PAS Y DEPENDENCIAS

Las personas altamente sensibles y la posibilidad de desarrollar adicciones

Karina Zegers de Beijl habla de cuándo la alta sensibilidad puede ser un factor predisponente al consumo

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Personas altamente sensibles o de alta sensibilidad y adicciones

Nuria siempre se sintió diferente al resto. Se conmovía cuando alguien cercano le contaba un problema, por más pequeño que fuera, y sentía la necesidad imperiosa de ayudarle. Se emocionaba con pequeñas demostraciones de afecto o, incluso, publicidades que tocaban la fibra sensible. Notaba de inmediato los cambios de humor o incluso los estados emocionales de otras personas sólo con pequeños gestos. Y estaba atenta a tantas cosas a la vez que, por momentos, se saturaba mentalmente, se agobiaba: todo tenía importancia, tanto si tenía que ver con ella como con el entorno.

Sus amistades le decían que era una “dramas”, que daba demasiada relevancia a nimiedades y que tenía la lágrima fácil. Que si seguía así iba a terminar bebiendo o drogándose para vivir “más tranquila”. La tildaron de hipersensible, algo que la preocupó porque había leído que las personas con hipersensibilidad tenían más predisposición a desarrollar adicciones. 

A Nuria esto le inquietaba: ¿Tanta sensibilidad podía conducirla a la necesidad de consumir y a una adicción, realmente? ¿Lograría alguna vez controlar el estrés? ¿Podría dejar pasar desapercibido al menos una vez lo que sucedía a su alrededor? 

Este exceso de emotividad le afligía y sospechaba que podría ser un problema psicológico. Así que decidió buscar información. Entonces descubrió las siglas PAS: Personas Altamente Sensibles, y los estudios realizados por profesionales como Karina Zegers de Beijl, fundadora y presidenta de honor de la APASE.

Zegers de Beijl es una de las mayores expertas en España sobre alta sensibilidad, y Adictalia la entrevistó para conocer de qué se trata este rasgo y cuánto puede influir en que una persona pueda desarrollar una dependencia patológica.

Los 4 rasgos de la alta sensibilidad

La alta sensibilidad es un término acuñado por la estadounidense Elaine N. Aron en 1991 para designar a personas que presentan cuatro rasgos concretos:

  1. Alta intensidad emocional y empatía: viven de forma intensa las situaciones que le presenta la vida y tienen gran capacidad de ponerse en el lugar de las demás como resultado de la actividad de las neuronas espejo
  2. Son muy sensibles a los cambios en el entorno, ya sean de tipo físico en el ambiente (disposición de un mueble, por ejemplo o un mínimo cambio de temperatura) como de actitudes y estados emocionales de otras personas.
  3. Capacidad de análisis profundo de la información, lo que las lleva a ser muy reflexivas y tardar en tomar decisiones ante el volumen de información que manejan. Por tanto, generalmente no actúan de forma impulsiva.
  4. Saturación mental por exceso de información que no saben gestionar, por desconocimiento de herramientas más que por limitación inherente. Esto puede llevarlas a agobiarse, estresarse y aislarse.

Claves de las personas altamente sensibles

¿Qué es la alta sensibilidad?

– ¿Qué es la alta sensibilidad?

– La característica de la alta sensibilidad, que no debe entenderse como un “problema” como la hipersensibilidad, es que son personas que están en muchísimas cosas a la vez. Por un exceso de información diversa (por saturación, sobreestimulación) que no saben gestionar adecuadamente, pueden llegar a momentos de mucho estrés. Si aprendemos a tomarnos pausas o a colocar la información debidamente, podemos evitar estas situaciones. Pero si hay más información de la que el tiempo físico te permite gestionar, se genera un embudo que se desborda.

La diferencia con la hipersensibilidad
personas de alta sensibilidad y adicciones
El rasgo de alta sensibilidad se presenta en un 20% de la población.

– ¿A qué responde el rasgo de carácter de la alta sensibilidad?

