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Polémico estudio: Los hombres tienen más problemas que las mujeres para “reconocer” su adicción
Una investigación de la Universidad de Murcia que, sin embargo, no se refleja en la distribución de géneros en los centros
Un estudio de la Universidad de Murcia concluye que los hombres tienen más problemas a la hora de reconocer y pedir ayuda para tratar la enfermedad de la adicción que las mujeres. Una conclusión que no se ve reflejada, sin embargo, en la distribución de géneros en los centros de desintoxicación de la red Adictalia, donde las mujeres son contadas entre quienes ingresan.
En concreto, según la investigación, las barreras que encuentran los hombres para reconocer que sufren una dependencia, son: el estigma público; la estigmatización propia de otros hombres; la vergüenza; la baja autoestima; las normas de género propias de la masculinidad hegemónica y la falta de información.
Los resultados de este estudio son, ciertamente, controversiales, a tenor de lo que opinan la mayoría de profesionales en adicciones. “A día de hoy, el género lo que está marcando es que las mujeres, cuando presentan las mismas conductas que los hombres, reciben mayor sanción social. Para cuando consigues ver a una mujer con problemas de alcohol es porque lo tiene muy grave ya”, expuso la antropóloga Patricia Martínez a Adictalia en una oportunidad.
Un estudio de la Universidad de Murcia concluye que los hombres tienen más problemas a la hora de reconocer y pedir ayuda
Una de las lecturas que pueden desprenderse de las conclusiones de esta investigación va en la línea de cómo la cultura patriarcal machista repercute en los propios hombres. Esta sugiere que, en una sociedad donde comunicar emociones se percibe como una conducta “débil” y donde ser un hombre conlleva obligatoriamente ser “fuerte”, las posibilidades de “reconocer” o aceptar conflictos emocionales se reducen sustancialmente para ellos. Y la adicción, evidentemente, tiene una profunda raíz emocional.
En este sentido, y siempre sobre la base de suposiciones, resulta factible pensar que, aunque los hombres tienen más problemas para reconocer su adicción, los que lo hacen gozan de más oportunidades de tratamiento. De partida, porque la cultura patriarcal les brinda más libertad para ausentarse del hogar durante los meses que dura el tratamiento, sin recibir la condena social. De hecho, suelen ser vistos como “valientes”.
El género lo que está marcando es que las mujeres, cuando presentan las mismas conductas que los hombres, reciben mayor sanción social
Por el contrario, la experiencia y los testimonios recogidos por Adictalia demuestran que, en general, cuando una mujer decide ingresar para tratar su adicción, recibe más reproches de su entorno. Así, aunque sean más propensas a hablar de sus problemas emocionales, incluso de comunicarse entre ellas y contar que sufren dependencias, lo cierto es que son pocas las que se atreven a ausentarse del hogar. La condena social y el estigma pesan sobre ellas: serían “malas madres” o “malas esposas”.
Según esta percepción, ingresar meses en un centro se concibe, en el caso de la mujer, como que está “abandonando” a su familia, a sus hijos, a sus maridos… Abandona el rol de cuidadora que la cultura machista le asigna. Mientras que el hombre es visto como que está emprendiendo un “viaje de salvación”, que además beneficiará a su entorno.
Los hombres callan sus emociones
Los investigadores de la Universidad de Murcia destacan, por su parte, la importancia de considerar las diferencias de género en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de adicciones. Porque el sistema patriarcal es responsable de excluir a los hombres del bienestar emocional, obligándoles a desarrollar “comportamientos entendidos hegemónicamente como masculinos que conllevan la supresión de la empatía y evitar pedir ayuda”, según los expertos.
La condena social y el estigma pesan sobre ellas: serían “malas madres” o “malas esposas”.
En este sentido, consideran que el “tratamiento psicológico debe adaptarse para abordar las necesidades de los hombres”, considerando las normas de masculinidad hegemónica y las presiones sociales del sistema patriarcal. Solo así, los expertos creen que se lograría mejorar “sustancialmente los resultados y el bienestar de quienes enfrentan trastornos adictivos”.
En Adictalia, no obstante, se han recogido numerosas opiniones expertas que advierten de la necesidad de que los centros adapten los tratamientos a las necesidades de las mujeres.
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Equipo Adictalia
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