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Las drogas de la sumisión química y la vulnerabilidad química

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las drogas de la sumisión química

Por qué diferenciar entre estas dos formas machistas de agresión

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Aunque no pertenezca al campo de las adicciones, en el cual opera Adictalia, la sumisión química involucra sustancias psicoactivas que afectan al sistema nervioso central y modifican las capacidades de percepción de una persona. Además, actualmente, representa un tema de preocupación social alimentada por la difusión de denuncias que advierten de una nueva modalidad: sustancias que se estarían inoculando por pinchazos. 

De esto dan prueba los teléfonos de Adictalia, que reciben consultas de padres y madres que muestran preocupación. Un miedo estimulado por la insistencia mediática sobre el tema, sobre cómo funciona este mecanismo y qué se puede hacer.

Lo cierto es que los medios y las redes sociales han puesto el asunto en boga a partir de denuncias que advierten de sumisión por medio de inyecciones de sustancia en el cuerpo de otra persona. Pero la duda es si la alarma social responde a una alerta sensata o potenciada por la lógica de las pantallas y de la Red. De hecho, hay organizaciones que desconfían de la factibilidad de este procedimiento.

Con todo, algo está claro: cualquier posibilidad de sumisión química se sostiene en comportamientos machistas, en acciones delictivas emprendidas, sobre todo, por hombres que desean someter a su voluntad a mujeres. 

Para comprender más este fenómeno y tratar de arrojar un poco de luz sobre la polémica realidad de la sumisión química por pinchazos, consultamos con Mireia Ventura, coordinadora de servicios de análisis de Energy Control, una organización que busca reducir el riesgo de las drogas en ámbitos de consumo recreativo.

SUMISIÓN QUÍMICA VS. VULNERABILIDAD QUÍMICA

UNA ACLARACIÓN FUNDAMENTAL PARA COMPRENDER EL FENÓMENO

– ¿Qué significa sumisión química?

– Entendemos por sumisión química cuando hay una intencionalidad de alterar la conciencia de una persona suministrando sustancias a su organismo para disminuir su voluntad, con el propósito de poder agredirla físicamente, robarla o agredirla sexualmente.

Debemos aclarar que no es lo mismo la sumisión química que la vulnerabilidad química. Entendemos que en la sumisión hay una intención por parte de otra persona, mientras que la vulnerabilidad química se da cuando una persona, bajo los efectos de una sustancia, pierde capacidad de defenderse, de protegerse y, por tanto, eres más vulnerable a una agresión, a robos o abuso sexual. 

En ambos casos, tanto la sumisión química como la vulnerabilidad, intervienen sustancias. Pero la diferencia entre una y otra consiste en que la primera es intencionada y la segunda, oportunista.

– ¿Y por qué es importante diferenciar sumisión química de vulnerabilidad química? 

– Es importante diferenciar sumisión química de vulnerabilidad química porque, según nuestra experiencia, los casos que recibimos y los estudios que se publican, la sumisión química es poco frecuente, mientras que la vulnerabilidad química es demasiado frecuente.

Por eso, precisamente, desde Energy Control nos hemos posicionado en este sentido, para evitar sacar el foco de donde es importante. Porque es difícil que un hombre se sienta identificado con la figura de la persona que va y pone una sustancia a otra para abusar de ella. Pero, en cambio, sí que es mucho más frecuente imaginar la figura del hombre que abusa de una mujer que se encuentra bajo los efectos de sustancias, aprovechando que esta persona tiene sus defensas muy bajas.

– Y de esta forma se puede contextualizar el dato del Ministerio de Justicia que refiere a que prácticamente una de cada tres violaciones se produce bajo efectos de la sedación, ¿correcto? 

– Exacto. Esto no quiere decir que todas ellas hayan sido víctimas de sumisión química, es decir, que les hayan administrado la sustancia sin que se dieran cuenta. De hecho, cuando analizamos los datos, la primera sustancia, por lejos, implicada en agresiones sexuales es el alcohol. Evidentemente, a ti nadie te pone el alcohol sin que tú te des cuenta, sino que otra persona se aprovecha de tu estado de embriaguez para abusar de ti.

LAS PRINCIPALES DROGAS DE LA SUMISIÓN QUÍMICA

¿Qué sustancias usan para reducir la voluntad de otra persona?

