+2.400 tratamientos iniciados

+15.000 familias ayudadas

+3,8M de lectores/as

LA REALIDAD DETRÁS DE LAS ADICCIONES

La manipulación y mentiras del adicto: 40 ejemplos

El motivo de que las personas adictas manipulen, incluso con extremos

7 minutos
Publicado el
la manipulación del adicto

“Si no me das pasta me voy a suicidar y será por tu culpa”, le arrojó Marcos a su madre cuando ella se negó a financiarle el consumo de marihuana, pues sabía que el dinero iba seguro para comprar droga. Pero después de un rato, lo vio tan desesperado que, finalmente, terminó cayendo una vez más en la manipulación de su hijo adicto. Tenía miedo de que “cometiera una locura”, se excusó más tarde la madre ante la terapeuta de Adictalia.

La amenaza de quitarse la vida es muy común entre las personas que sufren una adicción, con el fin de conseguir dinero para financiar su consumo. Y es uno de los lamentos más escuchados por parte de sus familiares, quienes generalmente terminan respondiendo de forma indulgente a las manipulaciones. Incluso cuando se encuentran totalmente desgastados psicológica y emocionalmente.

El desconocimiento de la enfermedad de la adicción, la incertidumbre de no saber cómo actuar y el miedo a que la persona adicta cumpla el pronóstico, lleva a madres, padres, hermanos, hijas… a torcer el brazo una y otra vez.

madre de un adicto
La dura tarea de ejercer el «amor duro» ante los intentos de manipulación del familiar adicto.

¿Puede cumplirse este tipo de amenazas extremas? Existen personas con adicción que se han suicidado, eso es irrefutable. Pero no son, ni mucho menos, la mayoría. Y, por lo general, presentan otras patologías psiquiátricas muy agudizadas. Lo habitual, aunque cada caso es único y hay que valorarlo como tal, es que estos ultimátums de autolisis se usen solamente para conseguir lo que se desea: dinero para consumir.

En otras ocasiones, la manipulación del adicto o adicta busca ensuciar la labor del centro de desintoxicación donde se encuentra realizando el tratamiento. Esto les sirve para justificar ante su familia la salida de la residencia para consumir.

¿Por qué los adictos manipulan?

¿Por qué miente y manipula un adicto ?

¿Por qué las personas adictas son manipuladoras? ¿Cómo pueden llegar a maniobrar a sus familiares a cualquier precio y con excusas a veces desopilantes? 

La adicción es una enfermedad caracterizada por impulsos muy potentes, incontrolables, por consumir. Las personas que la sufren son incapaces de frenar este arrastre interno. El poder de las drogas se explica, en gran parte, porque afectan a zonas del cerebro encargadas de gestionar el deseo y la motivación. Esto también se aplica a las conductas que se vuelven objeto de compulsión, como el juego, la comida y el sexo.

Las sustancias y ciertos estímulos externos modifican el funcionamiento químico del cerebro, los neurotransmisores. Producen desajustes que este órgano no tiene forma de anular naturalmente. Y lo hacen, para colmo, en regiones responsables nada menos que de impulsos relacionados con nuestra supervivencia, como comer, reproducirnos, perseguir aquello que “es bueno” o “nos hace bien” (aunque realmente nos destruya).

En este sentido, la droga es capaz de engañar al cerebro, incluso de modificarlo a largo plazo, para que crea que consumir es necesario para nuestra supervivencia. Incluso más que comer, tener relaciones sexuales, trabajar, cuidar a nuestros hijos o hijas, respetar a nuestra familia… De ahí se comprende que las personas adictas puedan usar cualquier excusa, por más terrible que sea, con tal de conseguir el objeto de su adicción. Porque su cerebro realmente les hace sentir que si no lo consiguen están perdidas.

Si tu familiar se encuentra en negación, podemos ayudarte a que acepte tratarse.

