UN PROBLEMA NORMALIZADO EN LA SOCIEDAD
¿Existe la adicción al azúcar?
Claves para comprender cómo impacta el consumo abusivo de hidratos de carbono simples
Aparece en este artículo
El azúcar, en principio, no es malo. Los azúcares (dicho de forma más correcta, pues hay diferentes tipos) son sustancias que provocan en el cerebro una sensación de gratificación. Este mecanismo neuronal ha permitido a la especie humana priorizar naturalmente aquellos alimentos que representan un combustible para el funcionamiento diario del organismo.
Pero en la sociedad actual, sobre todo de los países enriquecidos, el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares y, sobre todo, de azúcares añadidos, está consiguiendo alterar esta dinámica cerebral en muchas personas. A tal punto, que la ingesta diaria excesiva provoca adicción al azúcar, pues actúa sobre las mismas zonas del cerebro que otras sustancias adictivas, como el tabaco o el alcohol, y estimula mecanismos neuronales idénticos.
Es importante recalcar que no todos los azúcares son malos ni tampoco son malos todos los tipos de consumo. La preocupación se centra, primero, en la cantidad de alimentos dulces que la industria y su afán de lucro ponen a disposición del público, sobre todo de los más jóvenes. Y, segundo, en la concentración de azúcares intrínsecos y añadidos que contienen estos alimentos.
La industria añade azúcares a los productos para aportarles palatabilidad y características como humedad, conservación, textura, aromas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la ingesta de estos azúcares no supere el 10 por ciento de la dieta diaria e, idealmente para la salud, el 5 por ciento.
Una cantidad que los niños y niñas de España doblan en su dieta diaria, según un estudio publicado en la revista norteamericana Nutrients, elaborado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos ‘José Mataix Verdú’, de la Universidad de Granada (UGR), entre más de 1500 padres y madres consultados de forma online. En concreto, la investigación indica que los menores ingieren 55,7 gramos por día de azúcares añadidos, cuando la OMS sugiere unos 25 gramos por día como máximo.
En este artículo entrevistamos al médico endocrinólogo y nutricionista Juan Diego Salazar León sobre si se puede hablar de adicción al azúcar; las consecuencias sobre la salud del consumo abusivo de esta sustancia, sobre todo a edades tempranas, y cómo tratar a una persona que quiere dejar de consumir estos carbohidratos.
La gasolina del organismoLos azúcares: la gasolina del organismo
– ¿Qué es el azúcar?
– El azúcar que conocemos comúnmente es una mezcla de dos sustancias, de dos glúcidos o hidratos de carbono simples: glucosa y fructosa. Estas sustancias están juntas y se encuentran en muchos tipos de alimentos que hemos consumido los humanos a lo largo de la historia. La glucosa y la fructosa sirven como fuente de energía para el cuerpo. Conforman la gasolina que necesitan nuestras células para funcionar. Gran parte de ese combustible lo sacamos de los azúcares.
Los azúcares pueden ser simples, como el tipo del que estamos hablando, o compuestos, como los almidones, la pasta, la patata. Estas son otro tipo de azúcares, más complejos, y no tienen ese sabor dulce. Los azúcares simples son dulces porque son más sencillos y tienen otra forma de interactuar con nuestro organismo.
– ¿Cómo interactúan los azúcares compuestos y los simples con nuestro organismo?
– Esto tiene que ver con cuán grande es el empaquetamiento de estas moléculas. Cuando se trata de azúcares simples, las moléculas están, por decirlo de forma sencilla, más sueltas. Al entrar al cuerpo, el intestino los absorbe muy fácilmente porque no necesita dividirlas, romperlas. Y si necesita hacerlo, lo consigue con mecanismos modestos, como si únicamente se tratase de cortarlas con una navaja para obtener sólo dos moléculas y poder absorberlas.
En cambio, los azúcares complejos o hidratos de carbono complejos están empaquetados en 50, 100 o 500 moléculas diferentes, por decir alguna cifra. No en dos o tres, como los carbohidratos simples. Esto hace que sea mucho más complicado degradarlos y digerirlos. El cuerpo tiene mecanismos para romperlos, pero su absorción no es tan rápida, tarda más tiempo.
Por eso, precisamente, se les llama hidratos de carbono de absorción lenta. Porque tú te comes ahora el pan, pero no vas a absorberlo inmediatamente. Pero si comes una cucharada de azúcar o tomas un poco de miel, la absorción va a ser mucho más rápida.