– Centrándonos en el tema de la sumisión química, ¿cuáles son las principales sustancias que se utilizan para esto?

– Normalmente, para la sumisión química se utilizarán sustancias depresoras del sistema nervioso central, porque lo que se pretende es bajar las defensas protectoras de la persona, disminuir la conciencia. Se suelen emplear benzodiacepinas, como el Alprazolam, el Valium, entre otras. Pero también podrían utilizarse, en bebida y también de forma inyectada, el ácido gammahidroxibutírico (GHB) o éxtasis líquido, y la ketamina.

Aunque el GHB se conoce como éxtasis líquido, resulta incorrecto ese nombre, porque en realidad el éxtasis es una sustancia que es estimulante. Mientras que GHB es un potente depresor del SNC, mucho más relacionado con el alcohol que con el éxtasis. Sin embargo, el marketing lo ha identificado con ese nombre, si bien no tiene para nada los mismos efectos. Al principio puede reportar una sensación de bienestar y euforia, según la dosis, pero principalmente es un depresor.

Por su parte, la ketamina requiere controlar bien la dosis, porque una persona con intolerancia que es inyectada solo con 20 miligramos, podría desvanecerse totalmente en el lugar. Las sobredosis o dosis altas también pueden provocar vómitos, convulsiones y, por tanto, no creemos que sea una sustancia apta para luego poder agredir sexualmente a una persona. 

– La preocupación actual que muestran los medios es por los pinchazos de sustancias para conseguir la sumisión química…

– Inyectadas, hay muy pocas sustancias. De hecho, cuesta entender cómo con un solo pinchazo se consigue la sumisión química. Porque la persona tiene que inyectar la sustancias, no basta solo con pinchar, sino también debe inocular el químico en el cuerpo.

Es difícil pensar en sustancias que realmente puedan actuar de forma tan rápida, incluso que se puedan inyectar de manera tan rápida y conseguir una descarga total de la dosis que se necesita para conseguir la sumisión química. En este sentido, el GHB está descartado totalmente. Quizá sí puedan funcionar algunas benzodiacepinas, pero la verdad es que, aun así, cuesta mucho entender cómo podría hacerse esto, porque al final también se necesita un tiempo mínimo de inyección, se necesita cierta pericia, una habilidad para poder pinchar la sustancia en el músculo… 

Y, además, esta sustancia tarda más en absorberse por vía muscular que por vía intravenosa y, por tanto, tardaría por lo menos 15 o 20 minutos en hacer efecto. Entonces, cuando la persona nota el pinchazo, lo primero que hace es desaparecer del espacio donde la han pinchado, simplemente por el susto. Por tanto, como método de sumisión química no lo vemos claro.

– Después también influye la cantidad de sustancia que se necesita para conseguir la sumisión química, ¿correcto? 

– Claro, y realmente hay muy pocas sustancias que lo puedan lograr con bajas dosis por medio de pinchazos, y las que existen no están accesibles a la mayoría de la gente. Es decir, sustancias que la cantidad sea tan pequeña que solo con un pinchazo puedas realmente conseguir ese efecto. En estos momentos no se me ocurre ninguna, de hecho. Realmente, para conseguir la sumisión química por pinchazo, necesitas un volumen, necesitas un tiempo de inyección, y, en un espacio de ocio, donde todo está oscuro y la gente se está moviendo, cuesta mucho concebir esta idea

– ¿Cómo se explican entonces las denuncias de pinchazos?

– Nosotras no descartamos en ningún momento que estén habiendo estos pinchazos. Lo que sí ponemos en duda es si están relacionados o vinculados con una sumisión química o si se trata más bien de un tipo de agresión, robatorios, agresión sexual. Porque al final tampoco hay casos de gente que haya declarado que la han pinchado y luego le han agredido sexualmente. 

Independientemente de esto, los pinchazos son agresiones, y son agresiones machistas, porque principalmente están enfocados hacia las mujeres, para intimidarlas, apartarlas del ocio nocturno, y esto es inadmisible.

Por otra parte, resulta curioso que no se haya encontrado todavía ningún agresor con la aguja. Tú necesitas un vial, necesitas cargar la aguja, necesitas pincharla, retirarla… y si la persona se mueve, la aguja se puede romper. Es decir, todas las cosas que te planteas que podrían estar pasando si realmente se estuviera inyectando sustancias, no están ocurriendo. Lo cual no quiere decir que pongamos en duda que se estén realizando pinchazos. 