40 ejemplos de manipulación

Manipulaciones de personas adictas, dentro y fuera de un centro de desintoxicación

Si tienes un familiar que sufre adicción, probablemente te sientas identificado, identificada, con algunas de estas más de 40 frases que ha elegido el equipo de Adictalia, entre las que escucha cada día. Se trata de manipulaciones que pueden darse incluso cuando la persona se encuentra en pleno tratamiento, dentro de un centro de desintoxicación, con el fin de abandonar el proceso y salir de la residencia para consumir.

Aunque algunas de ellas resultan desopilantes, lo cierto es que muchos familiares terminan cayendo. Lo cual da para otro artículo sobre por qué el entorno de la persona adicta tiende a creer las mentiras.

  1. Me han robado la ropa [la cual llevaba puesta] y he tenido que pagarla. Me he quedado sin dinero, necesito que me dejes algo, por favor.
  2. No tengo dinero para comer, déjame pasta, por favor, que me muero de hambre.
  3. No necesito terapia ni tratamiento, te prometo que yo puedo solo; esta es la última vez que consumo.
  4. En el centro de desintoxicación no me daban de comer
  5. En esta clínica no hay profesionales [psicólogos, psiquiatras, médicos…], no me va a ayudar, no me sirve para nada.
  6. Yo no tengo ningún problema, puedo parar cuando quiera de consumir. El problema lo tenéis vosotros que me controláis todo el tiempo y no me dejáis vivir.
  7. Si consumo es por tu culpa, porque me pones de los nervios. ¡Enferma, que estás enferma! Déjame en paz.
  8. El psiquiatra [al que acudió sólo una sesión] me ha dicho que no tengo ningún problema con el alcohol. El problema lo tienes tú. Me ha dicho que por tomarme varias copas de vino al día no hay problema ninguno. Así que ya sabes…
  9. El psicólogo [al que acudió dos sesiones] me ha dado el alta porque me dijo que he evolucionado muchísimo y que no soy adicto/a, que puedo seguir bebiendo socialmente.
  10. En serio, mamá, la marihuana me relaja y estudio mucho mejor si fumo. ¡Lo veo todo más claro!
  11. En el centro de desintoxicación no había papel de baño y no podía repetir la comida. He recibido malos tratos.
  12. En esta semana en el centro vi la luz y me di cuenta de que mi problema real es de alimentación. Quiero salir y regresar a Italia para tratarme. [Esta persona salió a la calle, pues el alta es voluntaria, consumió y volvió al centro a las dos de la mañana].
  13. Un hombre va a la UCA solo. Regresa y le dice a su pareja: “Allí no pueden hacer nada porque sólo trabajan sustancias como la heroína. Lo mío, lamentablemente, es cocaína”. [Todas las adicciones tienen la misma raíz, por tanto, se trata la enfermedad más allá de la sustancia o la conducta]
  14. Desde que he hablado contigo, ya no he vuelto a consumir. [La última vez que hablaron fue el día anterior]
  15. Me da vergüenza que me reconozcan si me meto en un tratamiento. [Eso sí, por la madrugada no le avergüenza ir ciego por el barrio].
  16. Me merezco tomarme unas copas [o unas líneas de coca, o unos porros…] porque estoy toda la semana trabajando y me lo he ganado.
  17. Otra estrategia marcada por la adicción es generar peleas familiares. Esto sirve de excusa a la persona para acabar consumiendo y, además, hacer responsable a la otra persona por la mala situación que le hizo pasar y el desenlace del consumo.
  18. Los centros privados son todos una estafa que solo te quieren sacar dinero y te mantienen drogado. Si yo, al final, sólo fumo ocho porros al día; no estoy tan mal.
  19. Consumo porque no aceptabas que me gusta hacerlo (consumir) y no aceptas mi agresividad. [Esto le decía un hombre a su pareja víctima de violencia machista]
  20. En el centro paso hambre: no puedo repetir platos.
  21. En el centro no hay cocinero, la comida es muy mala, indigerible.
  22. Me aburro en los grupos terapéuticos: no son para mí.
  23. Ya llevo un mes, me he curado. Ya sé que un tratamiento realmente dura entre año y medio y dos, pero yo soy la excepción a la regla.
