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El cuarto paso de Alcohólicos Anónimos, el inventario moral

Categoría: Adicción, Tratamientos
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Cuarto paso de alcohólicos anónimos

Uno de los escalones fundamentales de los 12 pasos de AA y NA

Sobre el autor o la autora de las respuestas de este contenido:

Uno de los rasgos que caracteriza a la persona con adicción es que la enfermedad le lleva a mentir, engañar, manipular, victimizarse y buscar la satisfacción rápida a cualquier precio, y por diferentes medios. Las consecuencias de estos actos repercuten en su entorno, y más allá, pero, sobre todo, en su destino. Por eso, el cuarto de los 12 pasos, quizá uno de los más importantes, invita a desarrollar un inventario moral.

Estos 12 escalones evolutivos nacieron en el seno de Alcohólicos Anónimos a mediados del siglo pasado en Estados Unidos. Consisten en 12 principios expresados en frases, que las personas que acuden a los grupos internalizan por medio de la auto reflexión, la discusión interpersonal, y, por supuesto, la práctica.

En su origen, esta tabla de valores simplemente se recordaba y verbalizaba. Pero, con el tiempo, con el desarrollo del tratamiento de adicciones en todo el mundo, los equipos terapéuticos incorporaron y perfeccionaron este modelo desde diferentes perspectivas. Pasó así de leerse y trabajarse solo de forma oral, a conformar un diario donde la persona en tratamiento desarrolla su relación en la vida con cada principio, por medio de la escritura. Luego de redactar, comparte oralmente el peldaño con su padrino/madrina o terapeuta.

Redactar sobre un papel en blanco, dispara la actividad neuronal, incentiva la imaginación y aumenta la capacidad de concentración y fijación de las ideas. El viaje hacia el interior de la historia personal y las emociones, para analizar cómo nos sentimos en relación con el tema que propone cada uno de los 12 pasos, resulta más rico y profundo que si solo reflexionamos oralmente. El desarrollo de esta escalera evolutiva implica un proceso terapéutico en sí para superar las dependencias. Para construirla, existen diferentes guías de preguntas consensuadas que hay que responder.

¿QUÉ ES HACER UN INVENTARIO MORAL?

El cuarto de los 12 pasos se refiere a desarrollar un inventario moral. ¿De qué se trata? De viajar hacia nuestro pasado, y también analizar el presente, para identificar las consecuencias de nuestros actos. La persona realiza un recorrido pormenorizado de sus acciones y actitudes, impulsada por pensamientos, emociones, sentimientos. El objetivo: conocerse mejor, para poder cambiar.

Por supuesto, tras la confección del inventario moral del cuarto paso, la persona debe llevar a la práctica del día a día todo aquello que haya descubierto y deba modificar. Pero verlo, ya es en sí un gran avance.

Inventario moral constituye una herramienta que la persona con adicción tiene para estudiarse a sí misma, a su mundo interior y los comportamientos derivados de éste. Los programas terapéuticos que aplican el programa de los 12 pasos lo hacen, cada cual, a su medida, según sus criterios. Pero si hay algo común a todos ellos es la elaboración de este inventario.

La elaboración del inventario moral del cuarto paso se produce durante el tratamiento, ya sea en un centro ambulatorio, en un centro de desintoxicación o en una comunidad terapéutica. El equipo terapéutico insiste en que no se trata solo de escribir, sino de practicar en el día a día nuevas actitudes que modifiquen aquellos defectos de carácter que se han detectado en la escritura y el compartir. Se trata, en definitiva, de automatizar esas nuevas habilidades para cambiar el rumbo.

La tendencia de la mente adicta es retornar al consumo frente a los obstáculos emocionales que caracterizan a cada caso de adicción. Por tanto, la disciplina es la herramienta más efectiva para vencer esos obstáculos. En concreto, la práctica incesante de nuevos modos de vida, tras revisar con el inventario moral aquellos pensamientos, sentimientos, emociones y conductas que conducían al sufrimiento, el resentimiento, la culpa y vergüenza, la victimización.

Por otra parte, el inventario funciona como una especie de balance interno de la situación actual de la persona adicta. Define cuál es el estado en que se encuentra en medio del programa de recuperación y dónde debe poner el foco para enfilar la salida. Esto no quita que, con el tiempo, una vez recuperada, pueda volver sobre sus 12 pasos y desarrollar una vez más el inventario moral, con el fin de profundizar en su evolución y reforzar la recuperación. Pero una vez integrado, este paso no se predica, se vive.

¿CÓMO TRABAJAR EL CUARTO PASO?

Guía para el cuarto paso de A.A.

