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DEBATE: VAPER O TABACO

Consecuencias de fumar vaper o «vapear»

Una comparativa entre la modalidad tradicional y las nuevas formas de fumar

15 minutos
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Riesgos cigarrillo electrónico y vapers

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Uno de los principales riesgos del cigarrillo electrónico o vaper es crear adicción. Y esto puede darse tanto si se consume con o sin nicotina, aunque el tipo de dependencia en cada caso difiere: la primera implica una necesidad neurobiológica, física, a recibir la sustancia adictiva; mientras que la segunda, sin nicotina, conlleva el “enganche” a practicar un gesto, una conducta, que si no se realiza genera malestar. En este último caso, se trata de una adicción comportamental. 

La posibilidad de generar adicción quizá sea, por ahora, la consecuencia más notoria del cigarrillo electrónico, cuyo consumo está pegando fuerte entre jóvenes adolescentes en España. Pero poco tiempo ha pasado aún desde el despegue del vaper para que la Ciencia pueda estudiar sus efectos a largo plazo y, además, compararlos rigurosamente con los del tabaco tradicional, del cual sí se posee amplia información.

No obstante, hay ya datos que sí advierten de algunos riesgos del cigarrillo electrónico. Por ejemplo, la presencia de metales pesados en sus compuestos; la posibilidad de vapear con nicotina y, por tanto, generar adicción; el autoengaño de creer que es un hábito totalmente inofensivo; el hecho de que sirve de puerta de entrada al tabaco tradicional en adolescentes; la propia dependencia a vapear aunque sea sin nicotina…

Pasará tiempo para tener evidencia científica sólida acerca de los riesgos del cigarrillo electrónico. Sobre todo cuando se trata de compararlo con el tabaco tradicional. Y, sobre todo, cuando la industria tabaquera insiste en meter mano (siempre previo pago) en el ámbito de la investigación, para condicionar los resultados a favor de este nuevo hábito. Siempre con el objetivo de impulsarlo en los países occidentales para ganar mercado.

Ahora bien, el hecho de que falte tiempo para corroborar y valorar los riesgos del cigarrillo electrónico, no debería servir de excusa para ejercer el hábito con la tranquilidad de quien se bebe un vaso de agua. Hay consecuencias, cómo la dependencia física y psicológica, de las que sí se tiene constancia. Y, en todo caso, el desconocido no actúa como un salvavidas.

De los posibles riesgos que conlleva consumir cigarrillo electrónico, Adictalia conversó con el médico especialista en adicciones, Francisco Pascual Pastor. Además de presidente de Socidrogalcohol, Pascual es presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Este comité está compuesto por alrededor de 45 entidades, algunas sociedades científicas de distintas disciplinas, desde cardiología, oncología, epidemiología, sociedades de enfermería, de farmacia. 

A continuación, el resultado de la entrevista con el especialista, uno de los dos contenidos que Adictalia ha publicado sobre los riesgos de vapear.

Tipos de cigarrillos electrónicos o vapers

Tipos de cigarrillo electrónico

– ¿Cuáles son los diferentes tipos de cigarrillo electrónico?

– Los diferentes tipos de tabaco tradicional son consecuencias de variables genéticas o, incluso, de variables en los componentes del propio tabaco. Por ejemplo, el tabaco rubio, entre otros. En el caso de los vapeadores es un poco distinto, han ido evolucionando. 

Una “primera generación”, que tenían como una forma de pipa electrónica. Fueron los primeros cigarrillos electrónicos que se empezaron a ver en las tiendas, con el líquido aparte para añadirlo. Esta modalidad proliferó en espacios comerciales.

Después apareció una segunda generación. Al revés de lo que pasó con los teléfonos móviles, los cigarrillos electrónicos evolucionaron hacia dispositivos de “sistema de tanque”: vapeadores grandes que se cogían, a modo de un teléfono portátil. Esta “segunda generación” contaba con una serie de ventajas como más carga de batería, contenía mucho más líquido y, aunque era más aparatoso, parecía que podían durar más.