  24. No tengo ningún problema, únicamente que de vez en cuando me gusta salir de fiesta [y gastarse todo el salario en un par de noches].
  25. En el tratamiento ambulatorio veo gente que está en consumo activo y yo y estoy en otra fase, ya he pasado por eso y no quiero tener que ver gente así, me traen malos recuerdos: están peor que yo.
  26. Si voy al tratamiento ambulatorio, me entran ganas de consumir.
  27. Mi hijo no se ha adaptado, dice que allí están todos muy mal y que él no está en ese punto.
  28. No me hace falta escuchar los problemas de los demás, ya tengo bastante con los míos y me dan más ganas de consumir.
  29. Asume tú toda la carga que llevo y yo me quedo en casa; te aseguro que así no me darán más ganas de consumir.
  30. Yo no soy adicto como vosotros, solamente tengo malos hábitos. [Oído en un grupo terapéutico].
  31. Los centros de desintoxicación y los grupos de terapia son una secta, te abducen. A mí no me hace falta eso.
  32. No tengo ningún problema, la culpa de lo que me pasa la tienen las mujeres.
  33. Se está portando bien, está más tranquilo. [Oído de una madre coadicta, que justifica que su hijo haya abandonado el tratamiento].
  34. Necesito dinero para pagar una deuda con el camello. Déjamelo por favor, por favor, mamá, que si no me van a matar.
  35. Si me echas a la calle me estás abandonando como a un perro, no te lo perdonaría jamás.
  36. ¡Cómo que me echas a la calle! Consumo para poder sobrellevar esto, que es muy duro; consumo para que no me duela: es tu culpa.
  37. Yo soy una persona normal, si trabajo y todo. Los que hay en los centros son yonquis tirados.
  38. El centro va reclutando drogadictos por la calle, a los que les saca el dinero, y estas personas piden el alta voluntaria porque no aguantan la presión, ¿sabes? El centro se enriquece día a día: ¡aquello es una máquina de hacer dinero!
  39. En un mes ya he aprendido todo lo que tenía que aprender, estoy como nuevo. [Un tratamiento de adicciones dura entre un año y medio y dos, por lo menos. Luego debe continuar con terapia de mantenimiento. Para considerar que alguien ha alcanzado la abstinencia, debe estar al menos un año sin consumir.]
  40. El centro es como una cárcel, es imposible aguantar allí dentro. Por eso pedí el alta voluntaria.
  41. Yo soy demasiado inteligente para estar en estos grupos. Voy a salir y me voy a montar unos talleres de gestión emocional. Sé que parece una locura, pero a todos los genios le han dicho eso…
  42. Fui a la UCA y me han hecho una valoración, estuvieron hablando conmigo todo el día y me han dicho que no soy yo el que debo estar ahí, pues no tengo problemas de consumo. Me dijeron que eres tú la que tiene problemas y que debes pasar por allí para que te ayuden.

Si te gustó el artículo, ¡compártelo!

Redacción

Equipo Adictalia
Comité Editorial | comunicacion@adictalia.es

Escribe un comentario

No se mostrarán tus datos personales, solo tu nombre. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Mantente actualizado sobre las novedades del sector. La salida es colectiva.

Coadicción: cómplices de la adicción “por amor” a quien la sufre

Cuando dejas de vivir tu vida por sobreproteger a un/a familiar adicto/a

Publicado el
9 minutos

Echar a un adicto de casa: ¿es recomendable?

Tres especialistas en adicciones ofrecen las claves para tomar una decisión radical.

Publicado el
9 minutos

«Amor duro»: la estrategia más eficaz para ayudar a un adicto

Cómo relacionarte con familiares que niegan su adicción

Publicado el
7 minutos

Discapacidad y adicción: cuando las dependencias limitan nuestras capacidades

¿Puede una persona adicta solicitar que alguien le administre parte de su vida?

Publicado el
11 minutos

¿Qué es una adicción?

Las características que definen una dependencia patológica a sustancias y comportamientos.

Publicado el
12 minutos

¿Qué es el craving?

El enemigo principal de la abstinencia en los tratamientos de adicciones

Publicado el
7 minutos
Índice de este artículo