Alternativas Centros ambulatorios

Centros de tratamiento ambulatorio de adicciones

Un tratamiento ambulatorio consiste en una intervención no residencial, donde el paciente acude algunas veces a la semana a realizar terapias grupales e individuales, con la finalidad de reforzar el avance psicológico y evitar recaídas.

Es un recurso de intervención psicoterapéutica guiada por un equipo multidisciplinar especializado en adicciones, que busca que la persona supere su dependencia de consumo y consiga una vida autosuficiente.

¿Cuándo se recomienda acudir a un centro ambulatorio?

¿Cuándo se recomienda acudir a un centro ambulatorio?

La terapia psicológica constituye una pieza clave en el tratamiento de las adicciones, tanto si se realiza de forma residencial como acudiendo a un centro ambulatorio. Revisar creencias, pensamientos y emociones resulta fundamental para contener y erradicar los estímulos de consumo.  Esto es importante si se tiene en cuenta que la adicción es una enfermedad crónica.

Trabajar los factores de riesgo que pueden conducir a aumentar su consumo, o recaer cuando se ha conseguido la abstinencia, resulta fundamental. Los centros ambulatorios desempeñan un papel protagónico en este sentido.

El tratamiento ambulatorio es una opción para:

  • Personas con problemas de consumo que no afectan severamente a su funcionalidad en la vida cotidiana, y cuya dependencia puede remitir con los recursos disponibles en un tratamiento de este tipo.
  • Personas que han sido tratadas de forma más intensiva y que han demostrado una mejoría determinante para asistir a terapia desde sus casas, a modo de mantenimiento para evitar recaídas.
  • Personas que necesitan un tratamiento más intenso pero que no se encuentran psicológicamente preparadas para experimentarlo.
  • Personas que sufren patología dual leve, es decir, que presentan una enfermedad mental en estado “manejable”, de forma simultánea a la adicción

En oposición a estos casos puntuales, existen muchas ocasiones en las que el tratamiento ambulatorio es insuficiente. Por ejemplo:

  • Cuando, al momento de tratarse de forma ambulatoria, la persona manifiesta cambios físicos y psicológicos relacionados con el consumo que requieren un tratamiento y control exhaustivo y, por tanto, un ingreso residencial.
  • Cuando no existe soporte familiar adecuado para acompañarle durante este duro proceso.
  • Cuando, pese al tratamiento ambulatorio, la persona sigue consumiendo y, por tanto, esta práctica va en aumento, con sus consecuentes riesgos.
  • Cuando no existe una clara conciencia de enfermedad, ya que la persona no se compromete al 100% con el tratamiento.
Duración del tratamiento

Duración de un tratamiento ambulatorio

Cada persona, y por tanto cada caso de adicción, es único. Cuando se habla de la enfermedad de la adicción, no hay fórmulas universales. Así que establecer una duración determinada para el tratamiento de adicciones resulta imposible, variará con cada historia personal. 

Acudir a un ambulatorio es ideal cuando la persona ya fue tratada intensivamente en otro recurso terapéutico o cuando su caso no presenta síntomas de gravedad que le impidan continuar con sus responsabilidades. 

En estos casos, existen al menos dos escenarios:

  • Cuando la persona ya fue tratada intensivamente y ha abandonado el consumo, en un centro de ingreso por ejemplo, se enfrenta al desafío de permanecer abstinente y evitar recaídas. Por ello, la posibilidad de acudir a este recurso de forma continuada durante años representa una opción positiva. Esta se conoce como una terapia de mantenimiento, un refuerzo psicológico para evitar recaídas.
  • Cuando la persona inicia el tratamiento de adicciones en el centro ambulatorio, debe acudir con una gran frecuencia al centro. A medida que muestre mejoría, la frecuencia de asistencia disminuirá paulatinamente. No obstante, 

Las terapias de adicciones en centros ambulatorios suelen durar entre seis meses a dos o tres años. Pero todo depende de la gravedad del caso y de la necesidad de seguir realizando una terapia de mantenimiento.