Tras estos dispositivos aparecieron otros dispositivos de tanque rellenables, pero más pequeños y portátiles. Incluso contaban con diseños más atractivos, una cualidad determinante, porque la gente compra algo, ya no por lo que es, sino por lo que aparenta.

El siguiente paso, previo al escenario actual, es el cigarrillo electrónico recargable. Son aquellos más semejantes a un USB, de un tamaño y diseño más pequeños, que a un cigarrillo propiamente. En estos dispositivos se recargaba el USB, se añadía el líquido correspondiente, y, mientras tanto, se usaba otro. Tenían más facilidad de uso.
El último formato es el cigarrillo electrónico desechable. Esta modalidad no es distinta a lo que hoy llamamos vapers. Tiene una carga determinada de electricidad y, además, cuentan con una cantidad concreta de líquido, que sirve para 700 u 800 caladas. Por tanto, una vez se acaba la batería o el líquido, se tiran.

Otra diferencia destacable en esta última generación se relaciona con el líquido que se le introduce. Las empresas fabricantes han añadido aromatizantes y saborizantes distintos. Por tanto, existen cigarrillos electrónicos desechables con sabor a melón, naranja, frambuesa, etc.

Algunos de los tipos de cigarrillos electrónicos que se encuentran en el mercado.
Componentes químicos y sustancias nocivas

¿Qué diferencia existe entre el tabaco y el cigarrillo electrónico en cuanto a los componentes químicos?

– Los estudios que han hecho de los cigarros tradicionales muestran la existencia entre cinco mil y seis mil sustancias distintas. Productos que no solo estaban presentes en el tabaco, sino también en el papel de fumar, o que eran producto de la combustión. En muchos casos eran sustancias que añadían las tabacaleras para hacerlos más adictivos. Aunque no todas esas sustancias eran nocivas para la salud, sí que causaban problemas.

La diferencia es que en el cigarrillo electrónico se reduce el número de sustancias: de las miles del cigarrillo tradicional se pasa a 600 o 700 componentes. Esta reducción puede llevar a la idea: “Al tener menos sustancias, el cigarrillo electrónico o vaper puede ser menos nocivo y tóxico”. Pero esta idea no es real. 

Desgraciadamente, la acción de vapear produce un aerosol que contiene metales pesados: plata, níquel, aluminio, silicio, estaño o cromo. Y compuestos clasificados como carcinógenos, como acetaldehído, glicerina, propilenglicol, formaldehído o etanol.

En términos generales, un vaper implica una vaporización del líquido y evita que se realice una combustión, lo cual disminuye el número de sustancias consumidas. Pero esto no elimina el consumo de sustancias tóxicas, muchas de ellas cancerígenas.

Además, muchos cigarrillos electrónicos contienen nicotina, que es una sustancia altamente adictiva. Por tanto, la capacidad adictiva se sigue manteniendo en los vapers. 

¿Qué otras sustancias nocivas están presentes en los cigarrillos electrónicos además de la nicotina?

– Las más nocivas y problemáticas son los metales pesados, además de dos sustancias cancerígenas como el acetaldehído y el formaldehído. Con esto ya tenemos bastante.

Son conocidos los perjuicios para la salud que provocan el silicio o el aluminio en la minería o las construcciones.

Al vapear, estas sustancias entran directamente al pulmón en forma de nanopartículas de menos de 100 nanomicras, partículas microscópicas. Por tanto, pasan directamente a los alveolos pulmonares, donde se hace el intercambio del oxígeno puro. Así se intoxica la parte que debería servir como filtro para intercambiar el oxígeno por el monóxido de carbono. Esto implica riesgos a la hora de provocar enfermedades respiratorias.

Control de calidad y adulteraciones

¿Está suficientemente regulado el mercado del cigarrillo electrónico como para controlar que no haya adulteraciones?

– No está suficientemente controlado. Un estudio reciente de la revista Tobacco Control concluye que se encontraron metales pesados como plomo o uranio en la orina de gente que consume cigarrillos electrónicos, entre ellos adolescentes. Y esto es importante porque demuestra que, para contestar a los esfuerzos para que la gente joven no fume, al mayor control sobre el tabaco tradicional y la mala percepción social, la industria ha estudiado vías para que sigan fumando.