DOSIS DE DROGAS PARA CONSEGUIR LA SUMISIÓN QUÍMICA

¿Es factible someter a otra persona con un pinchazo fugaz?

– Es decir, que el principal vehículo de sumisión química se sigue dando a través de la bebida.

– Exacto. 

– En este caso, también interviene la dosis de sustancia, ¿cierto?

– Con el GHB sería relativamente sencillo, porque al final tienes un margen de acción. Si la persona ha bebido más alcohol, puede ser que coja un coma, que es reversible, pero en el momento pierde totalmente la conciencia.

Hay distintos grados dentro de los efectos del GHB. Puede tomarse como efervorizante, porque con dosis más altas funciona como un desinhibidor. 

En dosis bajas tiene efectos muy parecidos al alcohol. Pero a dosis un poquito más altas la persona ya puede sufrir cierta pérdida de conciencia y todavía estar despierta. A partir de aquí, dosis más altas pueden conducir a un coma. 

Los comas por GHB son reversibles; pero en función de la dosis y, sobre todo, en función de lo que haya tomado de alcohol la persona, se producen diferentes efectos. Con todo, tienes margen de maniobra para conseguir la sumisión química. Con la ketamina tienes menos margen para esto.

– Las benzodiacepinas serían las sustancias más utilizadas para conseguir la sumisión química, ¿correcto? 

– Sí, pero dependerá también de la tolerancia de cada persona a las benzodiacepinas, porque con la pandemia ha habido mucha gente suministrándose estos medicamentos. Pero sí es verdad que aquí cuesta un poco menos, en cuanto a dosis, conseguir la sumisión química.

Las benzodiacepinas pueden dejar un sabor amargo. 

La cantidad de casos de sumisión química tampoco son tantos, lo que hay son muchísimas agresiones sexuales. Por eso también nos hemos posicionado, porque hay muchas agresiones donde se aprovecha el estado vulnerable de la víctima.

– Podemos decir que no es tan sencillo ni frecuente conseguir la sumisión química, como sí aprovecharse de la vulnerabilidad de una persona que ha consumido por voluntad propia. 

– Exacto. Hay hombres que te dicen: “Es que yo tampoco le puse nada en la bebida, tampoco le puse un cuchillo”. Ya… pero te aprovechaste de que la persona iba bebida. Seguramente si hubiera ido serena, pues no hubiera accedido.

Es muy importante no banalizar lo que son otro tipo de agresiones sexuales mucho más frecuentes. 

Además, los estudios también demuestran que, en la mayoría de los casos, son personas conocidas de las víctimas, amigos y amigas, y que luego también por la presión social existen muchas menos denuncias. Así como que muchas de las agresiones se dan en sitios privados.

SÍNTOMAS DE LA SUMISIÓN QUÍMICA

¿Qué hacer si sospechas de que has sido pinchada o drogada?

– ¿Es posible sospechar que se ha sido víctima de una sumisión química?

– Sí, porque al final la víctima se va a despertar como muy aturdida, normalmente en un sitio que no esperaba, o siente que el alcohol le ha sentado mucho peor que de costumbre ese día y luego ha visto a la otra persona encima… Al final, enlazas determinados actos que te demuestran que algo ha pasado.

– ¿Qué sugerís para prevenir la sumisión química?

– ¿Forma de prevenir la sumisión química? Si ves que el alcohol te está sentando un poco distinto, sobre todo, no te quedes sola

Pero la prevención radica más en el hecho de que nos cuidemos a nivel de grupo. Que las personas, si han bebido más de la cuenta, no vuelvan nunca solas, de que si han salido juntas vuelvan juntas, que nos cuidemos.

Sobre todo, también es imprescindible un trabajo por parte de los hombres, porque si no hay agresor no hay sumisión. La solución no es inmediata, sino que es una solución más preventiva. Por ejemplo, entre los amigos. Si alguien alardea: “El otro día esta persona estaba borracha y mira lo que hice”, pues decirle que eso no mola nada.

Prevenir la sumisión química en el momento puede ser difícil, pero si vamos juntas, si vamos en grupo, si una se encuentra mal, pues la acompañamos a casa y no la dejamos sola.