Es vital poner un freno a la propaganda abusiva de los alimentos que están saturados en azúcares y, sobre todo, a las bebidas azucaradas que son la mayor fuente de azúcares simples, sobre todo para niños y adolescentes.
– La absorción tiene que ver con la velocidad con que entra el azúcar a la sangre, ¿correcto?
– Exacto, sí. Cuando introduces un alimento en la boca, llega al estómago y luego pasa al intestino. En el intestino nuestro cuerpo secreta enzimas o sustancias que degradan o descomponen los diferentes compuestos que hayas ingerido, para poder absorberlos y que pasen a la sangre.
Dependiendo de cuán complejas o simples sean las sustancias que ingieres, el organismo va a demorarse más o menos, respectivamente. Es decir, vas a necesitar poner en juego más o menos maquinaria para degradar los alimentos, destruir todos sus compuestos.
– ¿Es mejor que estos compuestos entren a la sangre de forma más rápida o que tarden más?
– Dependerá del contexto. Si vas a hacer ejercicio, o eres un deportista de élite, o por las circunstancias físicas necesitas obtener de forma rápida ese combustible te puede venir bien consumir un azúcar de absorción rápida para mayor disponibilidad.
O, por ejemplo, si eres una persona con diabetes que sufre un bajón de azúcar, no puedes esperar horas a que se absorba lo que has comido. Necesitan algo que rápidamente reponga el déficit de azúcar, algo dulce.
En cambio, para movernos en nuestro día a día, con un ritmo normal, incluso sedentario, es preferible escoger hidratos de carbono complejos. Es decir, compuestos que el organismo vaya absorbiendo poco a poco, y utilizando cuando sea necesario.
Abuso del azúcarCuando los azúcares hacen daño
– ¿Por qué escuchamos cada vez con más frecuencia que el azúcar es malo para la salud?
– Hay que trazar un recorrido para responder esto. Los azúcares han estado presentes en la Naturaleza desde siempre. Las plantas cogen la luz solar, la energía, y la empaquetan en diferentes moléculas o sustancias. Una de ellas son los hidratos de carbono, los azúcares.
Los humanos, como mamíferos, obtenemos la energía de estas sustancias, que ya están empaquetadas en la Naturaleza. Cuando comemos una manzana o trigo en forma de pan, obtenemos la energía de esas fuentes.
Pero si bien desde hace millones de años el azúcar está presente en la Naturaleza, el azúcar de tipo simple al cual nos estamos refiriendo no lo encontrabas con tanta facilidad. En general, las dietas no estaban basadas en este tipo de azúcares, porque no eran algo muy frecuente de encontrar. [Y menos si hablamos de los azúcares añadidos a los alimentos, que la industria utiliza y que eran inexistentes].
Así, cuando el humano daba con alguna fuente, como miel o frutas, eso estimulaba mucho el organismo. Era como: “qué bien, encontramos una fuente, nos vamos a abastecer de energía”. Consistía en una recompensa cerebral muy intensa para esa persona, que representaba una señal de que así podía guardar energía transformándola en grasa como reserva energética para los periodos de escasez.
Las personas que lograban tener acceso a estas fuentes de energía tenían más probabilidad de subsistir, porque podían soportar mejor dichos periodos de escasez de alimentos. Esto es un recorrido muy simple del consumo de azúcar desde el punto de vista histórico.
Los estudios advierten que entre el 50 y el 70% de los productos que encontramos en el supermercado tienen azúcares añadidos.
– ¿Y qué pasa en la actualidad con el consumo de azúcar?
– Lo que ocurre actualmente es que tenemos a nuestra disposición las 24 horas del día, siete días a la semana, con mucha facilidad, el acceso a estas sustancias dulces. El azúcar hoy no desempeña el mismo papel que antiguamente para cubrir nuestras reservas de grasa, porque tenemos reservas de sobra, por todos los alimentos que consumimos y tenemos disponibles. De hecho, vivimos en un contexto con exceso de calorías.
Entonces, aquí es cuando se producen las consecuencias del consumo masivo de azúcares. Hay que comprender que el azúcar, como todas las cosas en la naturaleza, dependiendo de su dosis, puede ser perjudicial o beneficioso. Igual que el agua: si te tomas 20 litros, aunque sea agua, puedes morirte por una intoxicación.