¿Y qué es más atractivo para la gente joven? Los nuevos artilugios para fumar ¿Y qué control existe? Ahora mismo hay un vacío legal. Existen muchos puntos de compra y acceso de cigarrillos electrónicos: un centro comercial, una tienda de chucherías, un estanco, etc.

La acción de vapear produce un aerosol que contiene metales pesados: plata, níquel, aluminio, silicio, estaño o cromo. Y compuestos clasificados como carcinógenos, como acetaldehído, glicerina, propilenglicol, formaldehído o etanol.

¿Quién regula la venta y el contenido de este tipo de artilugios? De momento nadie, porque el fenómeno ha ido evolucionando a una velocidad tan rápida que el Ministerio de Sanidad sólo ha regulado el uso en algunos espacios, como los aviones. Pero hay otros espacios y, sobre todo, el contenido de los cigarrillos electrónicos, que carecen totalmente de regulación.

Riesgo de adicción

El poder adictivo del cigarrillo electrónico

¿Y cómo afecta a nivel cerebral el vaper? Y, en consecuencia, ¿cuál de las dos modalidades de fumar tiene mayor riesgo de desarrollar adicción?

– Para que se produzca una adicción se pone en marcha el sistema de recompensa a nivel cerebral, con sobrecargas o deflexiones de dopamina cuando consumimos la sustancia o nos abstenemos. Esto explica que un cigarrillo electrónico con nicotina tenga el mismo efecto a nivel cerebral que el tabaco tradicional. Porque el cerebro, que además tiene receptores nicotínicos específicos, va a adaptar su neurobiología al funcionamiento de la persona que necesita esa nicotina.

El efecto del vaper en cuanto a provocar una adicción es el mismo que el del cigarrillo. Esto también puede suceder cuando se trata de cigarrillos electrónicos sin nicotina, y estaríamos frente a un tipo de adicción sin sustancia, como puede ser el juego. Este tipo de adicciones se basan en un comportamiento o conducta repetitiva que genera un hábito que causa placer, y que cuando la persona no puede ejercerlo, siente malestar.

¿Qué es el fumar, con o sin nicotina? Una práctica que genera un hábito. Por tanto, para evitar ese hábito, las tareas preventivas deberían ir encaminadas, no solo a que los jóvenes eviten el consumo, sino también a evitar que desarrollen hábitos tóxicos.

Cuando se trata de fumar vaper o cigarrillos electrónicos, existe la posibilidad de desarrollar una adicción tanto si lleva nicotina como si no. En el primer caso, a nivel físico, derivada de los efectos neurobiológicos por la presencia sustancia. En el segundo, a nivel conductual, por los gestos repetitivos.

El consumo de estas sustancias o el uso de estos aparatos conforma una práctica muy gestual. Y los gestos se tienden a repetir como algo que proporciona una satisfacción. A la vez, constituye una práctica que puedes compartir con un grupo de iguales, lo cual añade la presión de grupo. Este es el esquema clásico que puede conducir a una persona, a través de una conducta, a crear una adicción.

La adicción se puede superar, con la ayuda adecuada.

Síndrome de abstinencia

En este sentido, ¿es diferente el síndrome de abstinencia del cigarrillo electrónico al del tabaco normal?

– Es un poco diferente, en función de que contengan o no nicotina. Es decir, si existe nicotina de por medio, el síndrome de abstinencia es igual en ambas modalidades de fumar. La adicción física que provocan los cigarrillos tradicionales, el tabaco, deriva de esa sustancia: un estimulante que genera dependencia y que, cuando se deja de consumir, provoca irritabilidad; tristeza; ansiedad, que se traduce en más hambre e incremento de peso…

Pero este cuadro es diferente en los cigarrillos electrónicos o vaper sin nicotina. Cuando no interviene esta sustancia, lo que entra en juego para crear malestar en la persona es la privación de desarrollar la conducta asociada al placer. Es decir: “Estoy con mis amigos, ellos están utilizando vaper, y yo no puedo”. Ese pensamiento despierta el conocido craving: deseo de consumo, aunque no sea de nicotina, sino de repetir el gesto en un contexto determinado. Y la privación provoca malestar.

