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¿Soy adicto al móvil? Respuestas a una pregunta cada vez más frecuente

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¿soy adicto al móvil?

Cómo identificar a una persona que está enganchada al móvil

Foto cabecera: ¿Soy adicto al móvil?, de Eren Li en Pexels

¿Soy adicto al móvil? A esta pregunta, un 25 por ciento de personas de entre 18 y 65 años en España respondían que sí en 2020. Nada menos que más de siete millones de habitantes que sienten una dependencia extrema con su Smartphone o teléfono inteligente.

Es cierto que fueron menos personas que el año anterior había ofrecido la misma respuesta en ese mismo estudio, que se realiza de forma anual. Pero ello está lejos de indicar que exista menos dependencia, pues el uso de dispositivos y las horas dedicadas aumentan en España constantemente. Por tanto, es posible que lo que haya cambiado sea la percepción sobre lo que implica una dependencia. En otras palabras, que exista mayor tolerancia a lo que significa un uso desmedido.

Desde que en el año 95 se habilitara la primera comunicación por móvil en este país (la primera a nivel mundial fue en el 73 en Nueva York), la presencia y relevancia de este dispositivo en la vida cotidiana de millones de personas resulta innegable. Un 60 por ciento de la población de entre 18 y 65 años, nada menos que 17 millones, reconoce ha reconocido que lo primero que hace cuando se levanta por la mañana y se acuesta al final del día es relacionarse con y a través de su teléfono móvil.

el psicólogo Josetxo Zubirita habla sobre la adicción al móvil
El psicólogo Josetxo Zubiria, de Navarra

En total, los y las españolas emplean de media unas cuatro horas a usar sus smartphones. Las mujeres 50 minutos más, según este estudio, que arroja interesantes datos sobre cómo los móviles se han convertido en el objeto protagonista de nuestras vidas.

Es tal la preocupación por las posibles consecuencias de la penetración de esta tecnología en la cotidianeidad, tanto de personas adultas como adolescentes y menores, que una comisión mixta del Senado español acordó estudiar el fenómeno.

Ahora bien, ¿alcanzan estos datos para hablar de una patología adictiva? O también, cuando nos preguntamos si soy adicto al móvil porque sentimos que nos resulta inimaginable estar sin él, ¿qué está ocurriendo en nuestro cerebro? Lo cierto es que ya hay personas expertas que advierten de que el uso de este tipo de dispositivos electrónicos crea las mismas conexiones neuronales que los opiáceos. Ahí es nada.

Adictalia acudió a Josetxo Zubiria Bermejo, un profesional que ejerce en Navarra, integrante de nuestro directorio de especialistas en adicciones, para profundizar en las causas, consecuencias y tratamiento de esta conducta que, cuando menos, demuestra una dependencia nociva.

¿SOY ADICTO AL MÓVIL? CÓMO SE LLAMA LA DEPENDENCIA Y OTRAS RESPUESTAS

1. La dependencia al móvil conlleva falta de control total sobre su uso, deterioro personal por ello, y síndrome de abstinencia si no se lo tiene cerca

¿Qué significa ser adicto/a al móvil? ¿Existe esta adicción como tal?

– En principio los psicólogos y psicólogas definimos una adicción en base a unos indicadores como son:

  • La falta de control para abandonar una conducta realizada de manera continuada
  • El deterioro social y/o laboral
  • La aparición de síntomas y problemas físicos y/o psicológicos, y
  • La presencia síntomas relacionados con la tolerancia y la abstinencia, bien física o bien psicológica.

2. La nomofobia define el miedo a no tener el móvil cerca o quedarse sin batería, sólo una parte de lo que implica la adicción

Como entidad diagnóstica no existe como tal a día de hoy dentro de los manuales diagnósticos. Si bien en ciertos ámbitos clínicos y académicos se habla de la nomofobia, en mi opinión, esta categoría se centra únicamente en una parcela específica del problema: aquella que tiene que ver con el miedo irracional a no tener el teléfono móvil cerca o con poca o nada de batería. Pero el problema de la adicción es más amplio que solo este aspecto.

3. Bajo rendimiento escolar y conflictividad en las relaciones son dos síntomas de “adicción” o dependencia al móvil

– ¿Podría dar algún ejemplo de una persona que desarrolla esta adicción?