– La gran diferencia entre el rasgo de la alta sensibilidad y el trastorno de la hipersensibilidad es que una persona nace con él, de hecho, uno de sus progenitores o ambos también lo presentan. Los bebés con alta sensibilidad ya muestran un comportamiento poco típico, inherente al rasgo: pueden llorar mucho cuando hay un pliegue en la sábana o una costura que les molesta, porque su piel también es muy sensible. O si hay un exceso de luces o de ruidos se ponen inquietos y hasta pueden llorar. Es decir, que manifiestan su malestar rápidamente.

¿Por qué se presenta este rasgo?

– ¿El origen de la alta sensibilidad es genético, entonces?

– El origen es genético, sí, y determina rasgos de personalidad externos. Vemos, por ejemplo, un exceso de emotividad que puede ser de índoles diferentes. Puede ser sensorial en un bebé, que solamente es un cuerpo con los sentidos muy activados. Y en personas que ya sepan manifestarse puede darse a nivel del habla, las emociones, la manifestación de rasgos. La alta sensibilidad puede expresarse, por ejemplo, por medio de emociones intensas o en la manera en que vivimos o experimentamos el mundo.

¿Cuántas personas son altamente sensibles?

¿Cuál es la tasa de personas altamente sensibles en la sociedad?

Una de cada 5 personas nace con el rasgo de alta sensibilidad. Es algo muy común. Se calcula que el 20 por ciento de la población son PAS.

Los perfiles con alta sensibilidad

Tipos de PAS

– ¿Existen diferentes tipos de perfiles con alta sensibilidad?

– Sí, hay diversos perfiles con alta sensibilidad. Están las personas extrovertidas y las introvertidas, por ejemplo. Las introvertidas son bastante solitarias y se tienden a aislar. ¿Y qué hace una persona aislada…? Algunas, por ejemplo, pueden estar más predispuestas a tomar sustancias a escondidas. Por su parte, la persona extrovertida lo tiene más fácil de evitar consumir sustancias porque pasa más tiempo en grupos que pueden ejercer un control social. Pero de la misma manera también pueden desarrollar una adicción al grupo. Este tema nunca es blanco y negro.

Lo que sí está claro es que las personas con alta sensibilidad pueden empezar a consumir impulsadas por el sufrimiento. Porque son muy emocionales y si viven alguna desgracia puede derivar hacia ese escenario de consumo. Por ejemplo, si pierden a alguien o algo: el trabajo, una mascota, un familiar. Esto puede transformarse en una puerta de entrada al consumo. Estas situaciones a se viven desde el drama, con mucha más intensidad, y puede conducir a un agujero negro del cual crean que sólo pueden salir por medio de sustancias. Esto no quiere decir en absoluto que alguien que lo está pasando mal, PAS o no-PAS, tiene que desarrollar un problema con la adicción. Al ser muy reflexivos la mayoría de las PAS y poco impulsivas, por ser muy conscientes de los riesgos, se lo piensa más de dos veces antes de ingerir cualquier sustancia.

La gran diferencia entre el rasgo de la alta sensibilidad y el trastorno de la hipersensibilidad es que una persona nace con él, de hecho, uno de sus progenitores o ambos también lo presentan.

Las personas altamente sensibles de tipo introvertidas buscan sensaciones como viajar en solitario a sitios que desconocen. Planifican lo que harán cada día en busca de la novedad, programando todo el detalle para evitar sorpresas, pero lo importante es descubrir cosas nuevas; el desafío está en la experimentación de lo nuevo. Esto puede enganchar, ya que cualquier aporte de la dopamina, por pequeña que sea, tiene este efecto.

Dentro de la tipología extrovertida, tenemos también un grupo que son las personas buscadoras de sensaciones. Por ejemplo, gente que experimenta desde el puenting hasta el saltar en paracaídas, que buscan los extremos emocionales, un gran subidón de dopamina. Se puede decir que el PAS extrovertido necesita más dopamina que el PAS introvertido para sentir ese subidón. Al final no importa la cantidad de dopamina, sino el efecto que tiene en la persona.