Y a esto hay que sumar la trampa que representa hacer el dispositivo y el hábito bonitos y agradables. Si le añades un aroma y un sabor agradable, por ejemplo, a fresa, se potencia el enganche a la conducta. Podemos semejarlo a cuando alguien genera “adicción” a los azúcares, a las chucherías. Con los cigarrillos electrónicos o vaper sin nicotina sucede lo mismo. Ahora bien, al carecer de la sustancia que provoca la adicción física, la nicotina, el síndrome de abstinencia es menos potente.

¿Quién regula la venta y el contenido de este tipo de artilugios? De momento nadie, porque el fenómeno ha ido evolucionando a una velocidad tan rápida que el Ministerio de Sanidad sólo ha regulado el uso en algunos espacios, como los aviones.

Hay muchos vapers o cigarrillos electrónicos que se venden con la etiqueta sin nicotina y las personas suelen pensar que son menos nocivos. ¿Se equivocan?

– La única diferencia es que la persona que vapea sin nicotina no desarrollará una dependencia física. Y, probablemente, el que carece de esta sustancia tendrá menos efecto o tardará más en hacerlo. Pero hay que recordar, además, que este tipo de cigarrillos sin nicotina siguen teniendo 600 sustancias, muchas de ellas cancerígenas.

Otro dato que preocupa en cuanto a los vapers se deduce de las encuestas del Plan Nacional Sobre Drogas: muchos adolescentes y jóvenes que comienzan a vapear terminan fumando, porque el cigarrillo electrónico funciona en estos casos como la puerta de entrada al tabaco tradicional, una potente industria.

Fumadores duales

¿Qué es un fumador o fumadora dual?

– Muchas personas vapean sin nicotina con la idea de que de esa manera dañan menos su salud o que así evitan fumar tabaco normal. Pero la realidad es que a menudo estas personas son fumadoras duales. Es decir, alternan el consumo de tabaco tradicional con el vapeo, dependiendo del contexto en el que se encuentren.

La persona que es fumadora dual complementa la falta de nicotina, después de consumir una cantidad de vapeos, con un cigarrillo normal. Por tanto, termina tragando el humo fruto de la combustión y, con ella, una sustancia que el cigarrillo electrónico no tiene: el alquitrán. La patología orgánica que puede desarrollar será probablemente más complicada en las personas que consumen estas sustancias derivadas de la combustión del tabaco tradicional, que en aquellas que vapean cigarrillo electrónico.

Evidencia científica

Cigarrillo electrónico vs cigarrillo tradicional

¿Y existen evidencias científicas que comparen los efectos a corto y a largo plazo del consumo de tabaco y el cigarrillo electrónico?

– Todavía no hay estudios lo suficientemente largos, pues con los cigarrillos electrónicos son relativamente recientes, que permitan comparar los efectos.

Con el tabaco llevamos muchos años de trabajo, aunque hasta principios del siglo XX no se consideró un problema. De hecho, a principios del XIX se consideraba que el tabaco tradicional servía hasta para curar problemas asmáticos y respiratorios. Lógicamente, al entrar en el organismo un humo caliente provocaba broncodilatación, pero no se sabían las otras consecuencias, que se descubren años más tarde.

Entonces, con el vaper no hay una serie tan larga como para poder contraponer unos estudios con otros. Tenemos series pequeñas, a veces manipuladas por la industria tabaquera. Esta industria ha constatado que en los países occidentales, enriquecidos, el hábito de fumar está mal visto, así que está dirigiendo el consumo de tabaco tradicional a los países empobrecidos, más vulnerables. Y en los primeros, están impulsando estas nuevas formas de consumo con estos nuevos artilugios.

Muchos adolescentes y jóvenes que comienzan a vapear terminan fumando, porque el cigarrillo electrónico funciona en estos casos como la puerta de entrada al tabaco tradicional, una potente industria.

Muchos estudios que indican que vapear o fumar el cigarrillo electrónico es menos nocivo están promovidos por las propias tabacaleras. Sus autores son profesionales de la medicina que cobran de esta industria para publicar. Por tanto, el trabajo pierde validez por conflicto de intereses.

