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RECUPERACIÓN

¿Salir de un centro de adicciones significa estar curado? Claves para entender la recuperación

EL ERROR DE CREER EN EL ALTA TERAPÉUTICA DEFINITIVA

9 minutos
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¿Salir de un centro de adicciones significa estar curado?

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Equipo Adictalia

Comité Editorial | [email protected]

¿Qué pasa después de un tratamiento de adicciones? ¿Salir de un centro de rehabilitación de drogas significa estar curado? Son preguntas que se repiten en las familias cuando un hijo o una hija finaliza un ingreso. La incertidumbre es enorme: cómo será la vida tras un centro de adicciones, si se puede recaer después de salir del proceso de ingreso o qué hacer en esos primeros meses que parecen decisivos.

La respuesta, según las y los especialistas, es clara: terminar un tratamiento no equivale a estar curado, sino a iniciar una recuperación que dura toda la vida. Comprender la diferencia entre tratamiento y recuperación en adicciones es clave para que las familias acompañen con realismo, sin falsas expectativas, y con herramientas que permitan prevenir recaídas.

Agradecemos la colaboración de Paula Martínez Gallardo, psicóloga con más de veinte años de experiencia en el acompañamiento terapéutico de personas y familias. Especialista en el tratamiento de adicciones, mediación familiar y otros muchos ámbitos, Paula combina una sólida formación académica con una visión integradora del bienestar psicológico. Su colaboración con Adictalia aporta una mirada experta y humana sobre los desafíos emocionales y relacionales que acompañan a los procesos de recuperación y cambio personal.

Una psicóloga alerta sobre el error del alta en adicciones

Una psicóloga explica por qué dar el alta terapéutica en una dependencia puede ser un error

Uno de los errores más frecuentes y peligrosos en el mundo del tratamiento de las adicciones es creer que, al concluir un proceso en un centro de desintoxicación e iniciar la vida social, el paciente ya está curado. “A una persona adicta no se le da el alta: está en recuperación toda la vida”, explica Paula Martínez Gallardo, psicóloga especialista en adicciones, al CIA de Adictalia.

Continúa con una advertencia: “Si permitimos la fantasía de que el paciente crea que se va a curar, estamos fomentando las recaídas”. Para evitarlo, Martínez Gallardo ofrece claves destinadas a sostener la recuperación en el tiempo: “Es esencial que el paciente tenga una conciencia de enfermedad bien instaurada, y también la capacidad de pedir ayuda en los momentos de vulnerabilidad que se van a dar a lo largo de la vida”.

Sobre esta conciencia de enfermedad, la profesional ya había profundizado en otra entrevista con el CIA de Adictalia. Allí explicó por qué es necesario evitar la idea de que la adicción es una enfermedad transitoria, comparable a una gripe que pasa y devuelve al organismo a la normalidad. Más bien, precisa, la adicción se asemeja a enfermedades crónicas como la diabetes: la persona puede llevar una vida normalizada, siempre que cumpla pautas de cuidado y tratamiento.

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El pensamiento mágico de la curación total

Evitar el pensamiento mágico de la curación total

En la recuperación de las adicciones, una de las confusiones más extendidas es pensar que salir de un centro de tratamiento equivale a estar curado. Para aclarar esta idea y desmontar lo que ella misma denomina el “pensamiento mágico de la curación total”, la psicóloga especialista en adicciones Paula Martínez Gallardo responde con firmeza y ofrece respuestas claras y directas para las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué riesgos tiene creer que salir del centro es el final?
  • ¿Cómo debe pensar una persona en recuperación?
  • ¿Cómo afrontar una recaída?
  • ¿Por qué la recuperación dura toda la vida?

Con un enfoque práctico y basado en la experiencia clínica, Martínez Gallardo desmonta mitos y aporta claves para comprender la diferencia entre tratamiento y recuperación en adicciones, y cómo acompañar mejor a quienes atraviesan este camino.

¿Qué riesgos tiene creer que salir del centro es el final del tratamiento?

Es cierto que existen centros que dan el alta de la institución donde el paciente ha pasado esta primera fase más intensiva de recuperación, como un premio, como un reconocimiento. Pero, desde mi punto de vista, quizás ese sea uno de los errores más frecuentes y peligrosos en personas que tienen trastorno por consumo de sustancias o de comportamientos adictivos.

Si enfocamos la enfermedad desde un punto de vista agudo, y no crónico, el alta tendría sentido: cuando tú tienes una gripe, hay un final del tratamiento. Incluso con un cáncer, que puede tener un tratamiento sostenido y prolongado, si no hay reactividad, a los 5 años te dan el alta. Pero la enfermedad de la adicción es una enfermedad crónica y recurrente, con riesgo de recaída.