El funcionamiento del cerebro de las PAS

– ¿Cómo funciona el cerebro de una persona altamente sensible?

– Hay algunos estudios que indican que en la ínsula del cerebro las personas con alta sensibilidad muestran más actividad siempre. Esto se relaciona con que tienen:

  • Mayor conciencia social
  • Mayor consciencia de su entorno, de lo que está pasando con sus vecinos, con su hijo, con su madre, con una persona a su lado cuando va en el transporte público… 
  • Mayor empatía

La actividad cerebral en general es mayor. Esto se ha demostrado con estudios basados en resonancias magnéticas, en los que se presenta a las participantes imágenes y vídeos emotivos. Y se ha observado una mayor activación cerebral en las personas con el rasgo de alta sensibilidad frente a las que no lo tienen. 

La alta sensibilidad como factor predisponente a las adicciones

¿Puede predisponer a la adicción?

– ¿La alta sensibilidad es un rasgo que puede predisponer a una persona a desarrollar una adicción?

– Las opiniones en este sentido son diversas. La doctora estadounidense Elaine N. Aron, quien ha acuñado el término de “alta sensibilidad”, y con quien tuve una conversación muy larga sobre este tema, dice que la característica de personas con este rasgo es que sopesan mucho las decisiones que tienen que tomar. Por tanto, son muy conscientes de todas las ventajas y desventajas, todos los riesgos, que conllevan sus actos; en este caso, el de consumir drogas o sustancias en general.

En niños y niñas altamente sensibles, por ejemplo, vemos que tardan en contestar una pregunta porque sopesan mucho las distintas respuestas posibles. Elaine Aron dice que, precisamente por esta característica de ser tan crítica, la persona es muy consciente de las implicaciones que puede tener el consumo de una sustancia. Da igual si es chocolate que alcohol u otra droga: son conscientes de lo que conlleva ingerir según qué cosa.

A esto hay que añadir que las personas con alta sensibilidad también presentan una alta sensibilidad fisiológica. Por ejemplo, si una persona sin este rasgo debe tomar un paracetamol de 500 mg para conseguir efecto sobre el dolor, las que tenemos alta sensibilidad debemos bajar esa dosis de medicación porque nos afecta mucho más. Todas las sustancias, sea alcohol o estupefacientes, nos afectan más.

Si crees que puedes estar atravesando un problema de adicción,
llámanos, podemos ayudarte.

– Esa es la teoría de Elaine N. Aron en Estados Unidos. ¿Cuál es su experiencia?

– Yo he visto cosas diferentes a partir de mis observaciones en España y en Holanda. Aquí hay mucha gente que lo está pasando muy mal y que es muy consciente del desequilibrio socioeconómico que existe: la gente tiene mucho miedo, tiene una sensación de falta de sentido en general. No les llega el sueldo; ni siquiera pueden tener su casa. La situación laboral y de vivienda es muy negra, no hay mucha esperanza.

Y ante este escenario, las personas altamente sensibles, al tener una emocionalidad más elevada, suelen sentir las cosas de manera más profunda que otras personas. Esa desesperación, que puede ser fruto de no ver futuro, se amplifica. Con lo cual, manifiestan tendencia a la depresión, a la tristeza, a la melancolía

Esta sensación de que nada tiene sentido las puede predisponer a consumir más: yo observo a más gente que empieza a beber. Por otra parte, en España el alcohol está al alcance de todo el mundo. Aquí lo tenemos más fácil para tomar contacto con esa sustancia.

– Al ser más sensibles fisiológicamente, una persona que tiene alta sensibilidad puede desarrollar más rápidamente tolerancia y dependencia, ¿cierto?