De hecho, recientemente se publicó un artículo en la línea de promover que el cigarrillo electrónico es mejor que el tabaco. Y hace pocos meses los propios autores del artículo lo retiraron, argumentando que los estudios estadísticos necesarios para contrastar datos estaban “mal hechos”. Es decir, que se había manipulado la información.

Por lo tanto, no se puede determinar de forma taxativa que el vaper sea mejor o peor que el tabaco. Lo que está claro es que existe intención de engañar con la información.

¿Es más saludable el vaper?

Hay que relativizar la idea de que el vaper es una alternativa más saludable que el tabaco normal, ¿no?

Más saludable no es, porque estamos viendo problemas respiratorios. Por ejemplo, la gente que vapea tiene una enfermedad llamada EVALI. Se trata de una afección que daña los pulmones, provoca tos, fiebre, incluso neumonía, y se ha visto algún caso de muerte.

Si bien el vapeo se puede consumir en una frecuencia menor que el tabaco, no está exento de riesgos. Nunca aconsejaría a un paciente que fumase vapeador en lugar de tabaco normal. Sí le diría que no fume nada, si quiere conservar su salud.

¿Ayuda el vaper a dejar el tabaco?

No, el cigarrillo electrónico no ayuda a dejar de fumar

¿El cigarrillo electrónico ayuda a dejar de fumar tabaco normal?

– Esa idea es falsa. Las personas que usan el cigarrillo electrónico para dejar de fumar tabaco normal al final buscan notar con el vapeo los mismos efectos que con el cigarrillo, aunque el vaper sea incapaz de provocarlos. Pero, en todo caso, no se entiende como una forma de tratamiento. 

Y si fuese un tratamiento, ¿quién lo debería recetar: un estanco, una tienda, un facultativo…? ¿A quién le daría un cigarrillo electrónico: a un hipertenso, a un cardiópata, a una persona polimedicada, a una embarazada, a un menor, a una persona mayor…? En ese caso, ¿se sabe qué tipo de medicación toma esta persona? ¿Qué tipo de enfermedades tienes? 

La industria lo vende como un tema de reducción de daños. Pero la reducción de daños es un concepto sanitario

Si fuese real y tuviese evidencia la idea de que el vaper es un tratamiento para dejar de fumar, se haría una receta, la persona iría a una farmacia. Esto ahora se está probando en Australia. Pero sería necesario, en todo caso, una prescripción, porque evaluar individualmente a qué persona tenemos delante para prescribir. Y, a partir del riesgo-beneficio, decidir si este “tratamiento” le puede ir bien.

El vaper no es más saludable, porque estamos viendo problemas respiratorios como la enfermedad llamada EVALI. Se trata de una afección que daña los pulmones, provoca tos, fiebre, incluso neumonía, y se ha visto algún caso de muerte.

Pero, ¿para dejar de fumar vamos a usar nicotina? Perfecto, existen, los parches de nicotina, chicles, caramelos, una pauta descendente y tiempos de duración. Desde mi experiencia nunca he visto que para dejar de fumar a una persona le hayan dicho, aunque sea fuera del sistema sanitario: “Utiliza un cigarrillo electrónico cuatro semanas, luego pasas a una dosis más baja y a los dos meses lo retiras”. Eso es lo que se debería hacer si tuviese utilidad terapéutica

Sin embargo, se opta por promover la compra de cigarrillos. ¿Por qué? ¿Para dejar de fumar o para reemplazar un producto por otro, el tabaco por los vaper, y que la industria no pierda dinero? No hay que olvidar que detrás del cigarrillo electrónico y otras modalidades como el IQOS, que es tabaco recalentando, están las grandes empresas tabacaleras.

Jóvenes, los principales consumidores

El grupo de 15 a 24 años son las personas que más cigarrillos electrónicos consumen en España. ¿Por qué se ha vuelto tan popular entre jóvenes?

