencia de alcohol o de benzodiacepinas que de otras drogas como cocaína?
– Porque el alcohol y las benzodiacepinas son sedantes, lo que produce una química neurológica conocida como neuroexcitación. Esta desencadena crisis epilépticas y, en consecuencia, puede provocar una parada respiratoria.
En el caso del alcohol, además de las paradas por crisis epilépticas, nos encontramos con que ha provocado alteraciones electrolíticas en sodio, potasio, calcio, magnesio… En los alcohólicos crónicos, esto conduce a arritmias cardíacas, que pueden estar detrás de una parada cardiorrespiratoria en un síndrome de abstinencia grave de alcohol.
Riesgos y tratamiento por sustanciaSíndromes de abstinencias sustancia por sustancia: riesgos y tratamientos
Mono del alcohol– ¿Cómo es el síndrome de abstinencia del alcohol y cómo se trata?
– El síndrome de abstinencia del alcohol tiene diferentes grados. Y en los casos leves la persona puede permanecer en su domicilio. En los cuadros graves, sobre todo, el cuadro clínico del alcohol puede aparecer a las pocas horas del último consumo.
Es decir, cuando los niveles de etanolemia bajan y se produce una reacción fisiológica conocida como neuroexcitación. Esta deriva de que el alcohol es un sedante y su ausencia repentina implica que el sistema nervioso pendule hacia el otro estado, la neuroexitación. Esto genera una serie de síntomas clásicos:
- Ansiedad.
- Insomnio.
- Deseo compulsivo de consumo o craving.
- Sintomatología vegetativa.
- Sudoración.
- Cefalea.
- Temblores.
- Mioclonía, que muchas veces desencadenan crisis epilépticas.
- Alucinaciones o cuadros de alucinosis, en la esfera psicológica, en los casos graves.
Con todo, este cuadro estará condicionado también por las características y otras enfermedades que presente la persona.
El alcohol puede provocar cuadros muy graves de deprivación con riesgo de mortalidad. Afortunadamente, se ha mejorado mucho la supervivencia de los cuadros graves de deprivación de alcohol, aquellos que vulgarmente se conocen como “Delirium tremens”. La mortalidad era muy alta hace años.
Mono de los hipnosedantes– ¿Cómo es el síndrome de abstinencia de los hipnosedantes y cómo se calma?
– El síndrome de abstinencia de los hipnosedantes sí es peligroso. Hay que recordar que España es uno de los países con mayor consumo de estos medicamentos.
Es peligroso porque la ausencia de la benzodiazepina va a provocar una neuroexcitabilidad muy intensa. Ello hará que la persona experimente:
- Ansiedad.
- Cuadros delirantes a causa de la privación, con agitación, alucinación…
- Sintomatología vegetativa y neurológica grave, como temblores, mioclonías, fasciculaciones y crisis convulsivas. Estas pueden provocar un estatus epiléptico, poniendo en peligro la vida de la persona.
El tratamiento básico para calmarlo consiste en volver a administrar benzodiacepinas, pero de forma regulada, y antiepilépticos. Posteriormente, se realiza una retirada progresiva de las benzodiacepinas, durante un periodo de entre seis meses y un año, hasta la cesación completa.
Mono de la cocaína– ¿Cómo es el síndrome de abstinencia de la cocaína?
– El síndrome de abstinencia de la cocaína puede durar varios días, incluso dos semanas, después del último consumo. El cuadro de abstinencia de la cocaína produce una sintomatología psicológica muy marcada. La persona experimentará:
- Craving, es decir, un deseo de consumo muy alto
- Mucha ansiedad.
- Mucha hiperfagia, es decir, apetito por comer dulce.
- Insomnio.
- Impulsividad
A diferencia del síndrome de abstinencia del alcohol o las benzodiacepinas, en el caso de la cocaína, el síndrome de abstinencia tiene menos sintomatología vegetativa o física. Pero son síntomas que provocan en el paciente un deseo irrefrenable de consumo.
– ¿Cómo calmamos el síndrome de abstinencia de la cocaína?
– Lo habitual es usar sedantes. Así como para el alcohol, las benzodiacepinas, la nicotina o los opiáceos existen tratamientos más estandarizados, en el mundo de los psicoestimulantes, como la cocaína, carecemos de ellos. No se ha demostrado fármacos con eficacia, ni tan siquiera moderada, para el tratamiento del síndrome de abstinencia de los psicoestimulantes.
Por tanto, lo usual en el tratamiento del síndrome de abstinencia de la cocaína es usar sedantes que ayuden a disminuir la impulsividad, el insomnio, la ansiedad. Frente a estos cuadros, administramos:
- Benzodiacepinas.
- Antiepilépticos.
- Neurolépticos.
- Antidepresivos
Los antidepresivos se emplean para combatir la sintomatología depresiva que suele aparecer con el cese de consumo de psicoestimulantes, como cocaína o metanfetaminas. Esto se explica porque la droga estimula artificialmente los neurotransmisores, los excita, y, al dejar de consumirla, la ausencia de esa estimulación produce una caída marcada del estado de ánimo. Ésta dura hasta que se produzca una neuroadaptación a la nueva realidad.
Mono del cannabis– ¿Cómo es el síndrome de abstinencia del cannabis y cómo se calma?
– El síndrome de abstinencia del cannabis es más “sencillo” y presenta, a nivel físico:
- Ansiedad.
- Insomnio bastante marcado.
A nivel psicológico:
- Craving intenso de consumo.
- Trastornos del estado de ánimo.
Esta sintomatología se calma con el uso de benzodiacepinas, algún antiepiléptico, durante corto tiempo hasta controlarlo. El cuadro físico desaparece al cabo de unas semanas. Pero hay que vigilar más a largo plazo las recaídas, porque la parte psicológica es muy intensa.
El craving en el síndrome de abstinencia
– ¿Cómo se relacionan el síndrome de abstinencia y craving?
– El craving, o deseo de consumo, forma parte del síndrome de abstinencia y aparece siempre que se ha desarrollado dependencia a sustancias. Hay formas de craving muy variadas: desde los deseos leves de querer fumarse un cigarro, hasta los niveles intensos donde la persona desatiende cualquier acción cotidiana, como el trabajo o la familia, por consumir. La persona puede hacer cosas que en un estado normal no haría con tal de conseguir la sustancia para calmar el malestar psicológico o físico de no tenerla.
– ¿Cómo se controla el craving?
– El control del craving se lleva a cabo con:
- Terapia psicológica, fundamental para manejar el deseo irrefrenable de consumir.
- Sedantes para controlar la impulsividad.
- En algunos casos, como en el caso del tabaco o los opiáceos, se puede administrar un sustitutivo de la sustancia: agonistas.
Muchas veces a las personas les explicamos que el craving no es “una orden a consumir”. Uno puede tener mecanismos de escape del deseo, como cambiar de actividad. Esto les ayuda mucho a no consumir, porque el craving no conforma una sensación continua, sino que el deseo puede durar segundos, minutos, pero no todo el día. Por tanto, la persona puede distraerse con alguna actividad y manejarlo con tratamientos psicológicos.
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