– Sí, puede desarrollar dependencia, porque el efecto de la sustancia que consume es mayor sobre ella. Y tolerancia, efectivamente, porque cada vez va a necesitar más  para conseguir el mismo efecto. El camino del consumo hacia la adicción en las personas con alta sensibilidad es más rápido y más destructivo.

Las personas altamente sensibles suelen sentir las cosas de manera más profunda que otras personas. Esa desesperación, que puede ser fruto de no ver futuro, se amplifica, y las puede predisponer a consumir más.

– Podemos decir que las personas altamente sensibles sopesan más, pero, al mismo tiempo, se ven más afectadas por determinados contextos y, por tanto, en esas circunstancias pueden ser más propensas a consumir para evadirse…

– Sí, el hecho de sopesar está presente, pero la tentación a consumir va en proporción con la situación política y lo que experimentan en su entorno, en su realidad del día a día. El paso a consumir igual es más fácil. 

Luego, también hay otro elemento importante: la pertenencia a un grupo. En España vivir en grupos es una condición mucho más relevante que, por ejemplo, en Estados Unidos. Los clanes aquí, sean de amigos o familiares, son fundamentales: nadie quiere quedarse fuera. Conozco bastantes casos de gente que empieza con alcohol y coca

En un contexto de crisis o de demasiada negatividad social, las personas altamente sensibles son más proclives a desarrollar estrés. Esto las puede acercar más a la necesidad de beber y de evadirse

Y otra cosa. En España se prescriben con relativa facilidad antidepresivos, pastillas para dormir y analgésicos. Estas sustancias pueden presentar el primer paso hacia una adicción.

Un rasgo positivo que debe aprender a gestionarse

¿Es un rasgo positivo o negativo?

– ¿Es algo negativo ser altamente sensible?

– El rasgo de la alta sensibilidad es neutro. No es ni bueno ni malo. Es lo que la persona hace con él, la manera en que lo vive. No es un trastorno, como sí lo es la hipersensibilidad, que es más aislado. Por tanto, un rasgo como la alta sensibilidad no requiere medicación, sino saber manejarlo. Es decir, que las personas conozcan que tienen esta característica es muy importante. Esto le permite entender por qué las cosas les afectan más que a otras personas.

– En este sentido, la alta sensibilidad puede verse también como un rasgo positivo, ¿correcto? 

– Repito, la alta sensibilidad es un rasgo neutro: ni bueno ni malo, simplemente “es”. Para mí es algo positivo, sin dudas. El único talón de Aquiles que tiene es la sobre-estimulación, el exceso de estrés. Porque las personas altamente sensibles nos estresamos antes y de manera más intensa. O sea, la vida en general, y gestionarla bien nos suele costar más. 

No somos personas que vamos a comprar de forma impulsiva en el Black Friday y nos vamos a meter con todas las masas. No lo haremos porque sabemos que eso nos va a sobre-activar y lo pasaremos muy mal. Entonces, si sabes que esto es inherente a tu ser, a la manera en que recibes toda la información del contexto; si sabes que lo que pasa en tu entorno lo absorbes, que la sobre-activación puede llegar a provocar angustia o ansiedad, puedes evitar situaciones determinadas.

Por otro lado, el rasgo te permite disfrutar más de muchas cosas de la vida. A mí me encanta el arte, leer, ayudar a otras personas, la belleza, me encanta simplemente vivir.  En mi opinión, la alta sensibilidad es algo positivo. Pero resulta clave saber gestionarla.

En este sentido, una persona puede nacer con el gen en una familia donde no le aportan las herramientas o donde ser sensible es percibido como un defecto. En esos casos el entorno termina por condicionarla. Por ese motivo hago lo que hago: es muy importante divulgar el rasgo para que la gente sepa valorar la presencia del rasgo en los niños. 