La Motivación

En este apartado, la persona analiza aspectos como la energía vital que experimenta en relación con diferentes parcelas de su vida. Qué tipo de motivación, qué intensidad, le despiertan el trabajo, la pareja, los deportes y el sexo. ¿Qué le entusiasma más de todo ello? ¿Por dónde pasa esa motivación? Y si no la experimenta, ¿dónde podría integrarla?

Por ejemplo, alguien puede trabajar por dinero o porque la actividad que ejerce le satisface. Si lo hace solo por dinero, su motivación puede tener una base débil y traerle problemas a corto plazo, a diferencia de quien está motivada por el servicio que ofrece a las demás o las implicaciones emocionales o espirituales de su misión laboral: ayudar a otras personas; disfrutar de la actividad en sí; realizar un bien común…

En todo caso, es de suma importancia que la persona que sufre adicción descubra qué le motiva más allá de las sustancias o los hábitos tóxicos. Es decir, que identifique a qué puede aferrarse para llenar el vacío que intentaba cubrir por medio del consumo compulsivo.

Los sentimientos

Si hay algo que no se enseña en los colegios en general es aprender a identificar cómo nos sentimos. La educación formal, pero también la informal en la casa o en la calle, le hacen un flaco favor al aprendizaje de las emociones. Es decir, a reconocer qué necesitamos y cómo nos sentimos en cada momento, para elegir cómo actuar en consecuencia, es decir, para ser fieles y no generar deudas.

En el cuarto paso, el inventario moral, la persona en tratamiento de su adicción debe hurgar en su vida para detectar aquellos sentimientos y emociones que han sobrevenido a diferentes vivencias. Pero también conectarlas con su vida actual, para comprender de dónde vienen, cuándo afloran y cómo puede actuar frente a ellos.

Además, este punto servirá para ejercitar la aceptación de esos sentimientos y evitar la negación y la consecuente impotencia. Se trata de aprender a vivir con tristeza, alegría, añoranza, empatía, frustración, rabia… sin necesidad de acudir al consumo para celebrar o evadirse.

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    El resentimiento

    ¿Por qué sentimos resentimiento? ¿Cuándo ocurre, en qué momentos de nuestra vida se dispara, en relación con qué situaciones o personas actuales o del pasado?

    La persona puede sentirse resentida con jefes/as, amistades, trabajos, familiares, incluso consigo misma. Estos resentimientos generan malestar, dolor e impotencia, sensaciones que el consumo aplacaba momentáneamente.

    ¿Qué motivó que me sintiera ofendido/a en determinadas situaciones? ¿Qué puse de mi parte para sentirme así: orgullo, ambición, envidia…? ¿A quién puse en peligro con mi reacción? ¿Puse en peligro mi salud? ¿Cuándo actué con egoísmo, codicia, ansias de poder? ¿En qué situaciones manipulé a otras personas?

    Precisar las respuestas a estas preguntas, frente a una hoja en blanco, a solas, en un lugar confortable, muestra a la persona adicta sobre qué aspectos debe trabajar. Si es capaz de ver estos disparadores, será más probable que detecte sus causas y evite acumular rabia, deuda, frustración. Sentimientos asociados al resentimiento que conducen a una persona adicta a la necesidad de consumir.

    La culpa y la vergüenza

    Identificar cuándo experimenta estos sentimientos y analizarlos, ayuda de forma determinante a la persona adicta a aceptar que sufre una enfermedad crónica. Una enfermedad como cualquier otra: diabetes, cáncer, hipertensión… Y a comprender que lo único que está en sus manos es trabajar para cambiar, para conseguir mantenerla a raya y buscar la felicidad lejos del consumo.

    ¿Qué cosas mantuve en secreto? ¿Por qué lo hice? ¿Hasta dónde incidía el miedo en provocar esas actitudes? ¿Qué papel desempeña el miedo en mi vida, en tomar decisiones, en actuar de determinadas maneras?

    Puede provocar vergüenza, por ejemplo, no saber decir “no”. O reencontrar deudas del pasado cuando ya ha conseguido la abstinencia: préstamos personales que en su momento ocultó a su familia, o deberle dinero a su antiguo camello o a un familiar. Asimismo, puede sentirse culpable cuando incurre en un retraso en la hipoteca o le echan del trabajo.

    Este es un punto donde resulta fundamental sacar a la luz secretos que mantuvimos ocultos por culpa y vergüenza. Se trata de reconocer que lo que hicimos fue motivado por la enfermedad. No enfrentar esos secretos, esconderlos sin reconocerlos y compartirlos, puede representar un obstáculo en el tratamiento por el malestar latente que generan.