Es un error asumir que a una persona adicta se le puede dar el alta, porque debe estar en recuperación toda la vida.

Cuando ha concluido la primera fase de ingreso y se pasa a una fase de pisos, evidentemente es un avance, pero la persona sigue estando enferma, no es un alta clínica. Concebir la salida del centro como un alta terapéutica facilita la exposición a situaciones de riesgo. Es decir, que el paciente puede pensar que ya puede hacer una vida totalmente “normal”, como la hacía cuando estaba en activo, consumiendo, y así fomentamos la posibilidad de recaídas, de volver a consumir.

De hecho, cuando analizamos las estadísticas vemos que la mayoría de las reincidencias en el consumo ocurren en los primeros 6 meses tras el alta terapéutica. En realidad, lo que fomentamos con esta medida es un pensamiento mágico: creer que ya no va a volver a ocurrir lo que había ocurrido antes porque están curados.

Por eso, trabajando la conciencia de enfermedad se busca precisamente todo lo contrario: que entiendan que la enfermedad es para toda la vida. Existen grupos que están reconocidos, como Narcóticos Anónimos, donde hay personas que llevan 30 o 40 años asistiendo a las reuniones. Cuando se les pregunta por qué siguen asistiendo, responden que para no olvidar que están enfermos. Esto demuestra que la conciencia de la enfermedad está instalada y forma parte de la estructura interna de la persona. Si permitimos la fantasía de que el paciente se va a curar, estamos fomentando las recaídas.

¿Qué debe caracterizar a la mentalidad de una persona adicta en recuperación cuando termina el tratamiento y se enfrenta al mundo real?

A una persona adicta se le da la opción de salir a una vida “normalizada”, tras cumplir los siguientes objetivos terapéuticos:

  • Demostrar aceptación de enfermedad.
  • Demostrar suficiente humildad frente a su enfermedad.
  • Y ser responsable consigo misma.

Ahí está la clave. Para ello debe demostrar conciencia de enfermedad en la etapa de pisos terapéuticos y la etapa ambulatoria. A lo largo de esas fases ocurrirán diferentes situaciones difíciles a nivel externo, y se observará cómo esa persona las afronta. Pueden ocurrir pérdidas de trabajo o situaciones judiciales muy duras, por ejemplo. Y se verá cómo la persona responde ante estos escenarios: si tiene la capacidad para pedir ayuda, para aceptar que tiene esa enfermedad, que necesita ese asesoramiento de manera continuada. En definitiva, si se hace responsable o busca la salida fácil y evitativa del consumo.

Sobre todo, tiene que saber que el mundo exterior no se va a adaptar a ella. La vida va a seguir con sus luces y sombras. Y es ella quien tiene que aprender a usar las herramientas adquiridas en el tratamiento. Siempre les decimos: “Te estamos dando una caja de herramientas que no te va a servir de nada si no la abres y la utilizas”. La conciencia de enfermedad es lo que precisamente le permitirá pensar en esa caja para poder abordar el malestar emocional, la frustración o la incertidumbre.

El objetivo del tratamiento no es sentirse invulnerable o sentir que ya lo tienen todo conseguido, que ya saben cómo gestionar la vida. Porque ninguna persona (ni adicta, ni no adicta) tiene esa posibilidad. Más bien se trata de desarrollar una vigilancia y flexibilidad frente a las circunstancias. Y, sobre todo, tener la capacidad de pedir ayuda para que nos acompañen en momentos de vulnerabilidad. 

Un ejemplo personal: la muerte de mi madre. Yo estaba vulnerable y con un trabajo que es muy exigente. Para poder gestionar esta pérdida, decidí recibir terapia de una manera más intensa. Si la persona adicta ha interiorizado que la recuperación no depende de las cosas de fuera, sino de que él tenga capacidad, pase lo que pase, de sostenerse en abstinencia acudiendo a determinadas herramientas, hay un poquito más de garantía de que podrá mantener la recuperación.

Te estamos dando una caja de herramientas que no te va a servir de nada si no la abres y la utilizas

La recaída como parte del proceso

La recaída en una recuperación

¿Cómo debe asimilar una persona adicta en recuperación la recaída?

Por desgracia, la recaída forma parte de la recuperación. Digamos que se debe aceptar como una manifestación dentro de la recuperación de la enfermedad. Insistimos mucho en que no se debe vivir como un fracaso ni como una anulación de lo que se ha logrado, sino como una parte de la recuperación. Hay que darle a este hecho un nuevo significado para poder aprender. Es una nueva oportunidad de comprender en qué hemos fallado y hacer un reajuste del plan terapéutico.