En lugar de decirles que llorar es de débiles, o que llorar es malo, o que ser sensible es una debilidad, un defecto; se debería decirles que es bueno que haya personas sensibles en el mundo. Porque estas personas son quienes salvaguardan la belleza, las artes y valoran la bondad y la amabilidad. Los valores, vamos. Si no fuera por esta gente, el mundo se iría a pique, y no vamos muy bien tal como vamos al día de hoy. Se debería enseñar a valorar estas cualidades o talentos, en lugar de enseñar a ser competitivos, a luchar pisando a otros…

Es importante normalizar la alta sensibilidad, en tanto que diversidad de caracteres. Y permitir que una persona sea así sin reprochar su sensibilidad, su capacidad de sufrimiento, incluso su característica de hacer un drama de una cosa que para otras personas es algo normal. Hay que dejarles vivir sus emociones. 

Escuela, padres y madres frente a personas con alta sensibilidad

– ¿Cómo encaja esta visión en un sistema educativo que tiende a homogeneizar?

– Es muy difícil. Yo he intentado durante los últimos 13 años entrar en colegios para poder hablar con el profesorado en general, pero no quieren saber nada. He conseguido entrar solo en dos colegios hasta ahora. Esto dice bastante.

No les interesa, ya tienen bastante con las personas hiperactivas, de las cuales, por cierto, muchas son altamente sensibles, no son hiperactivas como se les dice. Sin embargo, esto es lo que han aprendido y tristemente hay mucha confusión.

– ¿Necesita terapia alguien con alta sensibilidad?

– A las personas altamente sensibles no nos pasa nada, no estamos enfermos. Basta con que la persona tome conciencia de que esto existe, de que este rasgo es real, forma parte de ella, y lo acepte. Es su responsabilidad investigar en qué consiste; hay literatura, vídeos en YouTube, web, blogs… o sea, hay mucha información disponible. Debe investigar y aprender. Darse cuenta de que su único problema es aprender a gestionar el exceso de información.

A una persona con alta sensibilidad puede servirle hacer terapia para descubrirse y conocerse, para aprender a gestionar ese rasgo. Nada más. Es un proceso de autoconocimiento que cada persona puede hacer por su cuenta: “Ah, esto me afecta; esto me hace daño; esto me ha dado dolor de cabeza: esto me da alegría, esto me reporta una sensación muy agradable…”. Descubrir, al fin, qué le va bien, qué le va mal. El cuerpo también te lo dice.

¿Cómo saber si una persona es altamente sensible?

– ¿Cómo ayudar a padres y madres a identificar la alta sensibilidad en sus hijos?

– La primera pregunta es si alguno de ellos -o ambos- se reconoce con el rasgo. Si sospechan que el niño o la niña es altamente sensible, sí o sí uno de ellos debe serlo también. En todo caso, se le realiza un test a estos padres y, si uno tiene la puntuación alta puede considerarse altamente sensible, y entonces existe una gran probabilidad de que el/la menor también lo sea.

En ese momento empieza el camino: primero, que la persona adulta acepte el rasgo, empiece a investigar, a trabajar en su toma de consciencia y autoconocimiento. Y, sobre todo, que vuelva a su propia infancia, para identificar qué le ha ido bien y qué no: porque lo mismo va para su hijo o hija.

A partir de allí, sugiero a los padres de personas con alta sensibilidad que:

  • Nunca denigren al hijo o hija que sea altamente sensible marcando esto como un defecto.
  • Nunca negarles sus sentimientos: “esto no puede dolerte”, por ejemplo, cuando el niño/a dice que sí le duele: el umbral del dolor lo tenemos muy bajo en general las personas sensibles.
  • Debemos tomar en serio lo que expresan y valorar su sensibilidad ante todo. 

Por otra parte, en cuanto a expresión de sentimientos, debemos valorar la premisa de que un niño/a no miente por mentir. No son tan maliciosos, esto viene más adelante en la vida.

Actualmente tenemos una ventaja en cuanto a normalizar la alta sensibilidad, porque se habla mucho de la diversidad, y la diversidad implica ser diferentes. Hoy día se puede ser diferente, mientras que antes era bastante más complicado. 

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Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

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