Si pasamos cierto umbral de consumo de azúcar, nuestro cuerpo no lo podrá metabolizar correctamente y tendremos complicaciones.
– ¿Cuál es el consumo que se hace en los países enriquecidos, teniendo en cuenta que hay mucha menos disponibilidad de alimentos en gran parte del mundo?
– En la actualidad tenemos un consumo masivo de azúcares. Si nos ponemos a pensar en lo que compramos en el día a día, y leyéramos las etiquetas, veremos que el azúcar está presente en casi todos los alimentos. ¿Por qué?
Porque el azúcar no solo es una sustancia que nos da energía, sino también es una sustancia que ayuda a conservar y a hidratar los alimentos. Si tú te comes un pan que tiene azúcar añadido, ese pan va a estar más blando, va a durar más tiempo y lo puedes tener una semana o dos sin que se te pase. Parte de esta cualidad deriva del azúcar que se le ha agregado.
Los estudios advierten que entre el 50 y el 70% de los productos que encontramos en el supermercado tienen azúcares añadidos.
Dosis máxima recomendada– ¿Cuál es la dosis de azúcar añadido recomendada?
– La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el umbral de consumo recomendado de azúcar (debido a las consecuencias perjudiciales de superarlo) en un 5% de las calorías que una persona ingiere al día. Es decir, que deberíamos consumir menos del 5% de todas nuestras calorías en forma de azúcares.
Para un adulto promedio, esto equivale a unos 25 gramos de azúcar al día, lo cual representa unas dos cucharadas soperas de azúcar al día, aproximadamente. Si calculamos la cantidad de azúcares que las personas tienen a su disposición actualmente en los países ricos, se rebasa con creces esa cantidad con mucha facilidad.
¿Por qué genera placer?Cuando el azúcar genera adicción
– ¿Por qué sentimos placer cuando consumimos alimentos dulces o alimentos con azúcar añadido?
– La recompensa que sentimos con el azúcar se relaciona con un aspecto evolutivo. Cuando el humano encontraba un alimento muy energético, al consumirlo se activaban ciertas zonas de recompensa en el cerebro, que le decían: “Esto es bueno, te permitirá acumular energía”.
Este patrón neuronal aún lo tenemos. Y no hemos logrado adaptarnos al cambio tan drástico de consumir productos tan cargados de azúcares en los últimos 50 años. Nuestro cuerpo todavía sigue sintiendo esa recompensa cerebral al consumir esta sustancia, como si estuviéramos en otras épocas.
Al consumir azúcar se estimulan algunas hormonas que activan el mecanismo de recompensa, el cual tiene que ver con el sentirse bien, el sentir tranquilidad. En el cerebro, el azúcar estimula la liberación de sustancias como la dopamina y la serotonina, que producen una sensación de placer, de confort.
Si pasamos cierto umbral de consumo de azúcar, nuestro cuerpo no lo podrá metabolizar correctamente y tendremos complicaciones.
– Precisamente, las drogas y casi todas las conductas compulsivas activan estas zonas en el cerebro y disparan neurotransmisores como la dopamina, que influyen en la pérdida de control de la persona.
– Exactamente. Y por eso se cataloga con frecuencia al azúcar como una droga, porque aumenta los niveles de dopamina, estimulando los receptores D1. Estos son receptores que, por ejemplo, también se activan con el consumo de cocaína o tabaco y con otras sustancias adictivas. Los mecanismos de estimulación son parecidos.
Y también se disparan mecanismos similares cuando la persona se abstiene de consumir. Si se retiran los azúcares de golpe, se produce una bajada de esa sustancias que provoca síntomas de abstinencia.
Síntomas de adicción– En este sentido, ¿se puede hablar de adicción al azúcar?
– Técnicamente sí. Existen modelos hechos en animales, y también se puede ver en humanos, efectos como:
- Binge Eating: los atracones por azúcar.
- Craving: desear con intensidad el azúcar.
- Tolerancia: si repites la dosis y vas comiendo todos los días una sustancia, vas a necesitar dosis más altas.
- Abstinencia: síntomas incómodos o desagradables en caso de que frenes de golpe el consumo de azúcar.
También se dan otras interacciones del azúcar a nivel cerebral con los receptores de dopamina y serotonina, que generan una dependencia cruzada con otras sustancias.