Por ejemplo, hay pacientes que tienen mucha capacidad reflexiva, pero no le dan tanta importancia a lo conductual. Entonces, empiezan a fallar en el autocuidado, en el orden del espacio vital, en la puntualidad… Puede parecer que son detalles poco importantes, pero resulta que, por ese motivo, la enfermedad empieza a activarse otra vez. Luego, la capacidad reflexiva disminuye y, al final, acaba en una recaída.

Un paciente que está bien, estable, motivado y reflexivo, no recae en un día. La recaída conlleva un proceso, una serie de aspectos que se dejan de trabajar en profundidad en el tiempo. De hecho, la recaída nos obligará a hacer una retrospección y posicionarnos 1 o 2 meses antes de ese consumo, para reflexionar, valorar, analizar profundamente qué lo ha motivado. Esto nos puede ayudar, en una segunda fase, a tener mayor conciencia de vulnerabilidad y a que la persona madure.

Una persona en recuperación que ya está en una fase ambulatoria, formándose, muy motivada, con muchas ganas, una mañana simplemente no fue a clase. ¿Eso es una señal de recaída?  Nos dijo: “Estoy muy cansado porque estoy yendo al gimnasio por las noches”. Le preguntamos que por qué iba al gimnasio por las noches, si eso hacía que se activara y no durmiera. Al final fuimos tirando del hilo, y resulta que le gustaba una chica de clase y quería estar guapo para ella.

Esto podría ser lógico, forma parte de su desarrollo vital, pero fue una falta de conciencia no priorizar su recuperación y anteponer este deseo. También hubo que tratar la falta de aceptación de su propio cuerpo físico. Todo esto trabajamos simplemente a partir de un día de no asistir a clase. Podríamos pensar que es demasiado estricto, pero en el centro lo hemos considerado una señal que puede conllevar una recaída.

Y si finalmente hubiera ocurrido la recaída, lo que haríamos es elaborar una visión constructiva del proceso. No desde la culpa, sino normalizando lo que le estaba ocurriendo. Porque puede gustarnos una persona, pero hay que evitar que eso te haga olvidarte de tu proceso, de tu recuperación, y te lleve a recaer.

Por otra parte, siempre que haya una recaída, tenemos que intentar que sea lo más corta posible en el tiempo. No es lo mismo una recaída de 1 día, una de 1 mes, que una de 6 meses. En realidad, a partir del mes de duración del consumo hay que hablar de reingreso. Por otra parte, esas recaídas suelen ser muy peligrosas porque se vuelve al punto de consumo de antes del primer ingreso y el organismo ya no tiene el mismo nivel de tolerancia, por lo que hay un riesgo muy elevado de sobredosis y de brote psicótico.

¿Cómo podemos explicar que una persona adicta debe cuidarse de por vida, que terminar el tratamiento no significa estar curado definitivamente?

En una primera fase de ingreso, el paciente se excusa en que consume porque hay una serie de circunstancias externas que le han llevado a ello. Pone fuera los motivos de su consumo. Después del tratamiento, dice que consume porque está enfermo, porque hay un área del cerebro que está afectada, que no funciona bien. Sostener la conciencia de la enfermedad implica reconocerse como persona enferma, que necesita mantenerse en recuperación.

Es como la persona diabética: puede llevar una vida normalizada, puede trabajar, puede tener una vida familiar, puede ser padre, puede ser todo lo que quiera, pero tiene que seguir tomando su medicación de por vida, en su caso, insulina. Y no puede consumir dulces, tiene que llevar una dieta. Por tanto, un diabético que acepta las pautas, que se cuida y lleva una estructura diaria saludable, puede vivir como una persona “normal”. Con la persona adicta ocurre lo mismo: puede hacer de todo en su vida, excepto consumir. Y es esencial construir este concepto como persona enferma que necesita recuperación durante toda su vida.

La adicción no se cura, se aprende a vivir en recuperación
¿Salir de un centro de adicciones significa estar curado?

La adicción no se cura: se aprende a vivir en recuperación

Lo que verdaderamente diferencia a quienes logran estabilidad a largo plazo es esa vigilancia activa, la humildad frente a la enfermedad y la constancia en el autocuidado.

Como recuerdan las especialistas, no se trata de alcanzar una curación definitiva, sino de construir una vida donde la recuperación sea parte de la identidad. Solo desde esa mirada realista es posible evitar falsas expectativas y acompañar de forma efectiva a quienes transitan este proceso, en el que cada día cuenta.

