ADICCIONES Y SALUD MENTAL
Hipersensibilidad y adicciones: una distinción fundamental
La diferencia entre personas hipersensibles y altamente sensibles
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La hipersensibilidad se menciona en la literatura sobre adicciones como un factor prevalente en las personas que sufren esta enfermedad. Esto significa que, en general, presentar hipersensibilidad es uno de los rasgos que, en conjunción con otros (pues la adicción es una patología multidimensional, que no bebe solamente de una fuente), pueden predisponernos a desarrollar dependencias.
Pero, ¿a qué nos referimos concretamente cuando hablamos de hipersensibilidad? La precisión de este problema no sería necesaria si no fuera porque, con frecuencia, se tiende a confundir la hipersensibilidad con la alta sensibilidad, que son cosas muy diferentes, como explica a Adictalia la experta en personas altamente sensibles Karina Zegers de Beijl, fundadora y presidenta de honor de la APASE (Asociación de Personas Altamente Sensibles).
La hipersensibilidad es un trastorno que se caracteriza por un error en el procesamiento de la información, con diferentes consecuencias:
- Muy baja tolerancia a la frustración
- Deficiente manejo emocional
- Paranoia y miedo excesivo, como en el caso de un estrés postraumático
La precisión de este problema no sería necesaria si no fuera porque, con frecuencia, se tiende a confundir la hipersensibilidad con la alta sensibilidad
Esta confusión de términos puede llevar a valorar erróneamente la predisposición de una persona a desarrollar dependencias o adicciones. Esto ocurre, en concreto, cuando nos referimos con el término de hipersensibilidad para nombrar, en realidad, a un carácter altamente sensible.
A diferencia de la hipersensibilidad, la alta sensibilidad consiste en rasgos como gran empatía hacia los demás, un procesamiento más sutil y profundo de la información del entorno, y, a su vez, mayor probabilidad de verse sobre estimulación ante el exceso de información.
Hipersensibilidad y alta sensibilidad son manifestaciones diferentes, al igual que su influencia en el desarrollo de una dependencia o adicción. Sin embargo, por desconocimiento, en general se tiende a tratar a las personas altamente sensibles como hipersensibles. Karina Zegers de Beijl nos explica el origen de esta confusión y sus implicancias.
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La hipersensibilidad como trastorno
– Cuando leemos en los manuales de psiquiatría que uno de los rasgos que marcan la predisposición a la adicción es la hipersensibilidad, ¿a qué se refieren?
Hablan, en realidad, de hipersensibilidad, porque la alta sensibilidad no es un trastorno psiquiátrico ni psicológico, es un rasgo de la personalidad. Una cosa es la hipersensibilidad y otra muy diferente es la alta sensibilidad emocional y sensorial.
El problema es que en Francia sí lo han traducido del inglés como hipersensibilidad, lo que en Estados Unidos, y en España, se denomina high sensitivity (o sea, alta sensibilidad) y no hypersensitivity (hipersensibilidad). En Francia han cometido un error lamentable, pues al hablar de hipersensibilidad estamos hablando de otra cosa.
Incluso, a veces también se tiende a confundir la alta sensibilidad con la hipervigilancia, la cual puede presentarse en personas con un trastorno postraumático. Esto es porque una persona altamente sensible también siempre está rastreando el entorno con sus antenas, hablando metafóricamente. Pero son cosas distintas.
Las personas altamente sensibles no tienen miedo a que alguien las vaya a asaltar con un cuchillo. Simplemente por costumbre observamos todo, es una manera de ser; lo hacen de forma innata y automática. Pero no actúan así partiendo desde el miedo de que pueda pasar algo, porque en teoría nunca les ha pasado nada, como ocurre con las personas que sufren estrés postraumático.
Ahora bien, la cosa se complica cuando se combinan, por ejemplo, la alta sensibilidad con un trastorno postraumático. Ahí se daría otro factor que implica que la persona sea mucho más vulnerable por la intensificación de su temperamento innato.

– ¿Qué es la hipersensibilidad?
– La hipersensibilidad realmente es un trastorno y, como tal, un problema. En general se usa para designar también a personas con Alta sensibilidad. Sin embargo, existe bastante confusión entre estos dos conceptos, la gente utiliza ambos de forma indiferente y se equivocan. La hipersensibilidad, por ejemplo, está presente en el autismo. En esos casos, las personas, cuando se encuentran sobre-activadas sensorialmente, luego se desbordan emocionalmente y se quedan “colgadas” en un solo tema, una palabra, un gesto.
La alta sensibilidad, por su parte, es un rasgo de carácter, no es un problema en tanto que trastorno. De hecho, la característica más significativa de la alta sensibilidad es la tendencia a la reflexión profunda. No hay que confundirla, por tanto, con la hipersensibilidad.
– ¿Cuál es la diferencia, concretamente?
El rasgo de carácter de la alta sensibilidad tiene como talón de Aquiles la sobre-estimulación. Se estresan por un exceso de información que ocurre al mismo tiempo: registran todo y piensan mucho sobre todo lo que registran. En momentos de estrés agudo pueden ‘colapsar’, o perder el control; un niño, por ejemplo, tendrá un berrinche.
Pero estas pérdidas de control son momentáneas, estamos hablando de minutos, raras veces durarán más de media hora. Después vuelven a su estado “normal”, a su cauce, ya que la autorregulación es otra de las características del rasgo… Los momentos de crisis, por tanto, son puntuales.
Diferente de la alta sensibilidad, en psicología y psiquiatría se habla de la hipersensibilidad como un trastorno que afecta a la gestión de la información que llega a la persona. El camino que sigue esta información en el cerebro es otro del que debería seguir.
– La hipersensibilidad afecta a la forma en que la persona procesa la información en el cerebro. ¿Correcto?
– A las personas con hipersensibilidad les cuesta, por ejemplo, estar en varios temas a la vez: se “cuelgan” en un solo tema, en una sola frase, en una sola situación. Esto es un problema. Las personas con alta sensibilidad pueden estar en varios temas a la vez, y no pasa nada hasta que no hay un exceso de información con falta de tiempo para gestionarla. Dadle unos minutos, y ese ‘cortocircuito’ puntual se ha arreglado.
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Equipo Adictalia
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