Te puede interesar...
Adicción cruzada en el consumo de azúcar
– ¿Cómo se da esta dependencia cruzada del azúcar y otras sustancias?
– Por ejemplo, una persona que consume mucha azúcar, tiene más probabilidad de ser adicta a otro tipo de drogas. ¿Por qué? Porque los mecanismos neurológicos de la adicción se están activando. En la gente fumadora es algo que lo vemos con frecuencia: dejan de fumar y ganan peso.
Y esto sucede porque, al dejar de fumar, comienzan a desarrollar otras conductas compulsivas que involucran, en la mayoría de los casos, comer algo dulce. Así están sustituyendo el deseo de fumar por otra recompensa: la provocada por el azúcar.
En el cerebro, el azúcar estimula la liberación de sustancias como la dopamina y la serotonina, que producen una sensación de placer, de confort.
– ¿Afecta más al cerebro, y al desarrollo de estos mecanismos, que el abuso de azúcar se produzca durante la infancia y adolescencia?
– Rotundamente, sí. Todo hábito que se practica durante más tiempo y se refuerza con más intensidad en estas edades tendrá más consecuencias futuras. Y también será más difícil la deshabituación.
Estar expuestos desde etapas tempranas de la vida lleva al cuerpo a crear ciertos mecanismos para aguantar las cargas excesivas de azúcar. Y, consecuentemente, se desarrollan comportamientos para obtener este azúcar de diferentes maneras: comportamientos sociales y psicológicos. Por ejemplo, asocias el consumo de azúcar con ciertos momentos placenteros; cambias tu forma de vida; desarrollas estrategias para conseguir esta sustancia.
Si abusas del azúcar en una etapa temprana de la vida, será mucho más fácil que refuerces con más intensidad estos hábitos. Y será más difícil cambiar esas conductas cuando seas consciente de que te están causando problemas.
– Existe mucha cautela desde la psiquiatría en cuanto a aceptar que conductas de abuso al azúcar puedan conformar una adicción. Ocurre con otras dependencias, como al móvil. ¿Debería clasificarse la adicción al azúcar?
– Esto tiene mucho que ver con el hecho de que, a diferencia de la adicción a las drogas, como al alcohol u otras sustancias, la adicción al azúcar no tiene un impacto social negativo directo, inmediato, ya sea para la persona como para la sociedad.
Está tan normalizado, tan aceptado, que no se ha puesto la mira en la problemática del consumo de azúcar. Quizá en los últimos tiempos han empezado a advertir de las consecuencias metabólicas, entre otras. Y se están haciendo más estudios para demostrar que realmente es una adicción.
De hecho, se tiene la evidencia en modelos animales y en modelos humanos de los ciclos, los patrones adictivos. No obstante, el hecho de que esté socialmente tan aceptado representa un obstáculo. Por otra parte, la campaña de la industria alimentaria tiene un peso bastante importante. Esto ha hecho que el problema se difumine y no se llegue a visibilizar como se debería.
Consecuencias de la adicciónConsecuencias de la adicción al azúcar
– ¿Cuáles son los principales riesgos que acarrea el consumo excesivo de azúcar?
– El abuso de azúcar tiene diferentes consecuencias:
- Al ser energía, el organismo no utiliza el combustible que sobra y lo guarda. Es exceso de un azúcar que el cuerpo debe empaquetar de alguna manera. Y la forma de hacerlo es transformarlo en grasa. Esto produce obesidad, mayor riesgo de sufrir diabetes, y también hígado graso, muy frecuente en personas que ingieren azúcares en cantidades muy altas.
- Por otro lado, está el tema de la fructosa. El azúcar está compuesto por glucosa y fructosa, que es otra hexosa, otro tipo de azúcares simples. Últimamente, se han hecho muchos estudios y se ha visto que la fructosa actúa en el cuerpo por medio de diferentes mecanismos respecto de la glucosa, que al final acarrean enfermedades, como hígado graso, hipertensión, alteración de la función de las células, de las mitocondrias. Incluso existen indicios de relación con algunos tipos de cáncer, como el de próstata.
- El desenlace de todas estas complicaciones sería la muerte. Algunos estudios hablan incluso de que la mortalidad aumenta en personas que consumen porciones altas de azúcares simples de forma diaria, en comparación con las personas que no lo hacen.