Funcionamiento

Así funciona un tratamiento ambulatorio

Estas son las características principales del tratamiento de adicciones en los centros ambulatorios:

Frecuencia

Frecuencia

El primer paso al iniciar un tratamiento de adicciones ambulatorio consiste en valorar el caso para determinar la gravedad del mismo. Esto determinará la frecuencia de asistencia necesaria al centro y la intensidad terapéutica.

Las personas acuden a estos espacios terapéuticos en una franja horaria delimitada por el centro, una cierta cantidad de horas al día. La frecuencia, dependiendo del caso, puede  variar de tres a cinco días por semana a una vez por semana o cada 15 días.

Corrientes terapéuticas

Corrientes terapéuticas

El tipo de terapia que se realiza en un tratamiento ambulatorio para adicciones depende de la afinidad del equipo terapéutico hacia una metodología. Si bien, en general, hoy se emplean herramientas multidisciplinares.

En el tratamiento de adicciones se suelen emplear diversas metodologías:

  • Entrevista motivacional
  • Terapia cognitivo conductual
  • Terapia sistémica familiar
  • Las de tipo humanista, como la gestáltica, transpersonal, entre otras

Ninguna de estas escuelas resulta infalible, pues se trabaja con personas, es decir, la psicología es una ciencia social y, por tanto, los resultados y las soluciones nunca son exactos. Además, la adicción es una enfermedad compleja y multifactorial.

Con todo, quizá la terapia más común y a la que más resultados favorables le atribuyen en el campo de las adicciones es la cognitivo conductual. Ésta se basa en que las emociones, pensamientos y conductas de las personas son el resultado de la forma en que percibimos el mundo que nos rodea y de la estructura de creencias, valores y metas que hemos ido construyendo. Estas terapias buscan, por medio de estrategias prácticas para cambiar esas estructuras mentales y emocionales, que la persona consiga controlar sus impulsos de consumo y sus conductas, obteniendo así el control sobre sí misma.

Algunas de las técnicas empleadas en este tipo de terapia son:

  • Entrenamiento en habilidades de afrontamiento
  • Prevención de recaídas
  • Entrenamiento en manejo del estrés
  • Entrenamiento en relajación
  • Entrenamiento en habilidades sociales
Apoyo a la familia

Apoyo a la familia

La adicción afecta no solo a la persona que la protagoniza, sino a todo su entorno. Incluso, éste puede manifestar rasgos patológicos de dependencia hacia la persona adicta que retroalimentan el escenario de sufrimiento y caos propiciado por la adicción. Por eso es importante que la familia comprenda la enfermedad, aprenda a gestionarla e, incluso, reciba tratamiento.

Los centros ambulatorios brindan pautas y consejos a las familias, pero también, cuando es necesario, cuentan con terapias orientadas a que el entorno trabaje sus actitudes y emociones en torno a la enfermedad. Hijos, hijas, padres, madres, parejas… las personas construyen un tipo de relación con la persona adicta marcada por los miedos, el control, las obsesiones, la impotencia, la rabia. En definitiva, relaciones tóxicas

La familia necesita orientación profesional para tratar con la persona adicta y ayudarle, realmente, en su recuperación. Es una pieza fundamental en el tratamiento de adicciones.  Pero también requiere tratamiento cuando algunos de sus integrantes desarrollan coadicción, lo cual es más habitual de lo que se piensa. Convivir con esta enfermedad convierte la vida de todo el entorno en una cárcel.

Precios

¿Cuánto cuesta un tratamiento ambulatorio de adicciones?

En el caso del sistema público, el tratamiento ambulatorio es gratuito, pero las plazas son muy limitadas y los tiempos de espera son largos. Además, la frecuencia entre terapias es muy distante, lo que dificulta la efectividad del tratamiento.

En el sistema privado existen tarifas muy variadas, que van desde los 50 a los 150 euros por sesión. También existen programas que combinan diferentes actividades, entre ellas las terapias individuales y de grupo, por los que se pagan cuotas mensuales que van desde 100 euros hasta 800 euros mensuales.

Salir de la adicción es posible, con la ayuda adecuada.


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