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6 comentarios

  1. Eduardo 07 Feb • 07:02
    Mi hijo de 29 años había pasado 9 meses en un centro de rehabilitación en abstinencia total. Hace 15 días nos convenció de pasarlo a otro centro de rehabilitación en el campo donde trabajan, cultivan construyen oran. Creímos mejor opción él acepto quedarse en este nuevo lugar. Hace... Leer más
    Mi hijo de 29 años había pasado 9 meses en un centro de rehabilitación en abstinencia total. Hace 15 días nos convenció de pasarlo a otro centro de rehabilitación en el campo donde trabajan, cultivan construyen oran. Creímos mejor opción él acepto quedarse en este nuevo lugar. Hace dos días me llaman en la madrugada que se escapó. Sin dinero, ni papeles de ningún tipo. El lugar está a tres horas de mi residencia, pasé todo el día intentando encontrarlo ( en una ciudad muy grande) . Es casi media noche y no se nada de él. Estamos desechos mi esposa y yo. Pido sus oraciones por mi hijo y que lo encuentre. Ojalá hubiera leído el artículo antes . Gracias. Leer menos
    • Equipo Adictalia 09 Feb • 10:36
      Gracias por escribir duardo. Sentimos la angustia que estáis viviendo; perder el contacto con un hijo en esta situación es devastador.

      Ahora lo más importante es priorizar su seguridad: si no aparece, contactad con las autoridades para activar la búsqueda (denuncia por desaparición) y avisad a urgencias si hay riesgo de... Leer más

      Gracias por escribir duardo. Sentimos la angustia que estáis viviendo; perder el contacto con un hijo en esta situación es devastador.

      Ahora lo más importante es priorizar su seguridad: si no aparece, contactad con las autoridades para activar la búsqueda (denuncia por desaparición) y avisad a urgencias si hay riesgo de consumo o autolesión. No esperéis a mañana.

      No estáis solos. Leer menos

  2. Joaquina Martin de las Mulas 02 Oct • 18:53
    En los Centros de desintoxicación tienen que tratar al enfermo y a las familias conjuntamente, no por separado. Que hablen entre ellos que intercambien con los hermanos, que sepan que pasó y porqué pasó.
    En TECA este proceso es nulo, no existe por lo que... Leer más
    En los Centros de desintoxicación tienen que tratar al enfermo y a las familias conjuntamente, no por separado. Que hablen entre ellos que intercambien con los hermanos, que sepan que pasó y porqué pasó.
    En TECA este proceso es nulo, no existe por lo que las terapias se quedan cortas, y no son todo lo eficaces que deben ser. Leer menos
    • Javier 03 Oct • 08:30
      Gracias por compartir tu experiencia y reflexión. Entendemos lo que dices: el trabajo con la familia es clave para que la recuperación sea real y duradera.

      En Adictalia también creemos que tratar solo al paciente sin integrar a la familia limita mucho el proceso, por eso recomendamos recursos donde se trabaja... Leer más

      Gracias por compartir tu experiencia y reflexión. Entendemos lo que dices: el trabajo con la familia es clave para que la recuperación sea real y duradera.

      En Adictalia también creemos que tratar solo al paciente sin integrar a la familia limita mucho el proceso, por eso recomendamos recursos donde se trabaja de forma conjunta.

      Si lo deseas, puedes llamarnos al 900 525 727 y te orientaremos hacia centros donde la implicación familiar sea parte fundamental de la terapia. Leer menos

  3. Amparo 02 Oct • 15:08

    Este artículo me ha enseñado mucho sobre la adicción. Ahora he llegado a comprender que la familia tenemos que estar ahí apoyando.

    • Javier 03 Oct • 08:29
      Gracias por tu mensaje. Nos alegra saber que el artículo te ha servido para comprender mejor la importancia del apoyo familiar en la recuperación.

      En Adictalia siempre insistimos en que la familia es una parte fundamental del proceso, y también merece acompañamiento y orientación.

      Si en algún momento lo necesitas, puedes llamarnos... Leer más

      Gracias por tu mensaje. Nos alegra saber que el artículo te ha servido para comprender mejor la importancia del apoyo familiar en la recuperación.

      En Adictalia siempre insistimos en que la familia es una parte fundamental del proceso, y también merece acompañamiento y orientación.

      Si en algún momento lo necesitas, puedes llamarnos al 900 525 727 y te guiaremos en cómo seguir apoyando de la mejor manera. Leer menos

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