– Porque las modas son importantes y el marketing de la industria va dirigido a los jóvenes de 15 a 24 años. Es muy difícil venderle a una persona fumadora de toda la vida la necesidad de cambiar de producto. De hecho, las empresas no se centran en las personas fumadoras mayores. 

A jóvenes que se incorporan al mercado del consumo le tienen que ofrecer productos atractivos. De ahí que los vapers nuevos parezcan USB y no un teléfono móvil. Esto es más atractivo en la era digital para las personas jóvenes que para una persona mayor. Por lo tanto, el marketing de la industria va dirigido a estas personas. Y todos somos muy susceptibles al marketing. 

No es casualidad que YouTubers e influencers no fumen, sino que vapean, consumen cigarrillo electrónico. ¿Y quién les paga a los YouTubers? ¿Qué marca le pagaría para utilizar un cigarrillo electrónico? Quien lo fabrica. Su propio nombre lo indica: influencers. ¿Y a quiénes influyen? A la gente joven, no a las personas de 60 años.

¿Puerta de entrada a otras drogas?
Los jóvenes son el principal grupo demográfico al que apuntan las campañas de marketing de las empresas que venden vapers y cigarrillos electrónicos.

¿Y pueden estas nuevas modalidades de fumar ser la puerta de entrada al consumo de otras drogas?

– De otras drogas, en general, no. Quizá del cannabis, que es una droga que me preocupa mucho. Cuando empezó la tendencia de las pipas o las shishas, en algunas de ellas, como el líquido se compra aparte, podías añadir cannabis. En este caso se podría usar de forma similar, y lo que preocupa es que el cannabis es una sustancia de la cual cada vez tenemos menos percepción de riesgo

Ahora bien, suele ocurrir que donde se vende cannabis se pueden encontrar otras sustancias. Y esto puede disparar diferentes conjeturas en cuanto a si se puede escalar a otras drogas. Pero lo que está claro es que el cigarrillo electrónico sí puede ser puerta de entrada al consumo de cannabis.

¿Cómo afecta el cigarrillo electrónico al fumador pasivo, teniendo en cuenta que en el caso del tabaco normal incrementa el riesgo de afección pulmonar un 20 o 30 por ciento?

– La cifra no sería tan alta en el caso de los cigarrillos electrónicos, porque hay menos sustancias. Y, aunque el aerosol que suelta también tiene micropartículas que son tóxicas, la concentración es menor. Se desconoce un porcentaje concreto en el caso de los vaper, a diferencia del tabaco tradicional, que se relaciona con la muerte de alrededor de ocho millones de personas al año, de las cuales casi 1 millón y medio son fumadores pasivos.

En el cigarrillo electrónico o en el vapeo la cantidad de afecciones disminuye porque la concentración de tóxicos es mucho menor. En los nuevos vapeadores, casi todo el aerosol se lo traga la persona que vapea, a diferencia de aquellos de generaciones anteriores de tanques grandes que soltaban vapor como chimeneas. Los nuevos cigarrillos electrónicos desechables no emanan tanto aerosol. Y no serían tan tóxicos para la gente que está alrededor, si bien no podemos decir que esté exenta de riesgo.

La idea de que el vaper ayuda a dejar el tabaco es falsa, porque al final buscan notar con el vapeo los mismos efectos que con el cigarrillo, aunque el vaper sea incapaz de provocarlos. Pero, en todo caso, no se entiende como una forma de tratamiento. 

Nicotine pouches y nuevas formas de consumo

 – ¿Qué son las nicotine pouches?

– Las nicotine pouches o bolsitas de nicotina están de moda y tienen concentraciones de nicotina tres o cuatro veces superiores al cigarrillo tradicional. Si no se regula, va a provocar problemas de salud dentro de unos años. La persona está consumiendo nicotina, con una capacidad adictiva importante. Excepto el snus, que es como un tabaco, las bolsas de nicotina (nicotina sintética) se encuentran en un nicho alegal, que no ilegal: no existe una regulación.

La industria tabacalera se reinventa, con lo cual debemos prestar atención, igual que sucede con las drogas en general. Alrededor de una misma sustancia, denominada tabaco y nicotina, van apareciendo nuevas formas de consumo, ninguna de ellas exentas de riesgo.

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