– ¿Cuál es la diferencia entre glucosa y fructosa, que muchas personas asocian con algo positivo?
– Esto es porque la fructosa suena a fruta. Cuando se descubrió esta molécula se vio que estaba muy presente en la fruta y se le puso ese nombre. Eso da esa asociación: fructosa es igual a fruta, y la fruta es buena. La fructosa está presente también en muchos otros alimentos vegetales.
La fructosa es un azúcar que tiene algunas consecuencias en el cuerpo diferentes a las de la glucosa. La glucosa es indispensable para el organismo, porque constituye la gasolina por excelencia, sobre todo para el funcionamiento de las neuronas. El cuerpo posee mecanismos concretos y directos para metabolizarla. Mientras que para la fructosa no.
El cuerpo debe acoplar la fructosa de alguna forma, para entenderlo de manera sencilla, “se las tiene que apañar” para metabolizarla. Entonces, le es más complicado digerir la fructosa, de la misma manera que sucede con el alcohol. Esta es una sustancia que al cuerpo no le sirve para nada, pero de alguna manera se las debe arreglar para metabolizarla.
Con la fructosa ocurre lo mismo: el cuerpo no necesita fructosa, tú puedes vivir completamente sin fructosa. Pero el organismo le hace frente y se las arregla de alguna forma para convertirla en glucosa o empaquetarla como grasa.
Una persona que consume mucha azúcar, tiene más probabilidad de ser adicta a otro tipo de drogas. ¿Por qué? Porque los mecanismos neurológicos de la adicción se están activando. En la gente fumadora es algo que lo vemos con frecuencia: dejan de fumar y ganan peso.
– ¿Y cómo se entiende que consumir alimentos como frutas sea saludable?
– El paquete en el que está envuelta la fructosa en frutas y verduras es mucho más saludable que el azúcar refinado que tenemos en nuestra mesa. Y aquí es preciso hacer una distinción.
Cuando comes una fruta no comes solo azúcar: estás comiendo ese azúcar empaquetado con vitaminas, con fibra, con antioxidantes, con proteínas, con otro tipo de hidratos de carbono, con pectinas… Y con muchas otras sustancias que empaquetan el azúcar y hacen que, primero, no se absorba de la misma manera. Es decir, no tendrá las mismas consecuencias que si esa fruta la procesas, le extraes el azúcar, a ese azúcar le quitas las vitaminas, le quitas toda la fibra, le quitas todas las otras sustancias, la refinas y le dejas en un polvo blanco.
Este proceso de refinamiento, de síntesis, es más o menos lo que se hace en laboratorios con otro tipo de drogas: escoger la sustancia que está presente en una planta, purificarla, y obtener un polvo que reporte un efecto mucho más rápido. Con el azúcar pasa algo similar: no es lo mismo comer una cucharada de azúcar, que comer esa misma proporción de azúcar en forma de fruta o verdura.
TratamientoTratamiento para la adicción al azúcar
– ¿Qué debe hacer una persona con adicción al azúcar que quiere reducir el consumo o incluso eliminarlo?
– Creo que nos va a costar mucho cambiar la percepción general de que no es necesario añadir azúcares a la comida y que tenemos que tener siempre algo dulce cerca. Erradicar esa percepción social y cultural creo que es muy complicado.
Pero desde una perspectiva individual, es fundamental que la persona tenga conciencia y acepte que este consumo es nocivo. Posteriormente se puede trabajar para modificar poco a poco los hábitos como por ejemplo hacer cambios en la dieta sencillos como no endulzar el café por ejemplo. Además incorporar otras actividades, como ejercicio y pasatiempos, a su rutina; otros tipos de recompensas positivas y saludables, que le ayuden a paliar las sensaciones de abstinencia.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.
– ¿Existen fármacos que se empleen en el tratamiento de dependencia del azúcar
– No hay fármacos específicos para la dependencia del azúcar. Si bien hay estudios que indican que la Vareniclina, el Champix, que se utiliza para tratar la dependencia al tabaco, puede disminuir significativamente el deseo y la ansiedad por el azúcar. Al actuar sobre los centros del cerebro relacionados con el deseo, parece que sí pueden ayudar un poco a disminuirla. Pero son estudios que no están diseñados para ese objetivo y por tanto no están aprobados para ese uso.