    La culpa y la vergüenza se encuentran muy ligadas a la enfermedad de la adicción. Por un lado, esta sociedad estigmatiza como un vicio, una elección impura, el consumo de drogas o compulsiones, y aún le cuesta percibir como una enfermedad, pese a que está calificada como tal por la OMS. Por otro lado, los actos de las personas con adicción, como consecuencia de su consumo, la terrible compulsión que experimentan, les lleva a protagonizar situaciones desafortunadas, irresponsables, incluso delictivas.   

    Por tanto, deben comprender el origen de la culpa y la vergüenza y aprender a responsabilizarse de sus actos, más que a victimizarse. El inventario moral busca que la persona tome las riendas de su vida. Asuma las consecuencias de sus actitudes, pero también que comprendan que derivaron de un cuadro psicológico y emocional concreto: la adicción.

    El sexo

    ¿Cómo me relaciono con el sexo? ¿De qué forma mi adicción intervino o puede estar interviniendo en este aspecto tan importante de mi vida? ¿Hago el amor o simplemente copulo? ¿Qué busco con él?

    Es común que una persona adicta dispare su actividad frenética, depredadora, compulsiva, por medio del sexo, descuidando a otras personas y a sí misma. Porque busca siempre una satisfacción rápida. Así que aprender a identificar y compensar este impulso resulta clave en momentos de recuperación, donde el cuerpo, el cerebro, tenderá a pedirle estímulos a los que estaba acostumbrado. El objetivo pasa por reconocer los excesos y conseguir el equilibrio.

    De la misma manera que lo hace con las compras y el juego, una persona adicta a sustancias puede abusar del sexo y buscarlo simplemente por el chute dopamínico que le reporta, sin miramientos. Este abuso puede darse también por medio de la masturbación.

    ¿He utilizado a otras personas solo para satisfacer mi compulsión por medio del sexo? ¿Cómo me siento en relación con ello? ¿He dañado a otras personas en mi búsqueda de satisfacción sexual?

    Lo común es que una persona adicta a sustancias busque satisfacción en compulsiones comportamentales, con el riesgo de terminar desarrollando otra adicción. Por ejemplo, alguien con dependencia de la cocaína puede buscar en el sexo o en el trabajo llenar el vacío que la sustancia cubría.

    El abuso

    Resulta esencial para evolucionar en el programa de adicciones reconocer si estoy abusando de determinadas personas, sustancias, trabajos, amistad, pareja, de la familia. Ejemplos de estas situaciones son frecuentes y cualquier familiar puede identificarlas: “no quiero buscar trabajo porque tengo a mi familiar que me ayuda”; “como soy un enfermo, mi mujer tiene que soportar las consecuencias de mis actos”.

    Preguntas como: ¿Desde dónde me relacionaba con las personas que pasaron por mi vida? ¿Qué buscaba de ellas? ¿Cómo las manipulaba, les mentía, las hacía sentirse culpables? ¿Cómo utilizaba mi victimización para conseguir lo que quería? ¿Y qué pasaba si no conseguía lo que quería? ¿Cómo afectaba lo que decían las demás personas de mí en la toma de decisiones, en que cediera a cosas que en realidad no deseaba?

    El balance de progresos

    Pero, así como identificar los sentimientos y aspectos negativos constituye un punto clave de un programa de adicciones, también lo es valorar aquellos que representan un avance en el camino de superar la dependencia. ¿Qué rasgos y facetas han cambiado en lo que llevo de tratamiento? ¿Cuáles quedan, y soy capaz de ver, por trabajar? ¿Cuáles son mis virtudes?

    Reconocer lo positivo es fundamental para encontrar motivación para continuar evolucionando. Tener una perspectiva de logros sirve para subir la autoestima y evitar la desesperación y la impotencia, que pueden sobrevenir en aquellos momentos de desánimo o bajones emocionales, incluso de incertidumbre, cuando el sentimiento de vacío vuelve a rondarnos.

    El inventario de gratitud

    Agradecer es la clave de una vida feliz, para algunas corrientes de pensamiento. En la recuperación de una persona que sufre adicción sin duda lo es, porque el consumo siempre busca evadir sentimientos de insatisfacción, dolor, negatividad. Identificar cuáles son aquellas cosas por las que ha de estar agradecida, empezando por lo más básico, conecta a la persona con la sensación de satisfacción, tranquilidad, paz, de un presente sin consumo. Sustraen a la mente de la necesidad de buscar satisfacción en la compulsión.


    Referencias bibliográficas

    Cuarto Paso de Alcohólicos Anónimos

    Cuarto Paso de NA

    Cuarto paso para recuperarte de una adicción


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