En cuanto al personal de barra de una discoteca o pub, deben poner atención a hombres que no paran de molestar a las mujeres, que no paran de liarla, y que beben y no les sienta bien.  

La prevención va más a niveles individual, emocional, grupal, que con respecto a tomarse algo para evitar los efectos de las sustancias, por supuesto.

– Es decir, que la solución ideal del problema parte de un replanteamiento de lo que significa la masculinidad. 

– Sí, al final se culpa a las mujeres, se les pide protegerse y cuidarse, pero en verdad, si no hay agresores, no hay peligro

– Y en el día a día, cómo puede protegerse una persona de la sumisión química. 

– Hay que ir juntas, y ya está. En el ocio nocturno, si ves a una chica borracha y ves que está con un hombre desconocido, y sospechas, preguntarle si lo conoce, llamarle un taxi si no lo puede hacer ella por su cuenta, distanciarla de esa persona. Intervenir es un tema comunitario, o sea, al final el problema de las agresiones se nos está yendo tanto de madre, que es un tema comunitario, y una responsabilidad comunitaria.

Por su parte, el personal de seguridad y de barras debe estar más pendiente de lo que está pasando. 

– ¿Es posible detectar que hemos sido expuestas a una sumisión química por pinchazo y por ingesta?

– Sí. Los estudios europeos demuestran que, por desgracia, hace más de un año que está este tema sobre la mesa, y, por tanto, se han diseñado un montón de análisis toxicológicos. Aunque nunca se han encontrado sustancias, no podemos descartar que suceda.

Así que, en el momento en el que una chica noté un pinchazo, o tenga una sensación de no encontrarse bien, de que algo le ha sentado mal y crea que no ha bebido suficiente para encontrarse así, debe avisar al personal de barra o de seguridad para que se active el protocolo. Por suerte, con todo esto todos los clubs y todas las discotecas tienen los protocolos activos.

Y, acto seguido, ir al hospital, para que te tomen muestra y denunciar que has sufrido una agresión.

– ¿Cómo son estos análisis para demostrar la sumisión química? 

Son análisis de sangre y de orina. Las sustancias tardan un tiempo en desaparecer. La única que desaparece muy rápido es el GHB, en parte también porque la sintetizamos internamente, y tarda unas pocas horas. O sea que, si se hace de forma inmediata a sentirse mal, es posible detectarla, pero si te vas a casa a dormir y vas al hospital al día siguiente, puede ser que los análisis no la detecten.

Las otras sustancias, en cambio, sí se podrían detectar, entonces siempre hay que tomar muestras y denunciar. 

– ¿Cuánto tardan en aparecer los efectos de las sustancias que pueden usarse para la sumisión química?

– Los efectos tardan en aparecer unos minutos. Así que también es como muy macabro el mecanismo: la persona añade la sustancia a la bebida y encima tiene que estar pendiente de que la otra se quede sola para poder someterla a su voluntad. No es tan sencillo el mecanismo de la sumisión química. No es: «te lo pongo y en dos minutos te tengo donde quiero». La persona tarda un tiempo en caer, porque tiene que absorber la sustancia para evidenciar efectos. 

– ¿Cuánto hay de sugestión mediática en el tema de la sumisión química por pinchazo?

Hay mucho pánico mediático y de red social, en este sentido. Hay chicas que después del pinchazo hasta han notado efectos, y ya no sabemos si por un efecto placebo. Esto es, cuando crees que has consumido una sustancia, pero no lo has hecho en realidad, y, sin embargo, estás notando los efectos propios de esa sustancia. Esta puede ser una posibilidad. 

También está pasando en chicas muy jóvenes, y no sabemos si por haber entrado en pánico. De hecho, algunos efectos que describen podrían relacionarse con ataques de ansiedad.

Entonces, no ayuda a aclarar el tema que se continúe generando miedo. Comprendemos que padres y madres que tienen hijas jóvenes tengan miedo de que salgan al ocio. Pero salimos de dos años de pandemia, con lo que ahora lo que se merecen las chicas jóvenes es poder salir tranquilas de fiesta, relajarse y disfrutar. Entonces todo este pánico mediático y de redes sociales no está ayudando en absoluto.

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