– El ejemplo más común es el de un chico o chica adolescente que pasa muchas horas con el teléfono móvil y le afecta de manera directa en el rendimiento escolar. Así como también de manera significativa en la convivencia y conflictividad constante con los progenitores.

Aunque el motivo de consulta principal suele ser éste, casi siempre tiene aparejado problemas subyacentes o preexistentes, bien propios del adolescente o bien relacionados con la dinámica o disfuncionalidad familiar.

4. La dependencia al móvil tiene causas, usos y consecuencias diferentes, imposibles de simplificar

– ¿Dónde está el corte entre un uso “saludable” y otro que puede calificarse de adicción?

– La línea es muy fina, y, como todo fenómeno, el de las tecnologías y redes sociales representa una realidad poliédrica, que tiene aspectos muy positivos y aspectos negativos. Con todo, conviene distinguir entre usos: no es lo mismo si la adicción al móvil tiene que ver con juegos, con redes sociales, con aplicaciones de vídeo… ya que la intervención debe adaptarse en función de la causa, tipo y curso del problema.

A menudo, se pone atención en la dependencia de adolescentes al móvil y se normalizan conductas que sirven de referencia y refuerzan modelos.

Por ejemplo, durante una sesión familiar con un adolescente por un problema de “adicción al móvil”, el padre interrumpió la intervención hasta en tres ocasiones para coger su teléfono porque, según él, estaba cerrando una operación laboral “muy importante”. Al solicitarle que apagase el móvil o no lo cogiese más, su respuesta literal fue: “Imposible, no puedo apagar el móvil, tú no lo entiendes.”

5. Diversos estudios muestran alteraciones funcionales y estructurales en personas con dependencia al móvil

– ¿Qué ocurre en el cerebro de una persona para que desarrolla esta dependencia hacia el uso del móvil?

– Hay estudios psicológicos que hablan de alteraciones funcionales e incluso estructurales. Aunque cabe ser cautos con este tipo de investigaciones, porque siempre se encuentran estas alteraciones para cualquier fenómeno psicológico. Se trata de un campo de estudio en el que deben profundizar desde la neurología y psiquiatría, más que desde la psicología.

6. El uso del móvil activa los niveles de dopamina y esto puede aumentar los riesgos de dependencia en algunas personas

– En las adicciones a sustancia se desarrolla una tolerancia al uso y un efecto recompensa. ¿Ocurre lo mismo con el uso del móvil?

– Por supuesto. Uno de los fundadores de Facebook ha comentado en varias ocasiones que cuando introdujeron el “Me gusta”, lo hicieron porque descubrieron que cada vez que alguien recibía un “Me gusta” se activaba la dopamina. Es decir: se está produciendo el mismo “efecto de refuerzo” que en el juego patológico o en la adicción a sustancias.

¿Soy adicto al móvil? Test de adicción al móvil para detectar si sufres un enganche

7. Para valorar si soy adicto al móvil debo analizar cómo me afecta su uso en la vida cotidiana

– ¿Existen señales que adviertan de un uso adictivo al móvil?

– Existen señales e indicadores, y en la actualidad existen también test de detección, algunos bastantes efectivos.

Desde una perspectiva práctica, lo que debemos tener en cuenta para valorar el uso del móvil es:

  • Si el uso del móvil está afectando de una manera significativa y negativa en nuestra vida diaria,
  • Si nos quita de hacer cosas que deberíamos hacer o que antes hacíamos,
  • Si nos genera conflictos con otras personas (padres, amigos, profesores, jefes…)

8. Las consecuencias emocionales de la dependencia al móvil van desde una baja autoestima a problemas relacionales.

– La consecuencias emocionales y sociales de la adicción al móvil pueden ser muchas y muy variadas, pero las más comunes son:

  • Pérdida de autoestima,
  • Perdida de habilidades sociales,
  • Problemas relacionales que nos generen ansiedad
  • Tristeza
  • Aislamiento social…
  • Pérdida de habilidades interpersonal cara a cara

9. Las consecuencias físicas si soy adicto al móvil pueden ir desde problemas musculares a sufrir accidentes

– Las consecuencais físicas de la adicción al móvil que observamos son:

  • Problemas en la visión
  • Problemas musculares y/o articulares
  • Problemas de vértebras,
  • Problemas relacionados con accidentes (caídas, atropellos accidentes de coche…), relacionados de manera directa con la adicción al móvil

10. Menores, personas tímidas, con poca habilidad social, son rasgos de vulnerabilidad para caer en una dependencia al móvil

– ¿Podemos hablar de perfiles más propensos a desarrollar una adicción al móvil?