Una parte importante del tratamiento consiste en recordar cuáles son las consecuencias positivas de dejar el azúcar. Y no solo a corto plazo, lo cual a veces es algo difícil de conseguir ya que generalmente solemos esperar ver resultados en pocos días, pero deberían pensar a largo plazo. Porque los efectos del azúcar son efectos acumulativos y que al final terminan, sin darte cuenta, dañando muchos órganos, disminuyendo la calidad de vida y también aumentando la mortalidad.
Azúcar y salud mentalEl consumo abusivo de azúcar es una arista, la punta del iceberg interno que nos condujo a desarrollar esa conducta. Y esto es lo que realmente hay que trabajar durante el proceso de cambio de hábitos.
– ¿Cómo se relaciona el abuso de azúcares con los problemas de salud mental?
– Pues como había comentado, el abuso de azúcar, en muchos casos se asocia con otros comportamientos adictivos. Múltiples trastornos como los de la personalidad, control de impulsos, depresión y ansiedad, entre otros, suelen llevar a las personas a buscar formas de gratificación fáciles, dentro de los cuales encajan perfectamente los azúcares.
Además los patrones de alimentación son consecuencia de las influencias que hemos recibido a lo largo de nuestra vida desde múltiples fuentes. Por tanto creo que es preciso abordar el consumo abusivo de azúcar desde un enfoque más holístico (global) de la salud, incluso desde un punto de vista social. Deberíamos contemplar las relaciones y los vínculos de la persona en ese abordaje, para detectar antecedentes de problemas que al final derivan en conductas adictivas en relación con el azúcar.
– ¿Cómo puede la persona sobrellevar esta situación personal que está viviendo? ¿Cómo trabajar con esos problemas del pasado y crear redes más saludables en su entorno?
– Pues justamente hay que buscar las distintas raíces del problema, sobre todo cuando el consumo es muy excesivo. No se trata entonces simplemente de abandonar el hábito, creo yo, sino de buscar causas, motivaciones, contextos de uso, trabajar en ello y ayudar a la persona a conseguir nuevos hábitos saludables y una mejor gestión de posibles problemas internos más profundos e igual de importantes.
El consumo abusivo de azúcar es una arista, la punta del iceberg interno que nos condujo a desarrollar esa conducta. Y esto es lo que realmente hay que trabajar durante el proceso de cambio de hábitos.
– ¿Cómo actuar desde el punto de vista político para frenar el consumo excesivo de azúcar?
– Pues creo que las políticas deberían estar enfocadas en la prevención y promoción.
Creo que se debería promover entornos y estilos de vida saludables basados en la evidencia científica disponible. Además considero vital poner un freno a la propaganda abusiva de los alimentos que están saturados en azúcares y, sobre todo, a las bebidas azucaradas que son la mayor fuente de azúcares simples, sobre todo para niños y adolescentes.
Si te gustó el artículo, ¡compártelo!
Aparece en este artículo

Equipo Adictalia
Artículos relacionados
Mantente actualizado sobre las novedades del sector. La salida es colectiva.
LA FINA LÍNEA QUE SEPARA LA CONDUCTA NATURAL DEL PROBLEMA REAL CÓMO LA COMPARACIÓN CONSTANTE ALIMENTA EL MALESTAR EMOCIONAL UNA GUÍA PARA LOS MOMENTOS INICIALES DE LA PAUTA MÉDICA COMPRENDE CÓMO ESTÁN HECHAS ESTAS PLATAFORMAS ENTIENDE LOS FACTORES QUE PREDISPONEN A UNOS CONSUMOS MÁS QUE A OTROS CÓMO IDENTIFICAR LOS PRIMEROS INDICIOS DE CAMBIO La compra compulsiva: ¿Cómo diferenciar entre un hábito y un comportamiento adictivo?
8 minutos
Comparación social compulsiva: cuando la ansiedad escapa hacia conductas adictivas
5 minutos
Prevención: 15 recomendaciones para evitar la dependencia a las benzodiacepinas desde el primer consumo
6 minutos
La ciencia detrás del scroll infinito: Dopamina, redes sociales, atención y adicción
7 minutos
¿Por qué una persona desarrolla adicción a ciertas sustancias y a otras no?
7 minutos
Conciencia de enfermedad de adicción en la familia: señales de que la adicción empieza a ser reconocida
6 minutos