– No me gusta hablar de perfiles más propensos, porque es un problema que nos puede afectar a cualquier persona. Pero si hablamos de vulnerabilidad, podemos encontrarla en:

  • Las personas jóvenes y niños
  • Personas con pocas habilidades sociales o poca vida social
  • Personas con dificultades de timidez
  • Personas con dificultades de impulsividad y control de impulsos…

11. Prevenir la dependencia al móvil requiere educación y límites claros, y buscar ayuda especializada cuando surge.

– ¿Cómo prevenir el abuso de esta tecnología en adultos y cómo hacerlo en menores?

Educación, información, estructura, límites claros y pedir ayuda en cuanto se empieza a detectar el problema, sin dejarlo que se vaya enquistando.

familia adicta al móvil
En el desarrollo de la adicción al móvil, uno de los factores que interviene es la referencia adulta y el refuerzo de modelos respecto del uso de esta tecnología.

TRATAMIENTO PARA LA ADICCIÓN AL MÓVIL

12. La colaboración de la familia resulta fundamental en el tratamiento de una persona con dependencia al móvil

– Si soy adicto al móvil, ¿qué tipo de tratamiento terapéutico debo recibir?

– Hay que realizar un plan de intervención adaptado a cada caso, porque no son todos iguales, por varios factores.

A grandes rasgos, un caso típico de tratamiento de “adicción” al móvil comprende:

  1. Realizar un diagnóstico de que áreas están afectadas
  2. Analizar también si hay otras problemáticas asociadas u ocultas
  3. Detectar los mantenedores del problema
  4. Las soluciones ensayadas hasta el momento
  5. Valorar los recursos y facilitadores con los que contamos
  6. Y, por supuesto, contar con la colaboración de la familia.

A modo de ejemplo, un cuando una persona adolescente llega a la consulta con un problema de adicción al móvil, podemos proceder de la siguiente manera:

Primero, instalamos una aplicación de control del tiempo de uso de app en el móvil. Así sabemos cuánto tiempo dedica a cada app, en qué está usando el móvil de manera excesiva (juegos, vídeos, Whatsapp para interactuar…) y lo evaluamos con la persona. Analizamos dónde se está produciendo el desfase.

En segundo lugar, si el adolescente o la adolescente muestra colaboración y acepta reducir el tiempo de uso, firmamos un contrato conductual con los padres, con él y con el terapeuta. En este documento establecemos de manera progresiva la reducción de horas de uso y en qué aplicaciones se debe reflejar esta disminución. En el contrato se estable cuánto puede usar el dispositivo entre semana y el fin de semana. Y, asimismo, las alternativas para emplear ese tiempo que ganaremos, porque si dedicaba mucho al móvil, habrá que ver qué hace en lugar de esa actividad: estudiar, estar con amigos, con la familia, leer, deporte.

Con esto se busca que el o la adolescente aprenda a auto regularse, que vaya siendo consciente de las conductas adictivas que tiene y aprenda a controlarse. Por si en algún momento vuelve a tener esa tendencia, ese impulso.

En ese contrato conductual también establecemos recompensas, si cumple las pautas, y consecuencias, si las incumple. Definimos lo que va consiguiendo, ganando, a medida que progresa, ya sea en forma de reforzadores verbales positivos o bien de otro tipo. Si incumple el contrato tras un plazo determinado, puede haber alguna consecuencia: la reducción de uso durante el fin de semana del móvil, por ejemplo.

En caso de que la persona no colabore y sienta que es una imposición, pasamos al plan B, que consiste en un programa más coercitivo en cuanto a consecuencias: podemos llegar hasta retirarle el móvil completamente durante un día o dos.

Es una opción menos conveniente, pues no cuenta con la complicidad o el acuerdo del o la adolescente. Pero en casos en que no están por la labor, debemos proceder de una forma más impositiva.

13. Aunque no es común, ya se han dado casos de ingreso en centros de desintoxicación por dependencia al móvil

– ¿Se contempla el ingreso en centros de desintoxicación en algunos casos? ¿Cuándo se realiza esta derivación?

– Conozco pocos casos y muy concretos en los que se ha derivado a centros de desintoxicación, pero no de Navarra.

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